martes, 6 de octubre de 2009

BETTINA BRIZUELA: Entre lo íntimo y lo cotidiano


Como una especie de políglota artística, Bettina Brizuela logra expresarse articulando con fluidez diversos lenguajes como la instalación, el video, la fotografía, la intervención y el grabado. La obra de Bettina Brizuela ha sido varias veces premiada y seleccionada para diversas bienales y muestras nacionales e internacionales.

En toda su obra persiste un sólido hilo conductor: una mirada reflexiva hacia lo íntimo y lo cotidiano. En este espacio íntimo la artista explora los vínculos que surgen entre el ser humano y los objetos con los cuales nos rodeamos, remitiéndonos a la fragilidad de estos objetos como metáfora de la propia fragilidad del ser humano. Su intimidad está también cargada de recuerdos, que pueden quedar plasmados en impresiones en yeso, objetos o fotografías.

De diversas maneras, la artista logra transportarnos a su cotidianidad, presentándonos objetos privadísimos, muebles enyesados y atrapados, así como recuerdos fugaces capturados con su cámara.

¿Qué es le arte para vos?

Para mí el arte es una búsqueda estética del ser humano, con el cual se pueden entender muchos más aspectos del mismo. Es una forma con la que podemos descubrirnos y abrirnos a más posibilidades mentales.

¿Cómo se dio tu acercamiento al arte?

Yo tenía la gran influencia de mi hermana mayor que estudiaba en la Escuela de Bellas Artes y pintaba. Ella coleccionaba todo lo relacionado al arte en especial la pintura y gracias a ella, mi casa estaba llena de libros de arte, enciclopedias, pinturas. De chica iba siempre a talleres de pintura del colegio. A los 16 años participé del taller de Línea y Color de Livio Abramo en el Centro de Estudios Brasileros. Empecé pintando, pero luego mis horizontes se ampliaron. Para mí fue un gran cambio haber ido al ISA (Instituto Superior de Artes Visuales) donde me encontré con diferentes medios expresivos, otros lenguajes y tuve la oportunidad de conocer la obra de otros artistas y los materiales y medios con los cuales trabajaban. Esto me abrió ante la posibilidad de trabajar con distintos medios. Para mí el aprendizaje es lo más recomendable. En este momento un artista autodidacta es un desperdicio en muchos casos porque no tiene la posibilidad de explorar otras técnicas y de ampliar su vocabulario personal de manera a poder expresarse en distintos lenguajes artísticos.

¿Cuál fue el primer medio diferente que probaste después de la pintura?

El objet trouvé. Empecé a buscar objetos que significasen lo que yo quería decir. Esto surgió a partir de un taller del ISA con Doris Strubing para el cual nos pidió que lleváramos algún objeto con el cual trabajaríamos ese semestre. Teníamos que reconocer el objeto pintándolo y luego explorándolo hasta volverlo tridimensional o no.

En tu obra están muy presentes los objetos. ¿Qué significación tienen los objetos para vos?

En primer lugar tienen implícita la mano humana. A partir de eso todos los significados que por lo general la sociedad carga en esos objetos y en segundo lugar y tal vez más importante el significado personal que uno le da a esos objetos al establecer relaciones íntimas con ellos. Para mí hay como una especie de comparación entre el objeto y uno mismo. El espíritu de algo que queda latente dentro del objeto de su predilección. Un objeto es elegido por alguien, lo hace por diversos motivos: por gusto estético, por cariño, por recuerdos. Esto me lleva a comparar los muebles con las sensaciones con las que pasan sus dueños. Estuve trabajando con muebles alterados, construidos especialmente para la obra y transformando su uso. Una especie de mutación darwiniana, en la cual el uso de las extremidades del mueble se transforma. Por ejemplo, un tocador tuvo una mutación y ya no deja ver, levantando un mecanismo de defensa desarrollado por la condición del medio. En mi obra “Mesas, Sillas Atrapadas” en la cual las sillas están incrustadas dentro de la mesa, imposibilitando su separación y su independencia, hablo de la relación que uno establece con el otro y que se vuelve tan simbiótica como una mesa y una silla. Así una mesa, un mueble donde se generan vínculos, representa como a veces estos vínculos se vuelven contra uno y lo atrapan.

¿Qué te llevó a enyesar a los objetos en tus intervenciones?

Fue quizás esa empatía que surge entre los objetos y sus dueños. Cuando uno llega a una casa donde el propietario está deprimido, todo está desordenado, el estado anímico se percibe a través de las cosas y la manera en las que se encuentran dispuestas. Los muebles estaban somatizando la angustia de sus dueños y así dejan entrever esa condición de soledad, de imposibilidad. En el caso de mi obra “Muebles Enyesados”, el yeso enfatiza el estado de enfermedad, de invalidez, de recuperación.

¿A qué se debe tu predilección por el yeso como medio?

En el taller de Gustavo Beckelmann empecé mi relación y predilección por este material. Uso este material de diversas formas, a veces como vaciado, a veces como rocas para tallar, a veces como vendas, a veces haciendo impresiones directas en su estado húmedo. En mi obra “Privadísimo” del año 2002, el concepto del trabajo de conservación de los objetos personales con los que deseaba trabajar, implicaba la necesidad de utilizar un medio que copiase fidedignamente las cosas. En el caso de las impresiones, el yeso siempre fue utilizado por la arqueología para hacer copias de fósiles hallados en su estado natural para poder llevar un registro. A esos se le llama en arqueología itnias. En esta obra realicé el proceso de recuperación arqueológica de mis propios objetos clasificándolos en objetos que sirven para la higiene, para la alimentación, objetos abstractos, de diversos usos y objetos que, en el peor de los casos, se vuelven contra uno, como los cuchillos, armando con ellos una instalación museográfica que dejaba también al descubierto mi propia intimidad. El yeso es un material muy dócil con muchas posibilidades, que me permite expresar a través de él los temas sobre los cuales me interesa reflexionar.

¿Cuáles son estos temas a los que te referís con tu obra?

Casi siempre, son temas relacionados a mi propia vida, cosas que me pasan, sensaciones que tengo, recuerdos. Siempre abordo temas relacionados hacia lo familiar y hacia lo cotidiano. En realidad son temas muy herméticos, son sensaciones muy íntimas, muy privadas, pero que finalmente llevan al espectador a sacar sus propias conclusiones y hacer sus propios vínculos mirándose a través de ellos. Otra cosa con la que me gusta trabajar es la escala diferenciada de las cosas. Poner objetos chicos junto a objetos de escala real, trabajando así la sensación de pequeñez y de distancia que se producen entre ambos, expresando esa sensación de achicamiento que muchas veces uno tiene frente a las cosas.

También trabajas con fotografía, ¿qué te gusta capturar con tu cámara?

Para mí la fotografía es como escribir un diario personal en el que básicamente me encuentro fortuitamente frente a las situaciones que me llaman la atención. Nuestras vidas están compuestas de fragmentos, a veces esas fotografías cuentan esos momentos cotidianos efímeros que van componiendo la película de nuestra existencia. De esta manera las fotografías, tomadas en Asunción y también fuera de ella, se entremezclan para narrar una historia, mi historia.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Actualmente estoy haciendo mucha fotografía, aunque en realidad siempre trabajo con todo al mismo tiempo. Estoy haciendo una edición de material para video y además haciendo los pequeños relieves en yeso de historias con juguetes y por supuesto, siempre con la cámara al cuello para captar esos instantes inesperados que se presentan.

Qué proyectos tenés con Planta Alta?

Recientemente estuve en Buenos Aires concluyendo la segunda parte de un intercambio de artistas que ya tuvo su inicio aquí en Asunción en el mes de marzo con el fin de presentar el espacio Planta Alta en el cual estamos trabajando con arte contemporáneo aquí en el centro asunceno. Tengo varias exposiciones para este año y para el año que viene tengo previsto participar con la galería en la Feria ArteBA en Buenos Aires.

¿Cómo se originó Planta Alta?

Planta Alta es un proyecto conjunto con Laura Mandelik que surge por la necesidad de difusión de obras contemporáneas de artistas nacionales y del exterior, con el fin de llegar a un público que quizás no está habituado a frecuentar el ámbito de las galerías y espacios de arte. En Planta Alta intentamos oxigenar y atraer a más público a encontrarse con nuevas propuestas de Arte y conocer la obra en los distintos formatos que se producen actualmente.

¿Cuál fue la obra que te generó más satisfacciones?

La obra “At Home”, por el esfuerzo que significó y la manera en la que logré cerrar el concepto que queria trasmitir. La tension que me produjo llevar a cabo la casa hecha con una extructura de alambre tejido que contenia las piezas de escombros de otras casas, desde alquilar el terreno, nivelarlo, compra y limpieza de escombros, armado de la extructura, contratación de palas mecanicas para cargarla con desperdicios etc. Me enceño muchas cosas haber realizado esta obra, sobre todo a conservar la calma ya que trabaje con mucha gente y todo tenia que estar muy bien calculado a fin de poder llevar todas las etapas a buenas conclusiones y ademas disfrutarla, y asi fue, esta obra la volvi a repetir de cero para la bienal de arte de Ceara en Fortaleza Brasil en el 2002 y es sin duda unos de los proyectos que mas me ha entusiasmado.

La inalcanzable Perfección



Nuestras abuelitas nos decían: “Para ser bellas hay que ver estrellas”. Pero últimamente ni ver una constelación entera nos ayuda. Hoy en día es más fácil atravesar el Chaco haciendo vuelta carnero y sin agua que alcanzar de belleza promovida por los medios de comunicación.


En primer lugar está el peso. Los ideales estéticos nos exigen estar cada vez más escuálidas. Hay que tener en cuenta que una modelo pesa 10 kilos menos que una mujer normal de la misma estatura. Hace poco me agarró taquicardia al leer que un estudio demostró que desde 1950 hasta los 80 las modelos que aparecían en las páginas centrales de la revista Playboy, ¡fueron perdiendo casi un kilo por año! Con razón las modelos están cada vez más esqueléticas y nosotras nos sentimos cada vez más hediondamente obesas. Una cuerona en los 50 sería considerada una rechoncha en nuestros días. Para alcanzar el cuerpo ideal tenemos que matarnos con dietas de la luna, de la sopa, de la flauta, pasando del te verde al te rojo y del pilates al power plate según la moda del momento. Necesitamos Sibutramina y las pastillas “sin anfetaminas” que nos recomiendan nuestras amigas para calmar el estado de inanición constante en el cual nos encontramos. Necesitamos creer en los milagros. Necesitamos creer que el espejo engorda y que la que está desbalanceada es la balanza del baño y no nuestro cuerpo.


Y luego con tanta flacura tanta flacura ¿Qué pasa? Nos demacramos hasta en los cachetes y eventualmente la cara se nos desinfla y se nos cae como bombacha de flaca. Hoy en día estamos más delgadas y por ende más arrugadas que en décadas anteriores. Acá empieza otro dilema: gordura vs arrugas. Como la idea de parecernos a Droopy nos espanta tanto como la de asemejarnos a Miss Piggy decidimos declarar una batalla campal a ambos frentes. Y nuevamente a buscar milagros. Cremas, ampollas, parches, peeling, botox, colágeno, babas de caracoles, ungüentos y hasta la orina matutina que nos recomienda ponernos en la cara la yuyera. Probamos de todo hasta que caemos en cuenta de que la varita mágica anti arrugas no existe y terminamos corriendo como heroínas dramáticas a llorar en los brazos de Bacchetta, porque al fin y al cabo solo su bisturí mágico podrá devolver a nuestro rostro el aspecto lozano que promueve la modelo quinceañera de la crema anti arrugas que no nos funcionó.


A parte de nuestras caras, otra área que no resisten a la ley de la gravedad son nuestros senos. Y éstos no solo sucumben víctimas del tiempo, también se nos caen precoces y antes de haber cumplido su vida útil, todo gracias a la importancia de la lactancia materna. Sí, mucho afiche, mucha propaganda, mucho calostro que suministrar y terminamos con dos catástrofes que ni el mejor de los wonderbra puede solucionar. De torres gemelas pasamos a la zona cero. Y como no nos queda otra, terminamos más siliconadas que Pamela Anderson. Los implantes de siliconas que en décadas anteriores eran de uso exclusivo de las actrices porno y blondas salvavidas de Baywatch, han pasado a integrar el cuerpo de más de un ama de casa desesperada.



Y hablando de blondas, como todas sabemos que el rubio rejuvenece, inevitablemente nuestros claritos van diseminándose por nuestra cabellera hasta adueñarse de ella. Lo que empezó como un inocente “toque de luz para iluminar el rostro”, termina siendo toda una estrategia cromática destinada a disimular progresivamente nuestras arrugas. Ni nuestro pelo se salva. Buscando la perfección hasta en nuestros bulbos capilares solo ganamos un nuevo problema: el pelo se nos reseca y nuestra alguna vez brillante y sedosa cabellera castaña, gracias a la decoloración progresiva, adquiere la apariencia de una peluca sintética barata. De nuevo a buscar algún milagro en los miles de champús para cabellos teñidos y maltratados, ampollas, baños de crema e interminables visitas a la peluquería para someternos a cuanto tratamiento ofrezcan para recuperar el brillo perdido.




Lo que no nos damos cuenta es que estamos ante una dictadura: “la dictadura del cuerpo perfecto”. Les puedo asegurar que todos los dictadores de la historia palidecen ante este despiadado tirano mediático que nos presiona continuamente a luchar contra el tiempo, contra la naturaleza y contra nosotras mismas, viendo todas las estrellas del firmamento con el ambicioso objetivo de no solo ser bella, sino de ser perfecta. Esta es la gran diferencia entre nuestra generación y la de nuestras abuelitas. Ellas también tenían que ver estrellas, pero su objetivo era solo ser lindas; el nuestro es alcanzar la perfección, por más inalcanzable que se nos presente.

El ideal femenino se ha visto sujeto a toda clase de manipulaciones y alteraciones, hasta crear un ideal que parece no tener forma humana. ¿A caso me van a negar que todas esas mujeres tan cirujeadas y tuneadas no terminan pareciendo extraterrestres? Las mujeres reales están desapareciendo por docenas, como si las estuvieran raptando los alienígenas y reemplazando por una representación en serie grotesca y humillante. La verdad es que el ideal femenino actual está basado en la artificialidad y consiste en promover como atractiva a la mujer que exagera su feminidad hasta el punto de que termina pareciendo una caricatura.



El abuso de la cirugía plástica para borrar cada huella del paso del tiempo, cada complejo, cada imperfección tiene consecuencias absolutamente aberrantes. En la cara tenemos 45 músculos faciales, que no solo sirven para masticar, besar y soplar las cada vez más abundantes velitas de cumpleaños. Estos músculos paralizados por el bótox, atrapados bajo capas de colágeno, estirados hasta la inmovilidad por liftings y revocados bajo asfálticas capas de maquillaje son la forma más importante que tenemos para manifestar nuestras emociones, expresar nuestros sentimientos y sobre todo mostrar nuestra identidad. El resultado es algo muy confuso: mujeres que cuando ríen ponen una cara de esfuerzo como si estuvieran levantando pesas, mujeres que cuando lloran en los velorios pasan por maleducadas porque parece que se están riendo.


Hace poco escuché en un documental una anécdota maravillosa. Contaban que Anna Magnani, la gran actriz italiana, le dijo una vez a un maquillador que quería taparle las arrugas antes de un rodaje: “déjamelas todas, no me quites ni siquiera una, que me tomó una vida entera procurármelas.” Estas arrugas que tanto nos empecinamos en borrar y que están ausentes en las revistas y en las pantallas, son las que exprimen nuestra individualidad, nuestra autenticidad y las alegrías y desdichas que nos ha tocado vivir.


Deberíamos seguir el ejemplo de esta Diva tan digna. Lastimosamente no todas las mujeres tenemos la personalidad ni el glamour necesario para querernos tal cual somos. Dejamos que las imágenes mediáticas socaven nuestra seguridad arrojándonos en una búsqueda obsesiva e imposible por la inalcanzable perfección.


Lo más triste de todo es que perseguimos un ideal estético imposible hasta para las mismas modelos. Porque por más reeegias que sean, absolutamente todas sus fotos están retocadas. Y nosotras, TARADAS, intentando imitar lo que solo Photoshop puede lograr. Y luego nos sorprendemos cuando vemos esas fotos de las celebridades sin maquillaje como si todas las imperfecciones se solucionaran con una buena base y pestañas postizas... no es el maquillaje lo que les hace ver tan odiosamente fantastiquerrimas… es el retoque fotográfico. HELLOOO!!! No es por nada, pero me gustaría que los científicos en vez de inventar tanta crema, tanta pomada, tanto botox, inventaran una pantalla portátil que me photoshopee cada día de mi vida para andar reeegia por la vida envuelta en un holograma. ¡Eso sí sería fantástico!


Tampoco las estrellas de Hollywood son tan perfectas como las imaginamos. En el cine el ideal de belleza se crea haciendo un rejunte de muchas personas, en una especie de collage casi imperceptible a nuestros ojos. En Hollywood es común que se recurra al truco de los dobles de cuerpo para aumentar el atractivo de las estrellas. Pocos saben que detrás de la bella Pretty Woman, había una mujer aún más bella. Así el bello rostro de Julia Roberts se unió al cuerpo de una modelo que doblaba su cuerpo para lograr la imagen perfecta. ¡Sería igualmente fantástico poder recurrir a una doble de cuerpo cada vez que nos tengamos que desnudar o ponernos un bikini!


Solo espero, mis queridas y regias lectoras, que después de leer esto entiendan que la perfección no se encuentra en el gimnasio, ni en el dietólogo, ni en el quirófano. La perfección está en quererse y aceptarse tal y cual somos: deliciosamente imperfectas y absolutamente auténticas. La confianza, la personalidad y la auto estima pueden hacer maravillas no solo con la imagen que tenemos de nosotras mismas, sino también con la imagen que proyectamos a los demás. No hace falta ver muchas estrellas para lograrlo, basta mirarse al espejo y ver solo una estrella: ustedes.

CHAPUZONES REVELADORES: DEL TRAJE DE BAÑO AL BIKINI


Murales en Pompeya muestran a mujeres usando un traje de dos piezas muy parecido al bikini, sin embargo en la antigüedad lo más probable era que si alguien decidía darse un chapuzón lo haría en paños menores o totalmente desnudos. Los baños recreativos prácticamente no existían, ya que por varios siglos se creyó que mojar el cuerpo entero podía atraer enfermedades mortales y por supuesto muy pocos sabían nadar.

El traje de baño, como prenda distintiva aparece recién en el siglo XIX, cuando los médicos empiezan a recomendar tomar baños de mar y sol como remedio a enfermedades como meningitis, depresión, problemas nerviosos y mal de amores. Así las mujeres empezaron a usar atuendos muy recatados que cubrían el cuerpo entero. Estas prendas, hechas en telas muy pesadas como la franela que no se trasparentaban al mojarse, tenían mangas largas y bombachones cubiertos con faldas que llevaban pequeñas pesas cosidas en los ruedos para que los vestidos no flotaran sobre el nivel del agua revelando más de lo que las pudorosas bañistas de la época podían revelar. Hasta se bañaban con zapatos de lona de taco bajo. Los hombres llevaban un traje de lana con mangas largas y pantalones muy parecidos a los calzones largos.

En 1800 aparecen las “maquinas de baños”, que eran unas especie de carretas de madera cubiertas. Estas máquinas proveían a las bañistas de total discreción y les permitían estar un poco más cómodas y livianas a la hora de tomar sus baños de mar. Tenían un cubículo para vestirse y ruedas que servían para arrastrarlos hasta aguas poco profundas. Las damas se desvestían en el cubículo y se ponían una holgada bata de franela larga hasta los pies y luego bajaban por una rampa hasta el mar. Las máquinas de baño tenían que proteger a las bañistas de los mirones indiscretos por lo que muchas estaban equipadas con tiendas conocidas como “capuchones de modestia” que rodeaban a las mujeres otorgándoles mayor privacidad. Las máquinas de baño eran custodiadas por empleadas que espantaban a los mirones de la playa y ayudaban a bajar a las bañistas. Una vez terminado el baño se elevaba una pequeña bandera como señal de que la bañista deseaba volver a la playa.

En 1907 la nadadora australiana Annette Kellerman, llamada la “Bailarina Submarina”, visitó los Estados Unidos realizando un show similar a la danza sincronizada en el cual bailaba dentro de un tanque de vidrio. Allí fue arrestada por exposición indecente debido a que su traje de baño no tenía mangas y exhibía sus piernas y su cuello. Se vio forzada a adoptar un traje de mangas largas y cuello alto que cubría también sus piernas, pero que seguía siendo muy adherente ya que debía mostrar sus movimientos. Posteriormente se popularizó el bañador ceñido de una sola pieza, que empezó teniendo mangas y pantalones cubiertos de una pequeña falda y luego se fue encogiendo, descubriendo primero los brazos y luego las piernas hasta la rodilla. El cuello alto fue abandonado y se empezaron a usar bañadores con escotes redondos.

En 1915, el experto textil danés Carl Jantzen, produjo un jersey ligero de lana que tenía mayor elasticidad. Un amigo suyo que pertenecía al Club de Remo de Portland le pidió una prenda que le permitiera mayor libertad de movimientos y al poco tiempo todos los miembros del equipo de remo ya estaban usando las ceñidas y elásticas prendas de Jantzen que se fueron popularizando e invadiendo las playas.

En los años 20 se popularizaron los bañadores de jersey de una sola pieza sin mangas ni sobre faldas que revelaban las formas femeninas y exhibían las piernas hasta la mitad de los muslos. Durante los años 20 y 30 la parte inferior se fue acortando cada vez más y los tirantes se fueron haciendo más finos. A fines de 1930 aparecen los primeros trajes de dos piezas. Estos dejaban muy poco a la vista. La parte inferior consistía en un culotte a la cintura con una faldita que cubría pudorosamente la entrepierna. La parte superior era una especie de top con la espalda abierta que se ataba detrás del cuello.

En los años 30 los hombres empiezan a usar un bañador de una sola pieza ya que antes estaban obligados a usar un bañador de una pieza que se asemejaba a un short incorporado a una musculosa. El motivo de este bañador con tirantes es que el jersey al mojarse tendía a volverse pesado y los bañistas corrían el riesgo a que se le caigan los pantalones mientras nadaban. Los primeros bañadores de una sola pieza incorporaban un cinturón para subsanar la desventaja de los pesados géneros y mantener los trajes de baño en su lugar.

En 1946 se produjo una verdadera explosión en el atuendo playero femenino con el lanzamiento del primer bikini. El 1° de Julio de ese año los Estados Unidos iniciaron pruebas nucleares en el atolón de Bikini del océano Pacífico. En París, el diseñador Louis Réard se preparaba a presentar un osadísimo bañador de dos piezas que aún carecía de nombre. Las pruebas nucleares en el atolón Bikini acaparaban los titulares del mundo y Réard, deseoso de atrapar la atención mediática con su explosivo diseño lo denominó Bikini. Como ninguna modelo de la época se animó a lucir la tan reveladora prenda, Réard tuvo que contratar a la bailarina exótica del Casino de Paris, Micheline Bernardi para presentar en París el 5 de julio, cuatro días después de lanzada la bomba, el primer bikini. Por supuesto este bañador generó más polémica que la misma bomba! Desde su presentación el bikini fue considerado una prenda inmoral. El primer bikini tenía el mismo corte que los bikinis con tiras que se usan hoy en día.

A pesar del impacto generado por el lanzamiento del bikini, éste no se popularizó. Las mujeres continuaban usando el tradicional dos piezas compuestos por culottes y corpiños. La opinión pública siguió considerando inmoral que se exhibiera el ombligo hasta finales de los años 50s. Fueron las grandes divas del cine de fines de los años 50 quienes empezaron a popularizar el bikini. La primera fue Brigitte Bardot en 1957 quien lucía un atrevido bikini en la película “Y Dios creó a la mujer” y la segunda fue Ursula Andress, quien marcó una época en 1962 con su legendaria aparición con un bikini blanco con cinturón en la película “James Bond contra el Dr. No”.

En los sesentas se popularizó el trikini y los bikinis empezaron a encogerse progresivamente. En 1964 aparece la primera edición del “Sports Illustrated Swimsuit issue”. Ese mismo año el atrevido diseñador aleman Rudi Gernreich introdujo el monokini, que consistía en solo la parte inferior del bikini unida a dos tirantes que dejaban los senos expuestos. A pesar de que este escandaloso diseño no tuvo éxito comercial, sirvió de inspiración a las desinhibidas europeas quienes empezaron a adoptar el topless en las playas a fines de los sesenta. El monokini representa a la perfección el espíritu de liberación sexual de los sesentas.

En los setentas la invención de la lycra hizo posible que los bikinis se redujeran a su mínima expresión y las primeras tangas empiezan a verse en las playas brasileñas y se popularizan mundialmente a partir de los 80s. El traje de baño masculino siguió un desarrollo similar al de las mujeres en este periodo, acortándose cada vez más, pasando de los shorts, a los slips, hasta llegar a las zungas. Solo en los años noventas vuelven a alargarse y volverse más holgados tomando la forma de bóxers playeros.

Los desarrollos textiles del siglo XXI han permitido crear nuevos trajes de baño con materiales anteriormente impensables, como las mallas que permiten broncearse completamente como si se estuviese desnuda y las mallas que mejoran las formas del cuerpo, realzan, rellenan y reducen.

Hoy en día hay un traje de baño para cada tipo de cuerpo y cada tipo de mujer, desde las mallas más conservadoras, trajes de dos piezas de inspiración retro, mallas y dos piezas deportivas para las más atléticas y bikinis diminutos y ultra sexy para las más audaces.

LA ROPA QUE NO SE VE


La lencería es un ícono de sensualidad que indudablemente ha estado íntimamente ligado a la evolución de la moda y a los distintos cánones estéticos que regían las formas del cuerpo femenino. En el curso de la historia, las mujeres han usado una amplia variedad de prendas para cubrir, reducir, ampliar o elevar sus formas y mejorar su imagen.

La lencería, como la concebimos hoy en día, es un concepto relativamente reciente. El taparrabos probablemente es la más sencilla y antigua ropa interior y hasta nos podríamos aventurar a decir que fue la primera indumentaria del ser humano. En Egipto y Grecia andar en topless era muy normal; alrededor del 2500 a.C., las mujeres de Creta, llevaban en la cintura una especie de corsé hecho con huesos que elevaban los pechos desnudos exponiéndolos. Las atletas y bailarinas minoicas eran las únicas que acostumbraban llevar una especie de faja de tela recta para cubrir sus senos proveyendo soporte durante sus ejercicios. Durante la era clásica, el ideal estético basado en el cuerpo masculino, hizo que las mujeres romanas acostumbraran ceñir sus bustos con fajas para reducir su tamaño.

En el Medioevo, la represión sexual se plasmó en la ropa interior. Las mujeres usaban fajas de tela para aplastar los senos hasta hacerlos prácticamente desaparecer. Como la ropa no se lavaba a menudo, usaban una camisola encima de la faja para proteger a la ropa del sudor. Sólo esta prenda era lavada con regularidad. La ropa interior, en caso de utilizarse, era muy simple y consistía en una camisa floja y algún tipo de calzón de tela. Como no se mostraban a nadie, su diseño y hechura eran irrelevantes. No eran ni sexy ni atractivas y carecían de ornamentación. Eran blancas, generalmente almidonadas, a menudo ásperas y confeccionadas en batista, franela o algodón.

El renacimiento significó un renacer de las curvas femeninas y la forma de reloj de arena empezó a convertirse en el ideal estético. Para lograr esta deseada forma, se utilizaban corsés tan ajustados que hasta llegaban a romper o deformar las costillas y no era raro que las mujeres se desmayaran por falta de aire. A partir del siglo XVI los corsés se convirtieron en prendas indispensables del ajuar femenino. Cuentan que Caterina de Medici obligaba a las damas de su corte a usar corsés con soportes de metal pues consideraba espantosas las cinturas anchas. Como los corsés imposibilitaban el trabajo, solo los podían usar las mujeres de clase alta. Las campesinas solo usaban una tela atada bajo sus bustos para sujetarlos.

En el siglo XVII los amplios escotes exhibían gran parte de los senos. Los corsés hechos con huesos de ballena (de ahí el término ballena) estaban destinados a levantar, aumentar y resaltar los senos hasta hacerlos rebosar voluptuosamente. Los mismos estaban reforzados en el frente con paneles de marfil, madera o metal y se ajustaban con lazos en la espalda o en el frente. En este siglo, la ropa interior empezó a embellecerse con bordados y cintas. En cima del corsé las mujeres llevaban un miriña para dar volumen a las faldas. Éstos fueron cambiando de forma según las distintas modas. Debajo de todo esto usaban bombachones largos y abullonados.

Tras la revolución francesa, las mujeres se libraron momentáneamente del suplicio de los corsés. Éstos eran asociados a los rebuscados caprichos estéticos de la aristocracia y su uso no era bien visto. La nueva moda del vestido imperio, que surgió con el embarazo de la Emperatriz Josefina, proponía vestidos sueltos debajo del busto, por lo que la cintura no tenía que estar contenida ni reducida y las mujeres solo usaban una tela atada bajo el busto.



Pero esto fue solo un alivio momentáneo. Ya para 1825, la cintura volvió a ocupar un lugar destacado y naturalmente, los corsés volvieron a formar parte esencial del vestuario femenino. Los ceñidos corsés reducían las cinturas a 40 o 43 cm. Las mujeres los usaban siempre, hasta para practicar deportes. Incluso, las mujeres embarazadas utilizaban un corsé de maternidad. Por supuesto los desmayos eran tan habituales que en las fiestas se habilitaban “salones de desmayo” donde las desmayadas eran retiradas hasta recuperarse y se hizo común tener siempre a mano sales de amoniaco para reanimarlas. Entre 1820 y 1835 se puso de moda que hasta los hombres usaran corsés.

Alrededor del año 1830, la ropa interior adquirió mayor consistencia y longitud, y pasó a formar parte obligada del atuendo. Por primera vez en la historia, no llevar ropa interior implicó suciedad y descuido. No usarla era considerado inmoral y contrario a las buenas costumbres. En esta transformación jugaron un importante papel el auge del pudor victoriano, la aparición de telas más finas y ligeras y los conocimientos médicos acerca de los gérmenes que, combinados con el enfriamiento del cuerpo, producían enfermedades. Los médicos recomendaban evitar los “enfriamientos” y entre el público se difundió un temor casi patológico a exponer cualquier parte del cuerpo, excepto el rostro, a un aire que se creía lleno de gérmenes. La ropa interior de lana, invariablemente áspera y picosa, invadió Europa y América, auspiciada por la recomendación médica. La ropa interior, los corsés y las enaguas de lana adquirieron gran popularidad.

Desde 1860, la ropa interior se volvió más elaborada. En 1880 se idearon dispositivos para aumentar el tamaño de los pechos para que se ajustaran a los cánones de la época. El “perfeccionador del busto” consistía en unas almohadillas de lana que se insertaban en un corsé de ballenas. Más tarde, las parisinas pudieron adquirir las primeras almohadillas de goma, llamadas “pechos de limón” por su forma y tamaño. Durante estas décadas, los sostenes eran simples ampliaciones de los corsés.

A inicios del siglo XX ocurrió una revolución en el ámbito de la lencería. Las mujeres modernas, impulsadas por los primeros movimientos feministas y apoyadas por los médicos que alertaban sobre los problemas de salud originados por los corsés iniciaron una guerra contra los corsés y lentamente éstos se fueron achicando y modificando estructuralmente para permitir mayor libertad de movimiento. A lo largo del siglo XX, a medida que las faldas se acortaban, la ropa interior se fue achicando progresivamente. Los bombachones largos de antaño se fueron acortando cada vez más hasta que con la aparición de los tejidos elastizados se fueron transformando en las bombachas que conocemos hoy en día.

La creación del brassiere o corpiño, inventado en 1913 por Mary Phelps Jacobs, una joven dama de alta sociedad neoyorquina fue el primer paso para la eventual desaparición del corsé en la vestimenta cotidiana. Curiosamente, el invento del corpiño fue totalmente casual. Mary Jacobs había adquirido un carísimo vestido de gala para una importante fiesta. Este vestido era muy escotado en la espalda, dejando expuesto el borde de su corsé. La ingeniosa señora Jacobs, ayudada por su empleada francesa, confeccionó el primer corpiño utilizando dos pañuelos blancos, una cinta y un cordón. Sus amigas quedaron encantadas con su improvisado diseño y la Sra. Jacobs obsequió uno a cada una de ellas. Éstas corrieron la voz de lo cómodo y práctico que resultaba el brassiere de la Sra. Jacobs, hasta que Mary Jacobs patentó su modelo en 1914, empezando a comercializarlo. Al poco tiempo ya estaba confeccionando manualmente centenares de sujetadores.

La llegada de la Primera Guerra Mundial, llevó a muchas mujeres a trabajar en las fábricas. Necesitaban ropa interior más práctica y menos constrictivas para permitirles moverse cómodamente. Además, el gobierno de USA pidió a las mujeres que dejaran de usar corsés ya que el metal que se empleaba en ellos era requerido para las producciones de guerra. Esta medida logró que se consiguieran 28.000 toneladas de metal, suficientes para construir 2 buques de guerra. Los corpiños fueron rápidamente adoptados por las mujeres trabajadoras y su uso se popularizó.

En los años 20, la moda exigía a las mujeres un aspecto de muchachito con pecho plano. Gracias a la aparición de las telas elastizadas el corsé fue sustituido por fajas. Éstas se hicieron necesarias para que las mujeres más voluptuosas pudieran lucir la silueta recta y varonil de los años 20. Una modista llamada Ida Rosenthal alteró la tendencia al promover unos corpiños que realzaban el busto. En los años 30 creó Maidenform e introdujo las diferentes tallas de sujetadores creando el corpiño moderno. También se introdujeron fajas modeladoras para lucir los ceñidos vestidos de satén cortados al bies de la época.

A finales de los 40s e inicios de los 50s hubo un revival del corsé y fajas de cintura para lograr la cintura de avispa que imponía el New Look propuesto por Christian Dior, pero en los 60s cayó en desuso nuevamente. En el 2001, la película “Moulin Rouge” provocó un nuevo revival del corsé pero usado como prenda exterior.

Hasta la mitad del siglo XX las mujeres elegían su ropa interior solo para alterar la apariencia de sus cuerpos, o por motivos de higiene o de pudor. Recién en los años 50s la ropa interior se fue haciendo más glamorosa y atractiva y el diseño empezó a jugar un rol fundamental en su creación. La aburrida lencería blanca se fue llenando de colores y estampados.

A fines de los 60s los emblemas de la feminidad se tornaron el centro de los ataques femeninos, entre ellos el corpiño. Las feministas furiosas llamaban a todas las mujeres a quemar sus corpiños como símbolo de liberación sexual y protesta contra el sexismo y el rol de las mujeres como objetos sexuales. Esto llevó a que entre los años 60 y 70 se hiciera aceptable no llevar corpiño.

En los 80’s se populariza la tanga o colaless (antes usada solamente por las strippers) cuando las atrevidas brasileñas empiezan a lucir en las playas el fio dental. Esta tendencia playera se incorporó rápida y exitosamente al mundo de la lencería. Recientemente apareció el c-kini ; una especie de tanga curvada en forma de ce que no tiene ningún tipo de tirantes laterales y se sostiene por un soporte interno flexible.

En los 90’s el Wonderbra, un milagroso corpiño que aumentaba el tamaño de los senos se convirtió en sensación mundial. En 1999 se presentó el primer desfile de la marca de lencería Victoria Secret, en el cual participan las “Victoria’s Secret Angels” compuesto por las top models más famosas del mundo. El desfile anual se ha convertido en uno de los eventos más importantes y publicitados de la industria de la moda.

Durante todo el siglo XX, el desarrollo de nuevos tejidos como nylon, polyester, micro fibra y Lycra han diversificado notablemente la gama de prendas de lencería. Aparecieron corpiños con rellenos, adhesivos, transformables, de lactancia, reductores, strapless, deportivos… ¡e incluso corpiños para hombres!

La industria de la lencería creció increíblemente en los últimos tiempos. Marcas como La Perla, Intimissimi, Agent Provocateur y Victoria’s Secret demuestran que la lencería ha pasado de ser algo puramente práctico a un accesorio imprescindible y divertido con opciones que se adaptan a todos los cuerpos, precios y presupuestos. En años recientes grandes diseñadores como Calvin Klein, Giorgio Armani, Dolce & Gabbana, han lanzado colecciones de ropa interior.

La ropa más cercana a nuestros cuerpos refleja los cambios en el ideal de la forma femenina. Mirando atrás, muchas mujeres agradecemos haber nacido ya libres de corsés y miriñaques, en una era en que la lencería es a la vez práctica, cómoda, divertida y adaptable a todos nuestros caprichos, permitiéndonos aumentar, reducir, proteger, tapar, o incluso exhibir nuestras curvas. La lencería ya no nos constriñe a ser de una forma determinada, ofreciéndonos una miríada de opciones para sentirnos distintas cada día.

LOS NUEVOS NOMBRES DE LA MODA

Hay nombres en la moda como Dior, Givenchy, Chanel, Armani, De la Renta, icónicos y mundialmente conocidos que seguirán sonando fuertemente por muchas décadas más. En este medio tan versátil y cambiante, cada temporada la lista de diseñadores va creciendo, a medida que surgen nuevos talentos. Estos jóvenes diseñadores se convierten en las futuras promesas de la moda. Más en el mundo de la moda el éxito no es fácil de lograr y aún más difícil es mantenerlo. Estos nuevos nombres de la moda mantienen sus dedos cruzados para alcanzar el éxito que les profetizan los entendidos y lograr la permanencia alcanzada por sus predecesores. En esta edición les presentamos los nuevos nombres que están sonando fuertemente en las pasarelas más importantes del mundo.

Christopher Bailey: Así se llama el talentoso diseñador detrás de Burberry, que ha sido el responsable de actualizar la imagen y renovar las formas de esta antes aburrida y excesivamente conservadora firma inglesa poniéndola nuevamente al centro del mundo de la moda. Recién graduado del Royal College of Art de Londres, fue reclutado por Donna Karan. En 1996 se une al equipo de Tom Ford en Gucci donde trabaja por 5 años hasta que es contratado en el 2001 como diseñador de todas las líneas de Burberry, incluyendo la aclamada Burberry Prorsum, que apela a un público más joven y moderno. De su mano el clásico trench de Burberry, se renovó y se convirtió en el nuevo must have. En el 2005 fue nombrado Diseñador Británico del Año y en el 2007 y 2008 Diseñador de moda masculina del año. Hoy es el principal exponente del nuevo British Style y uno de los diseñadores más exitosos y prometedores del Reino Unido.

Zac Posen: este joven diseñador deslumbró al mundo de la moda con tan solo 22 años. Ya en la secundaria siguió su vocación ingresando como pasante a la firma Nicole Miller y al luego como colaborador de la sección de moda del Metropolitan Museum de Nueva York. A los 16 años ingresó al Parson’s School of design. A los 18 viaja a Londres para continuar sus estudios en la prestigiosa Universidad Saint Martins donde conoció a su musa y colaborada Lola Schnabel, hija del pintor y director de cine Julian Schnabel. Empezó a vestir a su muy bien conectada amiga y muy pronto captó la atención de las celebridades. Para el 2000 ya estaba vistiendo regularmente a Naomi Campbell, Jade Jagger y Milla Jovovich. Se hizo tan popular que sus diseños empezaron a venderse en Barney’s. Al año siguiente estaba de regreso a su Nueva York natal abriendo su propia tienda en el barrio de Tribecca. Su primera colección en la semana de la moda de Nueva York del 2002 cautivó a la crítica. Desde entonces ha seguido cosechando éxitos y elogios con sus diseños prácticos, impecablemente confeccionados que juegan con cortes diagonales adulando las formas femeninas. El director de Bloomingdale’s confió tanto en su talento que vistió sus vitrinas de Posen durante la semana de la moda de Nueva York, diciendo que no había visto tanto talento en el mundo de la moda desde Marc Jacobs. El prestigioso representante de moda Ed Filipowski (representante de Tom Ford y Versace) también le dio su voto de confianza representándolo gratuitamente. Celebridades como Natalie Portman, Julianne Moore, Kate Winslet, Claire Danes, Jennifer Lopez, Beyonce, Mischa Barton y Cameron Díaz se han rendido al encanto de sus vestidos ultra femeninos, convirtiendo a Zac Posen en una revelación de la moda y un nombre que seguramente seguirá sonando fuertemente.

Luella Bartley: empezó como escritora y editora del Vogue Británico. Recién graduada de Saint Martins lanzó su marca Luella en 1999 con una colección llamada “Papi, quiero un Pony”. Al año siguiente fue galardonada como la diseñadora británica del año. Sus diseños se inspiran en la música. Su debut en el London Fashion Week del 2000 fue una colección de inspiración punk llamada “Papi, ¿Quiénes eran The Clash?” que la llevó a ser nombrada como la Mejor Diseñadora del Año por la revista Elle. Íntima amiga de Kate Moss y Sadie Frost, su ropa refleja perfectamente el estilo de estas trend setters inglesas. En el 2001 se traslada a las pasarelas de Nueva York, creando en el 2002 para Mulberry el bolso “Gisele” en honor a la Bundchen que se convierte inmediatamente en la it bag de las celebridades. Tras 6 exitosos años en Nueva York regresa a su Londres natal y abre su primera tienda londinense. Volvió a obtener el título de mejor diseñadora en el 2008 y en el 2009. Su fuerte son sus accesorios y sus hermosos vestidos. Entre sus clientes se encuentran Chloe Sevigny, Keira Knightly, Cate Blanchett, Lily Allen, Gwyneth Paltrow, Sienna Miller y las princesas Eugenie y Beatrice Windsor.

Phoebe Philo: su nombre empezó a sonar fuertemente en el 2001 cuando fue nombrada directora artística de Chloé a los 27 años, sustituyendo a Stella McCartney con quien había colaborado por 4 años. A pesar de haber estado opacada por su amiga y colega rock aristocrática frente a los medios, los rumores que corrían decían que el verdadero talento detrás de Chloé era el de Phoebe y que Stella se llevaba todo el crédito. Cuando Stella se abrió para crear su propia marca, Phoebe finalmente tomó las riendas de la firma francesa ocupando el primer plano que se merecía. Philo supo mantener a Chloé en la cima, creando exitosas colecciones e incluso expandiendo el negocio con nuevas líneas de accesorios y trajes de baño y una línea más económica llamada See by Chloé. A fines del 2008 fue contratada por el grupo LVMH como directora creativa de Celine, confiando en su talento para actualizar y reflotar esta marca como lo hizo con Chloé.

Tara Subkoff: Esta joven actriz es además la talentosa y provocativa diseñadora de la revolucionaria marca Imitation of Christ fundada en el 2000. El objetivo de esta marca, que tiene más de arte que de moda, fue manipular, transformar e incluso destruir la moda para hacerla renacer como el mismo Cristo. Esta marca logró captar la atención de la prensa a través de constantes provocaciones, como la de hacer su desfile debut en una funeraria de Nueva York, hacer una colección que imitaba sus propios diseños llamada “Imitation of Imitation of Christ” o incluir en sus desfiles a estrellas como Scarlett Johansson y Carmen Electra como modelos. Sus desfiles parecían auténticos performances artísticos y sus diseños eran radicales y originales. Se destacó por intervenir y customizar prendas vintage en las que bordaba frases como “Necesitamos Enemigos” o “La sinceridad es la nueva vulgaridad” como si se trataran de simples remeras. En tiempos donde los nuevos diseñadores de las casas de moda tradicionales no hacían más que copiar de los archivos, la filosofía rebelde e irónica de Tara fue muy refrescante. Su principal colaboradora, la actriz Chloé Sevigny, fue a la vez portavoz de la marca y directora artística, hasta que Tara decidió vender la marca en el 2007 para dedicarse a otros proyectos. Recientemente diseñó una línea especial para la marca Bebe. Tuvo que suspender su actividad como diseñadora al ser diagnosticada en Julio de este año con un tumor cerebral que debe ser operado. Si sobrevive a esta operación de seguro continuará refrescando al mundo de la moda con su visión alternativa.

Christopher Kane: Estudió en Saint Martins y desde su graduación en el 2005 ha ganado múltiples premios que lo han convertido en la revelación del diseño escocés. Al ganar el premio al diseñador revelación de su promoción fue contratado por Donatella Versace para trabajar en la colección de alta costura del atelier y asesorar en las líneas de calzados y accesorios. En el 2006 abrió su propia firma con su hermana, la diseñadora textil Tammy Kane. Su primera colección se inspiró en la onda flúor de los ochentas, originando rápidamente el revival de la tendencia fluor del verano europeo del 2007. El mismo año, lanzó una colección cápsula para la tienda Top Shop. Desde entonces todas sus colecciones han llamado la atención de la crítica que lo ha colmado de elogios. A parte de diseñar su propia línea, sigue colaborando con Versace y crea joyas exclusivas para Swarovski. Su quinta colección lanzada en el 2008 fue tan exitosa que se agotó en 24 horas en Net-a-Porter.com. Kane ya ha ganado la reputación de innovador pues nunca se repetir a él mismo e incluso Donatella Versace lo ha comparado con su hermano Gianni. La silueta de Kane es extremamente moderna pero a la vez femenina. Kane se caracteriza por no usar nunca pantalones en sus colecciones prefiriendo siempre las faldas largas o cortas.

Charlotte Ronson: Esta popular diseñadora es nada más que la hermana gemela de Samantha Ronson, la novia de Lindsay Lohan. Su hermano mayor, Mark Ronson es el productor discográfico de Amy Winehouse quien tiene entre sus méritos haber descubierto a Lilly Allen. Nacida en una adinerada familia de Nueva York se codeó toda su vida con celebridades. Recién graduada en Artes en NYU, se inició trabajando como pasante en revistas como Harper’s Bazaar y Rolling Stone y luego como colaboradora de la diseñadora Cynthia Rowley. En el 2002 abre su propia tienda en Nueva York y al poco tiempo se alía con importantes inversionistas japoneses que abren 14 boutiques con su nombre en Japón. Debutó la pasada primavera en las pasarelas del New York Fashion Week donde fue elogiada por la femineidad y comodidad de sus diseños. La colección entera fue comprada por Harrods. Desde entonces ha colaborado con líneas para JC Penney y Urban Outfitters. Sus diseños, muy rock chic, son muy combinables y prácticos y ya son los favoritos de Gisele Bundchen, Kate Moss, Jessica Simpson, Nicole Richie, Gwen Stefani, Winona Ryder y por supuesto su cuñada Lindsay Lohan.

Jason Wu: Este taiwanés radicado en Estados Unidos alcanzó los titulares gracias a Michelle Obama, quien eligió un hermoso vestido de chiffón blanco diseñado por Wu para la ceremonia de asunción al mando de su marido, Barack Obama. El mentor de este joven talento es nada más que André Leon Talley editor de Vogue. Desde los elogios de la prensa internacional que recibió la primera dama con su acertada elección, ha elegido constantemente a Wu en sus apariciones públicas e incluso para la tapa de la revista Vogue. Wu empezó diseñando ropas de muñecas para una compañía de juguetes taiwanesa a los 16 años. A los 17 años fue nombrado director creativo de esta compañía. Al terminar el colegio decidió estudiar diseño de modas y se inscribió en Parsons, donde trabajó como pasante de Narciso Rodríguez. Gracias a los ahorros de lo que había ganado diseñando ropas de muñeca pudo lanzar su colección en el 2006. En el 2008 fue nominado para el premio Fashion Fund de la revista Vogue. Pero fue definitivamente la primera dama quien lo lanzó a la fama. Sus diseños son elegantes, frescos y clásicos. Wu tiene el talento de Oscar de la Renta para incorporar colores vibrantes y géneros estampados sin ser chillón. Entre sus clientes se encuentran Ivanka Trump, Amber Valetta, Tinsley Mortimer y Leighton Meester. A pesar de haber alcanzado la fama con tan solo 27 años, Jason Wu sigue fiel a su primera pasión: las ropas de muñecas y ha lanzado una edición limitada de muñecas que lucen versiones en miniatura de su última colección otoño – invierno 2009 para la prestigiosa boutique parisina Colette.

Proenza Schouler: Si bien no se trata de un diseñador, esta es una de las marcas nuevas más aclamadas en el mundo de la moda, fundada en el 2002 por los jóvenes diseñadores Lázaro Hernandez y Jack McCollough, quienes utilizaron los apellidos de soltera de sus madres como nombre de la marca. Este dúo se conoció en 1999 en Parsons donde ambos estudiaban. Como estudiantes, Lázaro fue pasante de Michel Kors y Jack de Marc Jacobs. En su último año de universidad lanzaron una colección conjunta que llamó la atención de Julie Gilhart, la buyer de Barneys, quien compró la colección entera. Esta colección se agotó completamente en la tienda. Sus diseños sofisticados, minimalistas y pulcros, de corte impecable y colores neutros, los conviertieron en los diseñadores favoritos de las mujeres modernas. En el 2003 ganaron el Premio Perry Ellis para nuevos talentos. En el 2007 diseñaron una línea de ropa y accesorios para Target. En el 2009 colaboraron con una línea de zapatos para Giuseppe Zanotti. Kirsten Dunst, Gwyneth Paltrow, Demi Moore, Maggie Gyllenhaal y Kate Bosworth son fieles a su estilo.

Hannah Marshall: Apenas graduada del Colchester School of Art & Design en el 2003, fue seleccionada por su talento y refinados diseños por el Programa NESTA para transformar sus ideas en negocio. Lanzó su colección en el London Fashion Week del 2007 y en el 2009 fue elegida para tener su propia exhibición gracias al apoyo del New Generation Sponsorship de Londres (una beca que anteriormente sirvió para lanzar las carreras de diseñadores como Alexander McQueen, Matthew Williamson y Julien McDonald). Esta diseñadora se caracteriza por su adicción al negro y basa sus colecciones en prendas en las que la ausencia de color es la clave. Sus vestidos negros dinámicos, de innovadora estética y siluetas voluminosas tienen lo que ella llama “mensajes ocultos”, frases escritas en Braille que se integran a la ropa a manera de pequeños bordados táctiles. Esta idea surgió a raíz de su interés en fusionar la moda y la comunicación. Su tercera y muy aclamada colección llamada “Code Black” se inspiró en el concepto del icónico “pequeño vestido negro” renovándolo con la hábil combinación de materiales nobles como sedas y organzas con cuero. Con solo 25 años ha tenido un ascenso meteorítico, por lo que muchos vaticinan que seguirá sorprendiendo al mundo de la moda con sus conceptos.

Alice Temperley: Diseñadora británica graduada de Saint Martins, abrió su firma en el 2000, debutando en las pasarelas londinenses en el 2003. Es conocida por el empleo de materiales exquisitos y terminaciones hechas a mano. La Vogue americana la describió como “la diseñadora haciendo las ondas más grandes en la moda británica”. Su marca se compone de 4 colecciones anuales de sus líneas: Pret, Black Label (vestidos exclusivos de noche y de coctel), Beach, Accesorios y Novias. Ya tiene 4 boutiques propias en Londres, Nueva York, Los Angeles y Dubai y vende sus prendas en más de 300 exclusivas boutiques en 37 países. En el 2004 fue nombrada Mejor diseñadora joven del año por la revista Elle. Desde el 2005 presenta sus colecciones en Nueva York. Recientemente lanzó una línea con su nombre para Target. Ha vestido a celebridades como Halle Berry, Kate Hudson, Sarah Jessica Parker, Jessica Alba, Leighton Meester y Heidi Klum.

Brian Reyes: Indiscutiblemente, Brian Reyes es el nuevo chico mimado de las estrellas de Hollywood. Los diseños elegantes y ponibles de este joven diseñador autodidacta lo convirtieron en uno de los estilistas favoritos de Anne Hathaway, Kirsten Bell y Rachel Bilson (que es su fan número uno). De origen colombiano pero nacido en Estados Unidos, Brian pasó su infancia con sus abuelos, que tenían una fábrica textil en Bogotá. Allí nació su fascinación con los géneros y con la moda. Trabajó para Ralph Lauren, luego con Michael Kors y finalmente como asistente de Oscar de la Renta, quien se convirtió en su mentor. Debutó en solitario en el invierno del 2006 en el Fashion Week neoyorquino con tan solo 24 años. Los críticos lo catalogaron como “una mezcla perfecta entre Carolina Herrera y Stella McCartney”. Es que sus diseños conjugan perfectamente la elegancia y la naturalidad. Sus delicados vestidos que rondan con la perfección de coctel son un must para las jóvenes estrellas del cine.

Jonathan Saunders: diseñador escocés que estudio diseño textile en el Glasgow School of Art y luego obtuvo un máster en Saint Martins. Al graduarse en el 2002 recibió el Lancome Colour Award. Sus exuberantes estampados captaron rápidamente la atención del mundo de la moda y ya para el 2003 estaba debutando en el London Fashion Week. Cada prenda de Saunders tiene un estampado creado especialmente para la prenda. Trabaja con seda sobre la cual imprime grandes estampados dibujados a mano y concebidos individualmente para cada prenda, al contrario de otros diseñadores que usan un mismo estampado para toda su colección. El resultado es una impecable conjugación de colorido y silueta. En el 2005 fue nombrado Diseñador Escocés del año. Sus prendas se venden en Harrods, Harvey Nichols y Neiman Marcus. Además de trabajar en sus línea, colabora con importantes firmas de moda como Chloé, Pucci y Alexander McQueen.

FRANKLIN RODRÍGUEZ: ENTRE LA COMEDIA Y EL DRAMA


El 6 de Julio llegó a nuestro país el reconocido actor, escritor, profesor y director uruguayo Franklin Rodríguez. Este versátil hombre de las tablas, tiene una amplia trayectoria profesional, y viene trabajado en teatro, cine y TV ininterrumpidamente desde hace 24 años. Todos estos años dedicados a las artes escénicas han sido acompañados por una prolífica producción literaria, en la que ha escrito libros de cuentos, novelas, biografías, guiones y más de 16 obras teatrales.

Uno de sus grandes éxitos ha sido la comedia “Debajo de las polleras”, que lleva varios años en cartelera en Montevideo y ha sido representada en España, México, Chile y Argentina con paralelo suceso. En nuestro país, otro texto suyo: “Julieta y Romeo”, una conmovedora historia de amor en la tercera edad, fue presentada el año pasado con muchísimo éxito en Teatro Arlequín. Fue en el estreno de esta obra que conocí a Franklin.

La obra me conmovió profundamente, durante todo el espectáculo, me sentí envuelta en una montaña rusa de emociones, en las que era transportada de la risa al llanto y de allí nuevamente a la risa. La obra era una joyita, por supuesto, magistralmente llevada a escena por José Luis Ardissone y Myriam Sienra. Al terminar la obra me presentaron al autor, que había llegado especialmente desde Montevideo para ver la puesta. Créanme que fue una gran sorpresa. Por el tenor de la obra, por la sensibilidad con la que era retratados los personajes, y sobre todo por la profundidad y minuciosidad con la que eran tocados los temas de la vejez y la muerte, asumí que el autor habría escrito la obra basado en su experiencia. Esperaba conocer a un autor sexagenario y gran sorpresa me llevé al estrechar la mano de un hombre joven, que por supuesto jamás había pisado un geriátrico y que encima había escrito la obra varios años atrás. Allí mismo me di cuenta que estaba delante de un hombre de gran talento. La vejez es algo que creo se debe experimentar para narrar con credibilidad; sin embargo Franklin había logrado, en su juventud, diseccionar cada una de las facetas de la tercera edad de una manera profundamente humana e imbuida de sabiduría, dando vida a un texto absolutamente creíble y emotivo que parecía surgido de una intensa introspección personal.


Este año tuve el agrado de volver a verlo y charlar con él para esta nota con el motivo de su regreso al Paraguay para dirigir dos obras teatrales: el drama “Casa de Muñecas”, una versión de Franklin del clásico texto de Henrik Ibsen, estrenada recientemente en Uruguay y que acá será representada por el elenco de Teatro Paraguay y la comedia “La Sal de la Vida”, estreno mundial de este texto escrito por Franklin especialmente para las actrices protagónicas: Patricia Abente y Myriam Sienra, quienes serán acompañadas por Paola Maltese y Bruno Sosa. “Casa de Muñecas” estará en cartelera en el mes de Agosto en “Le Club Français” y “La Sal de la Vida” se estrenará el 6 de Agosto en el Teatro del Centro Cultural Juan de Salazar y luego pasará a representarse desde el 21 de Agosto hasta el de 6 de setiembre en “Le Club Français” de nuestra capital.

¿Cómo se dio tu inicio en el teatro?
Por casualidad, mucha casualidad, ya que comencé a hacer teatro por que vi chicas en la puerta de un teatro y me metí. Después descubrí una escuela de verdad e hice una cuenta sencilla: si en es el taller había cinco chicas, ¡en una escuela por lo menos hay 10 más!

¿Qué te llevó a escribir?
La necesidad de contarme historias, para poder contarlas.

¿Cómo te sentís más identificado, como actor, director o escritor?
Soy actor, eso soy. Luego el escritor vino por una necesidad de textos y el director es muy nuevo y respeto mucho a una profesión que aún no conozco tanto...pero sí me siento escritor de una manera muy fuerte.

¿Qué temas te gusta tratar en tus guiones?
Hablo sobre las relaciones humanas, sobre los errores y horrores que los humanos hacemos en esta vida para sobrevivir o para intentar ser felices. Esa es la matriz de toda mi escritura.

¿Cuál ha sido la obra de tu autoría más significativa para vos?
“Veinte años no es nada” y “Julieta y Romeo”. "Veinte años" porque es una obra primeriza que marcó la forma de escritura que más me gustaba, muy humana, creíble y sobre todo conflictiva."Julieta y Romeo" porque escribir sobre la proximidad de la muerte con humor no fue tarea fácil...pero salió my bien tanto e Uruguay como en Paraguay, si me dan a elegir me quedo con la puesta de Asunción por su profundidad dramática.

Una de tus obras, "Debajo de las Polleras", se ha convertido en un éxito internacional. Contame más sobre esta obra, sobre las puestas internacionales y la recepción que ha tenido en el público.
Es una obra que fue tocada por la varita mágica del éxito...Chile, España, 9 años en cartelera en Montevideo, Buenos Aires, Barcelona...no se cuantas ciudades del interior de Uruguay y de Argentina... Es una obra clásica del humor rioplatense que curiosamente habla sobre mujeres y la escribe un hombre... ¡Linda paradoja!

¿Cómo surgió la idea de abrir una academia de teatro?
La unión de una amiga y mis ganas de hacerlo...luego el dinero y después la locura de abrir dos salas de teatro y una escuela

¿Entre la comedia y el drama con cuál género te sentís más a gusto?
La comedia es el género en el cual me siento más cómodo...pero hago drama de igual manera; o mejor dicho, se hacen los dos de la misma manera: con seriedad.

Estas dirigiendo dos obras en Asunción, “Casa de Muñecas” y “La Sal de la vida”. Hablame sobre estas puestas.
Casa de Muñecas la estoy haciendo en Montevideo. Como tengo que actuar regreso a Montevideo todos los fines de semana y luego vuelvo a Asunción para ensayar las dos obras que estoy dirigiendo aquí. “Casa de Muñecas” es una obra magníficamente estructurada que cada vez me conmueve más. Me encanta que aquí en Asunción, los actores sientan las mismas ganas que allá, y la respeten y la disfruten tanto como yo. Es una obra que da esa sensación de que el personaje, mujer en este caso, no se ate a una manera de vivir determinada y se abra su propia puerta, la puerta común y la puerta interior, cuando descubre que no es feliz en su matrimonio y en su vida.

En cuanto a “La Sal de la Vida” Creo que los estados de cuentas, los reproches y la culpa son los mecanismos que hacen que uno no viva feliz. Entonces, la obra es una posibilidad de encontrarnos con eso y tratar de superarlo y obviamente el humor está presente.

¿Qué te inspiró para escribir el texto de "La Sal de la Vida"?
La relación con una excelente actriz y la mejor persona que conocí, a quien vi actuar por primera vez en “Julieta y Romeo” en Asunción...la señora Myriam Sienra. Se me ocurrió que debía ponerla en un rol importante, que hiciera drama y comedia a la misma vez...y de allí surgió lo que necesitaba para esta idea. Tenemos una perfecta comedia que funciona muy articulada por los actores...uno se ríe y se emociona igual...con las mismas cosas que la gente común.


¿Qué diferencias encontrás entre la situación del Teatro en Uruguay y la del Paraguay?
En Uruguay la tradición de teatro es muy grande por su proximidad con Argentina. Además ahora el apoyo del gobierno es fundamental para solventar los gastos. La costumbre de teatro esta muy arraigada en nuestro país, pero en Asunción cuando aparece algo que interesa mucho la gente va. ¡Ojalá que se repita en estas obras el mismo interés que despertó en el público paraguayo el año pasado “Julieta y Romeo”!

¿Cómo ha sido esta experiencia de dirigir dos obras a la vez?
Cansadora. Pero me revitaliza a la vez que me gusta. Uno siente que en Asunción hay mucho para hacer y los actores colaboran mucho, hay entrega, dedicación y ganas, muchas ganas. Si se suma al talento...pufff! ¡Todo explota!

Es la primera vez que estás dirigiendo aquí en Paraguay. ¿Cómo ha sido esta experiencia de trabajar con actores paraguayos?
Como toda primera vez...muy especial, porque dirijo a varias generaciones y eso lo motiva a uno. Destaco el profesionalismo, de unos y de otros, la dedicación y sobre todo el respeto que se me dedicó en este tiempo.

¿Qué expectativas tenés para estas obras?
“La Sal de la Vida” es una comedia muy interesante sobre el reencuentro y “Casa de Muñecas” un clásico de Ibsen adaptado, en versión nueva para cuatro actores que nunca salen de escena. ¿Raro no? Pero creo que abre un espectro muy interesante que obliga a tener dos miradas sobre la vida: una obra naturalista y moderna, un clásico fuerte y apasionado...dos puntos de vista para ver y sentir.

Hablame sobre lo que considerás una "Comedia Dramática"
Hablo sobre un género que comenzó por los 50 en donde algunos autores marcaron diferencia. Es recién con Neil Simon, David Mamet y el mismo Woody Allen en teatro, que se instala la idea de un estilo en donde el humor surge de situaciones coloquiales, en donde los personajes sufren la historia, como la vida, pero en donde el humor sucede como consecuencia de sus problemas y de sus conflictos. La comedia es seria, muy seria. Se debe hacer así, en ese sentido, como un drama.

¿Qué otros proyectos estás preparando para este año?
Estrené el 25 de julio en Espacio Teatro "La Vaca”, la cual dirijo. Esta obra fue elegida por “Montevideo Ciudad Teatral”, proyecto íntegro que es solventado con dinero estatal. Además sigo con “Polleras” y “Casa de Muñecas”. Este año ya está. Pero dentro de dos meses saco un libro con tres obras de teatro mías y un prefacio con un análisis de la comedia y las formas de hacer comedia. ¿Qué más? ¡Tantos proyectos que de algo seguro me olvido!

Laura Mandelik: Casas Eléctricas


“Imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices.”
Italo Calvino


Laura Mandelik es una joven y talentosa fotógrafa local. Incursionó inicialmente en el diseño gráfico, pero cuando conoció la fotografía, ésta se convirtió en su mayor pasión. Desde entonces se ha trabajado en fotografía de moda, editorial y publicitaria desarrollando paralelamente su obra artística.

Este mes ha exhibido su serie “Casas Eléctricas” en su primera muestra individual en la Galería Planta Alta. Se trata de una serie de diez fotografías nocturnas de casas tan arquetípicas que evocan a los dibujos infantiles. Sus casas eléctricas, vagamente iluminadas, tienen un aire misterioso pero a la vez extrañamente familiar. La atmósfera poética en la cual las sumerge, hace que estas casas, construidas con tanta esperanza para convertirse en hogares, parezcan desvanecerse.


¿Qué te llevó a la fotografía?
Cuando era chica tuve la suerte de tener un fuerte estímulo de parte de mi papá, quien me acercó a la fotografía. Me regaló mi primera cámara cuando tenía 8 años y me enseñó algunos conceptos básicos sobre el foco y algo de composición. Cuando tenia 9 años le robaron la cámara a mi mamá, y me regalaron una pocket que me acompaño un largo trecho.

¿Cual es tu especialidad dentro de la fotografía?
Trabajo en fotografía de moda, editorial y publicitaria; además soy diseñadora gráfica. Pero mi especialidad es disfrutar de la cámara, que me sirve para reconstruir, guardar, coleccionar, cortar, pegar, apropiarme de lo que vi, adueñarme de la imagen.

¿Qué cosas te inspiran?
Lo que me provoca tomar fotos es bastante variado. Depende de mi estado de ánimo. Siempre salgo con cámara, pero hay días que no hago ni una foto. A veces no pasa nada y justamente ese no pasar nada me lleva a meterme en cosas, fragmentos de realidad poco perceptibles que me gusta fotografiar, como los reflejos, o algo en la atmosfera, el espacio, lo casual y lo extraño, lo poco ordinario, cosas que me recuerdan a otras cosas...cada foto para mi es un suceso, un registro personal del acontecimiento.




Los fotógrafos en nuestro país que se dedican al arte a menudo tienen que dedicarse a la fotografía comercial como sustento. ¿Qué opinás al respecto?
Yo creo que eso pasa en todas partes y depende de cada uno y de lo que le interesa. La fotografía es una técnica que te permite muchos usos. Suele pasar que no siempre se puede ser bueno en ambas cosas. La fotografía en un momento sustituyó a la pintura, por ejemplo en el género del retrato, y de hecho, hacer retratos en pintura tenia que ver con una necesidad de sustento del pintor. Así es que no se qué decirte, los hay buenos haciendo ambas cosas y los hay muy malos. Creo que uno debe ser bastante exigente con su propio trabajo y muchas veces se puede compatibilizar ambas cosas.

¿Cómo se dio tu salto de la fotografía comercial a la fotografía artística?
Yo no siento ese salto como un paso de haber estado afuera o adentro, simplemente sucedió. Lo que pasa es que siempre saco fotos en mis idas y venidas. La serie “Casas Eléctricas” fue un proyecto que decidí llevarlo a cabo porque me gustó mucho una foto que hice una noche. Después siguieron las otras porque ya comencé a buscarlas. Éstas iban madurando de a poco. Además me fui dando cuenta del porqué me interesaban. Eran fotos que tomaba mientras tenía producciones comerciales, simultáneamente, y es lógico, la accesibilidad y posibilidad que como herramienta me proporcionaba la cámara generó en mí toda una revolución y la fui usando como un medio para trasmitir mensajes e ideas.



¿Cuáles son las diferencias entre un fotógrafo profesional y uno amateur?
Bueno, el primero esta exigido por su medio a estar al día con cámaras e implementos, a realizar estudios de la luz, a estar al tanto de las últimas tendencias estéticas, seminarios, talleres, etc. Debe estar constantemente actualizado. El amateur además de que puede incorporar todo lo anterior para su conocimiento, quizá no se sienta tan presionado a hacerlo.

¿Qué características debe tener una buena foto?
Lo que narra y algunos aspectos técnicos. Primero me atrapa como está sacada y las sensaciones que hacen que me acerque a mirar el contenido.

¿Una buena foto se busca o se encuentra?
A veces se busca y a veces se encuentra. Quizá a veces la primera se encuentra y las otras ya se buscan a través del ejercicio, del desarrollo de un trabajo, como me sucedió con “Casas Eléctricas”. Sin embargo, “Objetos”, otra serie de fotos en la cual trabajé en conjunto con Bettina Brizuela, significó todo un proceso de búsqueda. La llevamos a cabo en una sola noche, aunque el proyecto y la idea de lo queríamos hacer ya venia desarrollándose desde hacía mucho tiempo. Todo el contenido estaba resuelto de antemano. Una vez que hicimos la recolección de todos los objetos que queríamos fotografiar, comenzamos a verlos con la luz y a armar la composición que requería que los objetos estuvieran siempre en el mismo lugar, tamaño, en la misma distancia, y con la misma luz. Simultáneamente hicimos un video-delator de cómo fue realizado el trabajo- con las foto secuencias de todas las imágenes de esa noche.

¿Un buen fotógrafo nace o se hace?
Lartigue parece que nació…otros se formaron a lo largo de su vida. Yo siento que es muy importante la formación.

Toda fotografía tiene una parte objetiva, determinada por el tema escogido y una parte subjetiva, condicionada por la lectura personal que desarrolla el fotógrafo. ¿Cuál de estos dos factores consideras más importante?
Ambos aspectos hacen a la cosa, no se si darle mayor importancia a uno u otro. Hay diferentes maneras de llegar al objeto. Por ejemplo, en el campo comercial, el qué y el cómo ya esta bastante delineado por el cliente. Pero a pesar de ello, siempre hay un touch personal, que es el que hace que te busquen para hacer la foto. Creo que ese aspecto es muy importante y es parte de la búsqueda de un lenguaje personal, tratando de producir y no de reproducir.

¿Qué papel juega la fotografía en el mundo del arte?
La fotografía cambio la mirada que el arte tenia sobre si mismo. La pintura se transforma llegando hasta la abstracción que libera al pintor de la academia. La fotografía jugó un importante papel en ello, pues liberó al pintor de tener que representar fielmente a la realidad. La fotografía juega distintos papeles en el mundo del arte. Puede tratarse de fotografía como representación de la realidad y por lo general fiel a ella como sería el caso del foto reportaje, de fotografía descompuesta como la interpretaron Man Ray, Moholy-Nagy y Duchamp, o fotomontajes con fines políticos como propaganda, como hizo Ródchenko en sus fotomontajes sobre la guerra, etc. Así es que la fotografía se encuentra actualmente entre las artes visuales con mayor reconocimiento.

En tu última exposición, ¿qué fue lo que deseaste captar con tus "Casas Eléctricas"?
Casas Eléctricas, es una serie fotográfica que comencé a realizar a partir de una fotografía tomada en diciembre de 2007. Por las noches, cuando volvía a mi casa me detenía sin pensarlo al encontrarme con alguna casa del barrio que pareciera que emergía de otra época, remitiéndome a los deseos que uno pone al construir una casa y trasladar esas ganas de un feliz vivir, convertidos en ladrillo, techo y jardín. Me conmovieron profundamente. Estáticas, silenciosas y permanentes frente al paso del tiempo. Hay algo intangible que quise visibilizar en ellas: el intento de los que las habitan de tener su techo, una vida simple, resistiendo a los embates del día a día, del año al año. Todas están iluminadas con fluorescentes de bajo consumo y solo dejan ver fragmentos de techo, paredes y el camino que lleva a la puerta, permitiendo imaginar la continuidad de la casa. Es un registro del pasado dejando espacio para evocar.

¿Cómo recibió el público esta muestra?
Creo que muy bien. Muchos se acercaron a ver la muestra y me dieron sus apreciaciones que fueron muy estimulantes para mi.

¿A la hora de crear una obra fotográfica, que es más importante para vos: la poética, la estética o el concepto?
Creo que lo más importante es reconocer al objeto. La fotografía es muy libre y va fluyendo solo en la medida que vas descubriendo lo que ves. En mi caso, a medida que surgen las ideas, también van surgiendo las fotos. Después llegan a mi computadora y comienzo a reunirlas por grupos, colecciones y ahí voy armando narraciones entre ellas que a veces están completamente desconectadas en apariencia pero hay algo común entre ellas que hace que juntas funcionen como sosteniendo un día en que me sentí mas contemplativa y otros mas criptica y así…

¿Qué temas te apasionan dentro de la fotografía?
Siento ganas de capturar en el transcurso de mi vida fragmentos que me hagan recordar. A través de una imagen fotográfica siento que me expreso libremente, sin prejuicios, y sin vergüenza.

Sos co-propietaria de Planta Alta, una galería de Arte que da mucho espacio a la fotografía. ¿Cómo ves el mercado local de la fotografía artística?
Si ahí estamos trabajando junto con Bettina Brizuela. Nosotras en el PA trabajamos con todos los medios visuales, pero en concreto en este momento hay mucha gente trabajando con este medio, hay muchos fotógrafos y artistas que utilizan la fotografía como expresión. Creemos que el mercado esta cada vez más interesado, si bien siempre son los jóvenes quienes preguntan sobre las obras y las adquieren.

¿Cómo ves el futuro de la fotografía como Arte a nivel local?
Tengo la suerte de que ya me han comprado fotografías, y se de muchos que han comprado a otros fotógrafos de nuestro medio. Yo misma compro fotografía. Así que mirando la bola de cristal: ¡venturoso!

lunes, 7 de septiembre de 2009

LAS TRABRATZIS

Si no conocen este término es porque lo acabo de inventar. Así he decidido llamar a esas mujeres cirujeadas en serie que parecen un engendro producto de la copula de un travesti y una muñeca Bratz de tamaño real. Yo no logro entender este look de estrella porno que hoy en día adoptan tantas mujeres. A donde fueron a parar la elegancia y el buen gusto, y sobre todo la DIGNIDAD de envejecer con gracia. De la gracia hemos pasado directamente a la grasa… porque no hay nada más GRASA que una cuarentona con pretensiones de vedette. Lo peor es que cada vez mujeres más jóvenes, que ni siquiera tienen aún líneas de expresión, empiezan a modificar su cuerpo, su cara, su pelo, sus uñas para convertirse en un clon malogrado de Pamela Anderson.


Las trabratzis son la apoteosis de la vulgaridad, y lo peor es que ni siquiera se dan cuenta. Se creen regias y “rejuvenecidas”; y van por la vida con unos aires de glamazonas onda Gisele Bundchen, de quien por supuesto no tienen en común ni la forma del ombligo. Las trabratzis son la glorificación de la burda come-hombres y son el síntoma de cuan decadente y chabacana está nuestra sociedad.


Tal vez la culpa sea de los medios. Por supuesto no de los medios glamorosos como esta revista, sino a aquellos en las que sale la chonga de turno con cara de turra, con siliconas hasta en las pantorillas, en alguna pose ordinaria y con algún patético titular como: “con mis nuevas lolas me siento más mujer”.


Espero que no me malinterpreten. Yo respeto muchísimo a la cirugía. No me parece una opción, es un DERECHO de toda mujer. Lo que odio son los excesos. Me encantan los retoquecitos que refrescan el rostro, las siliconas discretas que alivian complejos de las despechadas, las lipos y las cirugías que devuelven a las mujeres el cuerpo que sacrificaron por gestar a sus hijos. Las cirugías son mágicas a la hora de levantarnos la autoestima, y catastróficas cuando se emplean para crear un look erotizado.


Trabratzis Gone Wild

En realidad las cirugías son solo una parte del look estrella porno que adoptan algunas mujeres. Lo complementan y realzan con su vestuario, sus complementos que incluyen alargues, tintes, uñas postizas y maquillaje recargado. ¿Cómo identificar a una trabratzi? Créanme que es muy fácil. Están vestidas para matar, equipadas para la guerra y más tuneadas que un Subaru Impreza GT4 2009. Acá les paso una pequeña e infalible guía de las características de toda trabratzi.


Tranbratzi a la vista

Ojos: Dicen que los ojos son las ventanas del alma, pero esto no se aplica a las trabratzis ya que sus ventanas están bastante polarizadas por así decirlo. En primer lugar, lo más probable es que las repetidas cirugías le dejaron una cara de asombro permanente. De tanto estirarse les cuesta hasta parpadear y parecen sorprendidas hasta cuando duermen. De seguro tienen algún tipo de maquillaje definitivo, ya sea en las cejas o en el contorno de ojos. Las trabratzis se tunean todo, hasta la mirada y no sería nada raro verlas en el gym con pestañas postizas y lentes de contacto azules.


Típica mirada Trabratzi de sorprendida

Boca: Muchas mujeres van al cirujano plástico con la foto de alguna estrella de cine o modelo como referencia de lo que desean. Las trabratzis llevan un álbum: quieren la nariz de Susana Jimenez, las lolas de Luciana Salazar, los glúteos de Jennifer López, la mirada de Pamela Anderson y la boca…. de la muñeca inflable. Todas, absolutamente todas las trabratzis ostentan con orgullo un imponente jurú volado que nos deja perplejas dudando si acaban de recibir una trompada o están sufriendo una reacción alérgica al sushi.


Pelo: Las trabratzis sufren del síndrome de Barbie por lo que no se sienten completas sin el pelo decolorado y los alargues. El alargue, pelo que alguna vez perteneció a una quinceañera virgen de Quyquy’ó, por supuesto le cubre toda la espalda. Probablemente lo llevan batido y con bucles en las puntas para lograr un look más juvenil y mantener ocupados sus dedos. Como el rubio rejuvenece, cada año se van poniendo más blondas. Empiezan con claritos, que se van convirtiendo en mechitas que van decolorándose progresivamente hasta alcanzar el rubio pelo de escoba tan característico entre ellas.


Piel: Toda trabratzi lleva el sello de fábrica de las bandas: un tatuaje de mariposa al final de su espalda y se aseguran de llevar siempre jeans de cadera para ostentarlo airosamente. Su piel vive en un verano permanente y cuando no puede solearse recurren a la ducha solar o al bronceado con soplete que las deja medio anaranjadas.


Uñas: La trabratzis creen que pensar arruga por lo que se distraen pintándose sus uñas esculpidas y decorándolas con strass y florecitas. Cuando se hacen las recatadas (por ejemplo cuando van al juzgado a declarar en su octavo juicio de divorcio) se hacen la francesita pero ni aún así logran deshacerse de su ordinariez innata.


Cuerpo: A veces me pregunto que pensarán los arqueólogos del futuro al examinar a nuestra civilización. Seguramente se toparán con tanta silicona que hasta creerán que formaban parte de algún rito funerario de nuestro tiempo. Cuando encuentren la tumba de una trabratzi seguro creerán que se trataba de alguna sacerdotisa por la cantidad de “amuletos funerarios” que encontrarán sobre sus restos. Es que si fuera por ellas, se pondrían silicona hasta en la planta de los pies para aguantar sus tacones exuberantes. Como aman el exceso con la misma intensidad con la que odian lo natural, tienen más cirugías que MJ (que en paz descanse). Con la misma devoción con la que nuestras abuelitas renovaban sus votos ellas renuevan su bótox. Son las reinas del quirófano, para quienes la madre naturaleza es una madrastra desgraciada que les negó un cuerpo acorde a sus pretensiones y el tiempo es un villano cruel y ensañado con su cutis.


Vestimenta: El animal print es su segunda piel, no hay bicho cuyo pelaje no haya sido estampado en sus vestidos. El brillo y los bordados son un must a cualquier hora del día y si hay mucho sol pueden llegar hasta a encandilar a los transeúntes. Se viste siempre de un talle menos que el suyo. Esto se debe a que está convencida de que el espejo le engorda y cree que si se compra una talla S se le va a transmitir por osmosis el tamaño. La lycra es su mejor amiga pues cumple el papel fundamental de destacar la tanga. Los jeans que a veces son de hasta dos tallas menos suelen dejar chabacanamente en evidencia sus partes íntimas. Se echan encima cuanta minifalda encuentran y la complementan con profundos escotes que revelan con ordinariez los 5000 dólares que invirtieron en su cuerpo. Como se creen re diossas desfilan por las calles con pedestales en los pies. Para ellas se inventaron los championes con plataformas para que puedan verse altas hasta cuando caminan por Ñu Guazú.


Maquillaje: Lo llevan las 24 horas. Algunas seguro hasta duermen maquilladas para no horripilar a sus parejas en el medio de la noche. Le encanta resaltar su bótox labial con mucho mucho brillo que les da un semblante de comedoras compulsivas de guiso. Muchas lucen un pavoroso delineado labial muy evidente y probablemente definitivo. Llevan un revoque tan espeso que empavona todo lo que se acerca a su piel. Cuando cortan el celular tienen que limpiarlo con un pañuelito para sacar toda la base que quedó pegoteada. Cuando una desafortunada mosca se posa en sus mejillas queda mortalmente atorada.


Aroma: Una trabratzi siempre deja una estela. Se toman la frase “excitar a los sentidos” literalmente. Si falla en hacerlo por los ojos, se asegura de lograrlo por el olfato. La envuelve una vaporosa nube de algún perfume carísimo y fuertísimo que penetra hasta por los poros sin importar que sean las 7 am. Ellas no conocen las colonias ni las fragancias delicadas ya que la palabra “sutil” no existe en su diccionario. En los ascensores es mejor evitarlas porque probablemente se te contagie su perfume y te sientas chivada por el resto del día.


Sonido: A las trabratzis no solo se las ve llegar; también se las oye llegar. Sus tacos inmensos sirven para anunciar su llegada. Les encanta pisar fuerte sobre las baldosas para que todos las oigan pasar. Como tienen una propensión hacia el exceso siempre llevan una profusión de pulseras y cadenitas que suenan como campanitas cada vez que se mueven. Todos sus accesorios conforman una pequeña orquesta destinada únicamente a llamar la atención.


Profesiones: Fiscal de turno o abogada sensacionalista, modelo cachaquera, ex -modelo, esposa de gordo o viejo millonario, pantalla de gay, ex mantenida, vedette wannabe, entre otras.


Actitud: Lo que verdaderamente pone la cerecita en el aspecto de la trabratzi es su actitud. Van por la vida tratando de erotizar a cuanto espécimen masculino se les tope por el camino. Caminan como modelos aunque no les da el talle ni la estatura. Al caminar agitan sinuosamente su cabellera alargada y ponen cara de pucherito para realzar su botox, todo esto sin olvidarse de chupar los cachetes y la panza. Tienen dos maneras de caminar características: el “meneo de la serpiente” y el “metiendo sacando”. El primero se logra moviendo sinuosamente las caderas como si estuvieran bailando al son de algún ritmo caribeño y el segundo metiendo y la panza y sacando las nalgas y los pechos.