lunes, 9 de febrero de 2009

Inventos Culinarios de Leonardo Da Vinci

En la edición anterior, les develamos la gran pasión de Leonardo por la cocina. En esta, continuaremos su historia, ahondando en otro aspecto culinario del gran genio renacentista: las excéntricas máquinas que inventó para la cocina.

Resulta, que además de ser un precursor de la Nouvelle Cuisine, Leonardo Da Vinci también fue un visionario de los electrodomésticos. Lastimosamente sus visiones no guardaban relación con los recursos tecnológicos disponibles en la época, por lo que sus inventos terminaban casi siempre en bochornosos fracasos. Cómo en la época aún no se habían inventado los motores a vapor y menos aún los eléctricos, Da Vinci solo disponía de fuerzas hidráulicas, eólicas y mecanismos como ruedas dentadas y manivelas que debían ser operadas por bueyes y campesinos. Aunque debido a la limitación de recursos los inventos de Leonardo terminaron siendo obsoletos hasta muchos siglos después, no dejan de sorprendernos por su genialidad.

En la corte de Ludovico Sforza, Da Vinci empieza las anotaciones del Codex Romanoff con sus notas de cocina, donde incluye detallados dibujos de sus inventos, entre los que hay numerosos artefactos y utensilios de cocina, ideados por él para facilitar las principales necesidades de la cocina del Castillo Sforzesco. Su intención era crear una nueva cocina totalmente automatizada, pero el resultado no fue el esperado.

Inventó una cinta transportadora para llevar madera alegando que de esta forma no sería necesaria la presencia de dos personas encargadas de la leña sin percatarse que se necesitaban cuatro hombre y ocho caballos para manejar y mover la sierra. Creó un asador automático introduciendo en la chimenea una hélice que giraba impulsada por la corriente de aire ascendente moviendo el espetón, haciendo que gire lento o rápido según de la cantidad de fuego.
Spiedo automático

Como en la época las nociones de higiene aún no estaban establecidas, las cocinas eran lugares mugrosos y llenos de hedores. Leonardo consideraba que era esencial tener siempre limpio el piso de la cocina, para lo que decidió emplear dos bueyes que arrastraban un gran cepillo giratorio que largaba agua. Lo que no tuvo en cuenta, era que si bien su máquina limpiadora lograba su cometido, los bueyes apenas cabían en la cocina y a medida que limpiaban también iban repartiendo sus necesidades fisiológicas por la cocina.

Otro problema de la cocina era cómo eliminar las ranas que saltaban a los barriles de agua para beber. Por suerte, en este caso, la solución ideada por Leonardo fue efectiva. Ideó una trampa con un cebo equipada con un pequeño martillo de madera. Cuando la rana saltaba sobre la trampa, el martillo comenzaba a darle golpes en la cabeza hasta que ésta quedaba sin sentido.

Siguiendo con los inventos para su cocina “automatizada”, idea fuelles para eliminar humos, un sistema de lluvia artificial contra incendios y un calentador de agua a carbón. Pero su más catastrófico invento fue una máquina picadora de vacas y vegetales, que en la demostración se desbocó matando a 6 cocineros y 3 jardineros. Si bien su picadora de alimentos no volvió a ser usada en la cocina, fue utilizada con gran éxito como arma contra las tropas invasoras francesas.


Máquina Picadora de Vacas

Otra de sus innovaciones fue el concepto de incluir música en la cocina. Hoy en día esto se logra fácilmente solo con encender la radio, pero para hacer realidad su visión de que “debe haber música en la cocina, pues los hombres trabajan mejor y más alegremente allí donde hay música” inventó un aparato con tambores mecánicos con manivelas de mano acompañado por tres músicos que tocaban un instrumento que él llamó órgano de boca.

Entre el mal funcionamiento de sus invenciones, la locura que implicaba hacer trabajar estas máquinas operadas con caballos y bueyes, sumadas al estruendo que producía su aparato musical, sobra decir que la cocina de Leonardo, al contrario de sus platos, era un gran caos.

El día de la inauguración de la cocina “automática” de Leonardo, los comensales de Ludovico esperaban ansiosos, pero la comida no llegaba. Cuando finalmente van a ver que pasa en la cocina, se encuentran con gritos, explosiones, chirridos y estruendos. Un testigo presencial, Sabba da Castiglione, embajador florentino en la corte de Sforza describe como a pesar de su intención de economizar esfuerzos humanos, en lugar de los veinte cocineros antes empleados en la cocina, se tienen que emplear cientos para operar los aparatos, que ocupaban todo el suelo y los muros y no funcionaban para lo que fueron creados. Los fuelles de 3 metros de largo, en vez de eliminar el humo, solo lograban avivar las llamas. El dispositivo anti incendio, inundó la cocina. La picadora de vaca se quedó trabada con media vaca todavía adentro mientras hombres con palancas intentaban sacarla de allí. El transportador de leña arrojaba su suministro sin poder ser detenido, de manera que en vez de dos hombres que llevaban antes los troncos al fuego, se tenían que usar diez para sacarlos. Había explosiones, los trabajadores se quemaban y asfixiaban uniendo sus gritos al estruendo que producía la máquina de tambores. Los que tocaban los órganos de boca, según el relator, probablemente ya se habían ahogado.

A pesar de este gran fiasco no todo fue fracaso en lo que respecta a los inventos culinarios de Leonardo Da Vinci. Vale la pena destacar que se le reconocen invenciones tan perdurables y viables como la servilleta, los espaguetis y el tenedor de tres dientes.

Antiguamente los comensales se limpiaban con la ropa o en el mantel. Para remediar esa falta de educación, a Ludovico Sforza se le ocurrió atar conejos a las sillas de los invitados para que pudieran limpiarse las manos en sus lomos. Leonardo, gran amante de los animales, se sentía espantado ante esta costumbre. De esta indignación surge su más sencillo pero brillante invento: la servilleta. Curiosamente ninguno de los comensales supo como usar aquel paño individual ubicado frente a ellos. Algunos se sentaron sobre él, otros lo usaron para sonarse las narices mientras otros decidieron arrojarlo como juego. Por lo que al terminar la cena, el mantel quedo tan sucio como antes. Afortunadamente, con el tiempo entendieron como usarlo y el invento logró establecerse y durar hasta nuestros días. En el Códex también ilustró distintas formas de plegar la servilleta, en forma de pájaros, flores y palacios.

Máquina para hacer spaghetti

Como mencionamos anteriormente, Leonardo fue el primero en hacer espagueti, denominado por él spago mangiabile (cuerda comestible). Como era muy complicado comerlos con las manos y el cuchillo (lo único que se utilizaba por entonces), se le ocurrió sumar un tercer diente al tenedor, inventando como producto secundario al practiquísimo y universalmente conocido tenedor de tres dientes.

Entre sus otros inventos viables, encontramos el molinillo de pimientas tal y como lo conocemos actualmente, que diseñó inspirado en el gran faro de Spezia. También ideó un prensador de ajos, que además servía para triturar perejil. Éste invento se ha mantenido intacto hasta la fecha y sigue siendo usada por los cocineros de hoy, bajo el nombre de “el Leonardo”. Como era zurdo, ideó un sacacorchos para zurdos y estudió la manera de introducir tapones de corcho en las botellas que hasta entonces se sellaban con cera.

El Lenardo

Leonardo buscaba simplificar las tareas en la cocina y en la mesa a través de sus inventos. Si bien no siempre lo consiguió, sus invenciones – inviables para la época debido a la falta de tecnología suficiente para hacerlas realidad - sirvieron de base para posteriores diseños que con el tiempo fueron posibles. Sus inventos exitosos han sobrevivido a la prueba del tiempo volviéndose de uso cotidiano. Analizando lo que intentaba lograr, resulta innegable la genialidad de sus visiones.

Molinillo para pimienta con la forma del Faro de Spezia

2 comentarios:

YOLANDA dijo...

No siendo un entendido en la meteria y sin animo de ofender a nadie,creo que el dibujo titulado como maquina caza ranas no es correcto.
Hace tiempo tube la ocasion de ver,y por suerte,poder probar algunas de las copias de las maquinas de Leonardo,en una exposicion que hicieron en el castillo de Peñiscola.
Dicha maquina,tal como se exponia y pude comprobar,para lo que realmente servia era para fabricar limas.
Al rotar la manivela elevaba el martillo y lo dejaba caer haciendo una pequeña incision en el metal que hay colocado encima de la madera.A la siguiente vuelta de manivela volvia a elevar el martillo,al mismo tiempo que hacia retroceder la madera con el tornillo que la sujeta para hacer una nueva incision escasamente separada de la primera.Y asi sucesivamente hasta llegar al final del metal y tener la lima terminada.

Valeria Gallarini Sienra dijo...

Muchas gracias por la corrección Yolanda. Ya eliminé la imágen que tenía mal entitulada. La encontré con esa descripción en varias páginas web, pero prefiero eliminarla antes que poner algo de lo que no estoy segura. Aprecio mucho tu comentario.