sábado, 4 de julio de 2015

Historia de los monogramas




Los monogramas son símbolos creados generalmente por letras entrelazadas que como abreviatura se emplean para sellos, marcas e incluso logotipos. Justamente el nombre quiere decir una palabra en griego, que fue donde se crearon los primeros monogramas hacia el 350 a.C. para acuñar monedas. Los monogramas de estas monedas representaban las dos primeras letras de las ciudades que las habían emitido. 

Con el tiempo, las familias reales adoptaron los monogramas de sus iniciales para sus sellos que servían para lacrar e identificar sus cartas personales. Estos monogramas se fueron extendiendo a otros artículos como enseres domésticos y hasta prendas de vestimenta. Los reyes llevaban monogramas hasta en las hebillas y botones de su guardarropa. Sus monogramas se extendían a casi todas sus posesiones, hasta el punto que un observador contemporáneo perfectamente hubiera podido creer que los monarcas tenían una seria crisis de identidad. 

Durante la edad media los artistas, grabadores y escultores también empezaron a emplear monogramas para firmar de manera artística sus obras de arte. Albrecht Durer (Durero) acostumbraba firmar sus obras con su monograma “AD”, que luego se volvió como una especie de sello de autoría muy respetado. Durero incluso llegó a demandar dos veces – en Nuremberg y en Venecia- para defenderse del uso indebido de su monograma, ganando en ambas ocasiones. Los culpables se vieron obligados a remover los monogramas de sus grabados.

Tantos artistas como renombrados artesanos tomaron la costumbre de firmar con monogramas por lo que existen numerosos diccionarios y catálogos para ayudar a identificar y tasar los distintos monogramas.

El apogeo de los monogramas se vio durante la era victoriana, ya que con el acenso de la burguesía, se acostumbraron a ponerle monograma a todos sus enseres, tal cual reyes. Este grupo de personas tenían los medios y la aspiración social como para personalizar todos los elementos de su casa con monogramas, los cuales eran un símbolo de status asociado con el poder, la riqueza y la monarquía misma. Sus libros, pañuelos, joyas, camisas, sellos, tarjetas, carruajes y hasta sus sabanas ostentaban los monogramas de sus propietarios. 

Para las sabanas, camisas y prendas personales, el poner un monograma era además un recurso practico para distinguir de quien era la prenda ya que por lo general en las casas habitaban varias personas y era frecuente que la ropa se lavara junta, por lo que se hizo muy frecuente bordar las iniciales de las personas en las prendas para identificarlas.

Durante fines del siglo XIX e inicios del siglo XX los monogramas mantuvieron su popularidad. Fue en el siglo XX que fueron adoptados por el mundo de la moda y convertidos en logotipos de las grandes casas de moda. La marca francesa Louis Vuitton se hizo famosa junto con su monograma LV que adornaba el cuero mismo con el cual confeccionaban sus carteras y equipajes. Como si esto fuera poco, sus clientes también podían – y aún pueden- personalizar sus compras incorporando sus propias iniciales pintadas a mano. No fue Louis, sino su hijo Georges Vuitton quien creo el famoso monograma de la casa. Lo hizo como manera de prevenir el plagio de sus productos. Otra famosa diseñadora que empleo su propio monograma como logotipo de su marca fue la gran Coco Chanel, cuyas C entrecruzadas hoy son sinónimo de elegancia y bon ton. 


Hoy en dia muchísimas casas de moda han transformado sus monogramas en logotipos. Tal es el caso de Givenchy, que emplea cuatro G enfrentadas, Gucci que emplea dos G entrelazadas, Yves Saint Laurent que emplea las iniciales YSL encimadas, Calvin Klein, que emplea una c minúscula acompañada de una K en mayúscula, Vivienne Westwood que forma con sus dos iniciales una sola W, Mc Queen que es representado por una Q que contiene al mc y Fendi que contiene dos F invertidas. Otros monogramas famosas de la moda son: Diane Von Furstenberg (DVF), DKNY (Donna Karan New York), Tory Burch, Giorgio Armani, Armani Exchange, Victoria’s Secret, Estee Lauder, Valentino y Michael Kors.

Más recientemente, en los años ochenta y noventa, los monogramas personales se hicieron nuevamente populares en prendas de ropa como suéteres, camisas abotonadas y puños. Los monogramas más comunes en la actualidad incluyen tres letras, que representan la primera, la segunda y la tercera inicial del individuo, aunque algunos monogramas consisten en dos letras o únicamente una sola letra, representando el nombre o el apellido del individuo.

Los monogramas también son muy habituales en las bodas. Por lo general, los novios crean un nuevo monograma compuesto de la primera inicial de la esposa a la izquierda, el apellido de casada en medio del monograma y la primera inicial del esposo a la derecha, como lo dicta la etiqueta, o simplemente la inicial de sus nombres, o de sus apellidos, entrelazadas. 

Los monogramas se han vuelto muy accesibles con la apertura del Internet, y programas en línea ofrecen la oportunidad de crear monogramas personalizados. Algunos sitios web requieren que introduzcas las letras, y el programa crea un monograma para descargar y para ser utilizado con una máquina de bordado casera. Otras permiten crear un monograma para después suministrarlo a las papelerías u otros vendedores para la reproducción de las invitaciones, etiquetas de la boda y otros artículos.

Hoy en día se le puede poner monogramas a cualquier cosa, pero aun así su uso en el día a día es cada vez menos frecuente. Incluso abusar de los monogramas es considerado valle y de mal gusto.  Usarlos con moderación, en las camisas, en los relojes, en lapiceras y joyas, aún son considerados detalles refinados hoy en día. 


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