miércoles, 7 de enero de 2009

FÉLIX TORANZOS - Piezas de Escombro: historias en el muro

Félix Toranzos
En su reciente exposición “Piezas de Escombros” Félix Toranzos nos maravilla con cuadros abstractos de gran formato que acompañan a interesantísimas obras en las que fusiona sus gestos pictóricos con objetos reciclados recuperados de viejas construcciones.

Piezas de Escombros como marcos de antiguas ventanas, cajones de un mueble, escritorio, placard, mostrador, fragmentos de muebles antiguos, respaldos de viejas sillas; se convierten en obras de un gran impacto visual. Dos antiguos cielos rasos se transforman a su vez en lienzos en los que el artista plasma sus vigorosos gestos; una antigua y gastada ventanita nos introduce a la vigorosa expresión de Félix Toranzos.

El soporte mismo de la obra nos antepone ante un abanico de historias acalladas en esos escombros. A la vez, las pinturas abstractas, nos remiten al concepto de lo derruido y de lo que alguna vez fue usado y luego desechado. Las obras están tratadas como si fueran paredes ajadas en las que el tiempo va revelando distintas capas de pinturas que ocultan huellas vivencias. Lo abstracto y lo derruido tienen ambas múltiples historias que en la obra se traducen en las distintas lecturas.

Un escombro es todo lo que sobra de una obra, los restos de la construcción, generalmente marcos de antiguas puertas, ventanas, etc. Es prácticamente todo lo que se desecha en la construcción. Como arquitecto y artista, Toranzos no puede negar el atractivo que para él tienen las construcciones y todo lo que éstas generan, o en este caso desechan.

Félix Toranzos rescata estos escombros y los devuelve a un existir significativo a través de su arte llena de gestos elocuentes.

¿Qué son las piezas de escombros?
Este título surge del hecho que yo, como artista vuelvo a utilizar el escombro, lo llamo pieza de escombro porque uno va eligiendo cada pieza por lo que ésta le sugiere. El escombro se transforma en una pieza de arte a partir de la significación que tiene para mí. Los objetos que están aquí son los que primero me “hablaron” por así decirlo. Fijate que en la connotación común, escombro significa todos los restos que quedan de una obra de albañilería o de un edificio derribado. Pero esta palabra viene del verbo escombrar que significa ordenar. Yo en cierta forma también ordeno estos restos, los resignifico.

Me decís que los escombros te hablan. ¿Qué te dicen?
Elijo un escombro por lo sudado o gastado que está. Yo veo en ellos una utilidad pasada y perdida, pero que a su vez encierran historias de un pasado. Muchas de las piezas por ejemplo tienen esgrafías, o palabras escritas o talladas en ellas, nombres, algunos tienen hasta los restos de las calcomanías que tenían pegadas en cima. Estos objetos por ejemplo, que han perdido su valor utilitario, sin embargo para mí tienen el encanto particular de haber pertenecido a algo, a alguien.

¿Cómo los encontrás?
Los encuentro en todas partes, pero principalmente en los mercados de pulgas y anticuarios. Para nosotros los artistas, ir a los mercados de pulgas es una cita obligatoria. Yo realizo muchas obras a partir del “objet trouvée”. Cuando encuentro algo que me llama la atención, siento como que el objeto me habla y me dejo llevar por ello. La obra surge del objeto.

Tu obra se va volviendo cada vez más abstracta. ¿Me podrías hablar sobre este trayecto?
En el abstracto, a parte del atractivo de la espontaneidad y la liberación que me permite como artista; también tiene la ventaja de que la obra siempre queda abierta a múltiples interpretaciones. Fijate que ni siquiera le pongo títulos a mis obras para no cerrar las lecturas. Como dijo Marcel Proust, "Una obra de arte que encierre teorías es como un objeto sobre el que se ha dejado la etiqueta del precio."

A mí me costó mucho levantar una obra abstracta porque yo soy dibujante. Siempre me dicen que de todas maneras sigo dibujando con el abstracto ya que los gestos de la espátula, del rodillo, del pincel, si bien son espontáneos y van saliendo de uno, siguen siendo dibujos, porque los dibujos son gestos. Incluso más allá de la espontaneidad, uno como artista va midiendo la mancha, la humedad; uno sigue siendo el dueño del gesto.

¿Cómo percibís tu obra?
No me gustan las obras con manual. Creo que en mi caso, mi pintura es muy gestual; es una reacción a un sentimiento emocional o físico en un momento determinado. Cada obra mía, fuera del objeto tiene ese sentimiento de haber vivido. Esas manchas que uno ve para mí son pequeños momentos y sentimientos vividos.

Trabajo en un solo día. No puedo dejar la obra sin concluir. Una vez que empiezo no me detengo hasta que la obra está finalizada. Lo que hago es absolutamente espontáneo, tengo tanto ímpetu al hacerla que es como una catarsis para mí. Ni siquiera me doy cuenta de lo que hice, y tampoco miro la obra al terminar. La miro recién al día siguiente.

¿Que te produce volver a encontrarte con una obra en la que dejaste tantas emociones?
Para mí son muy emotivas, aunque nadie lo crea, uno se apropia tanto de su trabajo, que cuesta desprenderse de la obra. Después de la exposición, ésta deja de ser tuya y se vuelve de todos. Al exponer se que las obras ya no volverán a mí. Cuando las encuentro nuevamente, re descubro mi trabajo, mi esencia, mi gesto. Muchas veces hasta me remiten al momento emotivo en el que las pinté.

¿Cómo es tu proceso pictórico?
Desde que concibo la obra voy maquinando en la cabeza. No estoy tranquilo hasta que concretizo la obra. Para mí el hecho físico es como una liberación, pero lo más importante es el proceso compositivo previo. Esta parte es tan fuerte que antes de corporizar la obra te podría decir que hasta siento miedo. Pero esto es un signo positivo pues es lo que me lleva a la realización de la corporación de la obra que tengo en la cabeza. Uno se enfrenta al miedo y sube la adrenalina. Esto me vigoriza y reacciono de una manera que me

La caja del Almacenero - De la Serie Piezas de Escombro - 2008