domingo, 13 de marzo de 2016

COLECCIONES DE ALTA COSTURA OTOÑO INVIERNO 2015




En el pasado mes de Julio, Paris (y como excepción Roma para Valentino) fue el escenarios donde las  grandes firmas de Alta Costura presentaron sus colecciones de Otoño Invierno 2015-2016. Glamour, magia, delicadeza, fantasía, lujo y encanto, todos sumados para montajes fastuosos, puestas en escenas impactantes y prendas sacadas del lugar mismo donde nacen los cuentos de hada más hermosos.

En este reporte especial de Alta Costura, les invitamos a realizar con nosotros un recorrido por todo lo mejor de las colecciones de Alta Costura.

Valentino: El Emperador del Estilo regresó a la ciudad eterna para presentar su colección, tras varios años de presentarla en París y lo hizo nada más y nada menos que en la famosa Piazza Spagna, donde 50 años atrás empezaba su atelier de Piazza Mignanelli. Fue uno de los eventos del año, con más de 800 invitados reunidos en un set que simbolizaba el antiguo foro romano. Los actuales diseñadores de la casa Valentino, Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, acompañaron el esplendor de la ciudad eterna con su colección de alta costura que se inspiraba en las imágenes sagradas del imperio romano de occidente y de oriente, el imperio tardío de Roma y  el de Bizancio. A la par que los íconos bizantinos relucieron creaciones en negro y dorado y mucho rojo (color icónico de la casa). Los vestidos muy etéreos y transparentes y con reminiscencias medievales y a veces hasta monacales, en géneros como el chifón, la seda y el terciopelo y encajes y plumetí. Tiras de encaje ribeteadas osadamente en cuero, daban vida a faldas que hacían eco a las balteas de los legionarios romanos. Como princesas bizantinas las modelos llevaban como tocado joyas creadas por Alessandro Gaggio. Los vestidos llevaban bordados en hilo de quimeras y animales mitológicos propios del Medioevo, así como también patrones geométricos que recuerdan a los pisos de mármol de las iglesias romanas. La colección propone una elegancia pura que casi emula a lo sagrado, que nos da una lección de estilo: el verdadero lujo es sereno, no grita, es discreto y no tiene necesidad de ser exagerado. La colección fue una oda a este lujo donde el buen corte, los buenos géneros, la moldería y el concepto se conjugaban en prendas de una sobriedad casi clerical, pero que aún así emanaban un aura casi sagrada, de una mujer segura de sí misma y de su estilo.

Loris Azzaro: La colección homenajeaba claramente al glamour del célebre Studio 54, sumándose a la lista de diseñadores que miran a los 70’s como fuente de inspiración. La ambientación recordaba a un club nocturno, escenario perfecto para una colección muy nocturna en sí misma. La paleta se apoyó fuertemente en el azul, desde el eléctrico hasta el azúl marino, el negro, el blanco y el bordeaux, con un único elemento de color que se salía de esta paleta, un fabuloso vestido verde neón que dio un toque ácido y moderno a todo el conjunto. Otro recurrente en las prendas son las franjas o líneas verticales, que servían de enmarcado o bordeado de los géneros. Mucho brillo y transparencia para mostrar la piel. Estampados florales y animal print de tigre, todo muy  flashy e irreverente. Las vedettes de esta pasarela fueron las botas bucaneras peeptoe bordadas.

Zuhair Murad: Luces cobalto prepararon la atmósfera de la pasarela de Murad. Pasarela y prendas uniéndose en la magia de una noche estrellada, más bien una galaxia, con cristales que estallaban en colores imposibles de imaginar en un cielo nocturno, como el bordeaux y el rojo. La nota constante fueron los cristales que adornaban cada una de las prendas. Los bordados, estampados y accesorios también remitían a las estrellas y a las galaxias y hasta a fuegos de artificio y estrellas fugaces. Muhrad se sumó a la tendencia de las transparencias veladas con superposición de telas ligeras y bordados. La inspiración astral, permitió jugar con los brillos habituales en esta casa de moda, pero sumando un toque de originalidad muy refrescante, con prendas que convierten a todas las mujeres que las portan en verdaderas estrellas.

Viktor & Rolf: La expresión “vestidos que enmarcan al cuerpo” fue llevada a su versión literal por este dúo de revolucionarios diseñadores. Con sólo 20 looks, Viktor Horsting y Rolf Snoeren destacaron la esencia de la alta costura como piezas únicas y extraordinarias que merecen estar en un museo. Fieles a su costumbre, este desfile fue absolutamente performático, como si se tratara de una performance artística. Ambos diseñadores, sobre el escenario, tomaron las faldas, abrigos y vestidos que llevaban las mujeres como lienzos partidos y enmarcados en dorado, se los sacaron a las modelos y los colgaron en la pared como verdaderas obras de arte. Obviamente las piezas presentadas, no son para nada ponibles en el día a día, tal vez únicamente Lady Gaga o Daphne Guinness se animen a comprarlas, pero constituyen el lado más artístico y creativo de la moda, por lo que merece un guiño positivo como comunicación de la marca.

Fendi: Esta casa de diseño presentó una colección de Alta Costura atípica, que más que Alta Costura debería llamarse Alta Peletería, pues constituye la pesadilla de todo animalista, ya que está diseñada exclusivamente con pieles de animales. De hecho, una de las líneas más lucrativas de esta tradicional casa de moda italiana que cumple 50 años trabajando con el diseñador Karl Lagerfeld, es su línea de Peletería de Lujo. A pesar de las amenazas de Peta, el show se desenvolvió sin incidentes, y la única manifestación en el desfile, fue la demostración de admiración por parte del público, que quedó encantado con esta colección que rinde homenaje a la tradición peletera de esta gran casa italiana. Las pieles se mostraban intervenidas con materiales atípicos, resinas, plumas, y también cueros y bordados, con tapados verdaderamente extraordinarios que se merecían el encuadre dentro de la pasarela de Alta Costura.

Jean Paul Gaultier:  L’enfant terrible de la moda rindió homenaje a la región de Bretaña, cuya tradición naval se conjuga a la perfección con la icónica malle con rayas (vestimenta típica de los marineros bretones) que está siempre presente en las colecciones del diseñador francés y se han convertido en su sello personal, adornando todo desde sus botellas de perfumes, hasta los posters de su muestra retrospectiva y packaging de sus productos. El homenaje también rindió tributo a los crepes y la sidra tradicionales de la región. El diseñador jugó con los elementos típicos de la indumentaria bretona, además de los uniformes náuticos, con sus zuecos de madera, sus encajes, sus sombreros y sus trajes festivos. Los crepes fueron homenajeados con unas extrañas faldas circulares que exudaban más originalidad que elegancia. La pasada final, un crepe perfecto, una aberración visual en su conjunto, pero maravilloso en sus intricados detalles de encajes, géneros y materiales.

Maison Margiela: El diseñador John Galliano se sigue mostrando fiel a la línea minimalista de la firma que lidera, dejando destilar pequeñas ráfagas de su delirante aproximación al diseño. A pesar de que –en comparación con sus anteriores colecciones- el diseñador parece estar dejando asomar más de su impronta, no deja de parecer como si Galliano se está restringiendo, limitando su genialidad, como con miedo a volver a sus antiguos excesos. Una pena. El enfoque de esta colección estaba hecho en el reciclado de prendas, un concepto muy actual y comprometido con el medio ambiente, muy políticamente correcto, pero muy poco haute couture.


Elie Saab: Saab como siempre se muestra romántico y nostálgico, y con justa razón. Su colección fue dedicada a su esposa Claudine, con quien cumplió el 4 de julio, 25 años de casado. Como la esposa lució un vestido dorado diseñado por Saab en el día de su boda, toda la colección estaba bañada en oro. Otra fuente de inspiración fue Bizancio, con los tocados y las siluetas medievales y vestidos etéreos, vuelos y pequeñas capas. El resultado fueron piezas sublimes, con un magnífico movimiento, que al caminar cobra vida, un rasgo habitual en los diseños del diseñador libanés. Mucho lujo y brillo, encajes, transparencias, pieles y el gusto impecable habitual de Saab. En esta colección, se vio un giro de diseño en la aproximación a las mangas, que se presentaron originales e innovadoras, esculpidas, acentuadas en pieles, como alas, mucha experimentación, con fabulosos resultados.

1 comentario:

Marijose Garcia dijo...

hola! tengo una duda, lo que mencionas de que son piezas únicas ¿tiene alguna fuente de referencia?