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jueves, 23 de agosto de 2012

ADRIANA MORRO: DE LA PRENSA A LAS TABLAS



Adriana morro estudió Ciencias de la Comunicación en la UCA, recibiéndose 2005 de periodista. Desde entonces trabaja activamente en el periodismo escrito. Fue coordinadora durante cuatro años como coordinadora de la TAM Magazine en el Editorial Palo Santo y desde hace cinco años es editora de la revista Level, trabajando siempre paralelamente como periodista, correctora y editora freelance. Yo la conocí dentro de este contexto, como una editora muy seria y criteriosa, sumamente comprometida con su profesión. Pero, como suele pasar con muchos de los que indirectamente, nos vinculamos con artistas y nos interesamos en el arte, cubriendo eventos, colaborando, entrevistando, el bichito del arte tarde o temprano te pica y no nos liberamos del escozor hasta que damos vida a esos proyectos que empiezan a poblar nuestra mente.

Este año Adri decidió hacer justamente eso, dedicarle el tiempo necesario a muchos de los maravillosos proyectos que venía gestando en su mente. Así, muy a su estilo, decidida y organizadamente, decidió aventurarse al mundo de las tablas como autora de un texto infantil y produciendo sus propios proyectos teatrales. El resultado de ambas experiencias, no sólo la lleno de satisfacción a ella, sino también llenó de alegría al público que finalmente pudo ver lo que Adriana tenía para ofrecer.

Una de sus aventuras fue la obra infantil “¿Dónde está Gumer?”, un espectáculo brillante, ingenioso, divertido y refrescante en el cual participan grandes talentos locales de distintas disciplinas. La obra es representada en el escenario por la actriz Selva Fox, quien interactúa a la vez con el público y con las maravillosas ilustraciones realizadas en vivo por Lucas We y animadas por Constantino Kovacevich. Un espectáculo muy atractivo visualmente, que disfrutan tanto los adultos como los niños. Estos últimos se sienten especialmente atraídos por el novedoso formato de la obra. Los niños de esta generación tan inmersa en la tecnología, disfrutan enormemente de este espectáculo que les habla en un lenguaje que ellos manejan a la perfección desde chiquitos.

Otro de sus proyectos fue la serie de espectáculos de stand up comedy del Buena Risa Asunción Club, que incluyó la participación de conocidos actores como Calolo Rodríguez, Nata Alvarenga y Nico García, así como también la personas que nunca antes habían actuado en un escenario como el caso de los famosos locutores como Juan Ayala, Jorge Ratti y Raúl Vega y de la nutricionista Sofía Gómez Abreu. El resultado, justo lo que se propusieron, hacer reír al público con sus ocurrencias.

Ahora pasemos a conocer a Adri y todo el proceso que le llevó a darle un espacio en su vida a su lado más artístico. ¡Estamos seguros que seguiremos viendo mucho más de esta faceta suya!

- Llevás años trabajando en la edición de libros y revistas. ¿Cómo surge el salto de editora a dramaturga?
Soy periodista de profesión, me recibí en el 2005 y desde entonces trabajo en redacción y edición de textos de todo tipo. Siempre me gustó el periodismo escrito y me encanta mi trabajo porque me da la oportunidad aprender, descubrir y conocer a diferentes personas, sus proyectos, trabajos, etc. Nunca había incursionado en la escritura de textos que no sean periodísticos, hasta que fui al taller de escritura de Lía Colombino, Abrapalabra, que me abrió la mente y me impulsó a explorar otras posibilidades.

 - ¿Qué fue lo que te atrajo de las tablas?
Siempre me gustó ir al teatro y trato de ir a todas las obras que están en cartelera. En realidad, me gusta todo tipo de espectáculos, no sólo el teatro. Desde chica, mi mamá me llevó a todos los espectáculos que pudo; ella me enseñó a disfrutar de todas las manifestaciones artísticas como público.

- ¿Qué te inspiró para escribir el texto de "¿Dónde está Gumer?"?
Marcela, mi hija, y yo vamos juntas a todas las actividades culturales, deportivas y al aire libre para niños. Para saber qué opciones hay cada semana, busco en diarios, revistas, páginas web. Empecé a recopilar esa información y a enviar a una lista de correo de papás y mamás. Cada vez más gente me empezó a pedir que les incluya en esa lista y se me ocurrió crear una página web donde poner la información a disposición de todos. La página ya está activa en el Facebook: “La Agendita”. Cuando empecé a trabajar en eso, pensé que sería bueno que “La Agendita” además produzca actividades culturales, y que sería genial que la primera sea una obra de teatro.

Para la historia, me inspiré en Miguel, mi marido, que pasa muchas horas frente a su computadora trabajando, siempre acompañado de Gumer, nuestro caniche toy, y en Marce, que ama salir a jugar a la vereda con sus amigos del barrio. Pensé en cómo sería una persona que nunca sale de su casa, que no conoce a sus vecinos y en mostrar la importancia de conocerles y de disfrutar al aire libre. Además, para escribir la historia me concentré en algunas ideas que me parecieron importantes, como que no haya un personaje malo, porque en la vida real no siempre hay alguien malo; también quise mostrar que no todas las personas necesariamente deben ayudarnos cuando tenemos un problema y no que por eso son “malas” o egoístas; o que si no resolvemos el problema, no es el fin del mundo, ya que, a veces uno puede poner todo su esfuerzo y las cosas no salen como esperábamos. Por otro lado, quise integrar al público en la historia, por lo que hay interacción entre el público y el personaje principal. También busqué que los padres puedan disfrutar del espectáculo, porque los niños casi nunca van solos.

-¿Cómo surge la idea de crear una obra en este formato?
Lo primero siempre fue que todo sea en vivo, porque Marce suele quejarse cuando los espectáculos son con playback. Miguel Balsevich, mi marido, es informático y yo soy una fanática de la tecnología, pero muy pocas veces vemos la unión de la tecnología con el arte. En agosto del 2011, Marce y yo fuimos a Buenos Aires y buscando espectáculos diferentes, encontramos “Cuentos animados”. En esta obra, una clown narra cuentos de María Elena Walsh y una dibujante hace el dibujo en vivo, para acompañar los cuentos. Es una obra hermosa. En Asunción vi una puesta de danza contemporánea que trajo un francés, que también usaba proyecciones en vivo. Entonces, investigué sobre el dibujo animado en vivo y encontré que este tipo de espectáculos se hace en todo el mundo y se usa en diferentes manifestaciones artísticas: conciertos, danza, cuentacuentos, teatro, arte urbano, etc. Al mismo tiempo, le conocí a Lucas We, diseñador gráfico, ilustrador y artista urbano, le conté la idea de hacer este espectáculo y me habló del Tagtool, el software que usamos para la obra. Nuestro aporte a este tipo de shows es la interacción de la actriz con los dibujos, cosa que vimos no se usa en los demás países, así como la inserción dentro de la historia del músico, dibujante y de quien anima los dibujos.

- Contanos más sobre la obra "¿Dónde está Gumer".
Para la obra trabajamos casi un año, primero en la investigación y fabricación del Tagtool, que es la combinación de software y hardware abierto que permite dar color, diferentes tamaños y movimiento a los dibujos realizados y proyectados en vivo. El Tagtool fue creado por ingenieros informáticos en Austria, quienes quisieron que pueda usarse en todo el mundo de manera gratuita por lo que desde su página se pueden bajar los códigos del software y los manuales para armar el hardware. Esto lo puede hacer cualquier persona entrando a la página del Tagtool (www.tagtool.org). En este caso, Miguel trabajó en el software y como soporte informático y Marcelo Alonso fabricó la parte del hardware para tener nuestro Tagtool.

Al mismo tiempo trabajamos en el desarrollo del guion, en el que Selva Fox también aportó desde su experiencia en teatro. Después convocamos al equipo; si bien es una obra de teatro, en ella trabajamos profesionales de diferentes áreas que tal vez jamás hubiéramos trabajado juntas y creo que eso también es lo lindo de este proyecto. Además, el resultado final, lo que se ve en escena, fue una creación colectiva, en la que todos los involucrados aportaron con sus conocimientos: Selva Fox, como actriz, Jorge Báez, el director, Rolfi Gómez en voces, efectos de sonido y música original, Lucas We con los dibujos en vivo, Constantino Kovacevich en animación de los dibujos y Miguel Balsevich en el desarrollo informático.

- ¿Cómo ha sido la recepción de esta obra tan novedosa?
A la gente le gustó mucho, o al menos es lo que me dicen (risas). Al estreno fueron como 200 personas y después a la temporada que hicimos en el Shopping del Sol fueron más de mil personas, que fue una producción general de Maika Rasmussen. Y, a pesar de que la invitación es para niños, vi a muchos adultos que fueron solos, como para ver lo novedoso de la puesta.

- ¿Cuál crees es el motivo por el cual los niños de todas las edades se sienten tan atrapados por este espectáculo?
A los más chicos creo que les llama la atención los dibujos, los colores y la animación, a los más grandes me parece les atrae además la música, las voces y los efectos de sonido en vivo, así como la historia, ya que se pueden sentir identificados porque la mayoría tiene una mascota o conoce a alguien que tiene una.

- ¿Por qué la apuesta por el teatro infantil?
Porque creo que no muchos apuestan a espectáculos para niños en nuestro país y es algo que ellos disfrutan y aprecian. Estoy convencida de que el arte es una parte muy importante para el desarrollo integral de los niños, para abrir sus mentes y su creatividad. Además, creo que los espectáculos para niños ayudan a que ellos en el futuro se conviertan en un público más crítico. También me pareció muy interesante que se acerquen a la unión entre el arte y la tecnología, como para darle otro uso a la tecnología. Además, cada vez que voy con Marce al teatro, veo cómo todos disfrutan muchísimo y siempre quieren ver más. Por otro lado, los niños son muy exigentes, se dan cuenta de todo y no se callan, entonces, es un desafío crear algo acorde a sus expectativas y exigencias.

- El teatro tiene una especie de magia que hace que uno nunca olvide cual fue la primera obra de teatro que vio. ¿Recordás cuál fue la primera que viste vos?
Sí, todavía me acuerdo de la primera obra a la que me llevó mi mamá, me encantó, se llamaba “Se mira pero no se toca”, tenía como 8 años. Me acuerdo de los personajes, el vestuario, la historia y el mensaje… Creo que marcó un antes y un después. Hoy, me encantaría producir esa obra (risas).

- Paralelo a este proyecto,  estás trabajando como productora de "Buena Risa Asunción Club" creando distintos eventos con formato de Stand-Up Comedy. ¿Qué te llevó a vincularte a este proyecto?
En agosto del año pasado, fui a Buenos Aires y vi a Nico García en un show de stand up en el Paseo La Plaza. Como somos amigos hace mucho tiempo y me encantó el show, le dije que teníamos que hacer traer el show a Asunción. En diciembre vino Nico de vacaciones, les mostró la técnica a los demás integrantes de Buena Risa, ellos prepararon sus materiales y a la gente le gustó mucho. Tenía que ser una sola noche, pero como el Café del Municipal se llenó, decidimos hacer otro y otro… Hasta que llegamos al teatro Latino, con 15 funciones y 2500 personas que fueron a ver “Monólogos del fin del mundo”.

- La comedia Stand-Up es un formato relativamente nuevo en nuestro país. ¿Cómo ha sido la respuesta del público en estos shows?
Nos dimos cuenta de que era algo que la gente quería ver, porque los locales se llenan y porque el público es genial, se ríe fuerte, aplaude, silba... Es un género que estaba ya en Paraguay pero de otras formas; nosotros hacemos un show en el que cada monologuista está en escena durante 12 a 15 minutos y presenta al siguiente, son siete personas muy diferentes, lo que hace que cada persona del público tenga con quien identificarse.

- Tu hija te inspiró años atrás a crear un blog muy seguido. Contános más sobre este blog.
Marce nació en el 2004 y en el 2006 empecé a escribir un blog que se llama “Conversaciones con Marcela”, en el cada entrada es una cortísima conversación que tengo con ella, de ocurrencias suyas, como tienen todos los niños, que a la gente le encanta y le hace reír. Muchos papás, mamás, abuelas y tíos me empezaron a enviar las conversaciones que tienen con sus niños, siguiendo el formato del blog, por lo que me ocurrió recopilar eso en un libro, que por ahora está parado por falta de tiempo.

- ¿Tienen algún próximo proyecto en conjunto?
El libro es uno de los proyectos que me gustaría retomar. Y creo que ¿Dónde está Gumer? tiene todavía mucho que recorrer, porque me gustaría que más niños puedan ver la obra.

- ¿Cómo resumirías la experiencia de este último año, en el cual finalmente le diste un espacio a tus proyectos personales y al arte?
Este año trabajé más que nunca (risas), pero creo que es algo que ocurre cuando uno se dedica a sus proyectos personales. Cuando le llamé a Selva Fox para que sea la actriz de la obra me dijo: “Este es tu sueño y tiene que ser como vos te imaginaste”. El resultado fue así mismo y me está trayendo muchas satisfacciones. Pero obviamente esto no iba a ser posible sin la ayuda desinteresada de mucha gente que desde el comienzo confió en mí.

- ¿Qué nuevos proyectos nos tenés preparados para el próximo año?
Para el año que viene no tengo planes concretos, porque para este año todavía quedan muchas actividades. Entre ellas, los primeros días de setiembre vamos a hacer un taller sobre el Tagtool en el Centro Cultural Juan de Salazar, para que otros artistas puedan usar la herramienta en sus espectáculos, también más funciones de ¿Dónde está Gumer? y con Buena Risa Asunción Club queremos ir al interior.

- Llevás años trabajando en la edición de libros y revistas. ¿Cómo surge el salto de editora a dramaturga?
Soy periodista de profesión, me recibí en el 2005 y desde entonces trabajo en redacción y edición de textos de todo tipo. Siempre me gustó el periodismo escrito y me encanta mi trabajo porque me da la oportunidad aprender, descubrir y conocer a diferentes personas, sus proyectos, trabajos, etc. Nunca había incursionado en la escritura de textos que no sean periodísticos, hasta que fui al taller de escritura de Lía Colombino, Abrapalabra, que me abrió la mente y me impulsó a explorar otras posibilidades.

- ¿Qué fue lo que te atrajo de las tablas?
Siempre me gustó ir al teatro y trato de ir a todas las obras que están en cartelera. En realidad, me gusta todo tipo de espectáculos, no solo el teatro. Desde chica, mi mamá me llevó a todos los espectáculos que pudo; ella me enseñó a disfrutar de todas las manifestaciones artísticas como público.

- ¿Qué te inspiró para escribir el texto de "¿Dónde está Gumer?"?
Marcela, mi hija, y yo vamos juntas a todas las actividades culturales, deportivas y al aire libre para niños. Para saber qué opciones hay cada semana, busco en diarios, revistas, páginas web. Empecé a recopilar esa información y a enviar a una lista de correo de papás y mamás. Cada vez más gente me empezó a pedir que les incluya en esa lista y se me ocurrió crear una página web para poner la información a disposición de todos. La página ya está activa en el Facebook, La Agentida. Cuando empecé a trabajar en eso, pensé que sería bueno que La Agendita además produzca actividades culturales, y que sería genial que la primera sea una obra de teatro.
Para la historia, me inspiré en Miguel, mi marido, que pasa muchas horas frente a su computadora trabajando, siempre acompañado de Gumer, nuestro caniche toy, y en Marce, que ama salir a jugar a la vereda con sus amigos del barrio. Pensé en cómo sería una persona que nunca sale de su casa, que no conoce a sus vecinos y en mostrar la importancia de conocerles y de disfrutar al aire libre. Además, para escribir la historia me concentré en algunas ideas que me parecieron importantes, como que no haya un personaje malo, porque en vida real no siempre hay alguien malo; también quise mostrar que no todas las personas necesariamente deben ayudarnos cuando tenemos un problema y no que por eso son “malas” o egoístas; o que si no resolvemos el problema, no es el fin del mundo, ya que, a veces uno puede poner todo su esfuerzo y las cosas no salen como esperábamos. Por otro lado, quise integrar al público en la historia, por lo que hay interacción entre el público y el personaje principal. También busqué que los padres puedan disfrutar del espectáculo, porque los niños casi nunca van solos.

-¿Cómo surge la idea de crear una obra en este formato?
Lo primero siempre fue que todo sea en vivo, porque Marce suele quejarse cuando los espectáculos son con playback. Miguel Balsevich, mi marido, es informático y yo soy una fanática de la tecnología, pero muy pocas veces vemos la unión de la tecnología con el arte. En agosto del 2011, Marce y yo fuimos a Buenos Aires y buscando espectáculos diferentes, encontramos “Cuentos animados”. En esta obra, una clown narra cuentos de María Elena Walsh y una dibujante hace el dibujo en vivo, para acompañar los cuentos. Es una obra hermosa. En Asunción vi una puesta de danza contemporánea que trajo un francés, que también usaba proyecciones en vivo. Entonces, investigué sobre el dibujo animado en vivo y encontré que este tipo de espectáculos se hace en todo el mundo y se usa en diferentes manifestaciones artísticas: conciertos, danza, cuentacuentos, teatro, arte urbano, etc. Al mismo tiempo, le conocí a Lucas We, diseñador gráfico, ilustrador y artista urbano, le conté la idea de hacer este espectáculo y me habló del Tagtool, el software que usamos para la obra. Nuestro aporte a este tipo de shows es la interacción de la actriz con los dibujos, cosa que vimos no se usa en los demás países, así como la inserción dentro de la historia del músico, dibujante y de quien anima los dibujos.

- Contanos más sobre la obra "¿Dónde está Gumer".
Para la obra trabajamos casi un año, primero en la investigación y fabricación del Tagtool, que es la combinación de software y hardware abierto que permite dar color, diferentes tamaños y movimiento a los dibujos realizados y proyectados en vivo. El Tagtool fue creado por ingenieros informáticos en Austria, quienes quisieron que pueda usarse en todo el mundo de manera gratuita por lo que desde su página se pueden bajar los códigos del software y los manuales para armar el hardware. Esto lo puede hacer cualquier persona entrando a la página del Tagtool (www.tagtool.org). En este caso, Miguel trabajó en el software y como soporte informático y Marcelo Alonso fabricó la parte del hardware para tener nuestro Tagtool.
Al mismo tiempo trabajamos en el desarrollo del guion, en el que Selva Fox también aportó desde su experiencia en teatro. Después convocamos al equipo; si bien es una obra de teatro, en ella trabajamos profesionales de diferentes áreas que tal vez jamás hubiéramos trabajado juntas y creo que eso también es lo lindo de este proyecto. Además, el resultado final, lo que se ve en escena, fue una creación colectiva, en la que todos los involucrados aportaron con sus conocimientos: Selva Fox, como actriz, Jorge Báez, el director, Rolfi Gómez en voces, efectos de sonido y música original, Lucas We con los dibujos en vivo, Constantino Kovacevich en animación de los dibujos y Miguel Balsevich en el desarrollo informático.

- ¿Cómo ha sido la recepción de esta obra tan novedosa?
A la gente le gustó mucho, o al menos es lo que me dicen (risas). Al estreno fueron como 200 personas y después a la temporada que hicimos en el Shopping del Sol fueron más de mil personas, que fue una producción general de Maika Rasmussen. Y, a pesar de que la invitación es para niños, vi a muchos adultos que fueron solos, como para ver lo novedoso de la puesta.

- ¿Cuál crees es el motivo por el cual los niños de todas las edades se sienten tan atrapados por este espectáculo?
A los más chicos creo que les llama la atención los dibujos, los colores y la animación, a los más grandes me parece les atrae además la música, las voces y los efectos de sonido en vivo, así como la historia, ya que se pueden sentir identificados porque la mayoría tiene una mascota o conoce a alguien que tiene una.

- ¿Por qué la apuesta por el teatro infantil?
Porque creo que no muchos apuestan a espectáculos para niños en nuestro país y es algo que ellos disfrutan y aprecian. Estoy convencida de que el arte es una parte muy importante para el desarrollo integral de los niños, para abrir sus mentes y su creatividad. Además, creo que los espectáculos para niños ayudan a que ellos en el futuro se conviertan en un público más crítico. También me pareció muy interesante que se acerquen a la unión entre el arte y la tecnología, como para darle otro uso a la tecnología. Además, cada vez que voy con Marce al teatro, veo cómo todos disfrutan muchísimo y siempre quieren ver más. Por otro lado, los niños son muy exigentes, se dan cuenta de todo y no se callan, entonces, es un desafío crear algo acorde a sus expectativas y exigencias.

- El teatro tiene una especie de magia que hace que uno nunca olvide cual fue la primera obra de teatro que vio. ¿Recordás cuál fue la primera que viste vos?
Sí, todavía me acuerdo de la primera obra a la que me llevó mi mamá, me encantó, se llamaba “Se mira pero no se toca”, tenía como 8 años. Me acuerdo de los personajes, el vestuario, la historia y el mensaje… Creo que marcó un antes y un después. Hoy, me encantaría producir esa obra (risas).

- Paralelo a este proyecto,  estás trabajando como productora de "Buena Risa Asunción Club" creando distintos eventos con formato de Stand-Up Comedy. ¿Qué te llevó a vincularte a este proyecto?
En agosto del año pasado, fui a Buenos Aires y vi a Nico García en un show de stand up en el Paseo La Plaza. Como somos amigos hace mucho tiempo y me encantó el show, le dije que teníamos que hacer traer el show a Asunción. En diciembre vino Nico de vacaciones, les mostró la técnica a los demás integrantes de Buena Risa, ellos prepararon sus materiales y a la gente le gustó mucho. Tenía que ser una sola noche, pero como el Café del Municipal se llenó, decidimos hacer otro y otro… Hasta que llegamos al teatro Latino, con 15 funciones y 2500 personas que fueron a ver Monólogos del fin del mundo.

- La comedia Stand-Up es un formato relativamente nuevo en nuestro país. ¿Cómo ha sido la respuesta del público en estos shows?
Nos dimos cuenta de que era algo que la gente quería ver, porque los locales se llenan y porque el público es genial, se ríe fuerte, aplaude, silva... Es un género que estaba ya en Paraguay pero de otras formas; nosotros hacemos un show en el que cada monologuista está en escena durante 12 a 15 minutos y presenta al siguiente, son siete personas muy diferentes, lo que hace que cada persona del público tenga con quien identificarse.

- Tu hija te inspiró años atrás a crear un blog muy seguido. Contános más sobre este blog.
Marce nació en el 2004 y en el 2006 empecé a escribir un blog que se llama “Conversaciones con Marcela”, en el cada entrada es una cortísima conversación que tengo con ella, de ocurrencias suyas, como tienen todos los niños, que a la gente le encanta y le hace reír. Muchos papás, mamás, abuelas y tíos me empezaron a enviar las conversaciones que tienen con sus niños, siguiendo el formato del blog, por lo que me ocurrió recopilar eso en un libro, que por ahora está parado por falta de tiempo.

- ¿Tienen algún próximo proyecto en conjunto?
El libro es uno de los proyectos que me gustaría retomar. Y creo que ¿Dónde está Gumer? tiene todavía mucho que recorrer, porque me gustaría que más niños puedan ver la obra.

- ¿Cómo resumirías la experiencia de este último año, en el cual finalmente le diste un espacio a tus proyectos personales y al arte?
Este año trabajé más que nunca (risas), pero creo que es algo que ocurre cuando uno se dedica a sus proyectos personales. Cuando le llamé a Selva Fox para que sea la actriz de la obra me dijo: “Este es tu sueño y tiene que ser como vos te imaginaste”. El resultado fue así mismo y me está trayendo muchas satisfacciones. Pero obviamente esto no iba a ser posible sin la ayuda desinteresada de mucha gente que desde el comienzo confió en mí.

- ¿Qué nuevos proyectos nos tenés preparados para el próximo año?
Para el año que viene no tengo planes concretos, porque para este año todavía quedan muchas actividades. Entre ellas, los primeros días de setiembre vamos a hacer un taller sobre el Tagtool en el Centro Cultural Juan de Salazar, para que otros artistas puedan usar la herramienta en sus espectáculos, también más funciones de ¿Dónde está Gumer? y con Buena Risa Asunción Club queremos ir al interior.

lunes, 6 de junio de 2011

JOSÉ LUIS ARDISSONE: EL PAPÁ DEL ARLEQUÍN



José Luis Ardissone no sólo es uno de los grandes nombres del teatro paraguayo, además de lucirse sobre las tablas, también ha sabido convertir al teatro en una actividad familiar. De hecho, el apellido Ardissone hoy es prácticamente sinónimo de teatro. Junto a su esposa Tessie decidieron lanzarse a perseguir el sueño de crear un espacio propio donde montar sus producciones; y así surge el Teatro Arlequín, un 3 de mayo de 1982. Sus cinco hijos, Alejandra, Irene, Fabrizio, Pablo y Bruno, desde pequeños supieron aportar su granito de arena, ayudando a sus padres, contribuyendo con su trabajo y talento sobre el escenario, en la producción teatral o detrás de las bambalinas del querido Teatro Arlequín. José Luis, junto a su hermosa y talentosa familia, ha hecho del teatro Arlequín un segundo hogar para toda la comunidad teatral.

¿Cómo te iniciaste en el mundo del teatro?
El patio de la escuela "Rca. Argentina" fue mi primer escenario, y  mi  primera actuación fue tragicómica. Era escolta de la bandera en la celebración del 14 de mayo cuando estaba en 1er. Grado. Al aparecer en  el improvisado escenario y ver a mi madre sentada en el patio de la
escuela, largué bandera y cintas, y salté del tablado corriendo a refugiarme en sus brazos. La carcajada de todos los chicos y de los padres que asistían al acto sólo contribuyó a que mi llanto fuera más profundo. Pero aprendí la lección; la siguiente vez, hacía de "rabanito"  en una ronda infantil y ya me porté con soltura cantando y bailando.  Pero mi gran rol de la infancia fue el del Mariscal López cuando, a los 8 años, mi maestra Juanita Ochoa, me hizo representar al héroe en la
 escenificación de "La noche antes" de Goicoechea Menéndez, y ya no en el  patio de la escuela, sino en el Teatro Municipal de Asunción.

 Pasaron muchos años y ya con el título de arquitecto me ofrecí a Teresita Torcida, integrante de  la compañía de comedias del ateneo paraguayo, como escenógrafo. No pensé que me fuera a hacer caso, pero a la semana me llamaba para tener una entrevista con Mario Prono y María Elena Sachero, directores de la compañía. Me ofrecieron realizar la escenografía de "Un rostro para Ana" de Mario Halley Mora en abril de 1970. Al año, con Teresita, Gustavo Calderini, Rafael Arriola, Clotilde Cabral y Mario Kravetz fundamos el grupo “Gente de Teatro". Allí, Mario, el director, me ofreció un papel en "La farsa del cajero que se fue hasta la esquina". Fue mi primer rol profesional, tuve excelentes críticas y a partir de entonces ya no me bajé más del escenario. Después vino el "Arlequín Teatro" y esta historia ya tiene 29 años de existencia continuada.

 ¿Tuvieron alguna influencia tus padres en tu amor por el teatro?
Desde muy niño mis padres me llevaron a ver obras de teatro y zarzuelas españolas. Cuando en la escuela me dieron ese rol del Mariscal López y al año siguiente el del general San Martín, mi madre y mi abuela cosieron y bordaron los uniformes de los próceres, mi padre fabricó con plomo las condecoraciones y los sables. Siempre apoyaron y alentaron ese entusiasmo mío hacia el teatro. Sin ese apoyo, tal vez mi vocación se hubiera diluido y yo hoy continuaría siendo solamente el arquitecto Ardissone.

¿Cómo se dio que tus hijos se fueran vinculando por su parte al mundo de las tablas?
 Prácticamente desde que nacieron vivieron en este mundo del teatro. Pablo nació dos días antes de mi primer estreno como escenógrafo, Alejandra e Irene tenían 4 y 3 años en ese momento. Cuando aprendieron a leer, estudiaban conmigo los parlamentos de las obras. Fabrizio nació un día antes del estreno de "Las mariposas son libres", y Bruno tenía 6 meses cuando inauguramos el Arlequín. Allí todos, las nenas ya adolescentes y los varones niñitos, pusieron su trabajo y su entusiasmo. Atendían el teléfono, barrían el escenario, y Bruno se sentaba en la primera fila de butacas en cada función y apenas tenía 1 año, quedándose quietito y callado mientras en el escenario "Bernarda Alba" levantaba amenazante su bastón. Era casi imposible que no se vincularan con la escena. Todos, menos Bruno, subieron al escenario, Irene y Fabricio por unos pocos años y Pablo y Alejandra son hoy actores de primer nivel. Bruno, se interesó en la administración del teatro y hoy ese factor fundamental de una empresa artística está en sus manos y en su cerebro.

Tu esposa Tessie también estuvo siempre muy vinculada a la producción teatral. ¿Cómo la recuerdan hoy en el Arlequín?
El apoyo de Tessie fue fundamental para que Arlequín naciera. Sin su solidaridad y su generosidad la empresa nunca hubiera visto la luz. Ella acompañó lo que entonces parecía una locura: tener  una sala de teatro propia. Ella dijo sí cuando yo invertí los ahorros de muchos años en ese sueño. Y después, mientras siguió a mi lado, no dejó nunca de ser la mano más pronta a solucionar problemas, a realizar vestuarios, a correr a buscar una silla que faltaba. Y sobre todo, no dejó nunca de acompañarme y darme su apoyo. Ella fue cofundadora del Arlequín, que hoy la recuerda con nostalgia y que valora toda su entrega.

¿Cómo se vive al teatro en tu familia?
El teatro es pan de cada día en mi familia. Alejandra, Pablo y Bruno, están conmigo, aportando su trabajo cada día. Hoy yo trato de apartarme cada vez más de las tareas cotidianas y sólo dirigir, actuar y escribir cuando puedo. Ellos han demostrado que pueden continuar la tarea con altura. Me siento muy feliz y orgulloso de que así sea y estoy seguro que pronto también algunos de mis nietos pasarán a integrarse al grupo. De hecho, varios de ellos ya dieron pasos en el escenario en varias obras.

¿Es difícil trabajar en familia?
Muchas veces discutimos, y como la sangre italiana corre por nuestras venas, las discusiones son en tono de ópera. Pero como lo que prima entre nosotros es el amor, al rato cae un aguacero, se diluyen las nubes, vuelve a salir el sol y todo sigue en ritmo de guarania.

 ¿Como es la relación padre/hijo cuando el vínculo sobre el escenario es el de padre director/ hijo actor?
Cuando me toca dirigirlos a Alejandra o a Pablo, la relación es totalmente profesional. No hago ninguna diferencia entre ellos y los demás integrantes del elenco. Si tengo que levantar la voz, lo hago por igual y ellos respetan esa posición con gran profesionalidad. Soy yo, el que se conmueve cuando veo cómo van creciendo actoralmente y como van modelando el talento que Dios les dio. Las ideas empresariales de Bruno, a veces chocan con mi formación de almacenero en administración. Pero voy entendiendo que los tiempos han cambiado y dejo que la vitalidad y energía de los jóvenes siga adelante.

¿Hubo alguna obra en la que trabajaron todos juntos sobre las tablas y tras bambalinas?
En casi todas las obras estamos juntos, no precisamente en el escenario, sino en toda la producción. Cuando nos toca estar a los tres en el escenario, somos actores que formamos parte de un elenco como lo son los otros compañeros. Claro que de pronto hay alguna obra especial que nos une más sentimentalmente, como fue con pablo en "La muerte de un viajante", con Alejandra en "Los hermanos queridos" con los dos juntos en "Reproches a la Putanesca" o en "Rey Lear".

¿Cuál fue la obra más significativa que hayas representado con tus hijos?
Si tengo que elegir una  me quedo con "Reproches a la Putanesca". La escribió Franklin rodríguez, uruguayo, especialmente para nosotros tres y en la obra yo era el padre que los invitaba a comer, tal como sucede en mi casa todos los domingos en que mis hijos, sus parejas , mis nietos y algunos amigos comparten la mesa que yo decoro y comen la comida que yo cocino.

Mirando atrás, ¿cuál considerás tu mayor satisfacción en estos 30 años dedicados al teatro?
Realmente son un poco más. Son ya 40 años que estoy profesionalmente dedicado al teatro. Creo que la mayor satisfacción es ver que el público nos acompaña, nos alienta, se emociona con las obras que hacemos. Es comprobar que fuera del país somos considerados y nos invitan a participar en festivales. Es saber que atrás de mi, está una familia dispuesta a seguir el mismo camino con el apoyo de compañeros que a lo largo de los años aportaron también su trabajo y su talento para
consolidar la institución que ,si bien la fundamos yo y mi familia, hoy es de toda la comunidad teatral.

¿Qué proyectos tienen previstos para este año?
Después de 39 años volveremos a montar "Las mariposas son libres", una deliciosa comedia de Leonard Gershe con la dirección de Pablo y la participación de Hernán Melgarejo, Pabla Thomen y Rosa Barrios. Digo después de 39 años, pues en 1972 la hicimos con el "Grupo Gente de Teatro" con Gustavo Calderini, Clotilde Cabral y Celia María Benítez. En agosto estrenamos una comedia musical de mi autoría con música de Jorge Garbett: "Paraíso de Mahoma- Las mujeres en la conquista", que relata, desde la fundación de Asunción hasta los años previos a la independencia, la labor de las mujeres, tanto indígenas, como mestizas, criollas y españolas en la formación de nuestra nacionalidad.

¿Cómo ves el futuro del Teatro Arlequín?
Creo que si la energía que yo puse en su creación, se prolonga en mis hijos, Arlequín tiene muchos años de vida fructífera por delante. No me caben dudas de que así será.

¿Crees que tus nietos seguirán vinculados al teatro?
A varios de ellos les entusiasma el escenario, tienen talento para estar allí arriba. Espero que también tengan constancia y trabajen para que esa vocación cristalice en actores de talento.

 ¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota graciosa que te haya tocado vivir con tus hijos sobre el escenario?
Tengo que nombrar de nuevo a "Reproches a la Putanesca". Yo cocinaba en serio en la escena, y los espaguetis eran después servidos en el almuerzo que compartíamos. Esta escena era siempre una improvisación, pues yo les servía poco y mi plato era el más grande. Las discusiones eran reales entonces: "¿por qué a mi tan poco?", "¡sólo eso!", "es que estás gordo". En fin, todo era como en los domingos de mi casa. Muy divertido y entrañable.