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lunes, 25 de julio de 2016

ANGEL Y TERA YEGROS: EL CONTAGIO DEL ARTE






En la familia Yegros sin lugar a dudas el arte es una cotidianeidad. Tera Yegros tuvo la fortuna de nacer en una familia de artistas. Su tía Lucy Yegros es una renombrada artista visual que ha recorrido el mundo con sus obras. Su madre, Adriana Almada, es una de las más respetadas críticas de arte de nuestro país y su padre es nada más y nada menos que el gran escultor Ángel Yegros, uno de los cuatro novísimos, grupo de artistas que agitó la escena del arte paraguayo con su aparición en 1964.

Tera creció en el campo, entre los libros de su madre y la chatarra industrial que su padre iba transformando en impactantes esculturas que luego serían exhibidas en importantísimas Galerías y Museos del mundo entero. Creció rodeado de naturaleza y de cultura, en un ambiente absolutamente creativo, con padres que lo alentaban a seguir sus sueños y pasiones, predicando con el ejemplo, ya que ambos seguían firmemente las suyas. Como dice su padre: no es de extrañar que el arte “se le contagiara”.

La veta artística de Tera lo llevó a dedicarse al diseño industrial, desde donde le toca transformar el metal con un propósito diferente al de su padre, pero de una manera igual de creativa. Desde 2009 realiza trabajos de diseño y producción de mobiliario, integrando a veces, a la par que su padre hace con sus esculturas, material de recuperación.

En esta edición especial por el día del padre, decidimos entrevistar a este dúo tan creativo de padre e hijo, quienes además del ADN llevan la impronta artística en sus venas.

ANGEL YEGROS
Además de la escultura, ¿también te dedicás al diseño de accesorios y objetos?
Yo no diría accesorios ni objetos. Para mí siempre son esculturas, aunque sean de pequeño formato y cumplan alguna función específica. Por ejemplo, las joyas que vengo realizando desde hace muchos años y, más recientemente, la colección de recipientes escultóricos para los perfumes que yo mismo creo, a partir de plantas nativas. Utilizo las hojas, las raíces, los brotes, las flores, dependiendo de los casos.

Como padre, ¿cual fue tu granito de arena para acercar a tu hijo al mundo del arte y de la cultura?
Creo que fue sencillamente un contagio. Yo no hice nada especial para que él se acercara al arte y la cultura. Fue, simplemente, nuestra manera de vivir.

Cuando Tera era pequeño, ¿te imaginabas que haría algo vinculado al arte?
Sí, porque las cosas que Tera hacía evidenciaban su creatividad. Siempre estaba fabricando algo. Como vivíamos en el campo y no tenía juguetes sofisticados ni televisión, encontraba mil maneras de divertirse. Con los hermanos hacía casitas en los árboles, inventaba aparatos para deslizarse de una rama a otra, carros para transportarse en medio de las plantas… Y dibujaba muy bien. Dibujaba mis obras. En uno de los catálogos de una exposición que hice en la Galería Michèle Malingue, al lado de una escultura mía se publicó el dibujo de Tera, que tenía entonces cuatro años.

¿Qué crees fueron los factores que desencadenaron que Tera decida dedicarse al diseño? ¿En algún momento lo proyectaste para él o fue una sorpresa?
Fue una sorpresa, aunque siempre supe que su destino estaba ligado a alguna actividad creativa. Pero lo suyo también es técnica, y eso es importante. No sólo imaginación, sino también rigor. Él fue descubriendo solo su camino y nuestra casa fue un buen laboratorio de experimentación para sus primeros proyectos de mobiliario.

Me imagino que como padre estarás muy orgulloso de tu hijo. ¿Qué es lo que más te enorgullece a nivel laboral?
La inteligencia y el tesón para lograr sus objetivos.

¿Qué te gustaría que te diseñe Tera?
Una mesa de noche.

¿Cómo te gustaría que te recuerde siempre tu hijo?
¡Como un padre loco!

TERA YEGROS
¿Qué se sintió crecer inmerso en el mundo del arte, con un padre escultor, una tía artista y una madre crítica de arte?
Fue natural, no imagino mi vida de otra manera. De mi padre me fascinó siempre la capacidad de transformar la materia, de convertir desechos industriales en obras de arte y en objetos utilitarios literalmente fuera de serie, únicos; y su pasión por la naturaleza, por las formas vivientes, que él había heredado también de su padre, gran enamorado de las plantas, en especial las orquídeas. Mi hermano Arapy y yo nacimos y crecimos en una quinta fuera de Asunción, con un jardín enorme, en partes salvaje, que mi padre había diseñado y cuidaba personalmente. Ahora veo cómo todos esos años de infancia fueron modelando mis intereses y también los de Arapy, que se dedica al audiovisual. De mi madre aprendí la importancia de crear un hábitat bello y agradable para vivir. Creo que me transmitió su pasión estética, su rigor y su perfeccionismo, tan necesarios cuando se trabaja en diseño e interiorismo. De mi tía me impresionó su concepción del arte como juego y el uso del guaraní en su obra. Tuve una hermana que dibujaba maravillosamente y escribía libros de cuentos. Se llamaba Luciana, igual que mi tía.

¿Cual fue tu primer vínculo con el arte?
No recuerdo, porque nací inmerso en un mundo de arte. Me cuentan que cuando tenía 2 ó 3 años mi padre me dejó un momento solo en el taller y al volver me encontró golpeando con un martillo todos los hierros que había alrededor. Supongo que ya se estaba despertando mi espíritu creador. A los 6 años tomé cursos de arte con Engelberto Giménez y Carlos Solano López. Y durante unas vacaciones, a los 7 años, conocí en Montevideo la obra de Torres García y en Punta del Este la casa de Páez Vilaró. Quedé fascinado con todo lo que vi en ese viaje y a partir de allí fui adentrándome más en el mundo del arte.

¿Cómo te alentaron tus padres al inicio de tu carrera?
Desde que yo era muy chico guardaban con mucho cariño mis dibujos, me daban muchos materiales para pintar, dibujar y hacer esculturas. También me llevaban a museos, galerías de arte y exposiciones. En la quinta teníamos varios estanques (les decíamos “lagunitas”) y me gustaba quitar el barro de las orillas para hacer muñequitos. Cuando estaba por terminar el colegio y les comenté que quería estudiar arquitectura (que fue la carrera que empecé antes de estudiar diseño industrial) y me alentaron mucho. Mi padre me regaló todos sus libros de arquitectura (él cursó la carrera, una parte en Paraguay y otra en Argentina) y mi madre me traía de cada viaje nuevos libros sobre arquitectos visionarios. Después de un año y medio de estudiar arquitectura conocí más sobre diseño industrial y me di cuenta que ésa sería mi profesión. Mis padres me apoyaron. Siempre me dijeron que lo más importante es hacer lo que a uno le gusta, lo que a uno le apasiona, pues solo así el trabajo se transforma en placer y se pueden lograr grandes resultados.

¿Cuáles son las cosas que te inspiraron de tu padre para vincularte con el arte a través del diseño?
Como te dije antes, me inspiró su capacidad de transformar cosas sin valor en piezas de arte, esa capacidad de crear formas, sensaciones y objetos delicados.

¿Cuánto de escultórico tienen tus diseños?
Probablemente muy poco en comparación con las obras de arte de mi padre y otros artistas. Desde el diseño, creamos productos que deben cumplir funciones específicas; la forma suele en muchos casos ser el resultado del desarrollo de una serie de requerimientos. Como diseñadores, debemos procesar todos estos requerimientos para convertirlos en piezas de diseño.

¿Qué elementos locales te inspiran para crear tus diseños?
Como te dije que pasé mi infancia en el campo, por lo que me inspira la naturaleza, las formas, los colores y las texturas de los bosques y animales del Paraguay. Tener en cuenta la cultura del lugar es muy importante para familiarizar a las personas con el diseño, ya sea de espacios o mobiliario.

¿Cuál es tu proceso creativo?
Siempre busco congeniar la función con la forma. Además de eficiente, un objeto debe ser, en lo posible, bello y atractivo. Para empezar a diseñar hago muchos bocetos, dibujos técnicos en la computadora en 2 y 3 dimensiones, hago prototipos a escala 1 en 1 y los voy corrigiendo hasta llegar al resultado esperado. Con mi novia, Ana González, hemos creado el Estudio Apu’a, que no tiene un año todavía y ya está desarrollando importantes proyectos de interiorismo y equipamiento mobiliario. A principios de este año participamos en el Salón Nude de la Feria Hábitat, en Valencia (España), con excelentes resultados.

¿Existe alguna característica de tu diseño o algún conocimiento que estás seguro que te vino por herencia paterna?
La fascinación por el metal es herencia paterna… Es el material que mi padre más ha utilizado en sus obras. El me enseñó a soldar; siempre me fue familiar estar rodeado de metal y con él pude conocer diferentes maneras de usarlo. En mis diseños lo utilizo  por las características óptimas que presenta: la precisión con la que se lo puede trabajar, la resistencia que tiene, la variedad de acabados que permite y la larga duración en condiciones adecuadas. Existe una gran variedad de metales, pero el que más utilizo es el acero en sus distintos tipos. Y volviendo a mi padre y su influencia en mi carrera, puedo decirte que una vez, hace muchos años, me hizo un regalo premonitorio, cuando yo aún ni pensaba en el diseño. Me regaló una escultura pequeñita, un juguete, que era un banco, y tenía escrito en la parte del asiento la palabra “Apu’a”. Yo me había olvidado por completo de ese juguete, que en una mudanza se había extraviado. Lo reencontré hace poco, al regresar de la feria de Valencia, donde Ana y yo presentamos la marca Apu’a. ¡No lo podía creer!

¿Qué le diseñarías hoy a tu papá para homenajearlo?
Un atelier. Puedo ver cómo trabaja y darme cuenta de las cosas que necesita y quisiera tener en su taller. Me gustaría diseñarle un espacio de reflexión y creación, pero al mismo tiempo un espacio para exponer su obra.


martes, 9 de julio de 2013

JUAN PABLO PISTILLI- TRAS LAS HUELLAS PATERNAS



Fotografía: Mónica Matiauda

Juan Pablo Pistilli Miranda nació en Asunción en 1979 en una casa donde el arte estaba a la orden del día. Su padre fue el escultor Hugo Pistilli, un gran artista y un gran hombre, quien fuera bautizado por el poeta José Luis Appleyard como “el poeta del metal”. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que su acercamiento al arte se diera mucho antes del inicio de sus estudios formales. Juanpi creció en un hogar donde se respiraba arte por todos los rincones. Su padre, además de ser un gran escultor, era una persona muy querida en el circuito artístico, una persona que además de crear, disfrutaba rodeándose de amigos y de otros artistas. Desde muy chiquito creció rodeado de arte, en un hogar donde todos tenían una gran sensibilidad artística y visitado frecuentemente por renombrados artistas quienes venían a compartir con su siempre generoso y sonriente padre, Hugso Pistilli.

Naturalmente, Juanpi desde muy chico sintió una gran afinidad con las artes y principalmente con el medio de expresión elegido por su padre: la escultura. Se inició en las Artes con la pintura al óleo, el acrílico y la escultura en hierro, acero, madera y piedra; además del trabajo en muebles y objetos, así como joyas artesanales en diversos metales. También tuvo la oportunidad de viajar y realizar distintos talleres de escultura y grabado en el extranjero.

Al poco tiempo Juanpi ya estaba trabajando codo a codo en el taller de su padre, incluso colaborando en los proyectos de gran envergadura que realizaba su padre. Tras la muerte de su padre en agosto de 2006, Juanpi tomó las riendas del taller de su padre, dando continuidad al trabajo de este prestigioso escultor. 

Juanpi no solo siguió las huellas de su padre en el mundo del arte y específicamente en el mundo de la escultura, también fue capaz de articular su propio lenguaje en este rubro en el cual su padre se había destacado enormemente, algo que suele resultar muy difícil para los hijos de artistas. Hoy en día Juan Pablo Pistilli, a pesar de su juventud, tiene ya a sus espaldas más de 10 muestras individuales y sus obras se encuentra en colecciones privadas en Paraguay, Argentina, Uruguay, Chile, México, Estados Unidos, Alemania, Austria, Italia y Corea del Sur. Además, a la par que su padre ya ha tenido sus propios encargos de obras públicas y de gran formato. Entre la extensa lista se destacan el “Monumento Dr. Gaspar Rodríguez de Francia” que se encuentra en Habana, Cuba; el “Monumento de la Virgen de la Medalla Milagrosa”, una escultura de tres metros y medio que se encuentra en Fernando de la Mora; el “Monumento a Bernardino Caballero”, la escultura de cinco metros y medio “Pájaro Campana”, que se encuentra en el Parque tecnológico Itaipu Hernandarias; y la escultura en piedra obsidiana “Panambí Verá” que se encuentra en Boryeong, Corea del Sur, la “Diosa Astrea” del Palacio de Justicia de Pilar; “Tapicracuai” el Monumento de acceso a la ciudad de Santaní y el Sagrario Escultórico de la Capilla de San Pío del Convento Capuchino.

Además de la escultura, Juan Pablo también sigue las huellas paternas en lo que respecta al ejercicio de la docencia, pues como lo hiciera su padre en la Escuela de Bellas Artes, también lidera la cátedra de escultura en Instituto Superior de  Artes Visuales.

Las enormes huellas de Hugo Pistilli, un hombre de grandeza en todo sentido, no son fáciles de llenar, pero Juan Pablo lo logra mostrándose comprometido con la memoria de su padre pero sin descuidar su propia obra escultórica.

¿Cómo se dio tu acercamiento a las artes?
Se dio de manera muy natural pues siempre estuve rodeado de arte. Crecí teniendo a disposición lápices, pinturas, papeles, pinceles, arcilla, plastilina, que formaban parte de mis juegos cotidianos.

¿Recordás cuándo fue la primera vez que te diste cuenta de que tu padre era un artista y qué pensaste al respecto?
Cuando chico la maestra me preguntó en que trabajaba mi papá y yo respondí que era artista y me sentí orgulloso de eso.

No sos el único artista de la familia. ¿Cómo vivían el arte el resto de tus familiares?
Mis hermanos y yo crecimos yendo a lanzamientos de libros, al teatro, al ballet – mi hermana Moni estudiaba danza clásica – exposiciones, luego de lo cual íbamos al bar San Roque, donde compartíamos con personalidades del mundo artístico, principalmente poetas, amigos de mis padres. Mi hermano Fernando es escritor y mi madre pintora, Carlos el mayor tiene sensibilidad para distintas áreas pero se dedica a los negocios.

Contame más sobre cómo fue crecer rodeado de arte y de artistas.
Es un incentivo muy grande el crecer rodeado de arte, el conocer a artistas, es un aprendizaje que te nutre día a día, sin sentir ninguna imposición.

Con el paso del tiempo fuiste siguiendo las huellas de tu padre y llegaste a trabajar con él en proyectos en conjunto. ¿Cómo fue esta experiencia?
Fue demasiado importante para mí porque tuve el privilegio de trabajar con mi ídolo, y más allá de todo lo que pueda admirarlo como artista, era mi compañero y mi mejor amigo. Con el paso del tiempo voy dándome cuenta de tantas cosas que me enseñó y me sigue enseñando a pesar de su ausencia física.

Te tocó también concluir un proyecto que había iniciado tu padre en vida pero que tuviste que terminar sin él debido a su inesperada muerte. ¿Cómo fue este proceso?
Fue una mezcla de emociones, al día siguiente de su entierro continué trabajando y lo sigo haciendo con el sentimiento de haber tomado una posta.

También seguiste sus pasos en el área de la docencia. ¿Cómo son tus clases?
Enseño escultura en el Instituto Superior de Bellas Artes y tengo la suerte de poder brindar mi taller a mis alumnos, donde trabajamos desde la elaboración del dibujo, la maqueta y la concreción de la obra con el material deseado, dando énfasis al metal.

¿Cuál crees ha sido el legado más grande de tu padre en tu vida?
La coherencia en su vida y en sus obras, fue el creador de un estilo propio, un gran artista. Como hombre su bondad, su capacidad de trabajo, su compañerismo.

¿Cuál es tu proceso creativo?
Mi proceso creativo nace a partir de la necesidad de expresar mis sentimientos por cosas y sucesos que me motivan. Boceto permanentemente. Doy mucha importancia al dibujo previo.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de crear una obra?
La naturaleza, principalmente las aves, a través de ellas manifiesto amor, odio, libertad, injusticia, impotencia ante hechos sociales y políticos que a diario suceden, así como indignación por la depredación del medio ambiente.

¿Tenés alguna obra que sea especialmente significativa para vos?
Cada obra, en el momento de realizarla es la más significativa ya que estoy plasmando en ella mi sentimiento de ese instante.  Una obra importante para mí fue realizar en Corea del Sur una escultura de gran formato en piedra obsidiana “Panambi Verá”, por poder vivir la magia del arte que trasciende las fronteras.

¿Qué es el arte para vos?
Para mí el arte es todo, es la máxima entrega de uno para expresarse completamente, sin que lo racional imponga límites.

Fotografía: Mónica Matiauda

jueves, 26 de enero de 2012

El Arte en el Mariscal López Shopping: Becklemann, Pesebres y Amengual

En el mes de Noviembre, presentamos en el “Paseo de las Artes” del Mariscal López Shopping la exposición "Güembé", con obras recientes del escultor nacional Gustavo Beckelmann. El Güembé o Filodendro, es una especie vegetal que crece con profusión en nuestro territorio, cuyo clima es ideal para su crecimiento. Las esculturas realizadas en acero inoxidable y madera, contraponen el frío del metal con la calidez de la materia orgánica, consiguiendo sin embargo, la cualidad vital de las bellas hojas de estas plantas. Esto, unido al sutil tallado de la madera de donde surge el acero, constituye conjuntos de alto valor decorativo.


Gustavo Beckelmann cuenta con una extensa trayectoria, tanto nacional como internacional. Expone sus obras en el país desde el año 1989, y ha realizado exposiciones y esculturas en diferentes países, como Alemania, Holanda, España, Italia, Argentina, Bolivia, México, EE.UU. y China.

En el mes de Diciembre, en el Paseo de las Artes del Mariscal López Shopping, presentamos la exposición de pesebres: con obras de las artistas Juana Marta y Julia Isidrez de Itá.  Ambas se dedican a la cerámica, una tradición que arranca de la cultura indígena prehispánica. También se exhibirán pesebres en madera  de Rolando Corvalán, oriundo de San Ignacio, Misiones. Las piezas fueron concebidas en los talleres del artista Koki Ruiz, con la enseñanza del artista Cecilio Thompson ya fallecido.


 Durante el mes de Enero, en el “Paseo de las Artes” de Verónica Torres, sito en la planta baja del Mariscal López Shopping, Fernando Amengual pintará retratos alla prima en vivo de personalidades de la cultura paraguaya.  Los “retratos instantáneos” son óleos sobre tela de pinceladas fuertes, colores vivos y sin retoques posteriores, que logran captar los sugerentes rostros de las personalidades invitadas.


Según las palabras del artista: “Se trata de un contacto entre miradas y palabras, un encuentro entre colores y luces en un tiempo presente, en vivo, sin otras mediaciones que los pinceles y la tela, entonces el “parecido” cambia de sentido, convocando a la aproximación, a la cercanía, al contacto, más cerca de los sentidos y de las emociones, una experiencia singular con resultado abierto”. Fernando Amengual es asesor y productor de comunicación, de destacada trayectoria como promotor cultural y realizó muestras colectivas e individuales de pinturas, objetos, esculturas y fotografías en Argentina y Paraguay. La exposición de esta colección de retratos será realizada a fines del mes de enero del 2012.

Verónica Torres Colección de Arte
Mariscal López Shopping, planta baja, local 26
Tel. 608 512
veronicatorresarte@gmail.com

miércoles, 25 de enero de 2012

Muestras Galería Verónica Torres


La exposición de la artista plástica Mónica Delssin y de los Escultores Roberto Ayala Hornung y Patricia Ayala (Madretierra), denominada “Surcos”estará abierta del día 7  al 18 de septiembre   del corriente.


Roberto Ayala Hornung, Escultor de gran trayectoria nacional e internacional, incursiona en diferentes materiales: madera, piedra, bronce, ferro-cemento  entre otros, en la búsqueda constante de expresar  a través de la forma en el espacio sus más profundos saberes y sentires de lo “humano”.



La escultora Patricia Ayala (Madretierra) nos tiene acostumbrados a sus maternidades modeladas en arcilla y otras talladas en madera o  esculpidas en piedra. Hoy nos presenta a modo de rescate de los  “sueños infantiles” una serie de juguetes  en madera policromada, con la técnica de talla directa. Estos juguetes representan diferentes formas ecuestres, donde mágicamente cabalga el imaginario popular.

La artista plástica Mónica Delssin expresa sobre su obra reciente: “Motivan mis diseños el estudio minucioso del arte indígena, todo tiene significado simbólico. El hombre transforma inconscientemente los objetos o formas en grafismos y los expresa en su religión con arte visual. “Objetos del mundo Mbya Guaraní.

Del 11 al 20 de octubre del corriente quedará inaugurada la muestra de arte indígena  denominada: “Nuestras  raíces”, con objetos están confeccionados por hombres y mujeres Mbya Guaraní. De entre los pueblos que conforman la Nación Guaraní, los Mbya son quienes conservan con mayor arraigo la antigua técnica del entretejido de su cestería cargada de una simbología única. A través de las   tallas zoomorfas  perpetúan la fauna amenazada por la destrucción de su hábitat. En ambas expresiones culturales se refleja el espíritu guaraní. 

  Marcelo Medina
El actual premio Matisse, galardón de Artes Plásticas más importante de nuestro país, presenta  en Verónica Torres Colección de Arte, su serie denominada “Elizabeth Taylor”. En esta serie pictórica impregnada de su particular impronta imaginaria, Marcelo medina retrata a la actriz hablando en los frondosos jardines del paraíso. Cabe destacar que este mes de setiembre el artista inaugura dos muestras simultáneas en el Brasil: la 8va Bienal del Mercosur (Porto Alegre) y la 6ta Vento Sul, Bienal de Curitiba.


Verónica Torres Colección de Arte
Mariscal López Shopping, planta baja, local 26
Tel. 608 512
veronicatorresarte@gmail.com

martes, 28 de diciembre de 2010

INGRID SEALL: Expresando lo Sutil



Ingrid Seall Müller nació el 10 de diciembre de 1975 en Asunción, Paraguay.  Su precoz iniciación en el mundo del arte la llevó a explorar diversos ámbitos del quehacer artístico. Fue bailarina de ballet y danza moderna, llegando a integrar el elenco del Ballet de Cámara de Santiago de Chile. Es artista plástica, ilustradora, escenógrafa, escultora y docente de artes plásticas.

Siendo descendiente de inmigrantes españoles y alemanes, creció en un entorno multicultural, algo que despertó en ella un gran interés por transmitir sus experiencias a través de dibujos, creando historias con personajes imaginarios a los que luego daba vida bajo la forma de títeres. Así nace en ella, desde pequeña, su vocación por la creación y la expresión artística.

Su inclinación por las artes la llevó a explorar la tridimensionalidad de las formas con la cerámica, así como la plasticidad de su propio cuerpo con el ballet y la danza moderna. En sus primeras piezas conjugó ambas pasiones, creando delicadas bailarinas en cerámica. Con estas piezas fue explorando la estética de las líneas humanas e intentando captar en ellas la sutileza de los movimientos de la danza. Pronto empieza a buscar nuevos materiales que le permitieran plasmar mejor el movimiento en las figuras.  Así, guiada por Hermann y Justo Guggiari, incursiona en la escultura en hierro y bronce.

Paralelamente, experimenta dentro del ambiente de las artes escénicas, diseñando escenografías, utilería, vestuario y máscaras para espectáculos de teatro y danza; integrando el diseño, la ilustración y la escultura.  Ilustra varios libros de historia, poemarios y cuentos para editoriales locales. Luego surge la docencia de artes plásticas, algo a lo que viene dedicándose desde hace ya diez años.

Su más reciente serie de esculturas, elaboradas a partir de papel maché y marmolina, representan a hombres y mujeres absortos en sus universos personales, universos configurados a través de la tecnología. Una bailarina escuchando música con un I-pod, un hombre sentado observando la pantalla de su laptop, un joven leyendo mensajes de texto en su celular. A estas figuras las acompaña con otras representaciones de personas en diversos estados de ensoñación. Estas piezas entran en dialogo con las demás, acercándonos a un piélago de interpretaciones. La artista nos presenta situaciones cotidianas, profundamente insertas en la sociedad contemporánea, una sociedad que es llamada “era de la comunicación” por las herramientas tecnológicas que nos unen y a la vez nos aíslan.

Las piezas sutilmente nos hablan de individuos que si bien están comunicados e interconectados, a la vez se encuentran inmersos en una comunicación virtual, en compañía, pero aislados. El conjunto escultórico inexorablemente nos remite a la principal paradoja de nuestros tiempos: la comunicación solitaria que representa la virtualidad actual de las relaciones humanas.

¿Qué te llevó al arte?
Se podría decir que empecé jugando. Desde muy chica mi forma de expresión consistía en inventar y crear personajes ilustrándolos o fabricándolos. Hacía títeres y maquetas con los cuales luego jugaba dejando volar mi imaginación.

¿Dónde te formaste?
Estudie en el colegio Goethe, después cursé unos años la carrera de diseño grafico en la Universidad Católica de Asunción y luego la licenciatura en el Instituto Superior de Artes Visuales de la Universidad Nacional.

¿Cómo se dio tu iniciación en la escultura?
Siempre me gustó mucho la ilustración, así como también hacer títeres  con cualquier material, de ahí, una vez dije: “bueno podría hacer mis personajes tridimensionales y a los dieciséis años comencé a estudiar en el taller de cerámica “Madre tierra” con Patricia Ayala. Ahí descubrí la escultura en cerámica y comencé a imitar el movimiento y la gracia espontánea de escenas comunes, buscando capturar la naturalidad de lo cotidiano.  Después Patricio Guggiari me dijo que mi trabajo podría hacerse en bronce y me invitó a experimentar otras posibilidades con el metal, llevándome a su taller, entonces en lo de Hermann. Ellos me abrieron las puertas de su taller, así como su casa ya que pasábamos muchísimo tiempo tanto modelando como haciendo las fundiciones de bronce. Durante los años de estudio universitario en el ISA, desarrollé la técnica a la cera perdida bajo la tutela del escultor Gustavo Beckelmann. Allí fundí mis primeras figuras y pude experimentar otras opciones, ya que Becklemann siempre nos dejó abiertas las puertas de su taller.

¿A tu criterio cuál es la ventaja de la escultura a nivel expresivo?
Bueno, creo que la escultura es la dimensión de nuestra realidad. La escultura de bulto redondo ocupa un espacio real, y eso hace que la gente la perciba como se perciben todas las cosas materiales que nos rodean. Lo interesante es que ésta puede transmitir un concepto que nos lleve a otro plano, uno mucho más subjetivo e íntimo. La escultura que hago ahora, llega fácilmente a todo público ya que la figuración y la anatomía son legibles para cualquiera sin mayores esfuerzos, lo interesante va a ser llegar despertar algo más en cada uno y es ahí donde está el desafío.

¿Con qué medio te sentís más cómoda?
El hierro, la arcilla, el papel mache, el ensamblage…  todo es válido e interesante para mí en este juego.

¿Qué técnica preferís a la hora de esculpir?
Eso por suerte no tiene respuesta ya que todo lo que estoy probando siempre abre ventanas a nuevas posibilidades, pero si, el papel maché, en este momento me tiene muy ocupada y la idea de reutilizar las cosas y perpetuar su vida útil me encanta. Me apasiona experimentar con nuevos materiales. Actualmente la marmolina y la resina me permiten explorar otros aspectos de la escultura, como el color y la transparencia, permitiéndome modelar desde el papel, el origami o la talla en una técnica mixta; y trasladarlo luego a un formato sólido y perdurable, fusionando así dos universos: la escultura y la pintura.

¿Qué te inspiró para hacer tu última serie de esculturas?
Me inspiró todo lo que vi y sentí este último tiempo, cuando por diversas razones me dediqué más a otras formas de arte, como la ilustración, la escenografía, el diseño y la docencia de artes plásticas. Ahora todo por fin se juntó y ya que tengo un nuevo espacio de trabajo puedo de nuevo esculpir.

¿Cómo es tu proceso creativo?
Realmente no tengo idea de cómo funcionan mis ideas, pero sí dibujo y planeo mucho antes de que éstas se materialicen. Una gran herramienta fue el consejo de don Herman Guggiari, quien me sugirió que durmiera siempre con lápiz y papel cerca para poder capturar todo lo que sueñe dormida o despierta durante la noche.

¿Qué lugar ocupa el concepto en tu obra?
 Bueno, creo el más importante, de otra manera podría perfectamente dedicarme a la decoración ya que mis figuras son muy realistas y simples, pero espero que la gente encuentre mucho más en ellas que la simple belleza o armonía.

¿Tenés alguna obra especialmente significativa para vos?
Todo el proceso lo es. No tengo idea de hacia dónde voy, pero me genera mucha satisfacción hacer lo que hago y sobre todo ver personas y vivencias muy mías reflejadas espontáneamente en cada trabajo.

¿Como docente de arte, qué esperás transmitir a tus alumnos?
La curiosidad y la fruición 

¿Qué es el arte para vos?
 “Tal vez, es la capacidad de re descubrir todo el tiempo simplemente el presente.

¿Qué proyectos tenés para el futuro?
 Estoy preparando una muestra para febrero en la galería “Técnica” con nuevas temáticas  y recursos. Hay también un proyecto de muestra itinerante por el bicentenario al que fui invitada, que involucra a varios artistas de diferentes disciplinas, para llevar el arte a diferentes ciudades del interior, durante todo el año que viene.