martes, 20 de enero de 2009

Los Bonzi: encuentro de una familia y dos naciones

FAMILIA BONZI GIMENEZ
Sentados están Nicasia y Antonio Bonzi. La rodean sus 11 hijos entre quienes está Concepción Bonzi de Sienra (mamá de mi abuelo). No tenían tele.
El 12 de marzo de 1870, con solo 20 años, Antonio Bonzi Roncallo, llegaba a Concepción. La Guerra de la Triple Alianza había terminado y a pesar de estar llegando a un país devastado, Antonio veía una tierra fértil en donde sembrar sus esperanzas.

Atrás había quedado el puerto de Génova, donde un año antes se embarcaba despidiéndose de sus padres y de sus hermanos: Natale, Giovanni y Gina. Imagínense solo por un segundo la intensidad de aquellos abrazos que podían ser los últimos que se daban. En ese entonces las distancias eran enormes y los viajes y las comunicaciones eran lentos y difíciles. Las familias en los puertos se despedían para siempre.

Su voluntad firme de “hacer la América” lo llevó a establecerse en Concepción, donde trabajó duramente, se casó con una paraguaya, Nicasia del Pilar Giménez y dio origen a una prolífica descendencia: los Bonzi. Tuvo 10 hijos: Juana Emilia, Basilia Dolores, Trinidad Ramón, Rosa Clara, Concepción, Andrés Antonio, Marcos Eliseo, Telmo Marciano, Luisa, Cándida y Juan Manuel.

La fortuna le fue generosa y pudo volver a Italia para re encontrarse con sus hermanos, ya convertido en un próspero comerciante del Norte paraguayo. Sus raíces genovesas las tuvo siempre presentes y supo transmitir a sus hijos ese legado de la sangre. Todos los domingos, religiosamente, se reunía la gran familia Bonzi en la casona familiar “Bonzi Guazú” para compartir las pastas al pesto genovés cocinadas por el abuelo Antonio mientras entonaban óperas italianas.

Sus hijos mantuvieron contacto con los parientes italianos. Uno de ellos incluso viajó a Génova a inicios de siglo y regresó casado con una prima italiana. La comunicación epistolar se mantuvo hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1940-45). Al interrumpirse las comunicaciones tras la guerra, solo quedó en las ramas italianas y paraguayas de esta familia el vívido recuerdo de tener parientes del otro lado del océano.

En el 2002, Federico Bonzi, un descendiente de la rama italiana, siguiendo un impulso -tal vez motivado por las recurrentes historias de Marcello, su anciano padre, sobre la perdida rama paraguaya de la familia- dejó un mensaje en una página Web paraguaya, preguntando si alguien tenía información de algún descendiente de su tío abuelo Antonio Bonzi Roncallo. La respuesta no se hizo esperar. Tras sesenta años de silencio, los lazos familiares volvieron a tejerse y renacieron las raíces familiares, iniciándose las comunicaciones con miembros de ambas ramas de la familia a través de Internet. Poco a poco fueron atando cabos sueltos, rastreando descendientes radicados en distintos lugares del mundo, intercambiando información, recuperando documentos familiares, compartiendo cartas, fotografías y anécdotas.

El entusiasmo a ambos lados del océano fue tan grande que decidieron reencontrarse, convocando, a iniciativa de William Stewart Bonzi (quien había viajado a Italia y conocido a los parientes italianos en el 2003) a toda la descendencia a una gran convención a realizarse en Paraguay. El 6 de agosto del 2006 se llevó a cabo en Asunción el primer gran encuentro de los descendientes de Antonio Bonzi Roncallo, el inmigrante. Una de las más tradicionales familias concepcioneras que a la fecha del encuentro eran más de 400 personas provenientes no solo de Italia y Paraguay, sino también de Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

El encuentro fue tan concurrido y adquirió tanta importancia que asistieron distintas autoridades, como el Embajador Italiano en Paraguay, Benedetto Amari y, gracias al interés manifestado por el Embajador paraguayo en Italia, un representante del Gobierno Paraguayo. Transformándose este encuentro de dos familias en un auténtico encuentro de dos naciones.

El cariño que se tenían estos hermanos separados por la distancia y las circunstancias, fue lo suficientemente fuerte como para transmitirse a los hijos quienes mantuvieron vivos el recuerdo de los lazos de parentesco. Una profunda herencia emotiva hizo posible que tras 136 años de la llegada al Paraguay de Antonio Bonzo, juntos por primera vez, los Bonzi italianos y los paraguayos, bajo la sombra de sus respectivas banderas nacionales, muchas personas que jamás se habían visto, se sintieran verdaderamente unidos por la sangre, por la emoción, por la historia y por la cultura.

Familia Sienra Bonzi. Emilio Sienra y Concepción Bonzi de Sienra con seis de sus hijos. De izq. a der.: Chana, Carlos (mi abuelo), Nono (en brazos), Cambá. Parados: Presidente y Chinio.


Breve anécdota: Junto a la casa de Doña Candida Paula Bonzi Gimenez de Barreto, hija del Inmigrante, Alfredo “Nino” Barreto Bonzi, uno de sus hijos de doña Cándida, cuidaba con dedicación una plantita de Oveña, “para que le diera sombra en el futuro” decía él. A doña Cándida esta planta no le agradaba por ser muy vulgar y "ensucia patios" por lo cual, sigilosamente, sacrificaba su siesta para echarle agua caliente, con el fin que se secara, mientras Nino dormía, Hasta que un día don Nino la pesca "in fraganti" y -más en broma que otra cosa- le reprocha “mira lo que me estás haciendo. Al Capone nde pariente” (seguro que Al Capone es tu pariente). "Mmmmm...” respondió Doña Cándida. “QUÉ ESPERANZA, MI HIJO. AL CAPONE ERA NAPOLITANO; NOSOTROS SOMOS GENOVESES”. Conclusión: EL ORGULLO GENOVÉS LO LLEVABA EN LA SANGRE.-

1 comentario:

Trifina dijo...

Las vuelta que da en la vida el ser humano. por ejemplo ahora yo Trifina Bonzi Basualdo con origen en Dto de concepcion un pueblo llamado Belen en esto momento me encuentro en España.