miércoles, 7 de enero de 2009

CLAUDIA CASARINO - Identidad Reconstruida

Claudia Casarino en el Performance "Después de Vos" - 2007

A través del arte, Claudia Casarino disecciona distintos aspectos de su experiencia desde su condición de mujer. Lo interesante de su obra, es que evoluciona y la acompaña constantemente. Cada aspecto de su vida se va así convirtiendo en un arte inquietantemente íntimo pero que a la vez refleja una realidad que trasciende la propia.

Valiéndose de elementos externos como máscaras, vestimentas, telas, hace referencia al mundo interior femenino desde distintos medios. En sus obras es frecuente ver una silueta de mujer que aparece y desaparece. Estas mujeres son vistas en rituales de acicalamiento cotidiano, mirándose al espejo, aplicándose colorete o depilando sus piernas. Esta silueta puede estar recortada, sustituida por otras imágenes o insinuada con bordados o trazos de agua. En todas ellas desde la percepción más íntima y sincera; esta silueta femenina apela a un cuerpo en el cual el ideal se sobrepone a lo real.

En 1998 con su ya célebre “Tótem”, exhibe en cajas iluminadas imágenes de su propio cuerpo desnudo, ampliado y fragmentado; éstas fueron obtenidas mediante un proceso de video y fotografía apelando a la textura televisiva para hacer una referencia directa y frontal a la influencia de los medios de comunicación en la construcción del ideal femenino. El monitor se convierte en un espejo en el cual la mujer se reconoce y se pierde ante la imposibilidad de adecuar la imagen ideal percibida con la realidad de su propio cuerpo. La artista se exhibe vulnerable en un Tótem de 3 metros en el cual las partes no encajan como deberían.

Fotoinstalación de la serie TOTEM - 1998


En obras posteriores, empieza a insinuar al cuerpo a través de su ausencia. A partir 1999 trabaja con camisas blancas de algodón, las llena de aire, las tensa, las une y las separa. Tanto las camisas como las sombras que proyectan se convierten en metonimias del ser humano y su soledad. En su muestra “Uno/a” trata el tema de la identidad construida desde la diferencia. Toda esta serie de “las camisas” abre el camino a múltiples lecturas dicotómicas entre lo femenino/masculino, local/global, uno/otro, propio/ajeno.

En el 2000, periodo en el que se encontraba en un momento muy particular en su vida, yendo y viniendo de Nueva York a Asunción, instala en el Museo del Barro una larga tira de fotos tomadas mientras hacía zapping por los canales de TV de Estados Unidos y Paraguay; intercalándolas, presenta una perpleja vitrina globalizada en la que es imposible determinar el origen de cada una de ellas. La artista nuevamente, desde su experiencia personal de idas y venidas, nos enfrenta al complejo mundo contemporáneo en el cual siempre queda latente la pregunta de pertenencia.

En el 2002 es invitada a participar en la muestra “Vis a Vis” del Museo de Arte di Nuoro de Cerdeña, que reunía a creadores que trabajan con autorretratos. Intimidada ante el hecho de que compartiría el piso con artistas como Andy Warhol y Cindy Sherman, crea una pieza de emergencia, un site specific; en el cual usando fotocopias reproduce su imagen en espera, sentada en las escaleras del museo, vacilante y reflexiva.

El mismo año, durante una residencia en Oxford, crea la pieza fotográfica “Monogamia”, y nuevamente se enmascara a sí misma pero esta vez es acompañada por distintos hombres. Éstos llevan siempre una misma máscara y una misma camisa blanca. Así genera una dicotomía entre ella como sujeto invariable y ellos como variables. Según el curador Justo Pastor Mellado “la pareja variable sostiene la amenaza fantasmal de las variantes fisonómicas que alteran la percepción de una continuidad afectiva.”

En el 2004 obtiene una beca de residencia del Arts Council of England y pasa un periodo en Londres. El resultado de este viaje es absolutamente sobrecogedor. La serie “Dibujos de Agua” consolida el rumbo de su temática de género, que en esta ocasión adquiere tintes más sutiles. Sobre papel vegetal silueta con agua su propia imagen. El agua que recorre el cuerpo desnudo en la ducha se traspasa al papel en imágenes apenas perceptibles de una mujer que realiza su diaria rutina del baño. El agua se convierte en un elemento delicado y sensual que insinúa a una mujer que se pierde en su propio acicalamiento, ante las expectativas sociales e ideales de belleza. En esta obra la artista nos muestra a una mujer tan frágil como estos dibujos de agua.

A partir del 2005, Claudia Casarino empieza a trabajar con vestidos de tul suspendidos en el aire. La mujer nuevamente se encuentra ausente y sustituida por esta indumentaria frágil y asociada a los rituales de boda. Los vestidos arrojan sombras nítidas sobre las paredes del fondo. La levedad y transparencia del tul hacen desvanecerse no solo a la mujer ausente sino también a la vestimenta misma, cobrando relevancia la sombra. Al respecto, el crítico de arte Ticio Escobar explica: “Los vestidos están diseñados por Claudia para su propia talle, tienen su medida y están dispuestos a su altura: son prendas pensadas para sí. Borrar el vestido (transparentarlo, volverlo espectro, sombra) es borrarse doblemente, como cuerpo (ausente) y como sucedáneo suyo que ha perdido su consistencia.”

Recientemente participó de la feria Arte BA con la galería Kiosko de Santa Cruz Bolivia. Presentó con éxito una nueva pieza. Pequeños vestidos de bebé en lamé dorado, hablan de una sociedad que glorifica la juventud. Por otro lado, hace un guiño a la construcción de una identidad de género desde la primera infancia.
Según sus propias palabras la constante presencia de su cuerpo “es un ejercicio de poder. Una forma de tomar control de mi propia imagen mientras pido la palabra, y en un recorrido casi autobiográfico me detengo en situaciones comunes a algunas mujeres de mi generación.”

Con un incisivo manejo de las sutilezas, la obra de Claudia Casarino, da lugar a múltiples lecturas que giran en torno a la problemática de género de nuestro siglo. La influencia mediática, los cánones de belleza impuestos por la moda y la reacción femenina frente a estas imposiciones, la forma en la cual la mujer se construye y se define a sí misma, el conflicto entre lo que se espera de ellas y lo que ellas esperan, la mirada del otro y la mirada propia. Desde su experiencia personal alude a temáticas generales, revelando fragmentos de lo que es privado e íntimo, desnudándose enteramente para volverlo público.

Claudia Casarino en el Performance "Después de Vos" - 2007

Claudia Casarino ha expuesto en importantes museos y galerías de Europa y Sudamérica. Desde que ganó el Premio en Escultura en el 1º Salón Nacional de Arte Joven La Nación en 1996, cuando aún era una estudiante de primer semestre del Instituto Superior de Arte, ha creado ininterrumpidamente y cosechando éxitos a nivel local e internacional. Su obra integra las renombradas colecciones del Museo del Barro, Spencer Museum de Kansas, Victoria & Albert Museum de Londres y la Casa de América de La Habana.
Para conocer más sobre esta artista y ver más obras suyas, les recomiendo que visiten su página web: http://www.claudiacasarino.com/