jueves, 6 de agosto de 2009

CITA A CIEGAS…ATRACCIÓN FATAL


A todas, aún a las más espléndidas, nos llega un momento en el que nos encontramos solas o terriblemente mal acompañadas y nos entra una especie de desesperación. Nuestro príncipe azul parece estar galopando en su corcel a toda velocidad, pero en dirección contraria. Ahí nos empieza a atacar el fantasma de la tía solterona. La que se quedó a vestir santos, a criar gatos o a recordar glorias pasadas al más puro estilo de la dramática Baby Jane. Al empezar a sentirnos solteronas en trámite no nos queda otro remedio que aceptar las sugerencias de nuestras amistades y embarcarnos en el terrible y patético reto de conocer “gente nueva” y terminar aceptando una o mejor dicho VARIAS citas a ciegas.

A pesar de que sabemos que dentro del género “gente nueva” se encuentra una infinidad de subtipos de mamarrachos y adefesios, nos armamos de coraje y empezamos a salir compulsivamente con todos los prospectos de alma gemela sin garantía que te presentan tus amigas, tus tías, tu madre o, en el peor de los casos, internet.

Ahí mismo terminás saliendo con el primo de la amiga, de la prima de tu amiga que a pesar de que te aseguraron que era el hombre ideal, en la cita te das cuenta que, tiene 38 y sigue viviendo con sus padres, te llega a la clavícula, disimula su incipiente calvicie con un patético combover y encima de todo eso cuando te habla treinta minutos ininterrumpidos sobre su pasión por la albirroja sesea terriblemente lanzzzandote escupitajos. Tras limpiarte la cara con la servilleta, empezás a maldecir el día en que aceptaste salir con este cavernícola y asumís el hecho de que este será el primer de muchos desastres.


Descartado el candidato de tu amiga, pasás al siguiente, el de tu madre. Gran error y lo peor de todo es que lo sabés de antemano. Los “candidatos” de las madres siempre son los peores. Pero como no te la vas a sacar de encima hasta que salgas con el hijo de su amiga no te queda más remedio que embarcarte en otra salida destinada al fracaso. Para convencerte seguro te dice que es de una familia “re bienuda”, “muy fino y buenmozo”, y todos esos adjetivos añejos que usan las madres para decir que es churro y tiene plata. Luego te cuenta, que su amiga le confesó que su hijo le dijo que no encontraba novia porque “las mujeres de este país están todas locas”. Y como vos no estás loca, simplemente desesperada, ambas madres se alían para unir las familias. Antes de que te pase a buscar ya estarán haciendo una lista mental de los invitados a la boda e imaginándose como se verán los nietitos. Acto seguido llega el hijo de la amiga en un auto fantástico, impecablemente vestido, el pelo perfecto, bronceadito y con un lomazo satánico, un bombonazo digno de ser hijo biológico de los Jolie- Pitt. Inmediatamente empezás a sonreir como pelotuda y a entretejer tus sueños de boda a los de ambas madres. ¡TON-TA! ¿Acaso te olvidaste que es el hijo de la amiga de tu mamá? En la cena, cuando te dés cuenta de que sabe más de moda que vos, se te va a prender la lamparita y comprenderás que el verdadero motivo por el cual no encuentra novia, es porque la “loca” es él, y como aún no ha salido del closet, su madre no lo sabe y le cree el cuento de que “las mujeres estamos todas locas”.

De pronto una se encuentra envuelta en un carrusel de ilusiones y decepciones. Las dos citas con las que empezaste se convirtieron en 40, en las cuales saliste con Pachuco Bailarín (el socio cachaquero y baboso de tu compañero de facultad), Mr. Big (el primo de tu amigo gay que tiene todo grande, el auto, la nariz y sobre todo el ego), Satánico Pandemonio (el metalero peli larguis que te llevó a tomar birras en un antro donde no querías ni apoyar tus zapatos), Kinder Sorpresa (el amigo de tu prima que parecía perfecto hasta que se rió y te encandiló su diente de oro), el Chico Migraña (el emo-looser que te presentó el novio de tu mejor amiga), Les Miserables (el mega looser compañero de trabajo de tu primo que te llevó al cine porque había una promoción 2 x 1, y al terminar te llevó a Mc Donald’s, donde remató sacando una calculadora en la caja para dividir lo que cada uno tenía que pagar). En síntesis, ya para la cita N° 20 una empieza a extrañar al hijo gay de la amiga de la madre…. Que al menos estaba re bien, compartía tus intereses y te llevó a cenar a un restaurante regio.


En la fase 2 de la desesperación. Cuando las 40 citas a ciegas han fracasado estrepitosamente. Decidís tomar al toro por los cuernos y recurrís, discretamente protegida por algún Nick sexy como gatita mimosa 23 (porque hay 22 pelotudas que se pusieron el mismo apodo antes que vos) a explorar las alternativas que ofrece internet, solo para constatar que el mundo virtual alberga más mamarrachos que el real. Los 100 mails que recibís en tu nueva cuenta revelan una amplia gama de geeks, nerds fans de Star Trek, degenerados sexuales, viejos verdes atrevidos, adolescentes calentones, inadaptados sociales y engendros con los cuales no compartirías ni siquiera la fila del supermercado. Tu computadora se transforma en una pecera a través de la cual te aparecen sapos y renacuajos mil veces más desesperados que vos y que jamás podrán convertirse en tu príncipe azul.


Como las mujeres somos perseverantes por naturaleza, no nos damos por vencidas y recomenzamos el suplicio de volver a embarcarnos en la enfermiza y patética sucesión de citas ciegas, bizcas y sordomudas. Como la esperanza es lo último que se pierde, seguimos jugando a la raspadita, y cada vez que nos sale “siga participando”, por más de que las probabilidades de ganar sean ínfimas, lo seguimos haciendo.


En la fase 3 (recuerden que la tercera es la vencida) la desesperación nos lleva a volver a aceptar las sugerencias de nuestras amistades. Como ya no confiamos en su criterio de selección, y hemos comprobado que aceptar una cita a ciegas constituye un serio peligro, aprendemos la sabia lección de filtrar previamente a los candidatos. Aquí les dejo unos tips de filtración infalibles:

1. Fijate muy bien en como describen tus amigas al “candidato” Si lo describen como Re bueno, sumale un re a feo. Agradeceles amablemente y gritá NEEXT!!!

2. Toda mujer del siglo XXI sabe que Facebook y Orkut son sus mejores aliados para filtrar al “candidato”. Ahí vas a ver sus mejores y peores fotos (sobre todo las que taguean sus amigos), sus intereses, gustos, actividades, etc.

3. Si aprobó los dos primeros puntos y decidís darle una oportunidad al salir con él tené preparada una salida de emergencia para escapar con gracia si el candidato resulta ser un indeseable. Pedile a una amiga que te llame al celular en una hora, con esa hora basta para saber si la cita va bien o no. Cuando te llame, según las circunstancias, podés responder la llamada saludando a tu amiga y hacer como si nada, o fingir que es tu mamá que te llama por una emergencia familiar que te permitirá correr como el correcaminos antes de que las cosas superen tu nivel de tolerancia. Recuerda que huir a tiempo no es cobardía.

4. Si se trata de un levante cibernético. Ultimá todas las precauciones. Citalo en un lugar discreto (para evitar que tus conocidos te vean por si te aparece vestido de Spock) y tené previstas dos llamadas de amigas por si tu criterio de filtración te falla en la primera hora.

5. Si todo va bien, pero simplemente no hay química y detectás que el “candidato” opina lo contrario, no te arriesgues a tener que lidiar con un acosador emocional que seguramente te acosará a llamadas y mensajitos patéticos y no correspondidos, cortá por lo sano. Te recomiendo que te memorices el número de algún delivery por si te llega a pedir el número de tu celular. Cuando te llame a tu supuesto número y le respondan Pancholo’s va a captar muy bien la indirecta.

6. Si todo sale bien, si saliste con el hombre perfecto de tus sueños, lo más probable es que seguís soñando. Esto no suele pasar en las citas a ciegas. Si llega a pasar, cruzá los dedos para que el reciba una llamada y tenga que salir corriendo como el correcaminos no sea él!!!

sábado, 11 de julio de 2009

The front row: Personalidades de la Primera Fila


En las pasarelas internacionales de Londres, Milán, Paris y Nueva York, la primera fila cobija no solo a celebridades, sino a las personalidades de la moda, aquellos grandes nombres que representan el “quien es quien de la moda”. Tener un front row seat es un privilegio enorme. Quienes los ocupan, saben muy bien que se tienen ganada esta ubicación privilegiada y se sientan en sus asientos como si se tratasen de tronos.

El Who is who de la moda está compuesto por los editores y columnistas de la prensa especializada y los shoppers de las principales tiendas de lujo. Los diseñadores se desviven en atenciones con ellos, y ni bien ocupan sus tronos reciben los más variados obsequios y la más absoluta reverencia.

En esta edición les presentamos a los principales front rowers de las grandes pasarelas:

Carine Roitfeld: La fantástica y hermosa Carine, no solo es la editora del Vogue Francés, sino también es un auténtico ícono de la moda. Es una de esas mujeres con glamour innato que actúan con naturalidad a pesar de estar caminando sobre tacos de 20 cm y llevan sus 50 años como si fueran 20. Lo más importantes en ella es su actitud siempre alegre, sonriente y divertida. Por supuesto que se ha metido a todos los diseñadores y fotógrafos en el bolsillo, desplazando kilométricamente a su rival, la odiosa editora del Vogue americano Anna Wintour. Carine es la musa de Tom Ford y en su momento, también inspiró a Yves Saint Laurent. Al tomar las riendas del Vogue Francés en el 2001, transformó radicalmente la revista, llenando sus páginas con contenido transgresor e irreverente. Su equipo de asistentes y colaboradoras, o mejor dicho su dream team, está compuesto por Emmanuelle Alt, Julia Von Boehm, Melánie Utzmann Huynh y Marie Amelie Sauve. Con ellas se lleva de maravillas, como auténticas amigas, cosa que no sucede con Anna Wintour, famosa por tratar mal a sus asistentes, al punto que una de ellas, Lauren Weisberger, al renunciar escribió el célebre libro “The Devil Wears Prada” creando al personaje de Miranda Priestly, inspirada en su satánica ex jefa.

THE FRENCH VOGUE GIRLS:

EMMANUELLE ALT


JULIE VON BOEHM

MELANIE UTZMAN HUYNH

Anna Wintour: Es una de las caras más conocidas del mundo de la moda. Cuentan que cuando fue entrevistada por la anterior editora de Vogue Grace Mirabella, ésta le preguntó que trabajo le gustaría ocupar. La Wintour le respondió: “el tuyo”. Dicho y hecho. Desde 1988 se desempeña como la editora de la US Vogue. Ha sido fielmente retratada en el libro que mencioné anteriormente y es famosa por su flacura, su mal genio, su eterno corte carré y sus coloridos vestidos. Adicta a las pieles (cada año lidera la lista de las peores vestidas del grupo de activistas de los derechos de animales PETA) y a los lentes de sol (los cuales no se quita ni en los lugares cerrados), se ha convertido en una de las personas más poderosas del mundo de la moda. Su nombre pesa tanto como la revista que edita. Es aclamada mundialmente por su buen ojo para captar las tendencias y a su favor cuenta el hecho del apoyo que da a los jóvenes diseñadores, a muchos de los cuales ayudó a alcanzar el estrellato, como fue el caso de John Galliano y Marc Jacobs. Su carácter frío y sus aires de diva le han ganado el apodo de “Nuclear Wintour”.


André Leon Talley: Este excéntrico y enorme hombre de color es un habitué de la primera fila desde hace más de 25 años. Su mentora en el mundo fashion fue nada más que la icónica Diane Vreeland. Trabaja actualmente con Anna Wintour en el Vogue americano y a la par que su gran amiga, ha ayudado a promover a numerosos jóvenes diseñadores. Entre sus recientes aciertos, figura el hecho de haber presentado a Michelle Obama al joven diseñador Jason Wu, quien la vistió divinamente para la ceremonia de asunción al mando de su marido.

Anna Piaggi: Uno de los personajes más excéntricos de la primera fila, lleva más de 20 años al frente de una de las columnas de tendencias más importantes de la edición italiana de Vogue, la cual escribe e ilustra. Pero el hecho es, que ella es mucho más interesante que sus textos, ya que se viste para divertir a la gente. En su guardarropa (que según cuentan alberga más de 3000 vestidos y 270 zapatos) conviven desde vestidos de inicios de siglo de Poiret, hasta las últimas creaciones de Dolce & Gabbana. Amiga íntima y musa de Karl Lagerfeld y Manolo Blahnik. Viste con extravagancia, como una especie de abuelita psicodélica, combinando sus eclécticos conjuntos con los más divertidos sombreros. En el 2006 el victoria & Albert Museum de Londres organizó una exposición en su honor con su inmensa colección de vestidos.


Susy Menkes: La temible crítica del diario británico Herald Tribune tiene la reputación de tener la pluma más afilada en cuanto a moda se refiere, lo que le ha ganado el apodo de “Samurai Suzy”. Es otra gran excéntrica. Como la Piaggi, es una abuelita fashion, aunque mucho más british y bastante más recatada. Se peina con una banana inmensa e inconfundible que prácticamente lleva su firma. Su trabajo editorial no se limita a los desfiles, también escribe sobre hechos de actualidad que pueden influir en la moda, como la economía y sobre los grupos influyentes como el PPR o LVMH. No tiene ningún pelo en la lengua a la hora de criticar una colección. En la colección Primavera-Verano 2008 fulminó con una crítica arrolladora, acusándolo de copiar a otros diseñadores y de presentar un espectáculo freak. Como es un personaje tan influyente, Marc Jacobs no contestó la crítica, concentrándose en hacer las paces. Dos semanas después, en su desfile de Louis Vuitton (para quien Jacobs diseña), le dejó un regalito a la Menkes en su asiento del front row, una simpática remera hecha especialmente para ella, con una serigrafía en la que aparecían ambos haciendo muecas. El resultado: una crítica muy positiva por parte de la Menkes y una retractación sobre lo que había dicho en su columna anterior sobre Marc Jacobs y campanas de paz.

Franca Sozzani: Editora de Vogue Italia desde 1988. Sus vínculos con el arte se ven en cada página de esta revista, que según ella se centran en la estética y no en la tendencia. Es una mujer muy culta y sofisticada que ha escrito varios libros sobre fotografía, moda, arte y diseño. Es un ícono de la elegancia que ha convertido a la Vogue Italia en una publicación que apunta a la genialidad y la creatividad detrás de la moda, alejándose radicalmente de todo lo comercial y masivo.

Julie Gilhart, Michael Fink, Linda Fargo, Anna Garner y Ken Downing: a pesar de no ser tan conocidos entre el público en general, los desfiles no empiezan hasta que ellos ocupen sus lugares, en la primera fila por supuesto. Sus opiniones son las más importantes para los diseñadores, pues éstos son los compradores o buyers más importantes de la industria de la moda. Son los encargados de comprar las colecciones de los diseñadores que irán a parar a las tiendas más prestigiosas del mundo como: Barneys, Saks, Bergdorf and Goodman y Neiman Marcus.

LAS MUSAS DEL CINE Y DE LA MODA


El séptimo arte siempre ha influenciado las tendencias de la moda, tanto a la hora de imponerlas como a la hora de inspirarlas; muchas veces proponiendo directamente nuevos estilos y otras veces sirviendo de base de datos para la revisión y readaptación de estilos de décadas anteriores.

Las estrellas de Hollywood vivían de su fama. La popularidad siempre fue directamente proporcional a sus cachés. Mientras más seguidores y admiradores tenía una actriz, más ceros se le iban sumando a sus remuneraciones contractuales. Desde que el rostro de estas míticas mujeres empezó a ser reproducido en pantallas de cine y tabloides ellas adquirieron la noción de la importancia que la imagen tenía en su popularidad.
La elegantísima Coco Chanel

En los años 20 Cocó Chanel fue la figura más paradigmática de la moda, rompiendo con todas las nociones estilísticas de la época y gestando nuevas directrices que acarrearon una autentica revolución de estilo. Sus propuestas se centraban en una mujer independiente que necesitaba moverse con comodidad y apropiarse de nuevos espacios antes reservados a los hombres. Propuso el uso de pantalones y jerséis (ropa antes reservada a la práctica de deportes como el tenis) para el día a día. Fue también una de las primeras diseñadoras en dar destaque a la bijouterie. Pero quienes verdaderamente masificaron las tendencias de Chanel fueron las actrices de la época. Clara Bow, la “it girl” del cine mudo inspiró a innumerables mujeres de clase media y alta a animarse a las boinas, los jerséis y las faldas tableadas a la rodilla (propuestas por Chanel). Pero definitivamente la mayor influencia cinemática en la moda de los “años locos” fue el corte carré impuesto por míticas actrices como Louise Brooks y Colleen Moore.


Clara Bow, un ícono de los años 20´s


Louise Brooks y el corte que la llevó a la fama


Colleen Moore

Otras actrices como Greta Garbo, Katharine Hepburn y Marlene Dietrich (que fue una de las primeras mujeres en usar trajes masculinos) hicieron del estilo masculino un must en la década del 30. Ellas demostraron a las mujeres que podían continuar viéndose sexy y chic con pantalones, faldas tableadas y sacos sastres de tweed que ocultaban sus cinturas y sus senos.


Antes que YSL lo propusiera, Marlene imponía el smoking femenino

Katharine Hepburn vistiendo su look preferido, pantalones anchos y camisa.

Los años 30 fueron unas de las épocas más glamorosas y celebradas de la historia de la moda. Las estrellas del cine habían alcanzado y consolidado una posición destacada en la sociedad y disponían de excelentes diseñadores que creaban sus looks. Uno de ellos fue Adrian, el encargado del vestuario profesional y personal de las mayores estrellas cinematográficas de la época. La imagen de las actrices, manejadas por los estudios, no solo era cuidada en el set, sino también en cada momento del día y de la noche. El estilismo estaba presente en cada una de sus apariciones públicas.

Greta Garbo fue el ícono de esta era. Su figura femenina y rasgos masculinos le daban un aire misterioso y distintivo. La Garbo supo sacar ventaja su lado más masculino, acostumbrando usar trenchs de corte masculino de una talla más grande que la suya, boinas y pantalones combinados con camisas clásicas con hombreras. El look masculino de la Garbo se convirtió en una de las principales tendencias de la época.


La misteriosa Greta Garbo

A la par que el estilo masculino, causaba furor el estilo más glamoroso y ultra femenino de la sex symbol de esta era: Jean Harlow. Ella fue una de las primeras mujeres en platinarse el pelo (que de tan platinado era casi blanco) y pronto miles de mujeres empezaron a imitarla. La Harlow, que nunca salía a la calle sin sus pestañas postizas, puso de moda los vestidos de satén cortados al bies que se deslizaban por la figura femenina realzando sus curvas y poniendo énfasis en los pronunciados escotes en la espalda.


Jean Harlow, la famosa rubia platino de los años 30's


La década de oro de Hollywood (de los años 20s a los 50s) se caracterizó por el glamour de las estrellas, que siempre estaban impecables y a la última. La elegancia de las actrices de la época no se limitaba a sus apariciones en el celuloide, sino que se incorporaba a su día a día. Asediadas por fotógrafos, curiosos y reporteros, debían estar perfectas las 24 horas del día. Actrices como Ava Gardner, Elizabeth Taylor y Joan Crawford no salían de sus casas sin guantes, usaban sombreros, bellísimas joyas, pieles y vestidos de ensueño para reafirmar su imagen de estrellas inalcanzables.

La siempre impecable Joan Crawford

Elizabeth Taylor

Con los años 40 llegó el color a las pantallas y a la moda. Vivien Leigh, la indomable Scarlett O’ Hara de “Lo Que el Viento se llevó” impuso tendencia con el vestido floreado y romántico de inspiración sureña con el cual recibió el Oscar por este papel.


Vivien Leigh como Scarlett O'Hara

En los años 40, la Segunda Guerra Mundial marcó dos tendencias muy opuestas y bien definidas. Durante la contienda brilló la sobriedad. Las actrices, conscientes de la situación mundial, se dieron cuenta de que no era el momento para hacer gala de los excesos a los que estaban acostumbradas. Aún así lograron verse elegantes en su sencillez con trajes sastres con hombreras y faldas rectas. En la Post Guerra, Christian Dior propone su New Look, que se caracterizó por faldas anchas e híper femeninas y la erradicación total de las hombreras y el destaque de la cintura de avispa. El mundo ya había sufrido demasiado y era momento de volver a empezar. Lana Turner y Rita Hayworth fueron las primeras en adoptar este look.

Lana Turner


Rita Hayworth

El New Look marcó el camino de la moda durante los años 50. La exuberancia y la elegancia recibían particular énfasis con este ultra femenino y pulido. Actrices como Ava Gardner y Grace Kelly hicieron del new look su firma. En las frecuentes fiestas de gala de Hollywood brillaban los amplios vestidos de satén o de lamé con escotes rectos acompañados de delicadas perlas. El maquillaje teatral y exagerado de las décadas anteriores se suavizó, dando paso a bases que se fundían con la piel y que ponían énfasis en los labios pintados con rouge.

Grace Kelly en "High Society"

La naturalmente bella y elegante Grace Kelly era la inspiración de miles de mujeres. Luciendo siempre pulcra e impecable sabía sacarle partido a su elegancia natural y a sus accesorios favoritos: las perlas y los brillantes. El vestido de Edith Head de gasa blanca con el torso drapeado que lució en el celebre film de Hitchcock “Atrapa a un Ladrón” fue uno de los más imitados de esta década.


Grace Kelly con el famoso vestido blanco de To Catch a Thief

La diosa entre las diosas, Marilyn Monroe se convirtió en la mujer más sexy de esta década (y tal vez de la historia). Ella lucía como nadie los vestidos escotados de noche y los llevaba con una soltura increíble. También supo sacar provecho de la falda lápiz típica de esta época que hacía milagros con sus curvas. De la mano de esta actriz, la voluptuosidad volvió a estar de moda.

Marilyn Monroe con su inolvidabel vestido blanco de "The Seven Year Itch"


Marilyn Monroe

Luego llegó la magnífica Audrey Hepburn dándole un nuevo significado a la palabra elegante. Para la filmación de “Sabrina” Audrey fue vestida por Hubert de Givenchy, quien al comienzo pensó que se trataba de Katharine Hepburn y al enterarse de que era otra actriz en un primer momento no quiso vestirla, hasta que la conoció y quedó cautivado convirtiéndola en su musa absoluta. Audrey causó una revolución en la moda, no solo por su figura delgada y nada voluptuosa, sino también por su sencillez. Audrey enseñó a las mujeres a verse elegantes con una camisa masculina, unos pantalones capri y unas ballerinas. La moda pasó a ser más cómoda y las ballerinas hicieron por fin un hueco en los roperos femeninos.

Audrey Hepburn en Sabrina

Audrey Hepburn nuevamente vestida por Givenchy en "Breakfast at Tiffany´s"


Audrey no perdía su elegancia ni al andar en bicicleta

En la época de transición de los 50 a los 60, Doris Day, Natalie Wood y Brigitte Bardot también impusieron la comodidad en la moda. En sus roperos se encontraban jerséis y pantalones de todo tipo y en todos los colores.

El cómodo y relajado look de Doris Day

Natalie Wood

El estilo de los años 60 puede definirse a la perfección con dos grandes actrices: Brigitte Bardot y Mia Farrow. Ambas lucían peinados muy femeninos o a lo garçon, maquillaje de muñeca de porcelana con las pestañas superiores e inferiores bien resaltadas, atuendos juveniles, modernos y llenos de color que seguían las tendencias más populares de inicios de los 60s: los colores y estampados Pucci, el bicolor y las ballerinas.

BB

Mia Farrow

En los 60 Londres desplaza a Paris y Roma como centro de la moda. Este fenómeno tuvo un nombre y un apellido: Mary Quant, la creadora de la minifalda y el vestido baby doll. A ella se le sumaron Biba y Ossie Clark, imponiendo el estilo mod y swing, ambos híper coloridos y modernos, de inicios de los 60s. Romy Schneider sorprendió al mundo al pasar de la imagen de la romántica y virginal Sissi de los 50s a ser una de las actrices más interesadas por el cambio de la moda de los 60s.

Romy Schneider

Catherine Deneuve supo mantener su sofisticación parisina incorporando toques ingleses bien mod, creando un estilo personal e híper sofisticado que la convirtió en una de las musas de esta década y de su inseparable amigo Yves Saint Laurent.

La hermosísima Catherine Deneuve

Catherine Deneuve con su amigo Yves Saint Laurent

A finales de los 60s, en las costas de California se produce otra revolución en el mundo de la moda: el estilo hippie. La excentricidad, la naturalidad y los detalles étnicos dieron lugar a un estilo bohemio que hasta hoy en día sigue marcando tendencias. Sharon Tate definió a la perfección a la chica californiana de los 60s con su melena rubia, maquillaje en tonos naturales y túnicas bien hippies.


Sharon Tate

La actriz y cantante inglesa Jane Birkin también fue un ícono de esta década que incorporó la cómoda moda hippie a su soltura y desinhibición. Birkin dio su nombre a una cartera icónica de Hermés: la cartera Birkin. Al parecer viajaba en un avión junto con el presidente de la compañía Hermes, Jean Louis Dumás, éste extrañado al ver que Jane llevaba una cesta de paja como bolso de mano le preguntó porqué lo hacía a lo que ella contestó que no encontraba ningún bolso cómodo donde pudiera meter todas sus cosas y que además fuera fácil de abrir. Juntos diseñaron una cartera que se convirtió en la más deseada del mundo. Sigue siendo producida hasta hoy en día, cuesta arriba de los 6000 US$ y como la demanda supera el ritmo de producción hay una lista de espera de casi 2 años para convertirse en la orgullosa propietaria de una Birkin.

Jane Birkin

Jane Birkin con la cartera que lleva su nombre

El estilo de las actrices de Hollywood siempre ha tenido que mantenerse actual por motivo de sus carreras. Este hecho las llevó a seguir la moda y proponerla. La pantalla de cine se convirtió en el medio ideal en donde plasmar las nuevas tendencias. Las actrices se valieron de la moda para verse aún más hermosas y los diseñadores se valieron de las actrices para difundir sus creaciones a todo el mundo. Las mujeres siempre han querido verse como las estrellas de la gran pantalla y han hecho todo lo posible para imitarlas. De la mano de las musas clásicas del cine se impusieron tendencias que hasta hoy en día siguen siendo imitadas por estilistas y diseñadores del mundo entero. Hablar de las musas del cine es hablar de belleza, elegancia y sofisticación.