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lunes, 25 de julio de 2016

SEGUIME.COM : LAS PERIPECIAS DE LA BLOGSFERA

















Estoy podrida de este mundo virtual de seguidores digitales.
En este preciso momento con muchísimo gusto terminaría con mi vida virtual
cometiendo flagrante suicidio digital con un CTRL+ALT+ DELETE contundente y
rotundo. Es que honestamente, nuestra vida digital en gran medida ha avasallado
nuestra vida real. Cada vez dedicamos más y más tiempo a administrar nuestras
redes sociales y menos a socializar. Cada día perdemos horas y horas observando
la vida de los otros mientras dejamos de prestar atención a los quienes nos
rodean en nuestras vidas. 




Y que nos deja esta excesiva preocupación por el social media. Nada más que una enorme
nube de pedos.  Vivimos consumiendo y generando
virtualidad pura. Pura fantasía para alimentar nuestro narcisismo ante la
mirada ajena. Pero en vez de generar la anhelada admiración, terminamos
avivando la envidia ajena. 




Instagram es un claro ejemplo del progresivo de cómo una red
social puede pasar de maravillosa a nefasta en un abrir y cerrar de ojos.
Quienes contaban con Instagram en sus inicios (allá por los remotos 2010)
aseguran de que era una aplicación que parecía destinada a exaltar y celebrar
la buena fotografía. De repente todos nos convertimos en fotógrafos de celular,
buscando sacar buenas tomas, encontrar el filtro correcto para hacerla ver más
cool y luego compartirla con nuestro pequeño y selecto grupo de amigos (el 90%
de ellos aficionados a la fotografía) y disfrutar de las deliciosas imágenes
que sus ojos iban captando. Pero de repente – SAS- las Kardashians descubrieron
Instagram y todo se fue a la miermier. 




De repente la calidad de las tomas pasó a un segundo plano y
lo único que parecía contar era la cantidad de seguidores. Las cuentas más
seguidas no eran las de mejor calidad, ni las más interesantes, ni las más
creativas. Nooo. Las reglas de instagram parecían de repente haber sido
cambiadas por otras redactadas en un mundo de existencia paralela en el cual
todo estaba al revés. En qué cabeza cabe que la persona más seguida después de
la cuenta de Instagram (oficialmente la cuenta más seguida de esta red social
con 168 millones de seguidores) sea SELENA GÓMEZ (WTF??) y que TOOODAS Y CADA
UNA DE LAS KARDASHIAN tengan más seguidores que MADONNA???!!! Como la reina del
pop va a ser desplazada en el reinado de las redes por una familia de
reverendas inútiles que además de ser chabacanas y grasas nadie entiende como
se hicieron famosas sin saber cantar, ni bailar, ni actuar….ni nada más que
sacarse selfies escotadas.  En este
siniestro mundo paralelo, Queen Madge solo tiene 7.3 millones de seguidores
(algo así como la población de Paraguay) frente a los 74.4 millones de
seguidores de Kim (algo así como la población de Alemania). #WATAHOLYMADONNAFAK
¡!! (Honestamente mi nivel de asombro solo es plausible de ser expresado vía
emoticones).




Luego ocurrió otro fenómeno aún más bizarro. De repente,
ante esta exposición brutal de mundos privados vía redes sociales, TODOS
empezaron a sentirse celebrities de sus propios reality shows y a comportarse
un poco como personajes mediáticos. Desde tu manicurista hasta tu sobrina
adolescente de repente empezaron a preocuparse más y más en construir una
audiencia de followers como si estuvieran jugando un juego de popularidad o
tenían que conquistar marcas como si fueran celebrities. Y métale posteo
ridículo tras posteo patético sacrificando su dignidad propia con el solo
objeto de tener más seguidores.




La otra vez  un amigo
me dijo algo muy cierto: Instagram mató a la fotografía. No solo nos hace sacar
fotos de baja resolución con filtros que las hacen parecer sacadas hace 20 años,
sino que también nos empuja a registrar las cosas más absolutamente banales de
nuestra existencia. Antes el revelado costaba tiempo y dinero. Uno no hacía
fotos por hacerlas nomás. Debía elegir cuidadosamente el sujeto, el fondo, la
pose, la situación. Se hacían fotos de viajes y eventos especiales, no de
platos de comida y tazas de café. Nadie le sacaba fotos a su plato de
ensalada!!!! Había que administrar bien el rollo de 36 tomas. Jamás de los
jamases un plato de ensalada iba a valer el esfuerzo tiempo /costo del proceso
de revelado.  Sacarle foto a unos pies
con paisaje, a tu look de un día cualquiera, a tus piernas de salchicha frente
a la playa, a un plato de café o a tu desayuno de cereal con el hashtag “#beFit”,
era algo inaudito que JAMAS iba a terminar enmarcado en un portarretratos. ¿Qué
nos regaló Instagram entonces? Pues el tener que bancarse la lenta y tediosa agonía
de la fotografía, una toma de ensalada a la vez. 




En el mundo de las redes plagadas de seguidores aparaecieron
de repente otros seres fenoménicos regidos por las leyes paralelas del universo
kardashian: los bloggers. Los primeros bloggers eran serios, y su fortaleza se
centraba en sus escritos con voces interesantes e independientes. Pero de
repente decidieron crearse cuentas en redes para amplificar su voz…. Y ahí
nuevamente todo se fue a la miermier. Ahora ya hay hasta bloggers que
oficialmente no tienen blogs sino solamente cuentas en instagram y que no hacen
literalmente nada más que posar por likes, y sacarle  fotos a su platos de ensalada, a sus maletas
o pasaportes cuando viajan, o reproducir hasta la lenta muerte cerebral de
todos sus seguidores un millón de fotos de ellas en la playa con frases
inspiradoras de todos los poetas muertos. 




Pero como no están muertas todas las neuronas digitales, se
ha acuñado un término para referirse a esta clase de bloggers vacíos de
contenido: egobloggers. No existe un término más apropiado para estos seres tan
detestables. Ellos representan el “#aquíEstoyYO con . Su mayor logro consiste
en vestirse de manera vistosa y acompañar sus selfies de frases inspiradoras
que dicen mucho pero en realidad no dicen nada y que al fin y al cabo no tienen
nada que ver con el selfie que se sacaron haciendo un duckface frente al
espejo. 




Imagínense la Insta escena: espejo de baño, duckface, selfie
y vestido vistoso verde limón y abajo una frase así: “Me encanta ser yo porque
soy un ser de luz. La vida me enseñó que quien quiere puede, y que más allá de
cualquier obstáculo social todo esfuerzo es recompensado porque no hay mal que
por bien no venga y cuando una puerta se cierra otra se abre para que le
pongamos al mal tiempo buena cara.” #TodoEsPorAlgo Imposible que a uno no se le
revuelva el estómago ante tanta cursilería junta googleada del refranero
español popular, cuando justo se olvidaron del único refrán que le iba a la
perfección a la foto: “aunque mona se vista de seda mona queda.”




Entre egobloggers y filósofos de la pacotilla digital no
deja de sorprenderme la cantidad de seguidores de muchos de estos especímenes.
Francamente es en muchos casos hasta sospechosa. Si se trata de personajes
mediaticos uno entiende, pero de repente aparece cada personaje de la nada y
SAS: 35K de seguidores  de la noche a la
mañana y TA-DAAAAAAA!  Te dejan como Kim
a Madge hablando pavadas con tu following de Mil’í.  Pero a la hora de la verdad en estos casos, lo
más probable es que se compró todos sus seguidores y tus 1K seguidores realesy
orgánicos  siempre van a ser más relevantes
que los 100K fantasmitas adquiridos onda @huanpotkoswag de Sri Lanka. Y como
todos los que admiramos a MADONNA por sobre todas las #Kardashian/Jenners del
Universo Digital, les comparto este HASHTAG #JUSTSAYING #FYI
#LaCalidadSiempreSuperaALaCantidad.  



LA MODA EN LAS REDES SOCIALES




Actualmente en el mundo de la moda hay una tendencia que supera a todas las demás tendencias: el encantamiento con las redes sociales.  Desde hace un par de años, las grandes marcas se han declarado las fans principales de las redes, creando cuentas, alianzas, posteos y reposteos con cuanta nueva aplicación digital va surgiendo. Ni bien empieza a popularizarse una red, las marcas de moda no tardan en posicionarse firmemente en ellas.

Todo diseñador de moda asegura que la moda (y principalmente el lujo) es una experiencia. Esto es lo que hace que el consumidor se sienta tan a la última, tan trendy, tan sofisticado y seguro de sí y lo que eventualmente lo termina invitando a comprar más… y más. Es muy difícil replicar la experiencia de tienda online. Cuando uno entra a una tienda, todo, desde la ambientación, hasta la música de fondo, la atención y la exhibición de las prendas están creadas y dispuestas como para transmitir un concepto y una identidad de marca y finalmente generar una experiencia en el consumidor. Mas los diseñadores (o más bien los expertos en marketing detrás de cada marca) se han dado cuenta de que las redes sociales son fantásticas para reproducir la experiencia de otros como un canal comunicador del lifestyle muy útil para generar toda una fantasía aspiracional digital que se adecua a la perfección a sus estrategias de marketing y publicidad.

Es increíble como las redes sociales han revolucionado el mundo de la comunicación y la publicidad. Hoy muchas marcas están más enfocadas en captar seguidores online y likes antes que publicar campañas en papel. El mundo de la comunicación instantánea -y efímera- parece adecuarse maravillosamente al siempre cambiante mundo de la moda, en el cual las tendencias se desechan cada seis meses bajo el encanto de la nueva colección. En el mundo del fast fashion el vínculo moda/socialmedia es aún más estrecho.

El primer vínculo de la moda se dio gracias a los primeros blogs de moda que aparecen a inicios del 2000: Bryan Boy (2004), Scott Schuman de The Sartorialist (2005), Susie Bubble de StyleBubble (2006), Garance Doré(2007) y Tavi Gevinson de StyleRookie (2008). Ellos fueron los primeros en captar la atención de los internautas en primer lugar y posteriormente los editores de moda y medios especializados quienes empezaron a escribir sobre este nuevo fenómeno. Las marcas no tardaron en caer rendidas a los encantos de estos nuevos “influenciadores” de la era digital que abrieron camino a otros bloggers de aparición aún más reciente fórmulas aún más exitosas como Olivia Palermo, Chiara Ferragni  y Camila Coelho.
Los fashion Bloggers hoy son los líderes indiscutidos de la comunicación de la moda. Las marcas no solo les usan para probar y comentar sus productos, sino también crean alianzas con ellos pagándolos para que se vistan de sus marcas, asistan a sus desfiles y hasta promocionen sus productos en sus cuentas digitales. Estas relaciones se han probado sumamente redituables para las marcas de lujo en tiempos de crisis.

Pero fueron las redes, y no los blogs lo que verdaderamente revolucionaron el vínculo moda/social media. Si bien hoy resulta imposible imaginarnos un mundo anterior a ellas, debemos recordar que la más veterana de las redes reinantes hoy en día, Facebook, lleva tan solo 12 años en el ciberespacio, en este cortísimo tiempo de reinado las redes sociales  han cambiado nuestra manera de comunicarnos, negociar y consumir. Yout tube hizo su aparición en 2005, Twitter en 2006, Instagram en 2010 y Snapchat en 2011. A pesar de su reciente aparición, su impacto en nuestro cotidiano ha sido masivo.  Sin lugar a dudas, el mayor propulsor de su meteórico ascenso fue la telefonía móvil.  Su impacto no hubiese sido el mismo sin la facilidad con que estos canales se integraron a nuestros celulares. De repente Facebook estaba en el celular, y los chats fueron dando espacio a las fotografías y videos (cada vez de mayor calidad) y el internet (de cada vez mayor velocidad) que facilitaban la conexión y la difusión de nuestros posteos. 

La moda captó muy rápido esta tendencia y se subió a la ola en el momento justo. Hoy en día la mayoría de las marcas de moda tienen una presencia firme en Facebook e Instagram que operan como importantísimas plataformas de su comunicación visual e institucional. Algunas marcas de moda han ido aún más allá, demostrando agudeza, innovación y creatividad a la hora de emplear estas plataformas de una manera divertida y diferente. Un Ejemplo reciente fue cuando el desfile Otoño Invierno 2015 de Valentino fue intervenido por Derek Zoolander y Hansel McDonald via Snapchat, quienes viralmente sorprendieron al público presente y al digital irrumpiendo en la pasarela como modelos del cierre. Esta fue una brutal e ingeniosa estrategia de comunicación con dos aristas, promocionar el regreso de la película del súper modelo Zoolander  a la gran pantalla y viralizar la transmisión del desfile de Valentino. Ambos objetivos se lograron fabulosamente. Check. Check. 

Conscientes de que los editores de moda y periodistas especializados (y por supuesto los bloggers) de la primera fila y ano usan libretas, sino dispositivos móviles y que compartir también es la tendencia en el sector de la moda, las cabezas de Valentino decidieron prestar su solemne pasarela de Alta Costura a la jocosa intervención de dos comediantes. El resultado fue un plan de marketing perfecto, pero que hubiera sido inaudito menos de 10 años atrás. Muchos aún recordarán que cuando  Sacha Baron Coen hizo lo mismo en el 2008 durante el desfile de Agatha Ruíz de la Prada para su comedia “Bruno”, una alianza marketinera era tan improbable, que su irrupción fue vista como un boicot y el actor terminó preso. Ocho años después, el cierre orquestado de los comediantes generó más de 20.000 twits convirtiéndose en trending topic mundial. Además se aliaron con Jerome Jarre, una estrella de la red social de videos cortos Vine, con más de 7 milloens de seguidores por entonces, a quien Derek Zoolander roba el móvil (parte del guión) y minutos después del supuesto robo Jarre publica en su cuenta de Snapchat (enfocado a los milenials) un video que se vuelve viral en minutos y para completar el círculo, hasta la mismísima Anna Wintour se confabula con los comediantes protagonizando unos breves videos en el backstage y posando para selfies con los actores. Todo por unos cuantos cientos de miles de likes. 



Las redes sociales se han convertido en canales valiosos para hacer más accesible el selecto mundo de la alta moda. A través de ellos los consumidores conocen y se vinculan con el producto, sintiéndolo aún más cerca y a la mano. Los “influencers” digitales (como se denomina actualmente a los bloggers y celebridades con millones de seguidores) completan el cuadro aumentando el deseo y asociando su estilo personal y su aura artística a determinados productos, volviéndolos aún más deseados entre sus seguidores. 

Los diseñadores también se han largado a las redes sociales. Ya son pocos quienes dejan sus cuentas personales en manos de anónimos e institucionales “community managers”, los más audaces y amigados con las redes se han dado cuenta que al manejar ellos mismos sus cuentas su éxito digital es mayor. El consumidor digital lo siente más cercano, y la posibilidad de interactuar con los diseñadores aumenta el encanto de seguirlo. Muchos diseñadores muestran escenas de su cotidiano, dan consejos y a veces hasta contestan a seguidores en sus cuentas conectándose así con consumidores y seguidores quienes disfrutan ver el mundo del backstage de las pasarelas, tener un vistazo de su día a día y del detrás de escena de la industria de la moda. Mostrando el lado humano de un gigante imperio de la moda, se reafirman vínculos y se logra fidelizar el aprecio que el seguidor siente por la marca.

Ya sea que las compañías apunten a aumentar el pasión por sus marcas o la lealtad de sus consumidores, o simplemente promover su última colección, queda muy claro que la pasarela contemporánea es una pasarela digital que transita a un veloz paso por las redes sociales, cambiando de plataforma cada tanto (de facebook a Twitter, de Twitter a Instagram, de Instagram a Snapchat y de Snapchat a Periscope) pero siempre a un paso muy firme.

martes, 15 de marzo de 2016

Chiara Ferragni: EL FENÓMENO DE THE BLONDE SALAD


Nacida el 7 de Mayo de 1987 en Cremona, Italia, hija de un dentista y una escritora, de quien heredó su pasión por la moda y por la fotografía… o mejor dicho por ser fotografiada.

En el 2009 viaja junto a su novio, Riccardo Pozzoli a Chicago, pues él estaba cursando un masterado en marketing. Una de las asignaturas era estudiar a los líderes de opinión  del rubro de jardinería en la blogosfera y se percató de que el negocio de los blogs estaba en acenso. Como Chiara ya lo volvía directamente loco pidiéndole que la fotografíe a cada rato, decidió capitalizar con las pasión de su novia por las redes sociales y por la moda y juntos crearon el egoblog “The Blonde Salad”, del cual la carismática y hermosa Chiara sería el rostro, y el astuto y emprendedor Riccardo sería el cerebro.  La inversión fue nada más que 10 dólares por el sitio y 500 por la cámara. El resto ya es materia de leyenda.

Hoy en día, el blog reditúa más de 8 millones de euros al año y calculan que para el año que viene probablemente alcance la cifra de 10 millones de euro. Su cuenta de instagram a la fecha tiene 4.4 millones de seguidores (y continua creciendo),  aproximadamente 1.150.000 seguidores en Facebook y  250.000 seguidores en Twitter. Además de sumar cientos de seguidores por segundo, Chiara trabaja como modelo para las más importantes marcas y revistas y colabora con las principales casad de moda y diseñadores, y dirige su propia línea de zapatos y accesorios y es considerada una de las personalidades más influyentes del mundo de la moda.

Para el 2011 su blog se había convertido en una sensación y el New York Magazine la presentaba como “la revelación del Streetstyle” del año. Lo cierto es que Chiara dejó atrás a muchas otras bloggers, siendo la única blogger en haber sido retratada para la tapa de Vogue, y habiendo sido su blog, el año pasado, un caso de estudio de la Facultad de Negocios de la Universidad de Harvard. Chiara es sin lugar a dudas LA blogger del momento.

En el 2013 Chiara fue imagen de Guess, colaboró con Steve Madden para diseñar una línea de zapatos y también ha colaborado con Christian Dior, Louis Vuitton, Max Mara, Chanel, Tommy Hilfiger, J Brand y Seven for All Mankind. En el 2014 ganó el Bloglovin’ Award, el equivalente al Oscar de los blogs, por el mejor blog de Estilo Personal.

Este año, Chiara tuvo el honor de ser la única italiana y la única blogger, en ser incluida en la lista de Forbes de las personas menores de 30 más influyentes.

Se estarán preguntando, como se dio este fenómeno. Lastimosamente creo que ni ella conoce la fórmula. El carisma digital es cuestión de mucha suerte, muchos astros alineados, y ese je ne sais quois magnético que sin lugar a dudas tiene esta chica.

Solo seis años atrás, el nombre Chiara Ferragni solo era conocido por su familia y sus amigos. Ella era una chica muy rubia, muy linda, que estaba estudiando derecho, estaba de novia con un estudiante de marketing y disfrutaba mucho subiendo fotos con sus looks (que francamente por entonces, y sin su actual fama y presupuesto, no tenían nada del otro mundo) en sus redes sociales. Hoy en día las marcas pagan cifras siderales para que asista a sus eventos y  suba fotos con prendas suyas, es invitada fija en todos los front rows más importantes, no hay revista que no la entreviste, fotografíe o se inspire en ella, es mega famosa, todas las chicas del planeta quieren verse como ella y hasta la Universidad de Harvard la estudia como fenómeno.

Si, es un fenómeno. Chiara no es modelo, no es actriz, no es una personalidad, ni una heredera, ni una profesional de carrera, ni editora…. Y sin embargo ha creado un imperio con su nombre, y se ha convertido en una marca que factura millones de euros al año.

Según los expertos de Harvard, el motivo de su éxito podría radicar en el hecho de que la gente se puede identificar con ella (gracias a su indiscutido carisma y sentido del humor) pero al mismo tiempo logra ser totalmente aspiracional. No en vano, una sólo foto suya puede alcanzar más de 130,000 likes en instagram en cuestión de horas.

Hoy en día el tener followers en instagram es como una especie de caché, el numero de followers es lo que la hace atractiva para las marcas y la convierte en un influencer (persona influyente) de las redes sociales. Imagínense que tiene más seguidores que personalidades como Karl Lagefeld, Reese Witherspoon, Angelina Jolie e incluso Kate Moss. Imagínense que hasta tiene exactamente el doble de seguidores que la marca Calvin Klein, quien la nombró oficialmente embajadora de la marca CK!
Los diseñadores la pagan por elegir prendas para sus outfits y colabora con marcas para armar historias en su blog. También recibe una tonelada de regalos en prendas, joyas y todo tipo de accesorios y cobra entre 50,000 USD sólo por asistir a eventos locales.

Pero además de los 1.5 millones que gana en publicidades en su blog, y lo que factura prestando su imagen para marcas y eventos, Chiara también logró trasladar la fama de su blog a una divertida línea de calzados que el año pasado le produjo entradas de más de 5 millones de dólares.

Este fenómeno logró en poquísimo tiempo lo que muchos solamente sueña. La chica que empezó blogueando sobre moda, ahora está creando sus propias tendencias e inspirando al mismo mundo de la moda y siendo retratada para las portadas de las revistas que solía leer.


domingo, 13 de marzo de 2016

FACEBOOK FRENEMIES


En el Facebook todos queremos ser como Roberto Carlos y tener un millón de amigos. Sin embargo, con el puñado que tenemos ya hay unos cuantos que nos estresan  y verdaderamente nos sacan de nuestras casillas. A veces los bloqueamos, pero otras simplemente los sufrimos.  Tal vez porque en su existencia real son mucho más tolerables que en su existencia virtual. El problema es que muchas veces Facebook potencia el nacimiento de ciertos alter egos bizarros y absolutamente odiosos que convierte a nuestros amigos en frenemies osea que nuestras amis del mundo real se convierten en amienemigas del Facebook.

Les garantizo que de este elenco de indeseables feisbukeros, todos tienen al menos uno en su lista de amigos.

Animalistas: Por lo general tienen 18 gatos, 8 perros y el muro lleno de fotos de perros extraviados. Son de los que registran con un rigor casi científico todas las actividades de sus gatos, como si fueran seres de una inteligencia sobrenatural y suben 750 fotos por día ellos haciendo las cosas más banalmente gatunas como si fueran actividades maravillosas y casi místicas. Hasta ahí se les tolera. Pero cuando empiezan a atacarte por preguntar en “Alguien sabe” dónde se puede comprar un chihuahua (porque todo animalista obsesivo aboga por el comportamiento éticamente comprometido de adoptar animales sarnosos, parasitados, minusválidos, maltratados, malqueridos y traumados rescatados de la ultra tumba y creen que el pedigrí es sinónimo de maltrato animal) ahí como que ya da cosita. Está bien que les quieran a sus gatos, está bien que no practiquen la cacería, que no coman carne ni usen pieles, pero  quienes son para juzgar la elección no comprometida de elegir a un perro por su raza. Como dice la Chiqui Legrand: “¡Así Noooo!”

Profesor de castellano: Estos son los más plagas del planeta. Cuando no activas el corrector automático (o peor aún, cuando éste es el que te corrige mal) ellos no tardan en  corregirte el desliz. Lo peor de todo es que la mayoría de las veces no les cae la ficha de que se trata de un error de dactilografía. En esta era de los Smartphones, cuando el 90% de nuestros posts del facebook los hacemos desde el celular, valiéndonos del diminuto teclado y nuestra cada vez más desmejorada vista, es normal que se te escape un  “VESO” en vez de “BESO” o un “BAMOS” en vez de “VAMOS”. Pero tu amigo es tan gil y pelotudo, que no atina a darse cuenta de que la B y la V están peligrosamente juntos en el mini teclado QWERTY, y te salta con la RAE a tratarte de burro y explicarte hasta la etimología de la palabra en cuestión.  Y No te queda otra que contestarle en MAYÚSCULAS (O sea gritando en digital): “¡PERO PAAAR FAVAAAR! OVBIO QUE NO SOY TAN BALLE Y TAN VURRA COMO ME CREES NDE PABO!”

Tagueadores compulsivos: Estos amigos nos hacen temblar cada jueves y cada viernes con sus #TBT Y #FBF porque de su baulito de los recuerdos siempre sale esa foto en la que salís bizca, más borrasha que el de la arbolada o aquella en la que tenés aproximadamente 25 kilos de más y llevabas puesto ese vestidito nefasto que hace que Lady Gaga quede básica. Estos tagueadores son capaces de anular tus posibilidades de levante en l mundo digital con un simple click y de convertirte en el comentario del día del chat privado de tus frenemigas del mundo real. En la misma categoría están los que te taguean en cada uno de sus posts, hasta cuando comparten el sountrack del canto de la ballena azul,  o cuando postean el link a las 20 maneras de clavar un clavo sin usar un martillo y jamás terminas de entender el  porqué. 

Macateros: Ellos no le venden a su madre, porque la prójima vino fallada de fábrica y está más rallada que el hijo que parió. Un día están vendiendo el último brebaje de YERBALIVE  y al día siguiente las carpetas de crochet que teje su abuela. Te insisten para que compres cosas que no sólo jamás tuviste intención de comprar, sino que no las aceptarías ni como regalo. Lo peor es cuando usan tu muro de cartel invadiendo tu espacio como si se tratara de espacio publicitario y cuando te acosan al inbox ofreciéndote cuanta chuchería tienen en su poder en ese momento. A veces son tan tediosos que te hacen creer que estás en Pettirossi.com y no en el Facebook.

Candy Crushers: Será que este maldito juego endemoniado alguna vez se acabará. Confieso que fui adicta hasta que hace 1 año me trabé en el nivel 386 y no pude salir ni endeudándome para comprar todos los boosts disponibles. Pero hay gente que simplemente no desiste. Ellos son los adictos al “Sweet, Taaaasty, deliiiicious, diviiiine”, pedigüeños de vidas y de bombas de colores que siempre están 500 niveles más avanzados que vos.
Haters: Ellos aman odiar. Siempre, siempre están listos para tomarse con alguien en el facebook. El muro ajeno es su campo de batalla y no desaprovechan oportunidad para ironizar, satirizar y cizañear. Si no encuentran con quien pelearse, se dedican a tirar plagueos al vacío, contra el gobierno, contra los baches, contra su club rival, contra la gente en general, y hasta al prójimo de Lassie van a encontrarle algo reprehensible. Su muro es el equivalente digital al muro de los lamentos.

Religionarios: Ellos hacen de su religión su batalla. Si son evangélicos se quejan porque viene el Papa y si son católicos despotrican contra el diezmo.  Son las armadas digitales de una especie de cruzada moderna que francamente es espantosa pues tiene más de intolerancia que de religiosidad. Después están los que meten la religión en todo y te mandan setecientas oraciones y buenos deseos y cadenas de San Antonio, San Cayé y San Toascosas las 24 horas del día. A todos tus comentarios ponele la firma de que pondrán: AMEN, y se pasan mandándote “bendiciones” hasta en tus post más pelotudos. Si posteás: “Estoy viajando a Ciudad del Este para el Black Friday!” van a ponerte BENDICIONES. Si posteás: “Olimpia Campeón” tambiéeen van a poner Bendiciones. Creo que hasta si posteás: “Samaniego badulaque” tambiéeen van a escribir lo mismo ya que es su expresión facebookera de cabecera.