miércoles, 27 de abril de 2011

MADRE HAY UNA SOLA, PERO TIPOS DE MAMÁS... ¡MILES!


Cumpliendo el juramento que hice el año pasado sobre la tumba de Farrah Fawcett y que este año renové sobre la tumba de la regia Elizabeth Taylor, de no escribir nada melindroso ni cursi sobre las madres en mi columna, este año, he decidido hablar sobre los distintos tipos de madres.

Todas sabemos que madre hay una sola, pero también tenemos clarísimo que TIPOS de madre hay MILES. A cada quien nos tocó una mamá única e irrepetible, y todas ellas con algún rasgo distintivo que las hace algo difíciles de sobrellevar en el día a día. Cuando nos desahogamos con nuestras amigas sobre las penurias que a veces nos hacen pasar, empiezan a brotar centenares de historias sobre peleas, llantos y risas y nos damos cuenta de que no somos las únicas en haber deseado alguna vez que la mamá de nuestra mejor amiga nos adoptara. ¡No estamos solas en el mundo! Todas nuestras madres sin lugar a dudas tienen muchísimas virtudes….pero el combo siempre trae alguna que otra maña.

Ahora pasemos a abordar esta selección de tipos de mamá, en la que seguro encontrarán varias características de la madre que tienen en casa….¡o frente al espejo!

La Madre Sufrida: Es el fiel retrato de la victima eterna y ha hecho del chantaje sentimental su profesión. Nos recuerda una que otra vez que ELLA nos PARIÓ (por supuesto con MUCHÍSIMO dolor tras 34 horas de parto) y cada vez que se siente no despreciada por sus hijos (cosa que suele ocurrir varias veces por día) larga alguna letanía del tipo: “Y pensar que en mi época no existían los pañales desechables y los tenía que lavar A MANO, años me pasé fregando tus chiripás y vos ahora no tenés tiempo de llevarme un ratito al súper…. ¡criarás cuervos!” Al crecer se enferma de hobbie para llamar la atención y por más de hagamos todo lo posible por acompañarla de consultorio en consultorio para tratar cada una de sus múltiples ñañas, basta con que una vez no podamos hacerlo, para que le llame llorando a su comadre a quejarse de que la tenemos olvidada. Cuando nos vamos de la casa espera visitas diarias, y si no las cumplimos nos recibe con un: “Ahhh… ¡Apareciste!”. Si no la llamamos por un par de días, al contestar el teléfono se hace la que no reconoce nuestra voz agregando: “Es que hace taaanto que no me llamás….”

La Mamá Esponja: Es la típica madre absorbente, controladora y posesiva. Quiere que sus hijos siempre hagan lo que ella quiere, y COMO ella quiere. Para ella rige la ley de los tres siempre: siempre niños, siempre inútiles y siempre míos, por lo que está convencida que nunca dejarán de necesitarla para resolver todos sus asuntos. Nunca supera la costumbre de decidir por ellos. Y cree que como eligió su primaria, tiene derecho a elegir hasta su carrera. Cuando OSAN manifestar su opinión ella los ignora o los mira como si le estuvieran hablando en arameo. Es la típica metiche que quiere saber todo sobre sus hijos y sus amistades, y no descansará hasta lograrlo. Como no tiene vida propia y vive a través de sus hijos, éstos tienen que hacerla partícipe de absolutamente todas sus experiencias y decisiones. Desde su más tierna infancia va tejiendo sus redes informativas como toda una súper espía y no duda en irrumpir en todas y cada una de sus relaciones amorosas, sociales y hasta laborales. Su principal temor es que se le rebelen los hijos y decidan por sí mismos por lo que no acepta ningún tipo de disenso. Ante cualquier cuestionamiento ella contesta con un tajante: “Porque Sí”. La decisión ya está tomada y nada que los prójimos puedan hacer le hará cambiar de opinión.

La Mamá Ciclotímica: Es toda una caja de sorpresas. Uno nunca sabe hacia qué lado va a patear. Si amanece de buen humor es la reina de la paciencia y de la comprensión. Pero cuando amanece revirada es capaz de explotar con una fuerza tsunami-volcánica ante la más mínima provocación. Cuando amanece pirevaí, los castigos, los plagueos y los gritos están a la orden del día. Al crecer los hijos, como ya no les puede castigar, el sarcasmo se convierte en su nuevo canal de desahogo, adquiriendo todo el encanto ponzoñoso de un dragón de Komodo. Sus insultos y comentarios fuera de lugar, son capaz de arruinar hasta la cena familiar más amena. Pareciera hasta que aprovechara las festividades y reuniones para hacer gala de su mal carácter.

La Mamá Sobreprotectora: “¡Cuidado!” es su palabra favorita. Ella no sólo se encarga de solucionar los problemas de sus hijos, sino también hace lo imposible por evitárselos. Seguramente los prójimos ven hasta la más inocente calesita como si fuera una montaña rusa ya que cada vez que se acercan a una su madre grita desaforada: “¡No te subas ahí, porque te vas a caeeeer!! ¡Cuidaaadooo, atájate fueeerteeee!”. Está convencida que sus hijos están hechos de cristal y que la más leve caída puede ocasionar daños irreparables en sus frágiles cuerpecitos. Es la típica mamá exagerada que cree que se va a caer el mundo ante el problema más mínimo. Si alguno de sus hijos tiene el más leve asomo de fiebre ya le auto diagnostica con dengue hemorrágico y llama llorando a una ambulancia. Está al tanto de todos los riesgos de la sociedad y toma en cuenta hasta los de Tanganica con tal de tener siempre un motivo para alarmarse. Está convencida que todos los caramelos que se venden en la calle vienen con droga y que si sus hijos están a 10 metros de un fumador pueden desarrollar cáncer de pulmón. Ante la más leve corriente de viento, abriga a sus hijos como para ir a Siberia y si alguien estornuda en su cercanía empieza a desinfectar el ambiente y hace una llamada al médico para evaluar las posibilidades de contagio. Al crecer sus hijos, cada vez que estos abren la puerta para salir de noche les advierte sobre las últimas modalidades de secuestro y les recuerda que no besen a nadie sin antes exigirles un test de ELISA. Los espera despierta hasta que regresen, obviamente preocupadísima, dejándoles 145 mensajes en el celular agregando en cada uno de ellos algún motivo de preocupación que se olvidó de mencionar antes. No se va a dormir hasta no haberles hecho a sus hijos un alcotest, controlar la dilatación de sus pupilas y su temperatura.

La Mamá Despreocupada: Es el extremo opuesto y radical de la anterior. Pareciera que perdió todas sus neuronas en el parto. En su casa reina el caos. Llega tarde a todas partes, se olvida de todo (a veces hasta de sus hijos) y es la última en enterarse de las cosas. Si tienen fiebre, no se percatará hasta que los prójimos empiecen a delirar. Su bajo nivel de preocupación la convierte en una madre exageradamente permisiva que sonríe con cara de bombalicona hasta cuando sus hijos están literalmente descuartizando la casa del vecino. Nada la inquieta y nada afecta su paz. Sus hijos pueden estar trepados al árbol más alto del parque o golpeando con una guacha a sus primitos, pero a sus labios no se asoma ni el más tímido de los retos. Cuando sus hijos “redecoran” una habitación ajena pintando sus paredes con monigotes y paisajes infantiles, en vez de alterarse, es la primera en elogiar la iniciativa artística de sus pequeños Picassos ante la cara de espanto de la dueña de casa.

La mamá Prusiana: Rígida y estricta son los adjetivos que mejor la describen. Sus hijos siempre se comportan bien en la mesa, tienen su dormitorio siempre ordenado, jamás dicen groserías ni hacen travesuras, sacan excelentes notas, saludan educadamente y dicen por favor y gracias. Para los dos años ya parecen haber incorporado todas las normas sociales que existen ya que su madre se encargó de inculcarlas desde su nacimiento. Sus hijos responden tan bien a sus órdenes monosilábicas que parecen haber sido entrenados por un entrenador de perros y ella soluciona cualquier eventual desliz con una mirada autoritaria digna de un oficial de la SS. Si bien son muy admiradas por las demás madres, uno no puede dejar de sentir una lástima inmensa por sus pequeños soldaditos del orden y la disciplina.

La Mamá Cool: Es canchera, farrista y buena onda y en su casa deja que los niños hagan lo que quieran; y si bien reina el caos, la diversión está a la orden del día. Ella escucha rock and roll y tiene novio y como es una eterna adolescente, más que madre, se considera la mejor amiga de sus hijos. Todos los amigos de sus hijos la adoran y secretamente desean que ella los adopte. A la par, sus propios hijos desean desesperadamente también ser adoptados por otra madre. Su hija probablemente está podrida de que su madre le robe la ropa y compita con ella y sus hijos estarán hartos de que irrumpa en sus reuniones haciéndose la canchera con todos sus amiguitos.

La mamá New Age: Lo suyo son las causas y el pensamiento positivo. Como tiene un doctorado en alguna ciencia social, tiene el dinero suficiente para enviar a sus hijos al mejor colegio bilingüe pero los anotó en una escuelita graduada “para que conozca la realidad y no viva en una burbuja”. Lleva a sus hijos a cuanta marcha de protesta y seminario yogi haya en el país. No les permite ver televisión ni usar la computadora e intenta convencerlos a toda costa que de lo lindo que es hacer talleres de reciclaje y huertos caseros orgánicos en su tiempo libre. Sus hijos apenas conocen el azúcar (obviamente morena) y jamás probaron siquiera un sorbo de gaseosa. Les enchufaba té verde en la mamadera y las merienditas “naturales” que llevan al cole hacen llorar de lástima a sus profes. Si bien sus hijos lo único que desean es ver Cartoon Network, tomar coca y atiborrarse de golosinas, ella está convencida que en su casa reina la armonía gracias a los cristales, las esencias ayurvédicas purificadoras y la orientación feng Shui de sus muebles.

La mamá Malcriadora: Está como hipnotizada por sus hijos y siente una especie de adoración hacia ellos que la enceguece de todos sus males. No escatima en gastos con tal de verlos felices y es capaz de contratar al Cirque du Soleil para animar sus cumples con tal de agasajar a sus bebecitos y de paso hacer morir de envidia a todas sus amistades. Suelen desarrollar la tediosa costumbre de simular interés preguntando a todos sus conocidos una infinidad de preguntas sobre sus hijos, tipo: ¿Cuándo empezó Susanita a gatear? ¿Cuándo aprendió Juancito a leer? Sus verdaderos motivos pronto quedan revelados, cuando con cada respuesta, ella termina comparando a sus hijos, quienes por supuesto siempre empezaron a gatear y a leer 10 meses antes que cualquier ser humano del planeta. Generalmente crea demonios insoportables, a quienes nadie quiere recibir en su casa, pero ella sostiene que todos le envidian sus hijos por lo brillante y superdotados que son.

La Mamá Fashionista: Siempre es la más regia en todos los cumples y reuniones escolares y sus hijos parecen sacados de un catálogo de Baby Dior. Su lema es estar siempre a la moda y las notas están siempre en un segundo plano. Para ella lo importante no es que sus hijos traigan 5 en la libreta, sino que traigan puesta siempre las mejores pilchas. Sus cumples son siempre hiper mega ultra fantásticos, pues lleva a su decorador personal para decorar hasta los cumples que festeja en el recreo del cole. Desde la más tierna edad sus hijos ya están familiarizados con la pelu, el dietólogo, el gimnasio, el spa y el solarium.Cuando crecen, sus prolijos mini fashionistas terminan más huecos que la madre y moviendo sus cabezas al unísono pueden formar un excelente grupo musical de maracas.

DAR UNA VIDA ENTREGANDO LA MÍA: MABEL ARCONDO Y DANIEL MILESSI



Mabel Arcondo fue una pintora autodidacta, nacida en Asunción en 1940. Su admirada obra pictórica, las difíciles circunstancias de su vida, su espíritu inquebrantable y la increíble entrega de amor y vida que hizo a terminar sus días la convirtieron en una especie de personaje mítico de la pintura paraguaya. Al respecto, su amigo Manolo Prieto comentó: “Caso singular este de Mabel, pues pocas veces antes la atención del público se había dirigido tanto a los aspectos puramente privados de la vida de un artista, como cuando de ella se hablaba. Mabel y sus circunstancias: una parálisis progresiva, una personalidad casi indomable, un círculo de amigos incondicionalmente afectivos, ser descaradamente del signo de escorpio.”

A los 17 años, una epidemia de poliomielitis la ataría por el resto de sus días a una silla de ruedas. La enfermedad la hizo atravesar una serie de pruebas extraordinariamente difíciles para una adolescente: prolongadas internaciones en las cuales era sometida a incómodos y dolorosos tratamientos, días de soledad e ilusiones rotas coronados por la intolerable angustia de la inmovilidad.

Pero frente a estas duras pruebas triunfa su espíritu. Sus ganas de vivir, su inagotable imaginación y aquel pincel que sostenía dificultosamente con una mano y dirigía con la otra salen al rescate. En su obra teje un mundo de sueños, de fantasías, de magia, de poesía, en los que siempre se puede encontrar un rastro de aquella niña que no se dejaría vencer por las adversidades.

Para una muestra realizada en su homenaje en la Galería de Pintura naif y Arte primitivo Ysanne Gayet en octubre de 1993, el maestro Livio Abramo escribe: “Y con Mabel, el arte. El arte, que fue para ella no sólo la realización de una natural tendencia como también un medio de liberación y de afirmación de la vitalidad de su espíritu. Mabel supo encontrar un canal de evasión que es el arte, volcando en él toda su fina sensibilidad enriquecida con los elementos que su extensa cultura le ofrecía como complementación de su lenguaje expresivo. Y como convenía a ella, su arte es toda reminiscencia, connotaciones con lo inconsciente. Fantasía y misterio matizados por un raro y extraño sabor a cosas de infancia. Esto es lo que presta particular encanto a su pintura: la ingenuidad, sin embargo muy refinada, de la forma comentada por el sapiente, dramático y muchas veces irreal colorido. Colorido que es, en la pintura de Mabel, su más madura y significativa conquista plástica. De sus cuadros emana siempre un significado recóndito, simbólico, que podemos hasta calificar de superreal, en un ejemplo casi único en el arte paraguayo”. (“Diccionario de las Artes Visuales del Paraguay”; Lisandro Cardozo, 2005.)

Su enfermedad tampoco socavó su sentido del humor y sus ganas de vivir lo más intensamente posible. Mabel era un personaje fijo en las tertulias artísticas de la época, muchas de las cuales se realizaban en su propia casa. Todos la recuerdan con cariño, siempre dispuesta a ayudar a sus colegas pintores y a abrir las puertas de su casa para una partida de bridge o una noche de fiesta. Mabel en cierta ocasión expresó: “Lo más lindo que tienen algunas personas es la manera absolutamente generosa de darse”. En toda su vida, la misma Mabel se mantuvo fiel a este lema; pero fue al final de su existencia, cuando realizó su más generosa entrega.

En los últimos años de su vida el trabajo de Mabel se volvió especialmente intenso y fértil. A la renuncia que le imponía su enfermedad a tantos aspectos de su realización como mujer, Mabel supo contrarrestar con esperanza. Ella no se resignaba a vivir a medias, quería vivir, pero en mayúsculas y que su existencia no se limitara al ver al mundo a través de una ventana. Mabel soñaba con casarse y sobretodo guardaba en su interior un enorme anhelo por tener un hijo. Al respecto, su gran amiga Lucy Yegros recuerda: “Cuando yo estaba embarazada, ella a veces me decía, medio en broma y medio en serio: ¡No me vengas a visitar, no te puedo ver así que te tengo envidia por tu panza! Y yo le contestaba que ella también algún día tendría un hijo; y lo tuvo. Para mí, su hijo Daniel es su obra maestra.”

A mediados de los años setenta, Mabel conoció al artista Rubén Milessi, quien se convertiría en su pareja y la ayudaría a hacer realidad el gran sueño de su vida: ser madre. Pero así como lo fuera todo en la vida de Mabel, la maternidad no le sería fácil. Debido a su enfermedad, los médicos se opusieron al embarazo. Le advertían que éste pondría en peligro su vida y le recomendaban el aborto. A pesar de todas las advertencias, ella estaba dispuesta a asumir el riesgo a fin de completarse como mujer extendiendo su vida en otro ser. Su respuesta fue firme: “Yo quiero dar una vida entregando la mía.”

La maternidad largamente imaginada fue poblando sus lienzos con aquel hijo soñado. Pero tal como habían pronosticado los médicos, su embarazo y el nacimiento de su hijo Daniel conformarían el último capítulo de su vida. El 3 de junio de 1976 pudo conocer el rostro de Daniel y ver cumplido su sueño de ser madre. Al poco tiempo su salud se deterioraría con una embolia pulmonar que la llevaría a su temprana muerte a los 36 años.

Más la historia de Mabel y Daniel no termina aquí. Algo que Mabel no podría haber sabido, pero que podemos aventurarnos a pensar que soñaba, era que su hijo seguiría sus pasos en el arte. El fin de la vida de Mabel, significó una entrega enorme, una muestra de amor en su expresión más pura. Significó, tal como ella lo había profetizado, dar su vida por una nueva: la de su hijo, el artista Daniel Milessi.

Daniel Milessi actualmente es un joven artista y diseñador paraguayo que trabaja con medios digitales. Ha participado en importantes muestras y su obra ya ha sido premiada en varias ocasiones. En el 2003 fue Premiado con el 2° Premio del Salón de Arte La Nación por su animación “Yasururú Sororó” y en el 2005 con el prestigioso premio Henri Matisse por su video “Escargots”.

Daniel fue criado por su tía María Eugenia Ratti de Auad, prima hermana de Mabel, quien la acompañó en sus últimos días. Queña, como conocen a María Eugenia, adoptó a Daniel y le proveyó de una fuerte imagen materna y todo el cariño de una madre, manteniendo siempre vivo el recuerdo de su querida prima y amiga. Queña le contó desde chiquitito quien era su mamá, cómo era y le fue narrando numerosas historias y anécdotas sobre ella. Así Daniel creció con una madre muy presente y otra madre idealizada, tejida en sueños y envuelta entre mitos y leyendas.

Sus padres adoptivos le siguieron vinculando a todo lo que era el mundo artístico y cultural, alentándolo a que siguiera los pasos de su madre en el arte. Para Daniel crecer con el mito de su madre significaba también la necesidad de conocer cómo era su madre en realidad. “Yo tuve una mamá que me cuidó, que significó una figura materna muy fuerte, Queña, y otra que conformaba una figura materna todopoderosa, que era Mabel. Crecí con una mamá idealizada y de alguna manera esto a mí me vinculó a lo que es mi carrera artística. Yo creo que me encuentro mucho con ella cuando trabajo artísticamente. De alguna manera me encuentro con ese espíritu de la creación. Como dice mi mamá Queña, la sangre no es agua. Si bien tuve mucho apoyo con la cuestión cultural por parte de mi familia adoptiva, la carrera artística fue una elección propia.”

Al comienzo el arte le produjo cierto rechazo a Daniel, pues se sentía muy presionado a seguir los pasos de su madre, y ante esta situación adoptó una actitud de rebeldía frente al arte. Cuando su ex esposa emprendió un trabajo de catalogación e investigación de la obra de su madre, Daniel tuvo la oportunidad de conocer más a fondo su trabajo, su proceso pictórico, conocer cuadros que nunca antes había visto y que le llegaron mucho, como su serie de obras oníricas, con las cuales se sintió muy identificado. El retomar la obra de su madre, fue el primer paso que lo llevaría a hacer las paces con el arte. “El propio hecho de ser adoptado lleva a uno a estar latente de sus raíces. Aunque uno haya sido súper bien contenido y cuidado, y haya vivido un ambiente familiar fantástico, de alguna manera uno siempre tiene en su interior una especie de búsqueda personal para encontrar las raíces propias.”

Otra experiencia fundamental que sirvió a volcarle definitivamente en el camino del arte fue el conocer a Danielle Covo, compañera de su madre en el hospital, quien de alguna manera mantenía el secreto de todo lo que era su mamá. Danielle también fue víctima de la epidemia de poliomielitis y compartió con Mabel una gran amistad. A pesar de la distancia siempre se mantuvieron en contacto escribiéndose cartas muy emotivas. Daniel y Danielle se contactan primero por email y cuando Daniel fue gana con el Matisse una beca para viajar a París, tiene la oportunidad de conocerla en persona. “Mi nombre viene de ella, me lo puso mi madre en honor a la relación que tuvo con ella. Fue muy fuerte conocerla. Como ella es psicóloga y sobreviviente de la poliomielitis me contó lo que fue para ellas atravesar toda la experiencia del hospital. Me contó lo que era el tratamiento y la terapia para la polio en la época, que era algo tenebroso. No podían abrir las ventanas del hospital, las colocaban desnudas en un giroscopio y las hacían girar frente a todos los estudiantes de medicina. Fue una experiencia súper dura. Hablar con Danielle fue como conocerle a mi mamá, porque su experiencia en el hospital fue exacta a la de mi mamá. Fue súper removedor. Allí me di cuenta del esfuerzo sobrehumano que hizo mi madre para trabajar.”

Pero ya desde sus primeros contactos por e-mail, la expectativa de conocer a Danielle Covo ya había tenido algo que ver con su obra. “El primer vínculo que tuve con Danielle, fue por mail antes de viajar a Francia y ella me había hablado en uno de sus mails de comer una sopa de caracoles clásica francesa cuando nos encontráramos. De alguna manera los caracoles tenían algo que ver con esto que es mi mamá.” Así surge la obra “Escargot”, en la cual filma a dos caracoles que se acercan y se van entrelazando, dando la ilusión de estar teniendo sexo. “Filmé a los caracoles por dos horas y luego le agregué la cuestión de la necesidad de mujer que tenía mi madre, y adapté el video como si fuera una película del ‘76 año en el cual nací y lo musicalicé con un tema de la época: “Je t’aime moi non plus” de Serge Gainsbourg. Así fui armando una fantasía en video de los últimos años de vida de Mabel. Con esta obra gané el Matisse y esto de alguna forma me llevó a reencontrarme con mi madre.”

Si bien el tema de su madre fue importante para reconciliarse con el arte y para aprender su propio lenguaje, en su obra, Daniel aborda diversos temas. “La obra de Mabel no es muy accesible para la nueva gente interesada en el arte, pero sí para la vieja guardia para quien Mabel es una figura emblemática. Estamos hablando de una artista que está en museos de arte latinoamericano al lado de grandes artistas como Frida Kahlo. Creo que yo debería reivindicar su trabajo a través de mi trabajo y con mi propia óptica. Cuando no hablo de ella en mi obra y abordo mis propios intereses personales, de alguna manera le estoy haciendo justicia porque ella terminó su vida para que comience otra nueva, y ésta otra no tiene que estar tan atada a ella. Creo que estaría muy orgullosa de mí por tratar mis propios temas. El tema del sufrimiento de la mujer paraguaya está muy presente en mi obra. Aunque ella no haya sido una campesina, de alguna manera Mabel mostraba el carácter de la mujer paraguaya, su sufrimiento y esas ganas de superarse.”

La reunión con Danielle también le inspiró para hacer un archivo fotográfico que este año se va a materializar. “Planeo abordar los mitos y leyendas de Mabel Arcondo, pero mostrados a través de la fantasía de la imagen. La muestra seguirá dos rumbos. Uno que abordará su obra y otro que abordará su vida. En la muestra convergerán fotografías mías y todo lo histórico que tengo de mi madre, cartas, cuadernos, fotografías familiares acompañados de un montaje en video y una muestra de su obra y su vida. Es un proyecto mucho más personal que artístico. Es la visión de un artista sobre otro artista, pero va más allá de esto, es una búsqueda del hijo a la madre.”

Otro de sus proyectos es el de abrir una residencia artística, que este año se hace realidad con la Galería Planta Alta, trabajando en coordinación con otros países y otros espacios. “El Proyecto nace del centro cultural de España en Sao Paulo, quienes armaron una red de residencias, y como parte del cierre de las actividades de este centro, se pasa el poder gestionante a los propios espacios. Recientemente viajé a Lima a la reunieron los 24 espacios para decidir el futuro de esta red y ver como sostener un trabajo de autogestión que de alguna manera profesionalice al artista, al curador y al investigador. En cierto modo, este proyecto también es una manera mía de homenajear a mi madre, quien siempre recibió y apoyó a muchos artistas.”

En sus últimos meses de vida, Mabel soñó mucho a su hijo y lo pintó en varios cuadros. Hoy quien la sueña es Daniel. “Yo la sueño todo el tiempo. Nuestra relación se basa en sueños. En sueños he hablado con ella, he caminado con ella. Incluso me la describieron como un ángel cuidándome y esto me hizo dudar que fueran solo sueños. Siempre la siento como un halo protector alrededor mío. El hecho que ella haya entregado su vida por la mía significó un enorme peso encima de mí. Hoy le diría gracias por esperar, porque fue largo el proceso hasta llegar no solo a ser artista, sino también a convencerme de que debía reivindicar su trabajo.”

domingo, 24 de abril de 2011

Historia del Perfume: Aromas Perdurables


Probablemente la historia del perfume tiene sus orígenes en la prehistoria, cuando algún anónimo hombre primitivo encendió una fogata para calentarse y por pura casualidad utilizó ramas con resinas y éstas comenzaron a desprender un olor agradable. De hecho, el nombre perfume proviene del latín per (por) y fumare (a través del humo), refiriéndose a la sustancia que desprendía un humo fragante al ser quemada. El hombre primitivo encontró esta fragancia tan agradable que la ofreció a sus dioses para rendirles culto. En un principio estas delicadas fragancias estaban reservado a los sacerdotes y a los reyes o faraones, auténticos dioses en la tierra. A lo largo de las épocas fue pasando a los demás estratos sociales, pero manteniendo siempre su sentido de exclusividad y lujo.

No sabemos exactamente en qué momento el perfume empieza a emplearse en la cosmética. En Mesopotamia, cuna cultural de las civilizaciones, aparece la primera referencia a la perfumería en las tablitas que narran la historia de Gilgamesh, escrita hace 5.000 años.

El antiguo Egipto tuvo una de las industrias perfumistas más importantes de la antigüedad. La elaboración de los perfumes era reservada a los sacerdotes. En un bajorrelieve del Templo de Edfú, se encuentran escritas en jeroglíficos muchas recetas para elaborar perfumes. Los coquetos egipcios literalmente se bañaban en aceites aromáticos de jazmín, lirio, jacinto y madreselva. Las mujeres de la alta sociedad tenían la extraña costumbre de perfumar sus cabezas poniéndo debajo de sus pelucas unos conos hechos de grasa y perfumes que se iban fundiendo con el calor corporal. También aplicaban un aroma diferente a cada parte del cuerpo. Cleopatra se untaba las manos con Kyaphi, un aceite de rosas, azafrán y violetas, y se perfumaba los pies con Aejiptium, una loción a base de aceite de almendras, miel, canela, azahar y alheña. Cuando se abrió la tumba de Tutankhamón en 1922 encontraron varios recipientes que aún expedían un suave aroma al ser abiertos.

Al llegar los hebreos a Egipto adoptan la costumbre utilizar perfumes tanto en sus ritos como sus cuerpos, llevándola a Israel. La Biblia hace referencia en infinidad de ocasiones a los perfumes. Cuando la reina de Saba, quien procedía del “país de los perfumes” visita a Salomón nos narra la Biblia: “Nunca llegaron a Jerusalén perfumes con tanta abundancia como cuando la reina de Saba los trajo para Salomón”. Tal vez sea por este motivo, que en el Cantar de los Cantares, que escribió Salomón inspirado por la reina de Saba, resplandece la máxima exaltación a los perfumes. Otras referencias aparecen cuando Noemí aconseja a su nuera Ruth que se perfume para agradar a Both, el dueño de los campos donde aquella trabajaba; o cuando Judit se arregla y se perfuma para seducir a Holofernes y liberar a su pueblo. El Nuevo Testamento también los menciona, cuando María, hermana de Lázaro, unge con perfume los pies de Jesús y en la adoración de los Reyes Magos en Belén, cuando ofrecen al niño Jesús, oro, incienso y mirra. Nunca un perfume había tenido un destino mayor.

Los griegos pronto adoptaron de Egipto el gusto por los perfumes y el hábito de emplear aromas distintos para cada parte del cuerpo. Alrededor del año 400 a.C., los escritores griegos recomendaban hierbabuena para los brazos, canela o rosa para el pecho, aceite de almendras para manos y pies y extracto de mejorana para cabellos y cejas. Cuentan que Alejandro Magno era capaz de perfumar cualquier habitación con sólo el aroma de su cuerpo. De hecho, los jóvenes griegos llevaron el uso de los perfumes a tal extremo que Salón, uno de los siete sabios de Atenas, cansado de tanto efluvio, promulgó una ley (por supuesto pronto derogada) prohibiendo la venta de esencias. Sócrates tampoco era muy fanático de los perfumes y afirmaba que los hombres no debieran usar perfumes, puesto que una vez perfumados, tenía el mismo olor un hombre libre y un esclavo.

De Grecia, los perfumes llegan a Roma, donde gracias a la prosperidad del Imperio, su uso se extendió a todas las clases sociales. Se constituyeron gremios de perfumistas, conocidos como unguentarii, cuyo negocio floreció. Éstos elaboraban tres tipos básicos de perfume: ungüentos sólidos compuestos de un único ingrediente (por ejemplo, almendra o rosa); líquidos compuestos de flores, especias y gomas trituradas en una base aceitosa; y perfumes en polvo preparados con pétalos de flores pulverizados con especias.

Al igual que los griegos, los romanos disipaban perfumes en sus personas, sus ropas y los muebles y baños de sus lares. Como la moderación no era una característica muy romana, pronto el uso de perfumes y ungüentos se convirtió en abuso. Los soldados se perfumaban antes de entrar en combate y después de luchar (obviamente sólo si sobrevivían a la contienda). En sus teatros, impregnaban el velo que cubría el anfiteatro de aguas perfumadas que al extenderse dejaban caer una lluvia fragante sobre los espectadores. Pero más teatral que el uso del perfume en el teatro fue su uso en los palacios. Nerón soltaba palomas con las alas perfumadas para que esparcieran por la sala sus aromas y llegó a gastar cuatro millones de sestercios en aceite, agua y pétalos de rosa para sí mismo y sus invitados en una sola fiesta. Al morir su esposa Popea, hizo quemar sobre la hoguera una cantidad de perfume que superaba la producción anual de Arabia. ¡Hasta perfumó a las mulas que formaron parte del cortejo fúnebre!

Estos excesos no iban de acuerdo con la austeridad y humildad que pregonaba el cristianismo; y con su expansión, el perfume se convirtió en sinónimo de decadencia. En el siglo II la Iglesia condenó su uso, produciéndose en Europa una gran disminución en su uso, que quedó reducido a las cortes de algunos reyes y nobles. El imperio Bizantino de Oriente, heredero de Roma, tomó la posta en el arte de la perfumería, desarrollando una importante industria, quizás más que la de Roma, por el hecho de tener más cerca las materias primas.

Pronto surgiría una nueva potencia perfumera, la de Arabia, conocida por los clásicos como "la tierra de los perfumes", pues de allí venían la mayoría de las especias aromáticas. Gracias a sus importantes rutas comerciales acercaban al occidente todas las exóticas esencias provenientes del lejano Oriente, principalmente de China y de India. China ya contaba en el s. VI con grandes artesanos jardineros que destinaban parte de sus cosechas al prensado de pétalos para la fabricación de perfumes. En la India la perfumería también se encontraba muy desarrollada. Una de las artes obligatorias en el Kamasutra es perfumarse para formar una sólida alianza entre aroma y amor, favorecedora del encuentro erótico.

Los árabes supieron asimilar y perfeccionar los conocimientos en perfumería de las culturas anteriores (sus antepasados mesopotámicos) y de aquellas con las que entraban en contacto comerciando, incorporando también nuevas técnicas. Fueron ellos quienes empezaron a usar el alcohol como soporte de las esencias para elaborar los perfumes. Extendieron el uso del agua de rosas y de hibisco o algalia y empezaron a usar aceites de origen animal como el de almizcle, ámbar gris, civeta y castor.

Los cruzados, al regresar del Oriente cargados de fragancias exóticas, reavivaron el interés de Europa en los perfumes. Como la higiene personal dejaba mucho que desear, las mujeres de las clases altas (no precisamente más limpias por ser más pudientes) se perfumaban con fuertes y persistentes aromas, como el ámbar, que disimulaban, dentro de lo posible, su hedor. Así volvieron a perfumarse las cortes de España, Italia y Francia.

En el Renacimiento, los avances en la química permiten perfeccionar las técnicas usadas en la extracción del perfume mediante la destilación. Venecia y Florencia son las capitales de la perfumería. Cuando Catalina de Médicis salió hacia Francia para casarse con el rey Enrique II, llevó entre su séquito a su perfumista personal, Renato de Florencia. Catalina se convierte en la embajadora del perfume en Francia al imponer la moda del uso de guantes perfumados. Grasse, un pequeño pueblo al sur de Francia que fabricaba guantes empezó entonces a perfumarlos ya en la fábrica. Para eso comenzaron a cultivar lavanda, jazmín, mimosa, naranjos y rosas, convirtiéndose en el centro de la perfumería mundial hasta nuestros días. Así Francia pasa a ocupar el trono del mundo perfumero.

La higiene renacentista dejaba mucho que desear. Se estilaba lo que hoy conocemos como “baño francés”, en el cual el baño se reduce a pasarse esponjas perfumadas por axilas y muslos. Con tanto desaseo no es de extrañar que el perfume, muy práctico para disimular el “olor de santidad” como se llamaba en ese entonces a la fetidez humana, fuera popular entre los nobles. Sin embargo algunos siguieron rechazando bañarse y perfumarse. Famoso es el caso del hedor de Enrique IV de Francia, quien no se lavaba nunca y ni siquiera se tomaba la molestia de perfumarse. En su noche de bodas, su esposa estuvo a punto de desmayarse y cartas de sus amantes testimonian las nauseas y mareos que sufrieron al compartir su lecho.

Las cortes francesas, en particular las de Luis XIV y XV se convierten en grandes consumidoras de perfumes, obviamente por necesidad, pues a pesar de la elegancia de los vestidos y pelucas versallescas, éstos eran necesarios para disimular la mala higiene y la fetidez común en la época. Allí se instalan los primeros laboratorios de perfumistas donde se elaboraban y vendían perfumes para la nobleza.

Durante la revolución francesa se estancó la venta de los perfumes, demasiado asociados a la nobleza; pero los astutos perfumeros franceses encontraron una forma de hacerlos atractivos para el pueblo revolucionario y salvar su industria. Introdujeron el “Parfum à la Guillotine”, una fragancia que pronto se puso tan de moda como la guillotina misma.

En la época napoleónica comenzó una nueva era para la perfumería. Desde entonces, los perfumistas, que hacía poco habían pasado de simples artesanos a pequeños industriales, dieron el impulso inicial que convertiría a la perfumería en una industria que hoy mueve cantidades siderales de dinero en todo el mundo.

En el siglo XIX se empiezan a producir esencias aromáticas mediante la síntesis, como la ionona, sustancia de olor casi idéntico a la flor de la violeta. Con esta técnica no sólo se abarataron los costos sino también se solucionó uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la volatilidad. Las esencias obtenidas sintéticamente, aunque no son naturales, son menos volátiles, haciendo que el perfume dure más tiempo. A fines del siglo XIX la industria de la perfumería francesa ya empleaba a más de veinte mil personas, exportando perfumes a todo el mundo. 

François Coty fue uno de los primeros exponentes de la perfumería moderna. Percatándose de que aparte de la fragancia importaba también la publicidad y el envoltorio de su producto, se asocia con  importantes artistas cristaleros como René Lalique y Baccarat para crear el frasco perfecto para cada perfume. Pronto otros perfumistas como Guerlain, Orsay, Molinard y Roger & Gallet lo imitarían.

A inicios del siglo XX un nuevo grupo de perfumeros trasforma para siempre la perfumería: los diseñadores de moda. En 1911, el modisto Paul Poiret, fue el primero en tener la idea de crear una línea de difusión perfumera para complementar sus colecciones de ropa. Bautizó a su perfume “Les Parfums de Rosine” en honor a su hija mayor. Así se inicia la perdurable alianza entre la alta costura y la perfumería. En 1921 Cocó Chanel, lanza un perfume con su firma, el legendario Chanel Nº 5, que se diferenciaba de los demás por no desprender el típico aroma floral femenino tan común en la época. Este perfume llegó a ser tan popular, que en 1954 la mítica Marilyn Monroe afirmó en una entrevista que lo único que usaba en la cama eran “unas gotas de Chanel N° 5”. Millones de mujeres hicieron de esta lujosa fragancia su sello característico, lo que hace que sea el perfume más legendario de Francia y el más vendido de Chanel. ¡La compañía estima que cada 55 segundos se vende una botella en algún lugar del mundo!

 En los años 30, surgen fragancias llamadas “cuero”, con notas secas recordando el olor del cuero, como “Scandal” de Lanvin y “Cuir” de Chanel. Los aromas florales evolucionaron con perfumes como “Je reviens” de Worth, “Fleurs de Rocaille” de Caron y “Joy” de Jean Patou.

Tras la Segunda Guerra Mundial nacen los célebres perfumes “Femme” de Rochas, “Ma Griffe” de Carven, “Miss Dior”, “L' Air du Temps” de Nina Ricci y “Vent Vert” de Balmain. En los ‘50, la perfumería francesa estaba en su apogeo. Ya todos los grandes nombres de la moda como Elsa Schiaprelli, Pierre Balmain, Carven, Christian Dior, Nina Ricci y Givenchy,  tenían su propio perfume.

En los últimos cuarenta años, la industria perfumera creció enormemente. Para que se hagan una idea de su expansión, en 1993 se lanzaba un nuevo perfume cada semana. ¡Hoy en día prácticamente se lanza uno cada día!

Los perfumes nos permiten poseer algunas gotitas del lujo y distinción de las más prestigiosas marcas. Pero ante todo, nos permiten evocar gratas memorias como el recuerdo del dulce aroma del abrazo materno o la fragancia insinuante de nuestro gran amor.

Viktor & Rolf: Artistas de la Moda

 



“La Belleza es el arma más poderosa”
-Viktor &Rolf

Viktor Horsting y Rolf Snoeren se conocieron mientras estudiaban diseño de modas en la Academia de Arte y Diseño de Arnhem, Holanda. Tras graduarse en 1992, este dúo dinámico funda en Ámsterdam la compañía que lleva sus nombres de pila, trasladándose luego a París para perseguir sus sueños de fama y fortuna. De día trabajaban como pasantes en marcas como Maison Martin Margiela y por las noches daban forma a sus propios diseños. Su esfuerzo tuvo frutos y su primera colección parisina, basada en la distorsión, deconstrucción y reconstrucción, fue premiada en el Salón Europeo de los Jóvenes Diseñadores de 1993 y en el Festival Internacional de la Moda y la Fotografía. Continúan lanzando colecciones anuales en espacios artísticos experimentales, montando desfiles que parecían auténticas instalaciones y ganándose así una excelente reputación como diseñadores y artistas. El éxito no tardaría en llegar.

Para captar la atención de la prensa, en 1998, Viktor & Rolf montan un desfile underground sin autorización durante el Fashion Week de París. El desfile cumplió con su objetivo y para el año 2000 ya estaban lanzando su primera colección prét-á-porter. Una colección con prendas bastante ponibles, como jeans, trajes y camisas con volados que ya dejaba en manifiesto su inclinación por las prendas femeninas de estilo masculino. Esta colección se agotó al llegar a las tiendas. En el 2003 la siguió su línea masculina “Monsieur”. Desde entonces la marca creció hasta incluir líneas de zapatos, lencería, accesorios y anteojos. En el 2005 lanzaron su primera fragancia “Flowerbomb” en colaboración con L’Oreal. A esta fragancia la siguieron otras como el perfume masculino “Antidote”, y los perfumes femeninos “Flowerbomb Extreme”, “Eau Mega” y “Flowerbomb La Vie en Rose”.Además de sus propias colecciones, han colaborado con importantes marcas, diseñando una colección de joyas para Swarovski, maletas para Samsonite,  pestañas postizas para Shu Uemura y en el 2006 una línea económica con su firma para H&M que causó furor entre las fashionistas.


El dúo está acostumbrado a unir la moda con las artes escénicas, como lo demuestran sus performáticos desfiles. En 1995 hicieron un desfile-instalación en una galería de arte, en el cual se proyectaban sombras de vestidos sobre los vestidos mientras una banda sonora repetía los nombres de todas las supermodelos para llamar la atención al hecho de que en el mundo de la moda todo giraba en torno a todo lo que rodeaba a las prendas, pero no en torno a las prendas en sí.  Entre sus desfiles destacan también: “Black Hole” (una colección estrictamente en negro, en la cual hasta las modelos estaban pintadas de este color), “Babushka” (desfile en el cual una única modelo, Maggie Rizer, posicionada en una plataforma rotatoria, llevaba encimadas las 9 pasadas de la colección, fue desvestida en la pasarela por los diseñadores), “Tapdance” (en el cual en vez de modelos desfilaban bailarinas de tap haciendo diversas coreografías), “Bells” (en el cual los vestidos llevaban campanillas cosidas en su interior por lo que se oían llegar antes de verse  en la pasarela) y “One Woman Show” (en el cual la actriz Tilda Swinton abría el desfile con una grabación de fondo que decía: “Sigue tu propio camino” y era seguida por una legión de modelos vestidas como si fueran sus clones). En la primavera del 2009, los diseñadores llevaron sus desfiles al ciberespacio, optando por transmitir su desfile online en vez de hacerlo en vivo y en directo. Para ello filmaron a la modelo Shalom Harlow, quien fue la única modelo de este desfile virtual.

Fieles a su tradición de intrigar y fascinar al público con sus excentricidades, en 1997 lanzaron un perfume “Le Parfum”, que no tenía aroma. La serie limitada de 250 frascos tampoco podían abrirse. Este tipo de acciones irreverentes hacia el propio mundo de la moda, van mucho más allá de ser estrategias publicitarias, convirtiéndose en medidas para integrar a la moda y al arte.

En 2004 cuando inauguraron su primera boutique en Milán, no podían alejarse de la teatralidad que los caracteriza, y decidieron decorarla al revés (el suelo en el techo y el techo en el suelo).  Esta tienda recibió múltiples premios de diseño.

El trabajo de Viktor & Rolf fue homenajeado con numerosos premios y más de 31 muestras en lo más prestigiosos museos del mundo, entre las que se destacan aquellas exhibidas en el Museo de Arte Mori de Kyoto, en el Museo de la Moda y el Diseño Textil de París, en el Museo FIT de Nueva York, en el Victoria and Albert Museum de Londres, en la Trienal del Arte Contemporáneo de Yokohama y la fabulosa retrospective hecha en el Barbican Art Gallery de Londres en el 2008, homenajeando sus 15 años de trabajo en el mundo de la moda.

Esta última muestra, llamada “The House of Viktor & Rolf”, fue una de las más importantes dedicadas a este dúo holandés. Allí se exhibieron piezas claves de sus colecciones desde 1992 a 2008 hechas en miniatura y lucidas por muñecas de porcelana en una enorme casa de muñecas. Este fue el escenario ideal para lucir las creaciones románticas y fantasiosas de este alocado dúo de diseñadores.

Viktor & Rolf están convencidos que la moda, y en especial la alta costura debe ser un campo para la experimentación. Cada una de sus colecciones son elaboradas partiendo de un concepto específico, el cual exploran sin límites ni restricciones comerciales o prácticas. En ellas demuestran su absoluta dedicación a la moda en su más absoluta y fantástica expresión. Su meta es crear prendas que reflejen el espíritu de los tiempos modernos y su pasión por los aspectos más artísticos del diseño.

Su estética es casi surrealista, con prendas de corte innovador y vanguardista. Sus creaciones son verdaderas esculturas en tela, en las cuales juegan con las proporciones creando asombrosas piezas con elaborados detalles. Su intención siempre parece ser la de asombrar y desafiar al mundo de la moda con su originalidad.

A pesar de la excentricidad de sus creaciones, el público las ama y se presta de buena gana a llevarlas, pues saben que a través de los diseños de estos diseñadores también podrán expresar su propia personalidad. Cuando diseñan una simple camisa blanca, se aseguran de incluir detalles que permitan a sus clientes jugar con ellas, permitiéndoles a sus clientes usarlas de diferentes formas para expresar su individualidad. Es por ello que los prefieren mujeres que siguen su propio camino en la moda, como Gwen Stefani, Tilda Swinton, Ellen DeGeneres, Tori Amos y Mischa Barton.

Demasiado artísticos como para ser considerado solamente diseñadores, saben mezclar con maestría ambas áreas como sólo saben hacerlo los creadores más visionarios. Mezclando el drama de sus grandiosas puestas en escena con lo más chic de la alta costura parisina, Viktor Horsting y Rolf Snoeren saben llamar la atención del público y asombrarlos cada año con algo nuevo  e impredecible, convirtiéndose en los principales referentes de la  moda más vanguardista contemporánea.

martes, 5 de abril de 2011

Eduardo Granda Elizeche: Un Paraguayo apasionado por el Mar

A los 4 años, Eduardo Granda vio el mar por primera vez y se enamoró de él. Su padre, José Granda, había sido contratado por la Siemens de Brasil y se había establecido en Río de Janeiro junto a toda su familia: su esposa Margot Elizeche y sus tres pequeños hijos. Los fines de semana los pasaban con familias amigas en Angras dos Reis; así el mar y en especial el buceo pasaron a formar una parte esencial de la vida de Eduardo.

Campeón de Pesca Submarina
José Onino, un amigo uruguayo de la familia, con quien pasaban los fines de semana en Angras fue quien lo acercó al buceo. Desde los 12 años Eduardo empezó a bucear y a partir de los 15 empezó a competir en la disciplina de pesca submarina gracias a una coincidencia. Un día, buceando en Angras arponó un pez de 15 kilos. Como era tan grande, Eudardo tuvo que pedir ayuda a un barco que pasaba para sacar al pez. Allí se encontraba Luis Ottavio, campeón carioca de pesca submarina, quien impresionado por el joven buzo lo invitó a formar parte del equipo de pesca submarina del Yacht Club de Angras Dos Reis. Así Eduardo se convirtió en una figura fija de las competencias de buceo, llegando a ganar varias veces el título de campeón carioca de pesca submarina.

Empresario Náutico
La vida de Eduardo empezó a girar en torno al mundo de la náutica. A los 18 años quería ser oceanógrafo, pero como el ingreso a la carrera era muy difícil por estar limitado a sólo 25 plazas para todo Brasil, terminó siguiendo la carrera de administración de empresas. Pero este cambio de dirección en su carrera no logró alejarlo del mar. Su primer emprendimiento, a los 22 años, fue el de importar linternas submarinas de USA. Luego comenzó a interesarse en piezas para barcos y accesorios náuticos. Antes de terminar la carrera ya había formado su propia empresa: “Real Marine”, una importadora de accesorios náuticos. En el ’95, del día a la noche, con la quiebra de la mayor importadora náutica del Brasil, la empresa creada por Eduardo, pasó a ocupar ese lugar. A los 28 años, ya estaba al frente de la principal empresa importadora y distribuidora de accesorios náuticos de todo el Brasil.

El Astillero: Un sueño cumplido
A parte del buceo, otra de las pasiones de Eduardo era la mecánica. En el 2005, junto con un amigo que era proyectista naval, decidieron seguir un sueño que ambos compartían: fabricar barcos para pesca deportiva en mar abierto. Su meta no era sencilla. Apuntaban a producir el mejor barco del mercado en ese segmento, con los mejores materiales y tecnología de punta, y lo lograron. En el 2007 lanzaron su primer barco, el “Victory 260” en el Río Boat Show. El lanzamiento fue un éxito rotundo. Su barco acaparó la atención de todos, pues por su calidad nadie podía creer que era un barco fabricado en Brasil. Desde aquel primer modelo lanzado en el 2007, ya desarrollaron dos modelos nuevos, produciendo barcos de 24 a 31 pies y hoy en día tienen 52 barcos navegando por el Océano. Eduardo se siente bendecido por poder trabajar en lo que le apasiona y se siente orgulloso de cada barco que sale de su fábrica. En cada uno de ellos ve un sueño cumplido, algo que lo llena de satisfacción.

Tres Sueños Pendientes
Eduardo asegura que su principal sueño es poder fabricar sus barcos en Paraguay, que es y siempre será su país; generando de esta forma empleo en este país que ama y demostrando que en Paraguay se puede lograr fabricar productos de altísima calidad. Sus otros dos sueños pendientes son: construir un velero y dar la vuelta al mundo y escalar el Everest. ¡Como es su costumbre perseguir sus sueños, no sería de extrañar que logre hacerlos realidad!

Victory Yachts: Según Eduardo, sus barcos son los Ferraris del segmento de Pesca deportiva del mercado brasileño. Son barcos de tan alta calidad que son totalmente imposibles de hundir. Sus barcos además son amigables con el medio ambiente, pues están siguen un proceso de fabricación 100% ecológico. Sus barcos son livianos, seguros y de alto rendimiento. No fabrican en grandes cantidades, prefiriendo calidad sobre cantidad y apuntando a tener total control sobre el producto que fabrican, que son barcos reconocidos en Brasil por su excelente calidad.
http://www.victoryyachts.com.br/