lunes, 4 de mayo de 2015

SOFIA HEPNER: La Galería Hepner, una pasión familiar





No se dejen engañar por la juventud de esta galerista, ya que Sofía lleva al arte en las venas. Sofía inauguró este mes su propia galería junto a su padre Daniel, bautizada con el apellido familiar “Hepner”, un apellido que tiene a sus espaldas una larga tradición artística.

Sofía nace en Asunción el 21 de Abril de 1990, hija del prestigioso marchand Daniel Hepner, por lo que desde su más tierna infancia se vio envuelta en el maravilloso mundo de las artes, asistiendo a muestras, leyendo sobre arte, creciendo rodeada de magníficas obras, y haciendo del arte un tema cotidiano. No es de extrañar que tras recibirse del Colegio Americano, decidiera seguir una Licenciatura en Artes en la Universidad de Palermo de Buenos Aires. Tras graduarse trabajó para importantes galerías y ferias de arte porteñas, como la Feria Eggo y también colaboró en la revista Arte Online. A su regreso a nuestro país, trae toda su experiencia, su legado familiar y su energía para crear un nuevo espacio cultural: la galería Hepner.

¿Cómo decidiste vincularte al arte?
Yo me crié en el mundo del arte. Mi abuela tenía una galería de arte que se llamaba Michelle Malingue, que quedaba sobre República Francesa y 25 de Mayo. Pero en realidad mi familia siempre estuvo muy vinculada al arte. La vinculación empieza desde mucho antes. Mi bisabuelo, el papá de mi abuela Maurice Malingue, era escritor de arte. Él escribió un libro sobre Gauguin, llamado “Gauguin: Le Peintre et Son Oeuvre” Él incluso era muy amigo de Paul Gauguin, y el gran pintor incluso le regaló un busto de su autoría, que hasta ahora está en poder de la familia. Mi abuelo, León Hepner, tenía un teatro en París y tenía una compañía propia y también representaba a músicos. Incluso Yves Saint Laurent diseñaba el vestuario de sus obras y en casa tenemos bocetos suyos. Mi tío Daniel Malingue también tiene una galería en París. Por su parte, no solo le gusta el arte, sino también le gusta comprar y vender obras y sobre todo apoyar a los artistas. Yo me crié en ese ambiente. Vi que entraban y salían cuadros de mi casa, conocí a varios artistas y a varios marchands. Siempre me encantó el arte y sentí una sensibilidad especial ante los cuadros desde muy chica. Por todo esto siempre sentí que tenía que trabajar en este mundo. Por eso a los 18 fui a estudiar Historia del Arte y Management de artes a Buenos Aires.

Aún se recuerda mucho a tu abuela como una gran galerista. Contame más sobre su galería.
Mi abuela trabajó en París en la galería de mi tío y al venir a vivir a Paraguay en 1987 abrió su propia galería en Asunción, la cual estuvo abierta hasta 1992. Ellos tuvieron exposiciones de Edith Jiménez, Koki Ruíz, Bernardo Ismachoviez y varios artistas importantes.

¡Me imagino que tendrás anécdotas familiares fabulosas! ¿Compartirías alguna con nosotros?
Siempre descubro algo sorprendente de mi familia. Hay cosas que por lo visto yo no registré o ellos se olvidaron de contarme. Por ejemplo, una vez fui a la casa de Gabriela Zuccolillo y me encuentro con un catálogo que enseguida identifiqué con la galería de mi abuela ya que tenía el mismo formato. Al levantarlo leo: “Marc Chagall”. Me quedé asombrada. ¡Imaginate que yo no tenía idea de que ellos abian hecho una muestra de litografías de Marc Chagall en la galería!

¿Cómo surge la idea de abrir tu propia galería?
Estando en Buenos Aires realicé muchas pasantías y también tuve la oportunidad de trabajar en ferias y galerías. Al regresar a vivir a Paraguay lo primero que hice fue decirle a mi papá: “vamos a abrir una galería”. Como él hace años tenía ganas de volver a abrir una galería, decidimos construir este espacio de arte en el cual seguiremos con la tradición familiar.

Tengo entendido que tenés un enfoque muy distinto al de tu papá en cuanto a preferencias artísticas. Contame más sobre esto.
A mi papá le gusta más trabajar con los grandes maestros. Le gusta trabajar con artistas ya consolidados. Yo por mi parte prefiero trabajar con artistas emergentes. Me gusta trabajar con nuevos artistas y espero que este sea un espacio de legitimación para ellos, y que a través de un compromiso galería/artista, lograr que estos artistas triunfen. Tal vez sea un poco ilusa e inocente, pero siento que todo lo que hago, lo hago por amor al arte y con ganas de promover al arte. Sinceramente quiero que el día de mañana todos mis compañeros de colegio, mis amigos, todos los paraguayos conozcan los nombres de los artistas, que sepan dónde queda el Museo del Barro, que frecuenten las galerías, que conozcan un poco más de la cultura paraguaya y de nuestro arte.

¿Cómo ves a la vinculación de los jóvenes con el arte actualmente?
Cambió muchísimo. Cuando yo me fui del país hace cinco años el centro prácticamente no existía. Ahora el centro cobró mucha fuerza y se ha convertido en una especie de polo cultural. Además hay mucha gente con más apertura mental, que busca frecuentar lugares distintos, realizar nuevas actividades, escuchar nuevos estilos de música, ser partícipe de la actividad teatral, ver buen cine e incluso disfrutar de nuevas propuestas gastronómicas. Veo que más que una apertura al arte, ahora estamos viviendo una apertura a la cultura. Creo que la cultura va toda de la mano y el siguiente paso es obviamente el arte. Creo que nos estamos educando. Cada vez leemos más, viajamos más, queremos saber más sobre nuestro país, más sobre su arte, su música, su gastronomía. Me parece que el interés de la gente joven por el arte está creciendo.

¿Qué proyectos tenés para tu galería?
Inauguramos con una especie de homenaje a mi abuela. Abrimos la galería el 25 de Setiembre con una muestra de afiches vintage. Mi abuela había inaugurado su galería en 1987 justamente con una serie de afiches traídos de París. Nosotros decidimos hacerlo con los afiches que quedaron sumados a otros que fuimos coleccionando en todos estos años, ya de artistas locales, como una manera de homenajear a la tradición familiar.

¿En tu galería, vas a dar preferencia a algún medio en especial?
Me gustaría trabajar con todos los medios Me gustaría que esta galería sirva como espacio de exposición para todos los medios y que todos los artistas que quieran exponer se acerquen aquí con libertad.

¿Qué artistas van a exponer en los primeros meses de la galería?
En noviembre inauguramos una muestra de Enrique Collar. La muestra se llama “Oxígeno” y comprende ocho obras suyas recientes que va a traer de Holanda. El Calendario para el próximo año aún está en proceso de elaboración.

¿Cómo es trabajar con tu papá?
Mi papá es un caso muy especial. A pesar de que él asegura que es un business man y que hace todo por negocio, dentro de todo tiene un ojo y una sensibilidad fuera de serie. Tiene un know how de hace treinta años que viene acumulado -ya que trabajó toda su vida en esto- que me hace soñar con llegar a ser como él el día de mañana. Es una persona que ve algo y ya sabe donde lo puede vender. Obviamente respeto muchísimo su experiencia y todo lo que dice para mí es ley. Trabajar con él es muy tranquilo, ya que él es una persona muy buena onda, confía mucho en mí y me apoya en todas mis decisiones, algo que le agradezco todos los días. Pero juntos vamos decidiendo todo. El me guía mucho, y yo aporto también nuevas ideas.

¿Cómo fue el cambio de regresar al Paraguay tras tu experiencia trabajando en el mercado argentino?
Yo vengo de una experiencia de trabajo en un mercado mucho más desarrollado que el nuestro. Buenos Aires es una ciudad de primer mundo en lo que respecta al arte. Por darte un ejemplo, allá mis amigos que estudiaban psicología o periodismo deportivo, sabían perfectamente donde quedaba el Malba y cuál era la exposición que estaba en ese momento en el Malba. Es muy distinto a lo que se vive acá. Pero mi expectativa es que algún día acá también se llegue a eso. En cuanto a mí experiencia personal, allá yo era una pasante pero de cosas mucho más grandes. Por ejemplo trabajaba en una feria que se llama Feria Eggo, una feria de artistas emergentes, de nada más dos fines de semana, pero donde pasaban cerca de 60.000 personas. ¡El movimiento era algo increíble! No sólo por la cantidad de gente, sino porque se vendían obras a cada rato, a pesar del mal momento económico, se sentía un gran entusiasmo por el arte y ésta florecía muchísimo. También me tocó trabajar para un revista online, para la cual debía reseñar exposiciones. Me tocaba ir a tres muestras por semana y me resultaba increíble, que sea donde sea, hasta en la galería más chiquita, siempre me encontraba con al menos 100 personas. Es obviamente un mercado muy dinámico.

¿A qué se debe ese interés por el arte?
Creo que se deben a dos factores por igual medida. Por un lado hay una mayor conciencia del arte como inversión y por otra parte también hay una mayor concientización cultural. Ir a una muestra es para ellos una actividad tan válida como ir al cine. Y una vez que uno empieza a frecuentar las muestras, uno no puede volver atrás.

¿Cómo ves a los artistas paraguayos?
Son excelentes. Creo que el mejor material que existe hoy en día está en nuestro país. Creo que hay mucho potencial para exportar. Pero lastimosamente localmente hace falta un mayor interés por parte del público.

¿Qué deseas vender en tu galería?
Tal vez mi punto de vista sea muy inocente, pero no quiero vender ninguna obra de arte de la cual no esté enamorada. Espero no perder nunca este principio.

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