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miércoles, 11 de febrero de 2015

GUIA DE NO-REGALOS DE SAN VALENTIN



Lastimosamente en materia de regalos de San Valentín no hay medias tintas. O tu novio la tiene clarísima, o es directamente un mentecato. Aquellos que la tienen clarísima por lo general son unos soles divinos y esplendidos, pero lastimosamente son difíciles de encontrar. Lo que abunda a cacharrata son las estrellitas que brillan apenas y a lo lejos y a la hora de comprarnos un regalo por el día de los enamorados, la pifian de aquí a Saturno.

Beatas quienes tienen un sol que se ingenia cada año para sorprenderle con un regalo espectacular, que le roba el aliento, la lleva al éxtasis romántico, hace que todas sus amigas suspiren por lo divino que es y obliga a todas las envidiosas a internarse a una cura de sueño para reponerse de la rabia. Estos chicos hacen su tarea. Prestan atención, investigan, se esmeran, se toman el tiempo, no dejan ni un detalle sin atender y por supuesto no dejan nada  para última hora.   Su regalo siempre es magnífico, no lo que necesitabas, ni lo que deseabas, sino aquello que no te imaginabas que necesitabas y que no hubieras luego podido desear algo mejor. A parte el regalo nunca viene solo, lo acompaña un gesto grandioso, una ceremonia de entrega…. Hasta la entrega es tan mágica como la escena de una película de amor. 

Pero lastimosamente, a la mayoría nos toca lidiar con la otra clase de novio, quienes a la hora de elegir su regalo pecan por miserable, distraídos, brutos o meramente descerebrados. Sea cual fuere su regalo, están destinado a pifiarla en grande año tras año.

Pero, así como Alicia en el País de las Maravillas celebraba su no-cumpleaños, nosotras también  tenemos derecho a crearle a nuestras medias naranjas una lista de no-regalos para evitarnos el dolor de cabeza de tener que lidiar con sus malas elecciones.

CURSILERIAS: si tenes mas de 16 años y ya no podes alegar como defensa a tu mal gusto el hecho de que las hormonas de la pubertad te obnubilan el cerebro, abstenete de comprar el oso de peluche gigante con el corazón de encaje que dice TE AMO, extiéndase a todos los demás chiches, tarjetas, muñecos, tazas y demás enseres cotidianos que vengan con un corazón rojo inmenso y alguna frase trillada. Para versitos cursi nos bastan y sobran los piropos callejeros, que hasta tienen a su favor el hecho de que suelen ser un poquito más originales y mucho más picantes. 

IMPROVISACIONES DE ULTIMO MINUTO Díganme chicas, ¿ustedes aceptarían una argolla de latita de cerveza como anillo de compromiso? ¡Obviamente ni aunque te prometan que después te la cambian por el diamante koh-i-noor! Entonces porque aceptarían una rosa callejera comprada al paso, un regalo cualquiera que no tiene nada que ver con tus gustos, tu estilo o tus deseos y que clama a gritos “IM-PRO-VI-SA-CION”. Obviamente tu novio le pidió a su madre o a su secretaria que elija cualquier cosa para salirse del apuro de llegar al día D con las manos vacías. Ninguna mujer se emociona con la tarjeta escrita a mano de puño y letra de la florista reproduciendo las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, ni llora de alegría ante una remera de leopardo con apliques en lentejuela dorada que lleva el sello de tu suegra. ¡Por favor! ¡Pónganse las pilas y dejen la improvisación para sus cuentos chinos!

ELECTRODOMESTICOS: Si tu idea del romance implica una licuadora, una multiprocesadora, una plancha o una nueva heladera…… definitivamente no tenes idea de nada. Estos regalos no son válidos para San Valentín,  ni aunque tu esposa o novia esté inscripta en el IGA. Y de paso te informamos que ni siquiera son válidos para regalar a la esposa por el día de la madre. 

LA ROSA UNICA: Una imagen vale más que mil palabras. La imagen de un novio que llega a la casa de su novia con una rosa roja única envuelta en celofán y con una tarjetita que dice en Times New Roman versión cursiva “Feliz dia de la primavera” (porque el florista callejero reciclo las tarjetitas que le sobraron) es la viva imagen de la miserabilidad. Tu novio no es ni desatento, ni bruto, es pura y llanamente UN MISERABLE. Ni dudes en poner su lamentable rosa en remojo…. En el inodoro.

ACCESORIOS PARA RODADOS: Cubiertas nuevas para el auto, renovar el limpia parabrisas, un busca huellas, transformar su motor a flex, nuevas tazas, un cambio de aceite. ¿En serio?  ¡Ellas NI SE VAN A DAR CUENTA! Le pueden retapizar el auto en cuero y ella se va a dar cuenta 10 días después, y aun luego de darse cuenta va a seguir sin entender que china les pico para gastar en algo tan poco relevante, si lo que ella quería era un zapato nuevo, algo obviamente mucho más útil que unas llantas nuevas.  ¡Lo único que vas a lograr con esto es que se piche porque en vez de cambiarle tantas cosas no le cambiaste bien nomas ya el auto por un nuevo!

PASACALLES: Los mensajes de amor publico callejero tienden a rebasar la raya de lo cursi y caer en lo tremendamente valle. No sé qué es peor, topetarse con un pasacalle de acción poética callejera, o que te dediquen un tema de Arjona en la radio. Si tu idea de romanticismo tiene algo que ver con una canción de Ricardo Arjona, te informamos que muchas preferimos que nos atropellen 40 señoras de las cuatro décadas antes de tener que lidiar con sus versos. Esto es extensible al reguetón lento, la cachaca quejumbrosa y todos los engendros musicales donde el” te quieroooo” acompañado de un son tropical o un lamento boliviano corre cierro riesgo de ser clasificado como polución sonora según la ordenanza Municipal 750/97.

BOMBONES, CUPCAKES, GALLETITAS: Les voy a traducir esto en lenguaje del plagueo interior mental de una mujer al recibirlos: “Encima que el HDP se pone visco cada vez que pasa la banda de la vecina que se puso implantes hasta en el cerebro y que la semana pasada cuando le pregunte como me quedaba mi jeans nuevo me dijo que el otro me quedaba mejor, porque seguro luego piensa que estoy más gorda, ¡ahora se le ocurre regalarme una caja de bombones! El idiota me quiere hacer engordar para chutarme por gorda y poder especularle finalmente a la blonda farmacéutica esa que lo tiene tan visco.” ¡ASI NO!

SUS BUENOS DESEOS: ¡Pero más vale que somos materialistas! No sé de dónde sacaron la creencia altruista esa de que para nosotras las mujeres, un “te quiero” es suficiente.  Eso lo decimos de la boca para afuera, pero no hay ninguna mujer en el planeta tierra que verdaderamente lo sienta así. A la hora de la verdad, toooodas las mujeres queremos ser princesas. Todas queremos ser agasajadas, mimadas, y hasta malcriadas por nuestras medias naranjas. Es que el día de los enamorados para toda novia es el equivalente a la Navidad para un niño. Como esas criaturas esperamos ansiosas nuestros regalitos de San Valentín, por lo que jamás de los jamases y nunca de los nuncases se les ocurra llegar con las manos vacías a este día, ni todos los “Te amo” del mundo podrán recomponer nuestra ilusión rota. Osea que chicos, a seguir esta guía y a cargarse las pilas, que una novia o esposa feliz, es mucho mejor que la aspirina para curar el dolor de cabeza.



viernes, 4 de abril de 2014

ETAPAS DE LA PASIÓN







Como ustedes bien saben, soy una todóloga recalcitrante, y como tal me siento obligada a compartir mis conocimientos. Una de mis áreas de experiencia favorita son las relaciones de pareja. Me encanta observar el comportamiento de los australopithecus (monos del sur) y las potrancas que se dignan a acompañarlos. ¡Qué universo lleno de enigmas y maravillas son las relaciones de pareja! Nunca dejan de maravillarme.

Con los años he aprendido que en el amor no hay reglas y por ende cada pareja presenta su propio reglamento institucional. Pero salvando las diferencias, existen ciertas disfuncionalidades que siempre se asoman en mis observaciones de mis prójimos. (Yo no soy de las que miro para criticar honeys, lo mío se trata puramente de estudios antropológicos empíricos).

Mi observación es taaan aguda que bastándome solamente los gestos y las expresiones faciales ya puedo decir cuánto años de pareja llevan juntos. Mi pertinaz observación diaria me ha llevado a desarrollar la teoría de que la vida en pareja sigue las etapas naturales de la vida misma. 

La etapa del cortejo es como la infancia. Corretean como niños y se ríen como pavos de las sandeces más absurdas. La seducción se desempeña como un juego infantil, en el cual hay reglas, pero también ciertas libertades de interpretación. Ambos viven con cara de velocidad, la sonrisa se les estira en el rostro como si estuvieran andando en moto con la boca abierta. De tan felices no pueden dejar de sonreír y de estar sobreexcitados en todo momento. Son las criaturas del amor.

Al año llega la adolescencia. Empiezan los conflictos cuando abren los ojos infantiles y descubren la cruda realidad. El entusiasmo inicial va disminuyendo con el tiempo y la monotonía y las mariposas en el estómago van dejando de batir sus delicadas alitas. Había sido que no era todo tan perfecto como se imaginaban. ¡Hello, por algo existe una especialización en la psicología llamada “problemas de pareja” y no “problemas de empleada”! Los antes perdidamente enamorados pasan a estar perdidamente conflictuados. El amor les duele, les atormenta y les quebranta.

Luego de la crisis existencial del primer año viene la juventud. La pareja se consolida y empieza a disfrutar de la vida y celebra el haber salido de su primera crisis. ¡Todo es una fiesta! Se empieza a proyectar el futuro con alegría ya que se está convencido de que el futuro será más rosa que la mansión de la Barbie. 

Tras un par de años de alegre juventud, se cree erróneamente que ya se está preparado para la segunda etapa. Es hora de madurar y sentar cabeza. Como nuestra relación es estable sentimos una imperiosa necesidad de desestabilizarla y por eso optamos por la convivencia (que con o sin anillo es una prueba de fuego para toda pareja). En esta etapa comienza la adultez con todas sus responsabilidades y quebrantos. Tras el entusiasmo inicial empiezan a surgir los roces que luego se van transformando en las peleas más absurdas imaginables. Por lo general en esta segunda crisis hay dos opciones: 
A) abandonar el barco, o 
B) mantenernos a bordo del barco en aguas turbulentas con la esperanza de llegar a un puerto más manso.

Si deciden abandonar el viaje pasan a tener una regresión forzosa a la juventud, como si estuvieran teniendo una crisis de mediana edad obligada ya que volver a formar pareja implica antes ENCONTRARLA. Volver a la arena de las citas y curtir la noche ya maduritos no es nada fácil. (pero esta es oootra historia).

Si deciden quedarse a bordo empieza la etapa de la madurez. Había sido que si hay un puerto más manso en el horizonte…. Pero lastimosamente nadie nos avisó de que sería un BODRIO. Los años pesan y la llama de la pasión parece haber sido apagada con un matafuego.  Esto no tiene nada de anormal. Muchos factores inciden en que la pasión vaya disminuyendo con el tiempo. Es de esperar que la monotonía del día a día y los problemas cotidianos de la convivencia vayan mermando la pasión que antes tenían hacia su pareja. Cuando se llega a esta etapa de la edad madura de la vida en pareja, tenemos tres opciones:


  •  Demencia Senil. Fingimos demencia senil y vivimos tapando el sol con un dedo como si todo estuviera perfecto. El fuego hace raaaato ya se apagó pero nosotras seguimos sentadas frente a la chimenea helada jurando a todos que nos da muchísimo calor.

  •  Añorar “los viejos tiempos”. Tiramos la toalla y dejamos que la llama se vaya apagando y nos quedamos observando con añoranza las cenizas de lo que fue. Nuestra pareja ya es un cadáver. Nos resignamos a la muerte de la finada pasión y vivimos del pasado mientras que en el presente nada nos puede borrar la cara de cementerio que tenemos cada vez que estamos juntos.

  •  Resurrección. No nos resignamos a la muerte de la pasión y nos ponemos las pilas para revivirla. Enfrentamos el problema cara a cara y nos cargamos las pilas para que nuestra vida en pareja sea plena y feliz. ¡Si hay que hacer respiración boca a boca para resucitar a la finada pasión lo hacemos a todo pulmón!

Francamente yo celebro la opción número tres. Mantener viva la llama no es cosa fácil. Esto requiere intención, acción y esfuerzo. Pero si lo logramos, si somos de los afortunados que logran mantener viva la llama tras años juntos, a veces tan intensa que quema y otras tan tenue que hasta parece no estar encendida, entonces sí podemos decir que tenemos una vida de pareja plena y feliz. 

¡Mis queridas lectoras maduras (y también mis queridas lectoras inmaduras) este día de los enamorados les deseo que celebren su vida en pareja, que se enamoren un poquito todos los días y sobretodo que disfruten de su llama!

lunes, 11 de marzo de 2013

LA DIGNIDAD FEMENINA






Las mujeres tenemos que tener en claro tres cosas: que somos mujeres, que somos dignas y que somos valiosas. Nadie tiene derecho a empañar nuestro lustre porque sencilla y llanamente nacimos para BRILLAR.


Hace mucho tiempo leí un cuento cortito y hermoso. Se llamaba “La Fábula del Sapo y La Luciérnaga” y
prácticamente hablaba de dos sapos gordos y horrendos, de esos que orinan en los ojos, irritan la piel al tacto y son más feos que el Ecce Homo de Cecilia Giménez Zueco. De pronto una hermosa y radiante luciérnaga voló sobre ellos deslumbrándolos con su luminosa belleza. La luciérnaga se acercó a ellos y uno de los sapos (el más feo y horrendo de los dos) se la tragó. El otro sapo asombrado le preguntó: “Pero porqué la mataste si los sapos no comemos luciérnagas?” Y este muy orondo contestó: “Porque brillaba”.


En la vida, muchas mujeres brillantes nos acercamos peligrosamente a personas de este tipo. A nefastos
sapos humanos que intentan apagarnos. Por eso las mujeres debemos tener mucho cuidado con los sapos y ser conscientes de que nuestra luz, puede encandilar a ciertos bichos.


El tener cuidado obviamente no significa que tenemos que brillar menos, ni mucho menos escondernos para que no nos persigan. Sino ser conscientes de nuestro valor y volar aún más alto para que nos miren… pero de lejos.


No hay nada más triste que ver a una luciérnaga caída. Aquella mujer que ha sido víctima de uno de los tantos sapos y reptiles que rondan la tierra. Ellas se han olvidado que tienen luz y que llevan una invencible fuente de poder en su alma femenina. Ellas le temen a la libertad, le temen a decidir su camino, le temen a la soledad de la noche y terminan apagadas y escondidas o aplastadas por los crueles sapos.

La mejor manera de mantenernos luminosas como mujeres es aprendiendo a tener dignidad. La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma. El respeto hacia una misma nos provee de una poderosa espada contra quienes intentan lastimarnos y un escudo, que asegura que quien la tenga no puede hacer nada que la vuelva despreciable a sus propios ojos. ¡Luciérnagas ármense de coraje y protéjanse con su dignidad, que no hay nada más poderoso en la tierra que una mujer digna!


Muchas veces se confunde dignidad con la pasividad y la sumisión. Que seas digna no quiere decir que tengas que dar la otra mejilla y sufrir estoicamente frente a los ataques enemigos. La dignidad implica saber hacerse respetar y si para hacerse respetar es necesario que  vuelen unos cuantos mechones, no duden en poner un poco de “orden divino” con sus propias manos. Como dice mi tía Kikina: “¡Que nadie te baje el penacho!” ¡Esto es ser digna caramba y no quedarse de brazos cruzados frente a la vida!


Pero que seamos dignas no implica que no suframos. Claro que dignas y todo sufrimos. Pero lo bueno es que una mujer digna sabe encontrar consuelo en su propia dignidad. Sabe que a pesar de las penurias, nuestra dignidad nos mantendrá a flote sobre el lodo y sobre todo los sapos que allí habitan.

Aquí les paso un decálogo para mantenerse a flote: los 10 mandamientos de la dignidad femenina:
  1. ¡No te pongas linda para un hombre ciego honey! Ponéte regia para vos misma. Se como la abuela de mi amiga Carla, que de tan digna, a sus 80 años duerme maquillada para que la muerte no la encuentre desarreglada. ¡Eso es ser digna! 

  2. No manches tu pelaje. Si sabés que algo te va a ensuciar, rebajar, vejar ¡no lo hagas! Es así de fácil. Decir no es reeee digno. Cada vez que te sientas débil, pensá en el armiño de invierno, que prefiere que lo atrapen los cazadores antes de manchar su alba piel con lodo.

  3. No dependas de nadie más que de vos misma. La mujer que vive dependiente de otra persona, se vuelve inválida y se anula. Por más de que tu marido sea un regio que te mantenga, buscate a menos un hobby o estudiá por gusto para que el día de mañana tengas una profesión, talento u oficio que te permita decirle Adious con acento gringo al desgraciado.

  4. Jamás permitas a nadie ponerte un dedo encima. Los únicos hombres que puede llenarte de moretones son Carlos Bacchetta y Fer Barriocanal. O sea, tus cirujanos de confianza. Si tu rostro
    amoretonado no es el producto de una rinoplastia, querida no tengas miedo. Buscá ayuda que lo más seguro es que la vas a encontrar. No inventes excusas. No creas que es tu culpa. Corré, olvidalo y denuncialo para que no vuelva a lastimar a nadie más.

  5. Jamás permitas que pronuncien tu nombre en vano. Vos sos una diosa y como tal tenés que ser respetada. Que nadie te acuse falsamente, ni jure en tu nombre, ni te maltrate verbalmente. Defendete, contestá y mandalos a cantar el himno americano a Irán.

  6. ¡Amate a ti misma! En todos los sentidos de la palabra. Literal y metafóricamente y en todas las dimensiones posible. Recuerda siempre que vos vales todo lo que deseas. Nada es imposible ni inmerecido para tí. Vos podés alcanzar todos tus sueños y tenés la fuerza adentro tuyo hasta para exigir aquello que considerás tu derecho. Con la boca se pide lo que se quiere y toda mujer digna sabe que tarde o temprano conseguirá lo que busca y jamás nadie le hará desistir ni creer que es
    imposible o ridículo.

  7. Recuerda que ser feliz es un ejercicio. Hay que perseguir constante e insistentemetne a la felicidad. Encuentra algo que amas hacer y que puedas hacer cada día de tu vida por puro gusto.
    Sonríe a la vida y muéstrate alegre y agradecida cada día. Por más feo que se te pinte el panorama, siempre vas a encontrar alguna nota de color que te de motivos para ser feliz. Ser positiva cada día te hará cada día más feliz.

  8. Rebelate al machismo. Ninguna mujer puede ser digna manteniéndose sometida al yugo machista. Educá a tus hijos para que respeten y valoren a las mujeres, educá a tus hijas para que se respeten y se valoren a sí mismas. No vayamos a engañarnos. Que nuestro país aún está repleto de australopitecos involucionados que siguen convencidos deque las mujeres tenemos orgasmos repasando el piso de la cocina, que nacimos para servirles y que no tenemos derecho a protestar y menos aún de sentirnos iguales. Y bueno, en realidad no seremos nunca iguales. Bien lo dijo la dama de hielo: “En cuanto se concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él.

  9. No mendigues amor. El amor no se ruega, se inspira y si no logras inspirarlo de balde vas a suplicarlo. Cuando un hombre te quiere nada puede hacer que se aleje. Cuando no lo hace, nada podrá hacer que se quede. ¡Dejalo ir, y hacelo con gusto, porque como diosa que sos, te merecés ser amada por sobre todas las cosas!

  10. Hacete respetar querida. Que nadie nunca te baje el penacho ni apague tu brillo. ¡Shine bright like a
    diamond!

DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS





Junto con el alado rechoncho que revolotea  cada por los aires cada catorce de febrero con sus dardos ponzoñosos, llega también una detestable oleada de cursilería capaz de provocar nauseas hasta en la más fanática lectora de Corín Tellado. Es que la cursilería de San Valentín no conoce límites. Se convierte en una especie de fenómeno colectivo que va infectando hasta a los seres más improbables de una necesidad de demostración exagerada de amor efusivo y telenovelero. Puaaah!! Se me revuelve el estómago de sólo pensarlo.

En esta época del año el amor se expresa de manera casi satánica, manifestándose en sus versiones más demoniacas, para espanto de quienes aún conservamos algo de cordura. Como a los demonios hay que nombrarlos para exorcizarlos, pasemos a nombrar a las expresiones más nefastas del amor cursi que se manifiestan en el día de los enamorados.

Los novios babosos: Todas las mujeres, aún las más cínicas, secretamente añoramos encontrar a un príncipe azul de alma romántica, un hombre sensible, que comprende nuestra esencia, sabe expresar sus sentimientos, aprecia la poesía, las cenas a la luz de las velas y domina algún arte como tocar la guitarra o recitar en francés. Por lo general estos especímenes suelen ser tan escasos como resorts en Iraq. Lastimosamente lo que hay a patada son versiones exageradas de novios que de tan románticos hacen de la cursilería un arte. Ellos son los novios cursis y babosos. Esos que lloran más que vos al final de “The Notebook” y una termina teniendo que consolarlos a ellos. Esos que en sus autos escuchan Luis Miguel a todo volumen cantando con lagrimones en los ojos mientras te miran con cara de bambi degollado. Esos que no pueden dejar de toquetearte, piropearte y besuquearte ab nauseam infinitum. Esos que de tan invasivos y densos parecen chuparte el oxígeno cada vez que respiran. Si ya son exageradamente cursi todos los días del año, imagínense en lo que se convierten en el día de San Valentín. Un guiso de criptonita es más digerible que estos especímenes en San Valentín. ¡Corran por sus vidas!

La invasión de los ositos de peluche: ¿Me pueden explicar qué puede hacer una mujer adulta, inteligente y en sus cabales con un osito de peluche? ¿Alguien me puede explicar a qué tarado se le ocurrió regalarnos animales de peluche con nefastos corazoncitos y cartelitos que dicen “te amo” como muestra de amor? ¿Qué pasó con la clásica y correcta tradición de regalar joyas? Si lo que quieren es demostrarnos amor eterno, ¿por qué nos regalan objetos perecederos (bombones y flores) y otros absolutamente inútiles y ridículos como los nefastos ositos de peluche?

Las besuqueiros a la vista: Otra cursilería intolerable es la necesidad de besuquearse en público como si estuvieran comiéndose sus respectivas lenguas. Porqué no piensan en los prójimos que tenemos que contener las nauseas ante este acto vulgar. ¡Manga de chabacanos! ¿Acaso no les enseñaron sus padres que es de mal gusto comer frente a quien no tiene diente, o en este caso lengua?)

Los apodos idiotas: Cada catorce de febrero agradezco a Dios no ser florista. Imagínense lo detestable que ha de ser esta fecha feliz. Tener que recibir 958.450 pedidos de flores y recibir por dictado todos los apodos más patéticos del planeta y los mensajes más “brillantes” y “originales” posibles y encima tener que contener las  náuseas y la risa. Definitivamente no podría hacerlo sin ahogarme en mi propio vómito. “Mi chuchucita te quiero con el alma, tu pukito.” “Mi diosa, me volvés loco, tu maxichulo”. ¡Tengo que parar o voy a empezar a tener arcadas!

Pasacalles: Francamente me supera ver un anuncio ñembo romántico en un lugar destinado a campañas electorales o avisos de pollada y kermeses. No entiendo que tiene que ver un pasacalle que dice: “Jessi te amo” colgado al lado de uno que dice “Zorro-Zorrete, lista Nº 4” o “Servicio de Dijey 0989343579” o “Día de los enamorados Gran fiesta Show Balneario Chururú - 14 de febrero”. ¡Pero por favoooor! ¡Líbrame Dios de esta grasada!

Los que hablan como bebé: Los pelotudos que se ponen todos caramelosos recitándose versos y tonterías con voz de criatura son quienes para mí se ganan la medalla de oro en lo que respecta a la cursilería. Estos especímenes son los que más me sacan de quicio. No hay nada más polipatético que un adulto poniendo voz de infante. Es tan nefasto como escuchar los sonetos de Neruda recitados por Kiko Súper híper mega absolutamente nauseabundo. “Apupuchúlina mi muñequiiitaaaaa. Coooomo que no te voy a llamar esta nocheee, claro mi pukipuki…. Como me voy a olvidar de mi princesiiitaaaaa. Ñambena mi chiquitita lindaaaa vos co sos mi mami linda, la más hermocha…” Agradezco cada día de mi vida que Dios nunca haya puesto a uno de estos mamarrachos en mi currículo amoroso.

Declaraciones públicas de amor desmedido: Antes la radio era el medio elegido para estas patéticas declaraciones con el popular: “le quiero mandar saludos a mi negrito y decirle que le quiero masiado mucho.” Hoy estas declaraciones son emitidas al ciberespacio en la forma de los poemas más trillados, y los versos más melosos posibles. Un párrafo repleto de cursilería pública enviado a todos los que te conocen y a los que no también, en el cual hacés públicos tus sentimientos más profundos e íntimos. No es anormal recibir un chorizo declaratorio en tus notificaciones que diga algo por el estilo: “Desde que conocí a Eduardo José Mendrisio Alonso mi vida cobró nuevo significado. Agradezco el haberte conocido aquella noche estrellada bajo el sauce llorón y que la luz de la luna me guiara hacia ti porque desde entonces soy la mujer más feliz del planeta y el dulce palpitar de mi corazón late sólo por ti. Etc. Etc. Etc.” Quienes tienen mayor capacidad de síntesis pueden hacerlo en 140 caracteres con un: “Con @Lobito23remacho me pasa algo precioso. Lo amo y me vuelve loca su sonrisa. #Muerodeamor, #Yalodijeya, #Sanvalentinmevuelveloca”