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jueves, 26 de mayo de 2016

MAD LOOT 2016: LOCOS POR LAS JOYAS - LA MUESTRA DE JOYAS DEL MUSEUM OF ART AND DESIGN




El 11 de abril se inauguró en el Museo de Arte y Diseño de Nueva York la muestra anual de joyería  Loot: MAD About Jewelry” (locos por las joyas). En 16 años de existencia esta muestra ha ganado renombre internacional por destacar el trabajo de diseñadores de joyas de renombre y emergentes de todo el mundo.



La muestra permite a los fanáticos de la joya y el diseño, no solo conocer a los más asombrosos e innovadores diseñadores sino también adquirir directamente las piezas durante el transcurso de la muestra.  



En esta edición, 44 artistas del diseño de todo el mundo fueron reclutados por la curadora de la muestra Bryna Pomp, quien durante meses se dedicó a recorrer el globo para encontrar a los nuevos talentos que exhibirían sus creaciones en la edición de este año.  En la muestra se exhiben una amplia variedad de materiales, técnicas y sobre todo mucha innovación que da una pincelada general de los nuevos caminos que está recorriendo el diseño de joyas. Por otro lado, la muestra enlaza al diseño y a las artes y a su vez al diseño y a la moda.



Tuve la oportunidad de realizar una exclusiva entrevista a la curadora de la muestra, la señora Bryna Pomp y a las dos talentosísimas diseñadoras latinoamericanas que fueron seleccionadas para presentar sus creaciones en esta edición de la muestra.



BRYNA POMP (Curadora)



¿Qué encendió tu interés en las joyas?

En realidad se dio por casualidad que dedicara mi entera carrera de más de treinta años al campo de la joyería. Tras estudiar historia del arte y francés en la Universidad estaba muy interesada en el negocio de la moda y el retail. Me inscribí a un programa de entrenamiento ejecutivo de la Federación de las Tiendas por Departametno y en la primera semana del programa me convertí en asistente de la buyer de joyería de moda y me quedé enganchada desde entonces.
Siempre estás llevando collares fantásticos. ¿Qué te lleva a tener esta preferencia por los collares?
En primer lugar, me encanta la manera como los collares cortos enmarcan y realzan el rostro. En segundo lugar, amo los collares impactantes porque debo admitir que me gusta que mis joyas llamen la atención desde el momento en el que entro en una habitación o que me cruzo con alguien en la calle. Las joyas que uso no son para nada sutiles ni pasan desapercibidas.



Con la gran cantidad de diseñadores de joyas que hay en el mundo, me imagino que fue un proceso de selección largo y difícil. ¿Cuál fue tu criterio para armar esta muestra?

Mi meta durante los últimos seis años como curadora de LOOT es de exhibir las joyas más interesantes, innovadoras de studio y de arte creadas en todo el mundo. Veo el trabajo de miles de artistas antes de tomar mi decisión final. Mi decision cada año representa un plan cuidadosamente estudiado para representar la más amplia gama de materials que veo en mi investigación diaria, todos ejecutados con los diseños de más alto nivel estético, combinados con una confección insuperable. La síntesis de estos tres elementos: materials, diseño y hechura está presente en cada uno de los 44 artistas seleccionados para esta muestra.


¿Cuál ha sido el hallazgo más significativo durante tu proceso de scouting?

Adoro el trabajo de cada uno de los 44 artistas de esta selección de LOOT 2016, como lo hago con cada grupo de artistas que selecciono cada año. Este año descubrí el trabajo de varios artistas, que usan materiales que nunca había visto empleados en joyería como papier maché, zinc, alambre de acero, tela pintada, seda, microfibra, plumas de ganso, lana de oveja, lino, ramas de vid de prosecco y una espuma médica. El empleo de nuevos materiales es algo que celebro tras tantos años trabajando en joyería.



¿Qué otros materiales están presentes en esta selección?

Casi cada tipo de metal: oro, plata, bronce, latón, aluminio. Otros materiales incluyen: porcelana, piedras semipreciosas, madera, cuernos, resina, silicona, vidrio, muelles industriales, cameos sobre cuero, nylon impreso en 3D, malla de acero, esmalte, elástico, fieltro, guijarros y concreto.
¿Cuál fue el enfoque curatorial para la muestra LOOT 2016?

A menudo me preguntan esto y siempre respondo que el enfoque es la variedad de materiales y las directrices de diseño que se utilizan en la creación de joyas en todo el mundo en la cual se entremezclan el diseño, el arte y la moda.



¿Cómo estructuraste esta muestra?

En mi selección siempre estoy atenta de no duplicar materiales o puntos de vista de diseño. Quiero que el trabajo de cada artista se sostenga solo y represente una completa unicidad.  La estructura física actual de esta muestra refleja esto también. Cuando armamos el plano de distribución de la muestra nos gusta poner en el mismo espacio materiales y tipos de diseños bien contrapuestos.



¿Cuál es tu opinión sobre el diseño de joyas contemporáneo en Latinoamérica?

Siento que las joyas contemporáneas creadas en Latinoamérica están hoy en día entre las más creativas producidas a nivel mundial. Me interesa mucho familiarizarme más con el trabajo de artistas latinoamericanos para poder exhibir más diseño latinoamericano en futuras muestras de LOOT. Este año estamos mostrando joyas de porcelana blanca de la diseñadora argentina Cecilia Borghi y la colección de capas de plata de Nuria Carulla, una diseñadora de joya que ha sido una maestra y mentora muy influeyente e importante en Colombia.


¿Cuáles considerás son los mayores desafíos para los diseñadores latinoamericanos?

Creo que el mayor desafío es el mismo que enfrentan todos los diseñadores de joyas de studio y de arte en el mundo: no tener suficiente oportunidad para mostrar y vender su trabajo al público. Simplemente no hay suficientes galerías y muestras que presenten este tipo de joyería.


¿Cómo fue recibida la muestra de este año?

LOOT 2016 ha tenido un suceso tremendo. La variedad de materiales fue muy bien recibida y algunas de las piezas más únicas se vendieron en la misma noche de la inauguración. Esta edición de LOOT marcó nuestra transición a presentar el show en primavera. Este cambio de calendario fue muy bien recibido. Nuestro próximo evento será en Abril de 2017 y ya he empezado a elegir  el siguiente grupo de 50 diseñadores de joyas destacados.



NURIA CARULLA (diseñadora de joyas)

Nacida en Bogotá y graduada en dibujo en la Universidad de Los Andes de Bogotá y en joyería y gemología en la Escola Massana de Barcelona, Nuria Carulla es una de los referentes del diseño de joyas en Colombia. Sus colecciones se inspiran en el vuelo de los pájaros y vistas aéreas de paisajes observados desde la cima de los árboles, incorporando la luz, la transparencia, la geometría y el caos en cada una de sus piezas.



¿Qué te llevó a las artes y luego al diseño de joyas?

Cuando tenía unos once años, mi papá fue a Barcelona y me trajo de regalo una joya de la escuela Massana, me gusto tanto que resolví que me quería dedicar a la joyería. Al regresar de la escuela Massana  que imparte una formación en joyería  artística, ingrese a la universidad de los Andes  en Bogotá y estudie dibujo y grabado, como extensión, en la facultad de Bellas Artes.



¿Qué tipo de materiales empleás en tus diseños?

Mi trabajo lo realizo en plata y muchas veces uso esmaltes al fuego, también me gusta mucho las oxidaciones, rara vez  dejo una joya en color plateado.



¿Entre los distintos tipos de joyas que diseñas, cual te divierte o te interesa más diseñar?

La pieza que más me gusta es el broche, porque vive sola, no tiene soportes que interfieran, es elegante  y se puede usar en muchos lugares del cuerpo.



¿Cómo es tu proceso creativo?

Siempre trabajo a partir de un tema, generalmente mis temas tienen que ver con el momento que estoy viviendo y así año a año este se va  transformando dependiendo de lo que me va pasando.



¿A la hora de diseñar cuál tiene más peso para vos, el aspecto conceptual o el estético?

Ambos aspectos tienen igual peso,  nunca uno va separado del otro porque  sí hay algunos de los dos que pesa más, el resultado queda desequilibrado.



¿En un país con una tradición orfebre tan fuerte como Colombia, como se conjugan el diseño Contemporáneo y la tradición artesanal?

Siempre he querido abordar el tema de la orfebrería precolombina y he hecho algunos intentos, pero es tan bonito el trabajo que hicieron nuestros orfebres, que siento que no estoy aportando nada y que lo original siempre será más bonito que todo lo que he intentado  hacer.

En cuanto al trabajo artesanal, toda la vida me ha gustado la artesanía y he trabajado de la mano con artesanos para ayudar a mejorar sus productos y a darles un toque más contemporáneo



¿Cuál fue la inspiración para las joyas que estás exhibiendo en la muestra del MAD?

La serie se llama a lo lejos y vengo trabajándola hace tres años. A lo lejos es una serie que está inspirada en el vuelo de los pájaros y en la manera como estos perciben el paisaje desde lo alto, es una alegoría a la libertad de la creación, ver más allá de todo, no sólo una parte, ver el orden dentro del caos. Tomo como elementos referenciales las copas de los árboles y lo que se percibe en su interior, logrando unas piezas livianas, transparentes, geométricas, y caóticas a la vez. Es también una evocación a la etapa final de mi carrera, expresada en la libertad de la creación y en el ver las cosas en la distancia. Como los pájaros.



¿Qué expectativas tenés con esta muestra?

Para mí es muy importante poder mostrar mi trabajo, al museo, a los galeristas, a los coleccionistas pero como siempre en el arte el trabajo puede gustar o no, eso es parte del haber tomado la decisión de ser artista, enfrentarse al público puede tener aceptación o no y eso no hace que uno cambie su forma de trabajar ni porque le vaya muy  bien o muy mal.









Cecilia Borghi (diseñadora de joyas)

Diseñadora argentina nacida dentro de una familia de ceramistas propietaria de una fábrica de porcelana. Desarrolló una línea de accesorios de porcelana inspirada en la manera en que la naturaleza se presenta en ambientes urbanos. Las formas orgánicas, curvas y asimetrías son intrínsecas al trabajo de Borghi.



¿Qué te llevó a dar el salto de las artes al diseño de joyas?

Fue casi sin querer, por la necesidad de trabajar en un formato más chico por falta de espacio. Cada uno de mis collares está compuesto por piezas individuales que modelo íntegramente a mano y que al combinarlas obtengo una variedad de collares, pulsera y aros.



Leí que tu primera joya en porcelana estuvo inspirada en un poema de García Lorca. ¿Cómo se dio este proceso?

En 2013 realicé un curso de ilustración con la ilustradora y joyera argentina Cecilia Afonso Esteves. Una de las consignas era ilustrar un poema breve con lo que más nos gustara. Yo estaba leyendo “Poema del cante jondo” de Federico García Lorca y elegí el poema “Silencio” donde utiliza las frases “silencio ondulado” y con “valles y ecos”, para describir algo tan inmaterial. Decidí utilizar piezas de porcelana que había modelado para hacer un collar. Así es que con la excusa de la ilustración las enhebré en un cordón de algodón y las fotografíe para acompañar el poema. Como me gustó el resultado decidí armar una serie de 10 collares. La primera persona que me compró uno fue la joyera y curadora de Patrón Concept Store, Laura Patrón Costas quien más adelante me invitó a presentar una serie especial para su tienda.


¿Cuales son las posibilidades expresivas que te permite la porcelana?

La pasta de porcelana es muy suave y más quebradiza que la cerámica. Eso hace que el modelado deba ser cuidadoso pero a la vez se puede trabajar de formas mucho más delicadas. El espectro es amplio pero hay que tener cuidado y paciencia. Una de las cosas que más me atrae es que, a pesar de ser un material frágil, al ser trabajado en tamaño pequeño y compacto se vuelve muy resistente, como si fuera de piedra. A pesar de que durante muchos años utilicé moldes para repetir mis diseños, hoy disfruto mucho de realizar cada pieza individualmente a mano y que cada una sea parecida pero nunca exactamente igual a la otra.


¿Entre los distintos tipos de joyas que diseñas, cual te divierte o te interesa más diseñar?

Las que más me gusta diseñar son las asimétricas porque dedico más tiempo a pensar cómo combinar los distintos componentes.


¿Cómo es tu proceso creativo?

Siempre empiezo a partir de alguna prueba hecha a mano. Suele haber una idea inicial pero el momento crucial es cuando lo pruebo en porcelana. Si no me gusta queda descartado. Si el resultado me interesa entonces empiezo a ver como continuar. En ocasiones parto de dibujos pero nunca nada muy detallista, son bocetos muy esquemáticos. Cuando paso a la porcelana aparece el detalle y busco las resoluciones.


¿Tenés alguna fuente de inspiración recurrente?

Los árboles son una gran fuente de inspiración, porque son una presencia constante incluso en ciudades grandes como Buenos Aires, por sus hojas, frutos y flores que sorprenden al caminante observador al caer en las veredas y que van cambiando con las estaciones.



¿Cuál fue la inspiración para las joyas que estás exhibiendo en la muestra del MAD?

Los collares están compuestos por piezas que semejan hojas, pétalos y escamas. Todos estos elementos de la naturaleza hacen alusión a la protección y me gustaba la idea de crear piezas que, además de acompañar el vestir, sugirieran resguardo.


¿Qué expectativas tenés con esta muestra?

Haber sido elegida para participar en LOOT: MAD About Jewelry es un gran honor ya que durante meses la curadora del evento, Bryna Pomp, evalúa el trabajo de miles de artistas de todo el mundo para luego seleccionar un pequeño grupo. El énfasis está puesto en el uso de materiales no tradicionales en la creación de joyas. Espero que sea una oportunidad para que mi trabajo llegue a un público más amplio y que la mayor visibilidad me dé la posibilidad seguir haciendo lo que más me gusta: trabajar con porcelana.

martes, 15 de marzo de 2016

HISTORIA DE LOS TATUAJES


¿Estabas pensando en hacerte un tatuaje? Decorar tu cuerpo con un tatuaje puede agregar una historia personal a una historia que data más de 8000 años. Momias provenientes de todo el mundo son los principales testimonios de la universalidad de los tatuajes y nos demuestran que la práctica del tatuaje es tan antigua como la historia de la humanidad.

Una momia de la cultura Chinchorro del Perú preincaico llevaba un bigote tatuado. En 1991 encontraron a  Ötzi, "El Hombre de Hielo", el cuerpo humano con piel más antiguo que se ha encontrado, un cadáver momificado de un cazador del Neolítico, que vivió hace más de 5300 años, con 61 tatuajes en su cuerpo. La momia de Amunet, una sacerdotisa del imperio medio egipcio llevaba tatuajes en el vientre que se creen eran símbolos de fertilidad. En el Antiguo Egipto eran sobre todo las mujeres quienes se tatuaban y tenían funciones protectoras y mágicas.

Los antiguos Escitas también tenían la costumbre de tatuarse el cuerpo. Momias encontradas en Siberia muestran diversas partes del cuerpo con tatuajes de animales míticos. Herodoto escribió en 450 A.C que entre los Escitas y los Tracios los tatuajes eran una marca de nobleza y no tenerlos significaba que eran de un bajo nivel social.

Los Bretones también se marcaban para simbolizar su status social con formas de animales. Otra tribu que tenía una costumbre similar fueron los Pictos, a quienes los romanos los llamaron así justamente porque esa palabra latina significa pintados o tatuados. Los legionarios romanos que entraban en contacto con las tribus bárbaras al norte del muro de Adriano también empezaron a imitar a sus rivales tatuándose el cuerpo. Con la llegada de la cristiandad esta práctica cayó en desuso ya que el emperador Constantino los prohibió decretando que los tatuajes “desfiguraban aquello que estaba hecho a imagen de Dios.”

Durante el Imperio Romano estas modificaciones en la piel tenían como objetivo marcar o señalar a los criminales, por lo que también existe una larga tradición de tatuar a personas contra su voluntad, para mantener un registro de esclavos, y también para desalentar las fugas y deserciones y por supuesto también para que les sirva de escarnio social. Los tatuajes se llamaban “Stigmata” (palabra de la cual deriva el vocablo contemporáneo estigma).

En Japón los tatuajes se usaban también para marcar a delincuentes a fin de estigmatizarlos socialmente y obligarlos a llevar la vergüenza consigo. Debido a esto, los delincuentes marcados por tatuajes vergonzosos comenzaron a cubrírselos con tatuajes más elaborados inspirados en personajes de su mitología y así nace la famosa Yakuza, una “mafia” japonesa que se distingue por tener tatuajes en casi todo el cuerpo y cuyos tatuajes además de cubrir sus delitos, simbolizaban lealtad dentro de la banda.

Olive Oatman, nacida en Illinois en 1837 es considerada la primera mujer occidental tatuada, sin embargo su tatuaje fue contra su voluntad. La tribu de los Tolkepayas la raptó y le tatuaron unas rayas negras en el mentón como parte de un ritual. Al ser liberada varios años después se hizo muy famosa por su historia y su tatuaje facial.

Uno de los tatuajes involuntarios más infame fue el número de identidad que tatuaban los nazis en los brazos de los prisioneros judíos en los campos de concentración. Primo Levi, un sobreviviente del holocausto, tomó la costumbre de llevar siempre mangas cortas para que todos vieran su tatuaje y recordaran el crimen que lo originó. También muchos descendientes tomaron la costumbre de tatuarse el número de sus parientes como un homenaje.

Es difícil rastrear su origen a un lugar único ya que aparecen testimonios de esta práctica ancestral en centenares de culturas. Lo que sí sabemos, es que la palabra que usamos hoy para llamarlos viene del vocablo Tatau, una palabra polinesia usada en Tahití, donde desembarcó en 1769 el navegante inglés John Cook y encontró a una población que llevaba el cuerpo cubierto de tatuajes.  De hecho, fue en la Polinesia donde el tatuaje tenía una de las tradiciones más amplias. Más allá de lo estético, el tatuaje daba jerarquía y propiciaba el respeto comunal a quien los llevaba en su piel: cuanto más tatuado estaba alguien, más respeto se le debía (seguro en esto influía también el hecho de que los métodos de tatuar eran muy dolorosos, por lo que quien llevaba muchos tatuajes debía haber soportado mucho dolor). Los Maoris utilizaban el tatuaje para la batalla. Los dibujos que llevaban en la piel y principalmente en el rostro contribuían a su famosa estrategia de asustar a sus enemigos. Sus tatuajes elaborados o “moko” significaban su status, rango, linaje y sus habilidades. Cada tatuaje era único y era como una forma de identificación personal.  Curiosamente las mujeres se tatuaban alrededor de sus bocas y mentones, argumentando que esos tatuajes evitaban que su piel se arrugase y las mantenía más jóvenes en su apariencia.

Los relatos de John Cook extendieron el uso de la palabra tatuaje, pero en Europa los tatuajes ya eran de uso habitual desde mucho antes de los relatos de Cook. Incluso en épocas de las cruzadas, los cruzados se tatuaban una cruz en el pecho, para recibir cristiana sepultura en caso de morir en batalla.
Parece la última moda, y sin embargo, no lo es, ya durante la era victoriana, existía una moda de tatuarse en la alta sociedad británica. Muy a la usanza de la época, lo hacían en sitios no visibles y los guardaban como secretos. Incluso en su época se rumoreaba que la reina Victoria tenía un pequeño tatuaje de un tigre peleando con una pitón en un lugar íntimo. Una serpiente rodeaba la muñeca de la madre de Winston Churchill. Al contrario de la usanza de la época, ella, siendo una mujer de carácter muy fuerte y rebelde, decidió hacerse el tatuaje en un lugar muy visible como muestra de su subversión a la rígida sociedad de su época.

A principios de siglo XIX hasta Alfonso XIII viajaba a Gran Bretaña para hacerse tatuajes. Don Juan, papá del rey Juan Carlos, llevaba tatuados dos dragones marinos en sus antebrazos recuerdo de su paso como guardiamarina en la Escuela Naval de la Real Isla de San Fernando. Otros monarcas también lucieron tatuajes, como el rey Eduardo VII de Inglaterra que se tatuó durante un viaje a Tierra Santa, una cruz de Jerusalén. El rey Federico IX de Dinamarca, el Kaiser Guillermo II, el rey Alejandro de Yugoslavia, incluso el zar Nicolás II de Rusia, todos tenían tatuajes, muchos de ellos elaborados con sus escudos de armas o la corona de la familia Real.

Entre los marineros, los tatuajes eran una especie de recuerdo de sus aventuras. Al cruzar el atlántico se tatuaban un ancla, al viajar al sur del ecuador se tatuaban una tortuga. Los mineros y otras personas expuestas a riesgos por sus trabajos tomaron la costumbre de tatuarse motivos religiosos como una especie de amuleto.
La máquina que se usa hoy en día para tatuar fue inventada y patentada por Samuel O’Reilly en 1891, basándose en una máquina que había diseñado Thomas Edison en 1876. Al inventar su máquina este se dio cuenta que tenía que probarla y se tatuó en el brazo cinco puntos simulando un dado.

En la actualidad, el tatuaje esta aceptado socialmente y se ha extendido considerablemente entre toda la población, de tal forma que ahora encontrar a alguien que no tiene uno. Si bien hoy en día es más una moda con fines estéticos y de expresión personal los tatuajes siguen teniendo un rol importante en la cultura.

Los hombres han tatuado sus cuerpos durante miles de años. Estos diseños permanentes que a veces eran simples y otras muy elaborados, han servido como amuletos, símbolos de estatus, declaraciones de amor, símbolo de religiosidad y creencias personales, adornos, símbolos de rebeldía y hasta formas de castigo


domingo, 13 de marzo de 2016

HISTORIA DE LA BOINA: bohemia, tradicional, militar y revolucionaria


La boina es uno de los sombreros más difundidos del mundo. Es un gorro sin ala, que cubre solamente el cuero cabelludo y que es habitualmente confeccionado en lana o fieltro. Su uso es tan antiguo que su origen se pierde en los tiempos, pero paralelamente se mantiene vigente a lo largo de la historia y su diseño es tan práctico que prácticamente se mantiene inalterado desde que fuera creada.

Su antepasado más remoto es tal vez el gorro frigio, una especie de caperuza con la punta curvada que se originó en la región de Frigia (actual Turquía) y que aparece en el arte griego como un atuendo característicos de los orientales y que en tiempo de los romanos, conocido como pileus, era  usado por los libertos, o esclavos que se habían ganado la libertad, motivo por el cual durante la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa fue adoptado como símbolo de la libertad y del republicanismo del siglo XIX. Incluso Eugene Delacroix pintó en 1830 a su Marianne de la “Libertad Guiando al Pueblo” llevando un gorro frigio rojo. Debido a esto, muchos países latinoamericanos, como el nuestro, lo incluyeron en sus escudos y banderas como símbolo de su Independencia.

El pileus romano se fue acortando y difundiendo tomando la forma más circular y chata de la boina que conocemos hoy en día. Los arqueólogos han encontrado trazos de berretas en fieltro similares a la boina a lo largo de todo el territorio europeo desde Italia a Dinamarca desde tiempos tan remotos como la era de bronce, hasta el siglo XII. Los modelos variaban ligeramente, pero siempre se mantenía el mismo material: el fieltro.

De hecho el fieltro es uno de los géneros no tejidos más antiguos y simples empleados por el hombre, que se hace simplemente prensando lana húmeda. Se cree que lo descubrieron accidentalmente los pastores quienes llenaban sus zapatos con la lana de sus ovejas para protegerse del frío y gracias al sudor y la presión al caminar, al regresar de sus faenas,  se encontraban con un pedazo de tela en sus zapatos. Y como todos sabemos que para no perder calor corporal es vital abrigarse los pies y las cabezas, es natural que se empleara el fieltro para proteger la cabeza del frío.

En el códice “Speculum Virginum”, obra de siglo XII que se conserva en el Rheinisches Landes Museum de Bonn, Alema­nia, se ve el dibujo de un campesino provisto de una pala y tocado con una boina como las actuales. En varias miniaturas que adornan textos de la alta edad media, así como en las figuras esculpidas en varias catedrales góticas se ven a hombres portando boinas. Rembrandt acostumbraba llevarlas, como atestiguan varios de sus autorretratos. En retratos pintados por Holbein en la primera mitad del si­glo XVI, como el del conde de Surrey y el del poeta Nicholas Bour­bon de Vandoeuvre, estos personajes lucen boinas de un modelo sen­cillo, sin adornos, muy semejante al actual, aunque de un diámetro algo mayor.

El uso tradicional de la boina se mantiene fuerte en tres países europeos, que la llevan como símbolo de identidad y tradición: Escocia, Francia y España. En Escocia la boina forma parte de la indumentaria tradicional, en particular el capo escocés o Bluebonnet, cuya escarapela y las plumas de la cinta identificar el clan de usuarios y el rango), y es un símbolo de patriotismo escocés. Otros tipos incluyen la boina Shanter y la Kilmarnock, las cuales cuentan con un gran pompón en el centro.

La boina se lleva tradicionalmente desde tiempos inmemoriales en los valles pirenaicos septentrionales vasco franceses. La boina o txapela (chapela) como se la llama en vasco, era ya en el siglo XVII la prenda más característica de la zona. El pequeño trozo en el centro de una boina se le conoce por su nombre en euskera, txortena significa "tallo". Se encuentran también personajes de boina en algunos grabados de Goya como en “La Tauromaquia”. Durante la guerra de la Independencia, no pocos guerrilleros vascos partieron a la contienda con esta prenda tan dis­tintiva. 

Más tarde, en el curso de las guerras carlistas, la boina formó parte del uniforme de los combatientes.

Desde la ladera francesa de los Pirineos se dio también un gran impulso a la proyección internacional de la boina, pues, además de los pelotaris vascos, el gran tenista vascofrancés Jean Borotra, que junto con René Lacoste formaba el equipo francés de Copa Davis, la popu­larizó en Europa y en los Estados Unidos, junto con sus al­pargatas de esparto en los años 20. Por lo que en los años veinte y treinta, la boina conoció una gran difusión en Hollywood y la usaron no pocos directores de cine, así como estrellas de la gran pantalla.

También la difundieron mucho los pintores franceses Monet y más adelante Picasso. Y pasó a ser parte de la visión estereotipada del hombre francés, así como también de los intelectuales, poetas, artistas, bohemios y beatniks.

La practicidad de la boina la llevó a ser incorporada como uniforme militar de varias naciones. Entre algunos ejemplos históricos bien conocidos son los soldados escoceses, que llevaban el gorro azul en los siglos XVII y XVIII, el Volontaires Cantabres, una fuerza francesa creció en el País Vasco en los años 1740 a la década de 1760, que también llevaba una boina azul, y los rebeldes carlistas, con sus boinas rojas, en 1830 España. Durante la Segunda Guerra Mundial, el primer ejército que utilizó la boina fue el alemán, pero únicamente en el cuerpo acorazado para sustituir la calurosa caperuza de cuero de los tanquistas. Pero fue el ejército inglés que combatía en el norte de África el que dio a la boina el definitivo uso marcial a esta prenda. Los soldados, que ante el caluroso clima habían comenzado por cortar las piernas de sus uniformes para transformarlos en bermudas, desecharon el sombrero de alas anchas modelo sudafricano-australiano, que, aunque protegía muy bien del sol, debido a sus anchas alas proyectaba demasiada sombra sobre los hombros del soldado, facilitando la puntería de los tiradores alemanes, por lo que lo cambiaron por boinas. El Mariscal Montgomery también la llevaba y la popularizó enormemente.

En los años 60, los revolucionarios la incorporan a su indumentaria tras popularizarse en la cabeza del heroico revolucionario Che Guevara. Desde entonces varios grupos activistas y revolucionarios adoptaron la boina negra como símbolo. Entre ellos Las Black Panthers o Panteras Negras de los Estados Unidos, formada en 1966, el "Cadre Brown Berets" o Boinas Cafés, el Ejército Republicano Irlandés Provisional y las guerrillas de ETA.También los rastafaris llevan una boina de punto tricolor.


Grande o chica, de muy diversos colores, aunque con gran predo­minio de los oscuros, más sufridos, ha sido usada modernamente por personajes históricos como Francis Ford Coppola, Samuel L. Jackson, el mariscal Montgomery, Pablo Neruda, el Che Guevara, Picasso entre muchos otros. Su carácter utilitario y su gran personalidad han hecho que esta prenda fuera llevada indistintamente por grupos tan opuestos como artistas bohemios, y tradicionalistas, militares y revolucionarios. O sea que a pesar de todas las diferencias ideológicas, la boina ha sido un punto de convergencia en común que ha unido cabezas de distintas ideologías.