martes, 7 de mayo de 2013

Por herencia Materna: Todo lo que heredé de mi madre



“¡Sos ideeentica a tu madre!” Esta temida frase puede salir de la boca de alguna tía amorosa a son de piropo (por más de que no lo tomes como uno) o de la boca de tu marido no tan amoroso en plena pelea y a son de insulto (porque sabe bien que nos ofende de sobremanera).

Por más que amemos a nuestras madres – con todos sus defectos y virtudes- desde muy temprana edad, la mayoría de las niñas JURAMOS por la blonda cabellera de nuestras Barbies, que JAMAS seremos iguales a nuestras madres.

Pero la herencia materna es algo fuerte, misterioso e inevitable. De ella nadie se salva. Irremediablemente terminamos viéndonos calcadas a nuestras progenitoras, ante nuestro mismo asombro y resignación. De nuestras madres heredamos mucho más de lo que queremos admitir….

En honor a nuestras madres en sus días, hoy las recordamos haciendo un elenco de todos los defectos y virtudes que heredamos de ellas.

EL ARTE DEL PLAGUEO: ¡Claro que es un arte! Lo triste es que recién nos damos cuenta de ello cuando empezamos a practicarlo. Plaguearse es como improvisar monólogos, es como gritarle a la vida sus verdades. Hay mucho histrionismo y mucho drama en ellos. Hasta podría decirse que se trata de un arte escénico. Yo le daría un Oscar a mi madre por sus plagueos encadenados. Toda nuestra infancia juramos y rejuramos que no seremos plagueonas como nuestras madres, pero ni bien nos convertimos en madres se nos activa, como una especie de don de lenguas, el chip del plagueo encadenado:“hacetutareaapagalatelequesetevanaponercuadradoslosojosnojueguesconeliPadqueteidiotizaytenesqueestudiarporqueosinovasasalirburracomotutíafulgenciaquelapobrecitaseaplazótantasvecesquetuvieronquecrearungradonegativodondemeterlaynoteolvidesderepasarmatematicasqueheredastemiinhabilidadparalosnumerosqueyoherededetuabuelaqueeratanburracomolatiafulgenciay!ay!caraj…..pip…pip…piplesdijemilvecesquerecojansusjuguetesqueestacasapareceunbazaardelmercadonilosrefugiadosafganosvivenensemejantecaosesquecomoluegovanasalirordenadassisonigualitasasupadrequenoescapaznideguardarlatoallaensulugar!!!!” En un solo lamento se abordan continuadamente todos los problemas domésticos. Díganme si no hace falta ingenio para lograr esto. ¡Es toda una obra de arte!

LAS VISITAS TELEFÓNICAS: Edison inventó el teléfono para transportar el sonido. Pero nuestras madres nos enseñaron que puede transportar mucho más que palabras. Para ellas hablar por teléfono es como teletransportarse. Es que sus llamadas duran lo que una visita, y abarcan el mismo contenido. En las 4 horas que duran sus conversaciones con sus amigas toman el té, meriendan, chismean, se elogian, lloran, ríen, desnudan su alma, le masacran al desgraciado de turno….es prácticamente como si se estuvieran visitando sin salir de sus casas.

SENTIRNOS ORGULLOSA DE SER DIFERENTE: La fruta nunca cae lejos del árbol. Cada set de madre e hija es diferente y único y sentimos que todas aquellas diferencias que nos caracterizan son especiales y fantásticas. En mi caso nuestro origen vegetal es sin lugar a dudas la de una fruta exótica, estamos entre una lychee y una carambola. Si hubiera una fruta rayada, seríamos esa. Mi madre y yo somos maniáticas, excéntricas y anormales por donde se nos mire, porque en realidad, no existiría peor castigo en la tierra para nosotras que despertar un día y ser totalmente normales. ¡TIEEEMBLO! Porque junto a nuestras peculiaridades hemos heredado la facultad de verlas como un don y de sentirnos absolutamente orgullosas de ellas.  El aceptar nuestra diferencia me hizo más fácil en la vida aceptar las diferencias ajenas y sobretodo amar a la gente diferente. En un mundo tan variopinto como el nuestro, créanme que es un don ver la belleza en la gente distinta.

FIDELIDAD A TU PELUQUERÍA: Estoy segura que en todas sus familias, la fidelidad a la peluquería es sacrosanta. No sé porqué las madres van desarrollando una fidelidad férrea por su peluquería. Podemos cambiar de gustos, de pareja, de amigas, de casa, de trabajo… pero de peluquero ¡JAMAS! Tiene que ocurrir algo verdaderamente grave para que vayamos a caer en manos desconocidas. No hay nada mejor que ya conozcan tus gustos, complejos y manías. No tener que dar explicaciones y luchar para que te interpreten. Simplemente sentarte, como en la barra del bar de la esquina, y pedir: “lo de siempre”.

TENER AMIGAS ES SANO: Cuando nuestras madres se reúnen con sus amigas del alma, dejan de ser nuestras madres. En ellas se produce una regresión al pasado, ríen y se relajan por completo. Todas nuestras madres tienen amigas que ellas eligieron por que las complementan y las comprenden. En mi caso, en el universo paralelo de nuestra anormalidad, mi madre me enseñó que no sólo era importante tener amigas, sino que tener amigas locas nos mantiene cuerdas. Con ella aprendí a rodearme de amigas y amigos locos. Gente divinamente loca, parafraseando a Kerouac: locos por vivir, locos por hablar, deseosos de todo al mismo tiempo, que nunca bostezan o dicen cosas comunes…. Como diría mi tía Maru: ¡Gente como uno! Puedo decir que el grupo de amigos de mi madre, es un LUJO. Mujeres que admiro tanto por ser auténticas, sinceras, compañeras, divertidas, curiosas, diferentes, alegres y jóvenes de espíritu. Ellas han sido mi ejemplo para aprender a rodearme de amigas así. Ellas son quienes me mantienen cuerda cuando todo parece desmoronarse.

SER MANIÁTICA: Las manías se heredan. No hay vuelta que dar. A veces se heredan y se multiplican. Si bien no siempre tenemos las mismas manías, siempre terminamos siendo maniáticas a nuestra manera y con nuestros temas. En mi caso, mi madre es maniática con los horarios y el orden, yo por mi parte soy maniática con la ropa y la comida. La sencillez no es un rasgo familiar. Nos gusta ser diferente y sobre todo ser complicadas. Cada día aparecen nuevas manías que me sorprenden hasta a mí misma. ¿Jeans que dan dentera? CHECK. ¿Odiar las milanesas pero amar las milanesitas? CHECK. Como dije…. La fruta no cae lejos del árbol.

NUESTROS SECRETOS DE BELLEZA: Todas nuestras madres tienen un secreto de belleza que tarde o temprano terminamos incorporando a nuestra rutina. Ya sea la crema para las hemorroides para tapar las ojeras genéticas, o la mascarilla nocturna que nos deja impresentables a partir de cierta hora. Lo que pasa es que no sólo heredamos las manías y costumbres, obviamente heredamos también los defectos familiares: las caderas anchas, las arrugas precoces, la propensidad a la celulitis, las  infames canas prematuras. Obviamente cuando vemos que tenemos las mismas infames pecas que nuestras pecosas madres empezamos a embadurnarnos de jugo de limón hasta parecer una limonada con patas, tal y como lo hacían ellas.

NUESTRO ORDEN O DESORDEN: Yo estoy firmemente convencida de que el orden y el desorden se heredan. Esto no es una herencia propiamente dicha, sino más bien un aprendizaje. Con el ejemplo nuestras madres nos transmiten todos sus defectos y virtudes. Quieran admitirlo o no, siempre terminamos imitándolas. Si son unas despatarradas obviamente seremos el triple de despatarradas. Si son ordenadas y organizadas, tarde o temprano, terminaremos siéndolo también nosotras.  

EL TALENTO PARA GENERAR SENTIMIENTO DE CULPA: Esto parece que es algo que todas las madres vamos desarrollando a medida que crecen nuestros hijos.  Llegamos a ser verdaderas PHD en esta ciencia, al punto que ya ni necesitamos esforzarnos en persuadir a nuestros hijos para que hagan lo que nosotros queremos. Simplemente se aplica un "está bien (pausa laaaarga)... como vos digas (suspiro, suspiro)" expresado con cara de martir y voz de sufrida y ya está todo solucionado.  Que pucha! Maquiavelo queda hecho un bebé de pecho frente a nuestras madres a la hora de emplear el sentimiento de culpa para ganar sus batallas!


SENTIR NOSTALGIA POR EL PASADO: Todas nuestras madres son nuestra ventanita al pasado. Quien no se ha deleitado escuchando como su madre hablaba de lo que ocurría y se usaba “en su época”. Todo parece glorificado cuando se trata de sus épocas y no de la nuestra. Se ponen nostálgicas hablando de tías abuelas finadas que había sido eran aún más maniáticas y locas que nuestras viejas. Nuestras madres nos enseñan sobre nuestras raíces, ellas ponen el nombre a aquellos rostros que ignoramos del álbum familiar, nos cuentan anécdotas e historias de nuestros antepasados y nos hacen darnos cuenta de que poder disfrutar de nuestros recuerdos es como volver a vivir nuestra vida.

sábado, 4 de mayo de 2013

ODA AL QUESO PODRIDO



Mi padre amaba los quesos apestosos. Mientras más podrido y hediondo, mejor para él. Cada vez que viajaba a Europa aprovechaba y se traía unos buenos lotes de gorgonzola, camembert y otras variedades malolientes que infectaban con su aroma nefasto la heladera por semanas.  Era como tener un monstruo en la heladera. Odiábamos que nos toque tener que abrirla para sacar leche o agua y evitábamos a toda costa tener que afrontar a los efluvios de los quesos podridos de papá que de allí salían.

Cuando nos tocaba viajar con él, se aprovechaba de nuestra inocencia de niños y nos hacía llevar sus quesos podridos en nuestro equipaje de mano. Éramos los niños más apestosos del aeropuerto ya que viajábamos con nuestros bolsitos llenos de queso gorgonzola provenientes de Novara, su ciudad natal. Como éramos chiquititos no entendíamos porque todos nos miraban con caras de confundidos. Ahora comprendo que seguramente la gente que se cruzaba con nosotros pensaba que habíamos tenido un pequeño “accidente” por ponerlo finamente. Como corrían los años ochenta y no era tan fácil como ahora conseguir localmente quesos de estas variedades mi papá llegó incluso a aventurarse a preparar sus propios quesos podridos. Sus experimentos según él fueron todo un éxito, pero como él fue el único que se animó a probarlos, no puedo dar fe de ello.

Pero por lo visto mi padre no era el único tano con locura por podrir sus propios quesos. En Cerdeña, tanos definitivamente mucho más locos por los quesos podridos, desarrollaron una variedad especialmente apestosa. Se trata del Casu Marzu, que en dialecto sardo quiere decir “Queso Podrido”. Este queso está tan podrido que su interior está infestado de larvas vivas.

El casu marzu (o formaggio marció) se elabora con leche de oveja madurada por un mínimo de dos meses. Su receta es un derivado de la receta del queso pecorino sardo la nota especial de la receta la dan las larvas de la mosca del queso piophila casei que son introducidas deliberadamente en él para producir un nivel más fuerte de fermentación. El cuerpo del queso se reblandece y segrega un líquido conocido como lágrima mientras que el queso se llena de pequeñas larvas traslucidas de unos ocho milímetros de largo. En la última fase del proceso, cuando el corazón del queso es ya una masa blandísima casi devorada por las larvas, el queso está a punto, en su estado óptimo y se procede a cortarlo y untar al pan con su cremoso, larvoso y apestoso interior.

Algunas personas prefieren limpiar las larvas antes de consumirlas. Los más valientes las ingieren con gusto. Es importante comprobar que las larvas están vivas al comer el queso, porque en caso contrario podría indicar la toxicidad del queso. Este queso, puede ser bastante tóxico y también infestar el intestino por lo que se debe consumir en cantidades pequeñas. Las normativas de la Unión Europea no permiten la producción y comercialización de este tipo de quesos por contravenir las normas higiénicas y sanitarias establecidas por la comunidad.  Por este motivo la venta de este queso está prohibida en Italia, no obstante, la fabricación casera está permitida ya que el queso fue incluido en la lista de productos agroalimentarios tradicionales italianos, un reconocimiento que certifica la producción y salvaguarda los productos tradicionales de Italia elaborados de manera poco convencionales. El casu marzu no es el único queso infectado de larvas que se consume en la bella Italia. También se encuentran otros como el Marcetto de Abruzzo, el Gorgonzola coi grilli de Liguria, el Saltarello dei Friuli, el Frurmai nis de Emilia Romagna, el Frmaq punt de Bari, el Casu du guagghiu de Calabria y el Cacie Punt de Molise.

Imagínense el amor que le deben tener a los quesos podridos los tanos, que son capaces de ir hasta en contra de nuestros instintos más atávicos de supervivencia, que nos hacen evitar a toda costas los alimentos con gusanos y de apariencia podrida, y por supuesto nos hacen sentir repulsión hacia los alimentos con olor a podrido, una clara señal de que el alimento no está en condiciones de ser comido. Sin embargo, quienes se han aventurado (por supuesto mi padre fue uno de ellos) aseguran que el sabor dulzón y cremoso de estos quesos bien vale la experiencia de comer gusanitos con los ojos cerrados.

Clare Waight Keller y Chloé


 


El 1 de junio de 2011 empezó una nueva etapa de Chloé, Hannah Mc Gibbon, discípula de la anterior directora creativa Phoebe Philo había sido sustituida por otra inglesa Clare Waight Keller. Clare anteriormente se había dedicado a diseñar para Pringle of Scotland, una marca británica que en años recientes había gozado de un meteórico ascenso. Con Clare, la casa francesa Chloé sigue depositando su confianza otra diseñadora británica que vendría a ocupar el puesto antes ocupado por Stella McCartney, Phoebe Philo, y Hannah McGibbon. 

Desde su infancia Keller amaba la moda, empezando a tejer a la tierna edad de cinco años bajo la tutela de su madre. Estudio moda en el Ravensbourne College y luego se perfeccionó con un Master en Tejidos de Moda del Royal College of Art. Su carrera decoló al poco tiempo de su graduación, cuando embelesaría su CV transfiriéndose a Nueva York para trabajar para Calvin Klein y luego para Ralph Lauren, firma en la que fue nombrada Diseñadora en Jefe de la línea masculina de Purple Label. En el 2000 fue contratada por Tom Ford para trabajar junto a Francisco Costa (actual diseñador de Calvin Klein) y Christopher Bailey (actual diseñador de Burberry), como Diseñadora Senior de Gucci. En 2005 finalmente tomaría las riendas ella misma desempeñándose como Directora Creativa de Pringle of Scotland, la famosa compañía británica especializada en tejidos. Estando a cargo de esta casa logró transformarla, agiornarla y convertirla en un nombre reconocido dentro del fashion business contemporáneo. Grace había logrado lo imposible: sacarle la mufa y agregarle el cool a una tradicionalísima (y aburridísima) casa escocesa. Ganando diversos premios y sobretodo reconocimiento por el giro que había dado a la casa establecida en 1815.

Con semejantes antecedentes no es de extrañar que la gente de Chloé la eligiera como nueva Directora Creativa de la casa. Keller tenía amplios conocimientos en todo lo referente a tejidos (gracias a sus estudios y su experiencia en Pringle of Scotland), sastrería (gracias a su experiencia diseñando la línea masculina de Ralph Lauren) y un increíble know how sobre el poder del minimalismo (gracias a su paso por Calvin Klein) y sobre lo que resulta atractivo para los jóvenes contemporáneos (lo había demostrado con creces con la renovción de Pringle of Scotland).

Chloé es una marca que pone en relevancia la femineidad de la mujer actual, acompañando sus líneas ultra femeninas con una gran atención hacia la funcionalidad y comodidad. También es una marca preferida por las mujeres jóvenes por su sofisticación alegre, espíritu relajado y líneas delicadas. Grace Keller era sin lugar a dudas la indicada para llevar las riendas de esta casa.

Lo demostró inmediatamente agregando la onda brit al chic francés tan típico de la casa. Su primera colección fue elogiada por la crítica especializada y tuvo una excelente recepción por parte del público. Adaptó a la perfección los típicos tonos pasteles y azucarados de las prendas de esta marca a una línea más moderna y purista. Logró conjugar elementos clásicos de la sofisticación francesa: encajes y perlas con un sentido muy londinense del street style.

Keller admite haber estado aterrada con su primera colección para la casa parisina. Indudablemente sentía todos los ojos sobre ella. Era consciente de que debía interpretar la onda de Chloé, manteniéndose fiel a ciertos preámbulos característicos, pero también embeber a su colección con su propia impronta personal y sobretodo sabía que la habían llamado allí para otro trabajo de renovación. Tenía que estar segura de que lo que estaba proponiendo era suficientemente novedoso, pero que a la vez era algo indicado para la marca. Tenía que dar aires nuevos a la colección, atrayendo un nuevo publico manteniendo interesada a la clientela habitual. Sin lugar a dudas no era tarea fácil, pero lo logró a la perfección. Acertó la proporción perfecta entre la dulzura típica de la casa, y la modernidad que estaba obligada a generar.

En cuanto a lo que la inspira, Waight Keller asegura que se fija mucho en los blogs porque ellas son chicas reales y muy cool, que según la diseñadora: “están allí afuera, ahora mismo, llevando ropas. Es muy inspirador para mí ver como las mujeres combinan las prendas –me da un sentido sobre lo que debería probar en mis shows.”

Ahora ya con varias exitosas colecciones para la marca, Grace Keller ha probado que ha sabido interpretar el espíritu de jeune fille parisina de la maison francesa. Para describir las colecciones que ha entregado hasta la fecha podríamos emplear adjetivos como: clásico, femenino, fluido, suave y práctico. Sus diseños tienen una ligereza tonal y visual que logra generar gracias a una adecuada combinación de paleta tonal y fluidez de movimiento. También supo orquestar la conjunción de nuevas siluetas a elementos típicos del pasado de la firma.

Sobre el pasado de la firma debemos comentar que ésta fue creada por la egipcia Gaby Aghion, hija del propietario de una tabacalera, que se trasladó a Paris en 1945, fundando Chloé en 1952 con la intención de hacer ropas femeninas pero que a la vez fueran menos formales y tuvieran formas más libres y apropiadas a la época. Gaby rechazaba las formas rígidas de la moda que se veía en el París de la época, y se especializó en crear ropas listas para llevar e incluso se le atribuye la invención del término “pret-á-porter”. Madame Aghion a sus 91 años sigue asistiendo a todos los desfiles y según la propia Grace Waight Keller, es una enorme inspiración para ella. Grace expresó que le había inspirado especialmente algo que Gaby Aghion había dicho en una entrevista: “YO no doy explicaciones. Soy feliz viviendo la vida que quiero.” Para Grace, este es el espíritu de Chloé y añadió: “Quise capturar ese mismo espíritu para nuestros días.”

Podemos agregar que la casa ha servido a muchos diseñadores jóvenes para florecer y hacerse de nombre. Para la casa trabajaron diseñadores como Karl Lagerfeld, Peter O’Brien, Martin Sitbon y en 1997 por Stella McCartney y Phoebe Philo. Podemos afirmar que el nombre de Clare Waight Keller seguirá resonando y aún más fuerte en tiempos venideros.

viernes, 5 de abril de 2013

CON LOS PANTALONES BIEN PUESTOS: LA HISTORIA DEL PANTALÓN





El pantalón es una prenda hecha en diversos materiales, de vestir que se ajusta a la cintura o cadera y llega generalmente hasta el pie, y se diferencia de las faldas ya que cubre cada pierna separadamente.

Esta vestimenta hoy en día es usada tanto por hombres como mujeres, aunque hubo épocas en nuestra historia en las cuales su uso estaba reservado para los hombres.

El antepasado del pantalón es sin lugar a dudas el taparrabo que cubría la zona púdica, hecho de pieles sujetas a la pelvis. Se empezaron a usar para proteger a los genitales del frío. En las cavernas de Els Secans, hay una pintura rupestre de hace 10.000 años en la que se retrata a un hombre llevando algo que bien podría tratarse de un pantalón corto.

Sin embargo, se sabe que fueron los celtas, los primeros en llevar pantalones hace uno 2.600 años. Eran de lana teñida en diversos colores y adornados con rayas y cuadros. Su uso se difundió entre los pueblos germanos. Los romanos vestían túnicas, y como las tribus que ellos consideraban bárbaras los llevaban, su uso fue prohibido en todo el imperio romano hasta el año 400. Preferían pasar frío antes que llevarlos. No abandonaban sus togas ni cuando sus avances imperiales los llevaban a zonas nórdicas más frías, optando por envolverse las piernas y muslos con vendas. Pero de a poco los romanos también fueron sucumbiendo a su encanto, empezando a llevar las abrigadas prendas de los germanos y godos, que además eran extremadamente cómodas para montar.

Los griegos, también preferían las túnicas y veían los pantalones como propios de las tribus bárbaras. Incluso el gran Ovidio en uno de sus textos echa en cara a los habitantes de Ponto, que se vanagloriaban de ser griegos de origen, el haber adoptado los calzones de los persas, sus mortales enemigos.

Durante el Medioevo su uso se fue difundiendo en la forma de ceñidas calzas. Pero sería recién durante el renacimiento cuando se convertiría en una prenda imprescindible del guardarropa masculino. Justamente, en Italia durante el siglo XVI, Pantaleón, un personaje muy folklórico de la Comedia del Arte, se caracterizaba por llevar pantalones como atuendo, de hecho, el nombre del pantalón procede de él.

Para el siglo XVIII el pantalón era ya una prenda obligada para los hombres tanto en Europa como en América. Justamente a principios de este siglo, el zar Pedro el Grande, como parte de su plan para modernizar Rusia, implementó el “Decreto de la Vestimenta Moderna”, que prevía que todos los rusos de las clases altas llevaran pantalones de corte alemán.

Tanto se difundió su uso entre los hombres que esta prenda de indumentaria, durante siglos se consideró prácticamente un símbolo o característica y del género masculino. La consigna fue por siglos que las mujeres llevasen faldas y los hombres pantalones. De hecho esta última prenda era considerada exclusivamente masculina.

Las mujeres tuvieron que esperar hasta el siglo XX para reivindicar su derecho al voto, y también su derecho a llevar esta prenda tan cómoda pero hasta entonces reservada a los hombres. La primera mujer que eligió llevar los pantalones bien puestos fue Amelia Bloomer, una feminista que en 1854 propuso introducir los pantalones como uso femenino y emblema de la emancipación de las mujeres. Los pantalones femeninos diseñados por ella consistían en unos pantalones bien anchos, de inspiración turca, que se llevaban debajo de una falda a la altura de la rodilla. Los pantalones fueron llamados bloomers en honor a su creadora, pero lamentablemente no tuvieron aceptación, ya que fueron asociados al movimiento feminista, que por entonces era más temido que la lepra. En la segunda mitad el siglo XIX sólo llevaban pantalones algunas mujeres pudorosas para pasear en bicicleta o montar a caballo, y en el día a día, solo aventuraban usarlo las mujeres más inconformistas, como la escritora George Sand, amante de Chopin, y la gran actriz Sarah Bernhardt.

Fue recién a principios del siglo XX cuando la prenda empezó a introducirse en la forma de trajes de baño, y también como indumentaria deportiva. En 1920, Coco Chanel empezó a llevar pantalones marineros de playa, escandalizando a toda la alta sociedad parisina. El difundir el uso de los pantalones, fue otro de los grandes aportes de esta diseñadora al guardarropa femenino. Ya en los años 30 y 40, muchas de las grandes estrellas del cine como Joan Crawford, Katharine Hepburn, Marlene Dietrich y Greta Garbo adoptaron el pantalón masculino como un accesorio para realzar su appeal poderoso, misterioso e irreverente.

Pero fue sin lugar a dudas la Segunda Guerra Mundial el factor principal que llevó a la difusión del uso de pantalones entre las mujeres. Al tener que asumir ciertos roles tradicionalmente masculinos, las mujeres tuvieron que adoptar prendas más cómodas y funcionales como pantalones y overoles. Al terminar la guerra, les fue muy difícil volver a su anterior estilo de vida, y muchas mujeres decidieron no desprenderse de esta prenda tan práctica.

Desde entonces el pantalón se ha convertido en una prenda absolutamente unisex, cuyo corte y estilo incluso sirve de indicativo de las distintas épocas. En las últimas décadas esta prenda ha sufrido innumerables transformaciones, más anchos, o skinny, pata de elefante, capri, o elastizados, pero principalmente han transformado a la manera de vestir de la mujer. ¡Hoy en día las mujeres saben llevar los pantalones bien puestos y bajo ningún motivo permitirán que nadie les indique que no pueden llevarlos!

JUERGEN TELLER: EL REY DE LA INSTANTANEIDAD




Nacido en Alemania en 1964, Teller abandonó el colegio para trabajar como aprendiz en un taller que fabricaba instrumentos musicales. Obligado por una alergia, tuvo que buscar un nuevo sustento, lo que le llevó en los años ochenta hacia la fotografía. Estudió en el Bayerische Staatslehranstalt für Photographie de  Munich y luego se mudó a Londres donde se estableció, empezando a fotografiar a músicos famosos. A raíz de la tapa que hizo con Kristen McMenamy posando desnuda con la palabra “Versace” escrita en un corazón sobre su pecho para una revista alemana en 1996, empezaron a llamarle reconocidas revistas vanguardistas tipo iD y The Face.  Luego diseñadores transgresores, quienes buscaban una nueva manera de retratar sus campañas. 

Desde 1998 Marc Jacobs lo ha elegido para retratar sus campañas publicitarias, en las que han aparecido Cindy Sherman, Winona Ryder, Sofía Coppola, Charlotte Rampling, Alice Dellal, el mismo Teller, entre otros. Teller colabora desde hace tiempo con otros diseñadores como Helmut Lang y Vivienne Westwood y casas de moda como Yves Saint Laurent, Celine y Moschino.

Rebelde, poco convencional, trasgresor y brillante, Juergen se niega a fotografiar en digital ni a retocar sus fotografías en plena era del photoshop y de la fotografía digital. Además tiene un don para retratar a las personas, logrando desentrañar de sus sujetos una naturalidad y espontaneidad poco frecuente. Logra relajarlos tanto que se olviden de la presencia de la cámara y pone énfasis en los rostros, gestos y la expresión sicológica de sus sujetos. Retrata con la misma naturalidad con la que fueran parientes posando para fotos familiares ya sea a modelos o personajes famosos. Y sus fotografías publicitarias comparten esa cualidad tan propia de las  instantáneas fotográficas. 

Le encanta desnudar a sus sujetos, tanto literal como metafóricamente, mostrándolos vulnerables frente a su impertinente cámara. Muchos afirman que ser fotografiados por Teller es como aceptar una apuesta. Por la cantidad de famosos que de buena gana acceden a posar ante su descomedido lente, podemos asumir que también hay muchísimo prestigio en ello. Fotografió con la misma genial irreverencia a Vivienne Westwood desnuda a los 68 años, a Kate Moss tirada como un trasto viejo en una carretilla y a Victoria Beckham metida dentro de una bolsa de compras y convengamos que estas son sus fotos más convencionales. Las modelos saben que al aceptar trabajar con él de seguro van a verse retratadas en situaciones poco convencionales, ya sea tirada desnuda en un basurero rodeada de unos cachorros abandonados o deambulando desnudas frente a la Mona Lisa.

Famoso fue el caso en que teniendo que posar él para la campaña  para la línea masculina de Marc Jacobs junto a una desnudísima Charlotte Rampling (una de sus musas) en el hotel Louis XV de París  terminaron posando ambos desnudos ya que el fotógrafo, algo excedido en peso no logró entrar en más que un par de shorts. Pero esta circunstancia le fue indiferente al artista quien siguió de lo más cómodo posando para una campaña de moda en la cual no aparecía ninguna ropa salvo el único short que le entró. Esta campaña contrariamente a lo imaginable fue utilizada por el diseñador, un gran admirador del trabajo de Juergen Teller, quien supo percatarse que la sesión había transgredido las convenciones de la fotografía de moda adentrándose en el arte más puro.

Su particular manera de encarar la fotografía lo han convertido en uno de los fotógrafos más solicitados y mejor pagados de la industria de la moda y en uno de los referentes de la fotografía contemporánea. A la par que su trabajo en la moda, ha desarrollado una importante carrera en la fotografía artística, ganando el premio Citibank en el 2007 y exhibiendo en importantísimas galerías de todo el mundo, así como en el MOMA, en el Tate e incluso en la Bienal de Venecia.

En muchas de sus fotos sus sujetos parecen encandilados por sus flashes de su cámara Contax G2 y sorprendidos por la cámara en situaciones íntimas, en otras la cámara parece haberse esfumado estableciendo un diálogo íntimo entre el sujeto y el observador. A pesar de sus transgresoras imágenes, el fotógrafo asegura jamás haber tenido que obligar a nadie a hacer algo que no se sintiera absolutamente cómodo haciendo: “Si hago un retrato, sé cuanto pueden aceptar. Si una persona es dulce y tímida, las fotos serán dulces y tímidas.” 

Sus autorretratos se muestran aún más sinceros y controvertidos. Se ha fotografiado en las situaciones más absurdas e incómodas, haciendo el número dos sobre la nieve, desmayado sobre un plato de comida y también completamente desnudo frente a la tumba de su padre, con un pie sobre una pelota de futbol, tomando cerveza y fumando un cigarrillo. El artista explica que la toma fue motivada por los sentimientos hacia su padre, un alcohólico que se quitó la vida cuando el fotógrafo tenía 24 años. “Sentía un poco de pena por él y quería estar con él. Quise mostrarle, o mostrarme, mi vulnerabilidad y que yo también tenía problemas con el alcohol y fumaba.”

Hoy en día Juergen Teller es considerado uno de los fotógrafos más provocativos y creativos del momento, desafiando siempre los cánones de la fotografía de moda y publicitaria, y  alterando todas las convenciones en la relación fotógrafo/modelo. Cualquiera sea el entorno o el sujeto, el resultado siempre será intenso, irreverente, honesto y sorprendente.

Bueno, les dejo que las fotos de Juergen hablen solas: