domingo, 13 de marzo de 2016

ANIMALISTAS EXALTADOS



Recientemente un querido amigo me hizo reflexionar sobre la causa animalistas. Resulta que fue a la manifestación en contra de la violencia animal y regresó sumido en una crisis existencial. No le cabía en la cabeza como la gente iba a manifestarse con sus divinas mascotas luciendo sus divinerrimas correas de cuero 100% vacuno y el equipo full de tereré: termo forrado en cuero con guampa de cuerno de vaca. Este hecho le hizo preguntarse lo siguiente: ¿Acaso no son las vacas también titulares de derechos? Miró sus divinos mocasines de Tod’s de gamuza y de repente se sintió todo un hipócrita.

El planteo es el siguiente: “¿En qué casos la violencia está permitida y en cuales no?” Para alcanzar un poco de paz mental decidió que su nuevo lema era: “no a la violencia animal a excepción de los animales que consumo o luzco.” La verdad que es un tema interesante y complejo que me llevó a mí a pensar en cuan comprometidos están con la causa los fervientes animalistas de las redes sociales. 

Nada me saca de la cabeza de que mucho es moda y otro tanto es catarsis. Está bien. Todos amamos a nuestras mascotas y obviamente nos sentimos acongojados cuando vemos un video de una foquita bebé siendo acribillada a palazos. Pero de ahí a agredir verbalmente a otro ser humano que piense diferente y desearle la muerte a palazos de sus propios hijos medio que ya entramos en un fanatismo catárquico propio de un problema siquiátrico o MUCHO stress.

Honestamente creo que el rótulo de “animalistas” es certeramente aplicable a muuuy pocas personas. Muchos que se definen como tales en realidad más que animalistas son amantes de los perros. Porque entre muchos de los que se auto proclaman animalistas porque aman a sus perros como parte de su familia (y a veces incluso más que a los plagas de su propia familia), hay varios que aborrecen a los gatos más que a Satán. Vaaarias veces he visto a fanáticos de la causa animal que se pasan rescatando perros y posteando fotos de pitbulls en situaciones adorables, patear a gatos que se le acercan, o hacerle ¡shu shu shuuuuu! con gestos neuróticos para que no se les acerquen como si éstos prójimos animalitos fueran de uranio radioactivo.

La triste realidad, es que entre muchos de estos acérrimos perreros que saltan al rescate de cuanto perro sarnoso encuentran en su camino hay muchísimos que les tienen asco a los gatos y la sola idea de que un gato se suba a la mesa mientras comen les da arcadas. Obviamente tampoco les tienen mucho cariño a las ratas y otras alimañas.

Pero donde más flojea el discurso animalista es a la hora de inspeccionarles lo que comen y lo que lucen. Nada me quita de la cabeza de que para ser un verdadero animalista hay que ser consecuente y dejar de consumir y lucir todo tipo de productos de origen animal. Como la diseñadora Stella Mc Cartney quien es una verdadera y propia animalista y luchadora por los derechos de los animales y quien no solo es vegetariana sino tampoco usa cuero ni fabrica carteras de cuero (Motivo por el cual jamás en la vida me compraré una de sus carteras de cuerina de 1000 y pico USD!)  Por más de que su historia del cuero “ecológico” me parece que ronda con la estafa en su ridícula desproporción de precio/calidad, aplaudo el hecho de que sea consecuente y que sustente su palabra con sus actos. 

Un auténtico animalista debería ser también un auténtico vegetariano y un auténtico vegetariano sabe que no solo se tiene que evitar comer productos animales sino todo producto de origen animal. No se puede ser lo uno sin lo otro. Es lo mismo que proclamarse vegetariano pero consumir carne blanca de vez en cuando... ¡HELLO! ¡El comer poca carne no te hace vegetariano!

Si bien respeto que toda persona se manifieste por lo que crea o quiera creer, no comparto las posturas taaan extremistas de algunos.... que son demasiado agresivos en sus comentarios y actos, algunos casi tanto como el desubicado ese del martillo que generó toda la marcha de protesta que me lleva a tocar este tema.

Pero bueno, les entiendo también a quienes saltan a la defensa de los perros por más de que comen asado y se mueren por un zapato de pitón y una cartera de cocodrilo. La vida está llena de contradicciones y al fin y al cabo los perros y gatos son nió nuestras mascotas y seres muuuy queridos para muchísima gente. Y la cruda verdad…. Es que si bien es demasiado fácil morir de amor por un bulldog francés o un pugcito, es tremendamente difícil encariñarse con una gallina.



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