martes, 18 de octubre de 2011

Historia del Debut en Sociedad



Cuando pensamos en una joven vestida de blanco, lo primero que se nos pasa por la cabeza es que se trata de una novia en su día de bodas. Sin embargo, para muchas mujeres de la alta sociedad, su boda no será la única oportunidad de vestir un vestido blanco de ensueño y ser el centro de atención de la fiesta, pues antes de ser novias, serán debutantes.

A pesar de que los términos “debut” y “debutante” provienen del francés para estreno, el debut en sociedad se origina en Inglaterra en el siglo XVIII, a fin de instruir a las jóvenes las costumbres de la vida social, presentándolas a la corte en un espléndido y exclusivo baile. En un inicio, el debut representaba la manera ideal de hacer saber que una mujer había llegado a una edad apropiada para aceptar pretendientes. Las hijas de los nobles y aristócratas eran presentadas al rey y a la reina en una elaborada y elegante ceremonia conocida como “Presentation at court”. Sólo podían acceder a este gran honor las chicas que eran la créme de la creme de la aristocracia.

Uno de los bailes más tradicionales era el Baile de la Reina Carlota, creado en 1780 por el Rey Jorge III en honor al cumpleaños de su esposa. Las chicas debían vestir de largo y de riguroso blanco, señal de pureza y castidad. Durante siglos esta fiesta marcaba el inicio de la temporada de bailes de la sociedad inglesa, un torbellino de eventos que duraba seis meses, en los cuales las chicas casaderas de 17 y 18 años, de las familias más encumbradas, recibían el cortejo de potenciales esposos. Pero, el conseguir un marido apropiado no era el único objetivo. También se esperaba que las debutantes adquirieran el roce social y la confianza y compostura requeridas para manejarse adecuadamente en sociedad. De hecho, debían practicar con instructores los bailes de moda, así como vals, y también perfeccionar la genuflexión hasta lograr la perfecta.

Este baile se siguió realizando cada año hasta 1958, cuando la reina Isabel II puso fin a esta costumbre. El motivo oficial fue que la reina Isabel lo consideraba una costumbre anacrónica; aunque se rumoreó que el motivo real fue que la princesa Margarita opinaba que últimamente había declinado la alcurnia de los invitados. Posteriormente el evento fue resucitado por Peter Townend, director de sociales de la revista Tatler, como un evento con fines benéficos, pero ya no se realizaba en el marco de la familia Windsor, sino frente a otros aristócratas y nobles como la Duquesa de Somerset y la Princesa Olga Romanov.

Tras perder su vinculación palaciega, este tipo de bailes empezó a ser promovido por entidades varias, asociaciones, clubes, hoteles y entidades filantrópicas del mundo entero. En los debuts actuales, las jóvenes siguen aprendiendo etiqueta, así como los bailes tradicionales y la edad en la cual se debuta oscila, según el país, entre los 15 y 21 años.

Los inmigrantes británicos llevaron a Estados Unidos la costumbre de presentar a sus hijas en sociedad. Generalmente la presentación en sociedad se realizaba de manera individual, y la debutante era agasajada por su familia con una lujosa fiesta. Las presentaciones en sociedad grupales se diferenciaban con el nombre de “Cotillion”, palabra con cierto sentido peyorativo, pues lo ideal era que la chica debutara sola, pero como no todos podían permitirse esto, distintos clubes empezaron a promoverlos. Para poder debutar no era necesario ser de una familia aristocrática, bastaba con que sea adinerada.Con los años, esta costumbre se popularizó y democratizó, abarcando a chicas de otros orígenes sociales y étnicos.

En los Estados Unidos, la era de oro de los debuts individuales fue durante los años 30, paradójicamente durantela gran depresión. Más esta no afectaba a que debutantes como Brenda Frazier, Gloria Vanderbilt, Doris Duke y Bárbara Hutton, derrocharan lujo y glamour en sus fiestas, siendo elegidas “Debutantes del año”. El encanto de su fortuna y belleza  las convirtió en auténticas estrellas, acaparando todos los titulares y recibiendo alabanzas por su elegancia y refinado estilo de vida.



Hacia fines de los 60, los movimientos feministas y la movida hippie llevarían a la decadencia a los debuts. Sin embargo, en los excesivos años 80, tomaron un nuevo impulso. Pero estas debutantes poco tenían que ver con las refinadas y delicadas jovencitas que las antecedieron. A pesar de que aún estaban obligadas a lucir un vestido blanco discreto sin excesivos bordados ni escotes y sin ninguna hebra de poliéster, ellas debutaban no para encontrar marido, ¡sino para divertirse a lo grande!

Hoy se siguen celebrando debuts en todo el mundo. En París se creó en 1957 el “Bal des Débutantes” celebrado en sus inicios en el Palacio de Versalles y luego en la Ópera Garnier. El baile perduró hasta 1968, cuando las manifestaciones del Mayo Francés obligaron a suspenderlo. La tradición resucitó en 1991 en la forma del “Bal des Débutantes à l'Hôtel Crillon”. Inicialmente las debutantes parisinas vestían de blanco, pero al incorporarse jóvenes de la realeza del medio oriente, se tuvo que cambiar esta costumbre, pues allí el blanco es un color de duelo. Así, las debutantes del Hotel Crillon, si bien visten sólo de alta costura, ya no están obligadas a ir de blanco.


El mencionado baile reúne a una veintena de señoritas de la nobleza europea, de las casas reales orientales y de las familias ricas y famosas del jet set internacional. Bailan el vals, codo a codo, princesas árabes y francesas, marquesas italianas y las hijas de billonarios rusos, políticos internacionales, estrellas de Hollywood y del mundo del rock. El propósito de este debut ya no es que las jóvenes encuentren marido, sino que conozcan gente de todo el mundo, vivan una noche de ensueño, ataviadas con finas joyas y espectaculares trajes de alta costura, y contribuyan a una causa caritativa, pues gran parte de lo recaudado es destinado a una fundación benéfica.

En Viena cada año se celebra el gran baile de debutantes de la Ópera de Viena. La particularidad de este evento es que las debutantes no son elegidas por su linaje o cuenta bancaria, sino por su habilidad para bailar el tradicional vals vienés. Tras pasar una exigente audición en la cual deben mostrar su gracia al bailar el vals y someterse a dos meses de ensayos, éstas son elegibles para hacer su debut, usando largos vestidos blancos como marca la tradición y luciendo una tiara de Swarovski, obsequiada a cada debutante.

Hoy en día la tradición del debut subsiste, aunque totalmente modificada. Ya no está reservado a las chicas de la alta sociedad o de la aristocracia, pues las debutantes provienen de distintos círculos sociales. Y tal vez la diferencia más significativa es que las debutantes ya no se presentan formalmente para buscar un marido apropiado, pues las chicas de hoy más que a conseguir un buen marido, aspiran a una carrera. Para estas chicas el debut en sociedad representa una especie de rito de transición de niña a mujer, y la oportunidad de pasar una noche encantadora llena de tradición y magia.

Debutantes Famosas
 Bárbara Hutton: Conocida como “la pobre niña rica”, al suicidarse su madre, cuando ella tenía sólo 6 años, heredó una de las fortunas más grandes de su tiempo. Creció sola, al cuidado de tutores. La heredera de Woolworth hizo su debut en sociedad en 1933 en una extravagante fiesta en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York. La fiesta tuvo un costo de 60.000 dólares (el equivalente a un millón de dólares hoy), lo que en plena depresión, fue todo un escándalo. Atormentada por la prensa, se vio obligada a partir a Europa tras su polémico debut. En su vida adulta fue tan desdichada como en su infancia, se casó siete veces, pero murió sola, sumida en la drogadicción y el alcoholismo. ¡Como si esto fuera poco, al morir, de su fortuna de más de 150 millones de dólares, solo le quedaban tres mil en su cuenta bancaria!

Brenda Frazier: Considerada la debutante más famosa de la historia, su debut, en 1938 en el Waldorf-Astoria, fue retratado por la revista Life, apareciendo Brenda en la portada de la misma. El término “Celebutante” fue creado para describir a esta joven de la alta sociedad neoyorquina. Cuentan que era tan cuidadosa de su apariencia, que a veces terminaba con el cuello adolorido por no moverlo por horas para tener un porte elegante y un peinado perfecto. Su vida, que parecía tan perfecta, en realidad fue muy triste. Tuvo dos matrimonios fallidos, sufrió de anorexia y bulimia y de numerosos desórdenes nerviosos. Al final, la más famosa e icónica socialité, terminó viviendo aislada como una ermitaña.


Doris Duke: La heredera del tabaco, apodada “Million Dollar Baby”, se convirtió en una de las mujeres más ricas al morir su padre, el fundador de la “American Tobacco Company” y de “Duke Energy”, antes de que ella cumpliese 13 años. Debutó en su mansión de Newport. A pesar de haber tenido tragedias en su vida (la muerte temprana del padre, dos matrimonios fallidos y de terminar sus días sola), se puede decir que llevó una vida interesante y plena. Su pasión por los viajes la llevó a dar dos veces la vuelta al mundo. Coleccionó obras de arte, viajó y ayudó a los demás. Al morir, donó su fortuna de más de 400 millones de dólares a diversas instituciones caritativas.


Jacqueline Bouvier: Otra famosa debutante que legró llevar una vida plena fue Jackie Kennedy (hoy más conocida como Jackie O.). Fue la debutante del año en 1947. Debutó en una sencilla pero elegante fiesta en su casa familiar de Newport junto a su hermana Caroline Lee. Luego fueron fotografiadas juntas por el gran fotógrafo de la época Cecil Beaton para un reportaje sobre las hermanas Bouvier para la Vogue americana. En 1953 se convirtió en la esposa de John F. Kennedy y en 1961 en la primera dama de los Estados Unidos, hasta la trágica muerte de su marido en 1963.



CorneliaGuest: En 1982, su debut puso nuevamente de moda al debut en sociedad en Nueva York. La hija de la legendaria musa de la moda y personificación en carne y hueso del refinamiento, C.Z. Guest, no pudo más que seguir los pasos de su madre y convertirse en la debutante del año. La fiesta tuvo la cobertura de Time, Life, People y The Washington Post. Descendiente por el lado paterno de Winston Churchill, heredera del imperio del acero de Guest and Phipps, ahijada de los duques de Windsor e íntima amiga de Andy Warhol, Cornelia unía el encanto relajado de la alta sociedad neoyorquina con una rebelde actitud rocanrolera. Fue la principal celebutante de su época y con los años se convirtió en la imagen de los cosméticos La Prairie, escribió sus memorias y se dedica actualmente a la equitación y abogar por los derechos de los animales.

4 comentarios:

Bijoutiere dijo...

Siempre es muy interesante tu blog. Sospechaba que esta fiesta de donde parece haber derivado el estilo y costumbre de la famosa "fiesta de los 15" venía de los ambientes aristocráticos y luego se había extendido. Gracias por confirmarmelo con tanto detalle y amplitud de información. ¿Sabrás si la fiesta de 15 sustituyó o es una copia popular de esta?
Afectuosos saludos,

Maika Perez dijo...

Este tema de las fiestas de "puesta de largo" me tiene fascinada, eso de que hayan llegado hasta nuestros días no lo concibo

El hada del Sur dijo...

La puesta de largo todavía se hace en familias ricas. A mi me parece que no se dan cuenta de lo machista que resulta ser, conservadora y cursis.

Jorge dijo...

Claro que se dan cuenta. de hecho, por eso siguen haciéndolo.