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domingo, 13 de marzo de 2016

FACEBOOK FRENEMIES


En el Facebook todos queremos ser como Roberto Carlos y tener un millón de amigos. Sin embargo, con el puñado que tenemos ya hay unos cuantos que nos estresan  y verdaderamente nos sacan de nuestras casillas. A veces los bloqueamos, pero otras simplemente los sufrimos.  Tal vez porque en su existencia real son mucho más tolerables que en su existencia virtual. El problema es que muchas veces Facebook potencia el nacimiento de ciertos alter egos bizarros y absolutamente odiosos que convierte a nuestros amigos en frenemies osea que nuestras amis del mundo real se convierten en amienemigas del Facebook.

Les garantizo que de este elenco de indeseables feisbukeros, todos tienen al menos uno en su lista de amigos.

Animalistas: Por lo general tienen 18 gatos, 8 perros y el muro lleno de fotos de perros extraviados. Son de los que registran con un rigor casi científico todas las actividades de sus gatos, como si fueran seres de una inteligencia sobrenatural y suben 750 fotos por día ellos haciendo las cosas más banalmente gatunas como si fueran actividades maravillosas y casi místicas. Hasta ahí se les tolera. Pero cuando empiezan a atacarte por preguntar en “Alguien sabe” dónde se puede comprar un chihuahua (porque todo animalista obsesivo aboga por el comportamiento éticamente comprometido de adoptar animales sarnosos, parasitados, minusválidos, maltratados, malqueridos y traumados rescatados de la ultra tumba y creen que el pedigrí es sinónimo de maltrato animal) ahí como que ya da cosita. Está bien que les quieran a sus gatos, está bien que no practiquen la cacería, que no coman carne ni usen pieles, pero  quienes son para juzgar la elección no comprometida de elegir a un perro por su raza. Como dice la Chiqui Legrand: “¡Así Noooo!”

Profesor de castellano: Estos son los más plagas del planeta. Cuando no activas el corrector automático (o peor aún, cuando éste es el que te corrige mal) ellos no tardan en  corregirte el desliz. Lo peor de todo es que la mayoría de las veces no les cae la ficha de que se trata de un error de dactilografía. En esta era de los Smartphones, cuando el 90% de nuestros posts del facebook los hacemos desde el celular, valiéndonos del diminuto teclado y nuestra cada vez más desmejorada vista, es normal que se te escape un  “VESO” en vez de “BESO” o un “BAMOS” en vez de “VAMOS”. Pero tu amigo es tan gil y pelotudo, que no atina a darse cuenta de que la B y la V están peligrosamente juntos en el mini teclado QWERTY, y te salta con la RAE a tratarte de burro y explicarte hasta la etimología de la palabra en cuestión.  Y No te queda otra que contestarle en MAYÚSCULAS (O sea gritando en digital): “¡PERO PAAAR FAVAAAR! OVBIO QUE NO SOY TAN BALLE Y TAN VURRA COMO ME CREES NDE PABO!”

Tagueadores compulsivos: Estos amigos nos hacen temblar cada jueves y cada viernes con sus #TBT Y #FBF porque de su baulito de los recuerdos siempre sale esa foto en la que salís bizca, más borrasha que el de la arbolada o aquella en la que tenés aproximadamente 25 kilos de más y llevabas puesto ese vestidito nefasto que hace que Lady Gaga quede básica. Estos tagueadores son capaces de anular tus posibilidades de levante en l mundo digital con un simple click y de convertirte en el comentario del día del chat privado de tus frenemigas del mundo real. En la misma categoría están los que te taguean en cada uno de sus posts, hasta cuando comparten el sountrack del canto de la ballena azul,  o cuando postean el link a las 20 maneras de clavar un clavo sin usar un martillo y jamás terminas de entender el  porqué. 

Macateros: Ellos no le venden a su madre, porque la prójima vino fallada de fábrica y está más rallada que el hijo que parió. Un día están vendiendo el último brebaje de YERBALIVE  y al día siguiente las carpetas de crochet que teje su abuela. Te insisten para que compres cosas que no sólo jamás tuviste intención de comprar, sino que no las aceptarías ni como regalo. Lo peor es cuando usan tu muro de cartel invadiendo tu espacio como si se tratara de espacio publicitario y cuando te acosan al inbox ofreciéndote cuanta chuchería tienen en su poder en ese momento. A veces son tan tediosos que te hacen creer que estás en Pettirossi.com y no en el Facebook.

Candy Crushers: Será que este maldito juego endemoniado alguna vez se acabará. Confieso que fui adicta hasta que hace 1 año me trabé en el nivel 386 y no pude salir ni endeudándome para comprar todos los boosts disponibles. Pero hay gente que simplemente no desiste. Ellos son los adictos al “Sweet, Taaaasty, deliiiicious, diviiiine”, pedigüeños de vidas y de bombas de colores que siempre están 500 niveles más avanzados que vos.
Haters: Ellos aman odiar. Siempre, siempre están listos para tomarse con alguien en el facebook. El muro ajeno es su campo de batalla y no desaprovechan oportunidad para ironizar, satirizar y cizañear. Si no encuentran con quien pelearse, se dedican a tirar plagueos al vacío, contra el gobierno, contra los baches, contra su club rival, contra la gente en general, y hasta al prójimo de Lassie van a encontrarle algo reprehensible. Su muro es el equivalente digital al muro de los lamentos.

Religionarios: Ellos hacen de su religión su batalla. Si son evangélicos se quejan porque viene el Papa y si son católicos despotrican contra el diezmo.  Son las armadas digitales de una especie de cruzada moderna que francamente es espantosa pues tiene más de intolerancia que de religiosidad. Después están los que meten la religión en todo y te mandan setecientas oraciones y buenos deseos y cadenas de San Antonio, San Cayé y San Toascosas las 24 horas del día. A todos tus comentarios ponele la firma de que pondrán: AMEN, y se pasan mandándote “bendiciones” hasta en tus post más pelotudos. Si posteás: “Estoy viajando a Ciudad del Este para el Black Friday!” van a ponerte BENDICIONES. Si posteás: “Olimpia Campeón” tambiéeen van a poner Bendiciones. Creo que hasta si posteás: “Samaniego badulaque” tambiéeen van a escribir lo mismo ya que es su expresión facebookera de cabecera.



sábado, 4 de julio de 2015

MI MAMÁ ME DIJO....






Mis años en este mundo me han enseñado muchas cosas. Pero una de las lecciones que más me costó aprender fue que las madres, siempre tienen la razón. ¡Siempre! Ellas son nuestros oráculos garantizados y lo mejor es que no necesitan ni tirarnos las cartas para saber adivinar nuestro futuro. ¡La gran pena es que nunca le hacemos caso!

Ellas tienen la sabiduría para interpretar los cambios climáticos  que ni los antiguos mayas ni los modernos meteorólogos lograron perfeccionar. No sé si interpretan las formas de las nubes o tienen un chip secreto incorporado para medir la velocidad del viento, pero lo cierto es que por más soleado que este el día, si te dicen lleva un paraguas, llévalo y si te piden que te pongas un saquito antes de salir, por más de que hagan 40 grados a la sombra, ¡ponételo!

Pero donde más se manifiesta su destreza premonitora es a la hora de evaluar futuros ex maridos. Desde el día CERO ellas ya huelen que hay un huevo podrido en ese adorable dulcecito que estamos llevando por primera vez a casa. Ni bien lo ven, su radar ya empieza a sonar incriminatoriamente. En ese preciso momento nuestras madres empiezan aquel interrogatorio que nos suele volver locas de la vergüenza. Sin merodeos empiezan a preguntarle al más puro estilo FBI donde vive, quienes son sus padres, a qué colegio fue, que planea hacer en el futuro, qué religión profesa, y toda aquella información que consideran perentoria para hacer su evaluación final de potabilidad del nuevo candidato. 

Hasta ese momento para ellas el sujeto interrogado aún no califica para la categoría de “candidato” ni siquiera “amiguito”, siendo referido solamente como “el chico ese”.  El futuro apelativo del “chico ese” variará según sus respuestas al interrogatorio. Si contesta que es de “4 mojón”, que se graduó en la escuela Nº502155458, que es ateo y que aspira a ser Licenciado en Técnica Mixta en la Universidad Autónoma del Manguruyú, definitivamente pasará a ser conocido como “el arrimado”. Si contesta que es de Sajonia, que recorrió todos los colegios de la capital, que profesa el satanismo y que quiere abrir un bar de metal, pasará a ser conocido como el “badulaque” y si contesta que es de Manorá, que fue al San Andrés, es católico apostólico romano y quiere ser neurocirujano pediátrico automáticamente califica para ser el “novio a casarse” o “candidatazo”.  Si las cosas no prosperan con el “candidatazo” tu madre seguirá añorando al candidato perdido refiriéndose a él como “Pedrito” “Jorgito” o “Josecito” con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, porque lo dejaste escapar por tarada. 

Una vez que dejaste escapar al candidatazo seleccionado por tu madre, éste se convertirá en la vara con la cual medirá a todos los futuros “candidatos” y quienes por su puesto jamás le llegarán ni a los talones. Jamás dejarán de reprocharte por haber sido tan pelotuda en perder semejante partido.  El fantasma de “Josesito” seguirá vigente hasta bien entrado tu segundo divorcio y pasará a ser el “fantasma de lo que pudo haber sido”. Tu madre no desaprovechará ninguna oportunidad de restregarte tu mala decisión en cada nueva catástrofe sentimental que surja en tu vida.  Lo adorará tanto que llegarás a dudar si la enamorada no era ella. 

Cuando en nuestra vida sentimental, en vez de encontrar medias naranjas, nos toca encontrar limones a cacharrata, nuestras madres no desaprovecharán la oportunidad para hacernos saber que ellas nos avisaron desde un principio que con ese limón no llegábamos al limoncello. El popular “¡yo te dije luego!” pasará a resonar en sus labios per secula seculorum. Es que ellas saben de entrada que no estamos ante un candidato potable. Pero lastimosamente las hijas tendemos a desoír a nuestras madres ante este tipo de advertencias. Nunca les damos la razón. Le encontramos 1000 excusas para seguir apostando por nuestro limoncillo. Fast Forward a 5 años después, un divorcio, un corazón roto y todas las ilusiones perdidas. Recién ahí nos damos cuenta de que el limoncillo no daba ni para margarita ni para caipiriña, apenas a penas para un shot de margarita con limón y sal. Ahí no nos queda otra que suspirar y lamentar no haberle hecho caso a nuestra madre, cuando 5 años antes vaticinó este resultado. 

Por más de que el único motivo que arguyan  nuestras madres sea el habitual “mi hija, este chico no es para vos”, háganle caso, que este motivo suele ser más que suficiente para que la relación termine mal a la larga.  Algo en su corazoncito está vibrando alertas multicolores. Las madres lo saben por algo. Es casi instintivo en ella. Indiscutiblemente todas las madres tienen el man-dar recontra más afinado que nosotras y es hora de que dejáramos de contradecirlas porque sí y las escucháramos un poquito. 

Deberíamos prestar más atención a sus consejos sentimentales. Al fin y al cabo ellas no tienen ningún otro interés más que vernos felices y comiendo perdices. Ellas saben muy bien que el corazón no siempre escoge bien, y tiende a entontecer a nuestra cabeza. Enamoradas simplemente no pensamos bien. En esos casos suelen ser nuestras madres quienes emiten la voz de la cordura que nos negamos a escuchar. ¡Imagínense cuántos dolores de cabeza (y de corazón) nos ahorraríamos si las escucháramos en esos momentos!

miércoles, 11 de febrero de 2015

GUIA DE NO-REGALOS DE SAN VALENTIN



Lastimosamente en materia de regalos de San Valentín no hay medias tintas. O tu novio la tiene clarísima, o es directamente un mentecato. Aquellos que la tienen clarísima por lo general son unos soles divinos y esplendidos, pero lastimosamente son difíciles de encontrar. Lo que abunda a cacharrata son las estrellitas que brillan apenas y a lo lejos y a la hora de comprarnos un regalo por el día de los enamorados, la pifian de aquí a Saturno.

Beatas quienes tienen un sol que se ingenia cada año para sorprenderle con un regalo espectacular, que le roba el aliento, la lleva al éxtasis romántico, hace que todas sus amigas suspiren por lo divino que es y obliga a todas las envidiosas a internarse a una cura de sueño para reponerse de la rabia. Estos chicos hacen su tarea. Prestan atención, investigan, se esmeran, se toman el tiempo, no dejan ni un detalle sin atender y por supuesto no dejan nada  para última hora.   Su regalo siempre es magnífico, no lo que necesitabas, ni lo que deseabas, sino aquello que no te imaginabas que necesitabas y que no hubieras luego podido desear algo mejor. A parte el regalo nunca viene solo, lo acompaña un gesto grandioso, una ceremonia de entrega…. Hasta la entrega es tan mágica como la escena de una película de amor. 

Pero lastimosamente, a la mayoría nos toca lidiar con la otra clase de novio, quienes a la hora de elegir su regalo pecan por miserable, distraídos, brutos o meramente descerebrados. Sea cual fuere su regalo, están destinado a pifiarla en grande año tras año.

Pero, así como Alicia en el País de las Maravillas celebraba su no-cumpleaños, nosotras también  tenemos derecho a crearle a nuestras medias naranjas una lista de no-regalos para evitarnos el dolor de cabeza de tener que lidiar con sus malas elecciones.

CURSILERIAS: si tenes mas de 16 años y ya no podes alegar como defensa a tu mal gusto el hecho de que las hormonas de la pubertad te obnubilan el cerebro, abstenete de comprar el oso de peluche gigante con el corazón de encaje que dice TE AMO, extiéndase a todos los demás chiches, tarjetas, muñecos, tazas y demás enseres cotidianos que vengan con un corazón rojo inmenso y alguna frase trillada. Para versitos cursi nos bastan y sobran los piropos callejeros, que hasta tienen a su favor el hecho de que suelen ser un poquito más originales y mucho más picantes. 

IMPROVISACIONES DE ULTIMO MINUTO Díganme chicas, ¿ustedes aceptarían una argolla de latita de cerveza como anillo de compromiso? ¡Obviamente ni aunque te prometan que después te la cambian por el diamante koh-i-noor! Entonces porque aceptarían una rosa callejera comprada al paso, un regalo cualquiera que no tiene nada que ver con tus gustos, tu estilo o tus deseos y que clama a gritos “IM-PRO-VI-SA-CION”. Obviamente tu novio le pidió a su madre o a su secretaria que elija cualquier cosa para salirse del apuro de llegar al día D con las manos vacías. Ninguna mujer se emociona con la tarjeta escrita a mano de puño y letra de la florista reproduciendo las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, ni llora de alegría ante una remera de leopardo con apliques en lentejuela dorada que lleva el sello de tu suegra. ¡Por favor! ¡Pónganse las pilas y dejen la improvisación para sus cuentos chinos!

ELECTRODOMESTICOS: Si tu idea del romance implica una licuadora, una multiprocesadora, una plancha o una nueva heladera…… definitivamente no tenes idea de nada. Estos regalos no son válidos para San Valentín,  ni aunque tu esposa o novia esté inscripta en el IGA. Y de paso te informamos que ni siquiera son válidos para regalar a la esposa por el día de la madre. 

LA ROSA UNICA: Una imagen vale más que mil palabras. La imagen de un novio que llega a la casa de su novia con una rosa roja única envuelta en celofán y con una tarjetita que dice en Times New Roman versión cursiva “Feliz dia de la primavera” (porque el florista callejero reciclo las tarjetitas que le sobraron) es la viva imagen de la miserabilidad. Tu novio no es ni desatento, ni bruto, es pura y llanamente UN MISERABLE. Ni dudes en poner su lamentable rosa en remojo…. En el inodoro.

ACCESORIOS PARA RODADOS: Cubiertas nuevas para el auto, renovar el limpia parabrisas, un busca huellas, transformar su motor a flex, nuevas tazas, un cambio de aceite. ¿En serio?  ¡Ellas NI SE VAN A DAR CUENTA! Le pueden retapizar el auto en cuero y ella se va a dar cuenta 10 días después, y aun luego de darse cuenta va a seguir sin entender que china les pico para gastar en algo tan poco relevante, si lo que ella quería era un zapato nuevo, algo obviamente mucho más útil que unas llantas nuevas.  ¡Lo único que vas a lograr con esto es que se piche porque en vez de cambiarle tantas cosas no le cambiaste bien nomas ya el auto por un nuevo!

PASACALLES: Los mensajes de amor publico callejero tienden a rebasar la raya de lo cursi y caer en lo tremendamente valle. No sé qué es peor, topetarse con un pasacalle de acción poética callejera, o que te dediquen un tema de Arjona en la radio. Si tu idea de romanticismo tiene algo que ver con una canción de Ricardo Arjona, te informamos que muchas preferimos que nos atropellen 40 señoras de las cuatro décadas antes de tener que lidiar con sus versos. Esto es extensible al reguetón lento, la cachaca quejumbrosa y todos los engendros musicales donde el” te quieroooo” acompañado de un son tropical o un lamento boliviano corre cierro riesgo de ser clasificado como polución sonora según la ordenanza Municipal 750/97.

BOMBONES, CUPCAKES, GALLETITAS: Les voy a traducir esto en lenguaje del plagueo interior mental de una mujer al recibirlos: “Encima que el HDP se pone visco cada vez que pasa la banda de la vecina que se puso implantes hasta en el cerebro y que la semana pasada cuando le pregunte como me quedaba mi jeans nuevo me dijo que el otro me quedaba mejor, porque seguro luego piensa que estoy más gorda, ¡ahora se le ocurre regalarme una caja de bombones! El idiota me quiere hacer engordar para chutarme por gorda y poder especularle finalmente a la blonda farmacéutica esa que lo tiene tan visco.” ¡ASI NO!

SUS BUENOS DESEOS: ¡Pero más vale que somos materialistas! No sé de dónde sacaron la creencia altruista esa de que para nosotras las mujeres, un “te quiero” es suficiente.  Eso lo decimos de la boca para afuera, pero no hay ninguna mujer en el planeta tierra que verdaderamente lo sienta así. A la hora de la verdad, toooodas las mujeres queremos ser princesas. Todas queremos ser agasajadas, mimadas, y hasta malcriadas por nuestras medias naranjas. Es que el día de los enamorados para toda novia es el equivalente a la Navidad para un niño. Como esas criaturas esperamos ansiosas nuestros regalitos de San Valentín, por lo que jamás de los jamases y nunca de los nuncases se les ocurra llegar con las manos vacías a este día, ni todos los “Te amo” del mundo podrán recomponer nuestra ilusión rota. Osea que chicos, a seguir esta guía y a cargarse las pilas, que una novia o esposa feliz, es mucho mejor que la aspirina para curar el dolor de cabeza.



jueves, 30 de octubre de 2014

LAS MUJERES DE TERROR



Se acerca la fiesta de Halloween, conocida por nuestras latitudes como el día de las brujas.  En una edición anterior ya abordamos el tema de los hombres de terror. Ahora leS toca el turno a las especímenes femeninas de este género. 

Como buenas brujas que somos las tenemos MUY bien identificadas y alejadas con todo tipo de pócimas y artilugios de nuestro espacio vital, aunque por ser espectros y atrevidas siempre se las ingenian para invadir nuestros ámbitos de vez en cuando. Cuando nos vemos acosadas por estas espeluznantes rivales, chiruzas, busconas y arrimadas, no nos queda otra que despertar a nuestras villanas interiores y tirarles agua bendita o champagne para que se ubiquen. 

LA RIVAL MALÉFICA: Mala, mala, mala y más mala que la maldad misma. Como desea lo tuyo te hace todas las maldades imaginables y por imaginar. Pero su maldad no es lo peor. Lo verdaderamente insufrible de esta villana es que encima de mala como ella sola, la muy desgraciada  es malditamente hermosa. Estas desgraciadas logran glamorizar con su belleza a todos a su alrededor y mantenerlos ajenos de su verdadera esencia putrefacta. Recuerden mis queridas lectoras, no hay nada peor que una rival mala y linda, ellas son la prueba evidente de que eso de la “belleza interior” es la mentira piadosa más grande de la historia. 

LA CHIRUZA WANNABE: Ella sueña con ser como una. Sueña con tener tres apellidos compuestos y tener un árbol genealógico que se remonta hasta antes de los tiempos de la conquista. Pero obviamente su único vínculo con la realeza es algún título nefasto como el de Reina de Tupasy arroyo, o primera princesa del Club 14 de Febrero de Monte Alto. Como es fina como canapé de mondongo, no se desayuna que las carteras Luís Truchón que le regaló su último chongo no son el camino a la pertenencia y que su acento teresiano impostado no engañará jamás a las culís de cuna. 

LA FACTURADORA TUNEADA: Escote. Check. Mini de lentejuelas. Check. Estileto con plataforma de purpurina. Check. Alargue con bucle en las puntas. Check. Botox antes de los 40. Check. Gomería trasera y delantera. CHECK. Labios de pato. Check. Estas mujeres nacieron para facturar. Desde la primaria ya soñaban con ser miss remera mojada y ni bien consiguieron para su sponsor empezaron a tunearse hasta el meñique del pie. El descaro y el orgullo en formar parte de las filas de quienes ejercen la profesión más antigua del mundo hacen que no tengan problema alguno en cobrar por su compañía, exigir toda clase de regalos y pelearse por sapos cancioneros sexagenarios como si fueran George Clooney. 




HEIDI: en el polo opuesto se encuentra la dulce e inocente Heidi. La chica del campo dulce e inocente que se crió con sus abuelos en un chiquero y es cristiana devota y que de un día para otro, decide que quiere ser rica y famosa cueste lo que cueste. A pesar de vender el cuento de ser chica humilde de campo, niña buena cándida inocente y sacrificad; sin ningún tipo de reparo, se las ingenia para meterse con hombres casados sin saber angá. Mentiiiiraaaa! Esta es la clásica  mosquita muerta alias banda con escapulario. Cuidado con las Heidis, que son más peligrosas  que las factureras tuneadas que te avisan de antemano con cartelito neón en la frente muy claramente lo que son.

LA BUSCONA: Ella vive por y para el levante y mientras más grande el desafío mejor. Ergo, su target tiene que tener pareja para que le resulte atractivo. Nacieron con un chip que le atrae como imán hacia las alianzas y no se preocupan en lo más mínimo en ocultar sus intenciones. Son las que tocan piernas al conversar, las que lanzan miraditas sugestivas, ponen voz de locutora y ponen toda su mercadería sobre la mesa de tu pareja y te tratan como si fueras papel tapiz. A estas se las ubica fácilmente. Lo que cuesta es mantener la calma en el proceso. 

Bueno, lastimosamente se me acaban las páginas, porque con la fauna local hay material como para escribir un libro de varios tomos sobre mujeres de terror que se infiltran en nuestros hábitats para hacernos mala sangre. Pero ya saben, a echarse rosarios al cuello y tirar agua bendita hacia estas alimañas para que se ubiquen. Si no hay agua bendita a mano implementen nomás cualquier tipo de líquido que les despabile bien a estas chirusas advenedizas.



INVASION HIPSTER




Hay ciertas cosas que me superan: la infame balanza de mi baño, la fama de Justin Bieber, las cenas en lo de mi suegra, la bruteza de Portillo y la invasión de los hípsters. Y entre todas ellas, quienes últimamente me dan más dolores de cabeza son sin lugar a dudas los hípsters. Para ponerla corta, ¡estoy haaaarta de tomar jugos en jarros!

¿Alguien me podría por favor explicar, en que momento  robarle los lentes de vista setentosos con culo de botella a la abuelita pasó a ser cool? ¡Si no le quedan bien a nadie y el único motivo por el cual las prójimas abuelitas lo usan es porque sus cataratas no le permiten verse bien al espejo ni con los lentes puestos! 
Pero antes de adentrarnos más en este tema, debemos primero identificar quienes son los hípsters. Según Wikipedia, el termino se originó en 1940 para referirse a los adeptos del jazz que se caracterizaban por vestir y hablar de una manera determinada, consumir drogas recreacionales, tener un sentido de humor sarcástico, pobreza auto impuesta y códigos sexuales relajados. Si le agregamos barba o bigote, una bicicleta, un trabajo creativo, una religión oriental, clases de yoga y una dieta vegana, este término perfectamente puede abarcar al hípster contemporáneo. 
Pero no crean que sea tan fácil identificarlos. El gran problema en identificar a los hípsters radica en que todos los que parecen hípsters niegan serlo.  No van a encontrar ningún hípster autoproclamado en ningún rincón del planeta ya que la primera característica de los hípsters es que ellos no se consideran hípsters. Seguro ya tienen una listita mental de personas que entran perfectamente en la categoría y que se ofenderían profundamente de que los encasillen en este grupo.
Esta es solo la primera de una serie de contradicciones…. Como lo suyo es más seguir tendencias que convicción, suelen ser los reyes de la contradicción. Para empezar, odian todo lo que está a la moda, pero no se dan cuenta de que todo lo que usan, desde el reloj Casio digital de los años 80, hasta la banda indie de 1973 que siguen junto a sus amigos, hasta el chaleco de esquí de los 80s y la remera vintage de marcas desaparecidas que usa son modas características de la tribu de los hipsters. Ellos se creen muy originales, pero la originalidad de sus hallazgos vintage se pierde en el conjunto de los hallazgos vintage de su grupo, y terminan pareciendo una comparsa disfrazada de los integrantes de “That 70s show”. El seguir una moda sin darse cuenta de ello, los convierte en los peores fashion victims del mundo.
Para ser hípster tienen que estar profundamente comprometidos (en las redes sociales) con una causa medioambiental. No hay hípster sin causa. Los hípster originarios estaban genuinamente preocupados por el medio ambiente, por eso empezaron a andar en bici, reciclar todo, usar ropa vintage, volverse vegetarianos, llevar una vida saludable y hacer activismo por distintas causas. Las causas de los hípsters contemporáneos son más que nada una pose. Su activismo se limita a firmar peticiones online, discutir con todos los caretas y fachas sobre la injusticia social, y apuntar el dedo inquisidor a quienes usan pieles y comen comida rapida. Son de los que se proclaman veganos porque comen poca carne, quienes rescatan animales para postear en el Facebook y creen que van a cambiar al mundo en su clase de yoga meditando por la paz mundial. Ommmm!
Les gusta ir contracorriente hasta en las cosas más ridículas. Farrean entre semana para no encontrarse con los caretas el sábado a la noche y si bien se consideran abiertos de mente, no tardan en discriminar a quienes curten ondas más convencionales. Villa Morra les parece un sacrilegio. Ellos curten el centro o Las Mercedes, por lo que ni se les ocurra invitarlos a un boliche fuera de su código postal. Odian lo careta, pero aman lo cool…. Si bien esto a mí me parece medio lo mismo, ellos están convencidos de que existe una profunda diferencia conceptual…. Que podría identificarse mejor como la diferencia entre el Reggaetón (música para descerebrados) y la electro cumbia (música para intelectuales de este siglo).
Aman el vello facial. Se habrán dado cuenta de que los barbudos están invadiendo el mundo. Si el barbudo tiene menos de 40 años y no es judío ortodoxo ni árabe talibán, entonces lo más probable es que se trate de un hípster. Si tiene barba, pantalones chupín y lentes de marco grueso, tatuajes en arameo y championes Adidas vintage y está trasladándose en bicicleta, pónganle la firma que están ante un espécimen de pura raza. 
Otra característica de este grupete es su afinidad con los gustos de la tercera edad. Son como viejitos precoces. No solo les roban los lentes a las abuelitas, sino que también comparten su amor por los gatos, por tomar té, por los viejos tiempos y las manualidades…. Y si son en crochet, ¡mejor!
Lo único que los delata su juventud es su pasión por las redes sociales, en especial por Instagram y el twitter. Son de los que instagramean absolutamente todo lo que comen, desde el batido verde con cambucha orgánica que beben y hasta las hamburguesas de tofu que cocinan en forma cubica para que tengan más onda. En el twitter exprimen todos sus muy intelectuales pensamientos y enlaces a los obscuros y rebuscados grupos, artistas, cineastas y autores que admiran. ¡En este punto hay que darles un premio al rescate de lo tragado por las fauces del tiempo! Si se topan con un hípster andando en bici o skateboard en la costanera, pónganle la firma de que está escuchando con absoluta devoción la banda sonora de una película de terror setentosa de Darío Argento y hasta son capaces de bailar al ritmo del tema principal tan poseídos como si se tratara de un tema bailable de David Guetta.  Cuando no están en movimiento solo escuchan vinilos por la calidad superior del sonido y de seguro tienen algún boombox como chiche decorativo en su sala.
Otra de sus características es la pobreza autoimpuesta que obviamente al ver su adicción al iToascosas y por su puesto el iNomejodas del universo Macintosh, claramente es tan falsa como su originalidad. 

Para ellos slo único importante es que lo que hagan, digan o vistan suene importante,  se vea cool y que parezca algo muy complicadamente intelectualizado como para que lo entiendan los cerebros corrientes y trillados. 

Hoy la invasión hipster ha convertido, en un par de años, cosas que antes eran consideradas incluso “de mal gusto” en algo “de moda”. Podemos mencionar desde las películas de zombies hasta la caña y de usar frascos de mermelada como vasos, pero no se trata del “objeto” en sí, se trata de glorificar lo irrelevante y volver cool lo poca cosa.


LA GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN




La primavera ya está haciendo su magnífica entrada, y con ella vemos como la vida se renueva. Los arboles se engalanan de flores y todo parece hermoso, fresco, lleno de vida. ¡Pero sácate! Tenían que pincharnos el globo y decidir celebrar en esta época donde todo está más hermoso que nunca el bendito “día de la juventud”. Entonces ahora una ya no piensa únicamente en que nueva variedad de flores comprar de la Fina Flor, ¡sino como china hacer para rejuvenecer y no parecer tan marchita!

Llega un punto que entre tanta primavera y tanta juventud, una ya se siente como la flor que lleva un par de días en el florero…. aquella flor que fue una vez espléndida y fresca; y hoy sobrevive unos días más al irremediablemente cruel marchitaje gracias a la aspirina que un alma generosa tiró en el agüita.

Y la gravedad del asunto es que tarde o temprano el marchitaje llegará inclemente y ominoso. Y como todo lo que sube tiene que bajar, empezarán las grandes caídas. Las primeras en caer serán las tetas.  Llegará la temida tía Adelaida, la de las tetascaidas. Llegarán las temidas tetas Natgeo (como la de esa indígena massai que sale en la tapa de National Geographic, que nunca conoció un corpiño y tras haber amamantado a una docena de retoños seguramente morirá sin haber conocido a un cirujano plástico que al menos le levante el ánimo).

Luego sucumbirán los glúteos bajo el peso de la gravedad y con él paulatinamente todo el resto del cuerpo. Todo, absolutamente todo empezará a caer. ¡Hasta el pelo! ¡Todas irremediablemente terminaremos como esas viejitas que vemos en la peluquería, batiéndonos la pelusa gris o pelirroja  hasta la inconciencia!

Y si hasta el pelo se nos terminará cayendo…. Obviamente se nos cae también el ánimo con el solo pensar en la lucha que tenemos por delante. 

¡Pero que todo se tenga que caer no quiere decir que tengamos que dejar caer también los brazos! Existen medidas a tomar contra el marchitaje.
Declárenle la guerra al marchitaje y recuerden que hasta su último aliento seguirán luchando y mientras sigan luchando les queda la esperanza de que la batalla aún no está perdida. 

DECÁLOGO CONTRA EL MARCHITAJE
1.       Encuentren a un cirujano y aférrense a él. De seguro que para el “retoquecito” número 27 ya les hará descuento. Para cuando llegues al tercer lifting ya te hará a costo por antigüedad.
2.       Si tu pelo se te cae, nada de dejarlo ir. ¡Pedí Prestado! Siempre habrá una quinceañera virgen de Quyquyo que te venda con gusto su cabellera de promesera para tu alargue o tu relleno.
3.       No finjas demencia. No hay nada peor que una vieja con trauma de adolescente quien cree que porque se vista igual a su hija quinceañera y hable con acento de teresiana de los ochenta (FLU-IDO) la gente no se dará cuenta de que su número de cédula no llega a un millón. ¡Basta de disfrazarse de jovata!
4.       Como disfrazarse de jovata no vale, es hora de que te identifiques con una vieja digna. Pero no una momificada. Buscate una inspiración espléndida como Carolina Herrera, Sofía Loren, Carmen Dell’ Orefice, a quienes la edad les dignifica aún más y uno no deja de pensar que hicieron un pacto con el diablo, o solo sáben más por viejas pero diablas. ¡Aprendan de estas señoras por favor y déjense de imitar a las vedettes con cara de muñeca inflable!
5.       Empotrate en tu propia dignidad. Volvete arrogante y aferrate a tu condición de culí DE CUNA. Que ninguna marginal del banlieu venga a pisotear el parquet de tu mansión de Villa Morra. Aprendete tu árbol genealógico de memoria y  con los nombres compuestos de todos tus ilustres antepasados para que la gente SEPA que podés estar entradita en años, pero que sos abolengosa. Recuerda siempre que el abolengo te transforma inmediatamente de un vejestorio a una antigüedad fina.
6.       Cuidá tu piel. Tomá mucha agua y poco sol y ponete hasta mentolatum como ungüento de belleza si te aseguran que te hará ver más joven.
7.       Que no te venza tu reuma. No hay nada peor que el sedentarismo para agilizar el accionar de la gravedad en tu cuerpo. Caminá, trotá, nadá, corré, zumbá, crosfiteá, yogeá, hacé lo que tengas que hacer para tonificar tu cuerpo y mantenerlo a prueba de marchitaje.
8.       Evitá todas esas cosas que te hacen ver vieja: sacarle foto a tus flores del jardín (y menos aún cometas el pecado capital de subirlas al Facebook o al Instagram), alejá el teléfono de tu cara para poder leer el chat del wassup (genia agrandá la tipografía antes de declararte candidata al bifocal), creer que la moda se congeló en 1980 y seguir sacando de paseo tus jeans de cintura pinzados, acotar a cada rato que “en tu época se usaba tal o cual cosa” (mejor ahorrate el tiempo y publicá una solicitada en clasificados de UH con tu fecha de nacimiento), aprender a tejer y guardar tus ropas de invierno con naftalina (este es sin lugar a dudas el olor a vejez por excelencia).
9.       Encontrá tu aspirinita. Sí, me refiero a esa aspirina que se tira al agua del florero para que la flor se mantenga fresca más tiempo. Todas tenemos una aspirinita. Algo que nos encanta y que nos hace sentir inmediatamente mejor y rejuvenecidas, ya sea hacerte un buen masaje, inscribirte a una clase de yoga o escuchar a todo volumen la música de tu época.
10.   Ahora por último, pero no menos importante, es que nunca descuides tu espíritu de juventud. Sentite joven por dentro, sonreíle a la vida, mantenete haciendo las cosas que te gustan hacer y no le hagas caso a los que te dicen que a tu edad no deberías hacer tal y cual cosa. Exorciza a tu vieja interior y mantené siempre fresca a la jovencita que nunca dejarás de ser. Al fin y al cabo, todo en esta vida es cuestión de actitud.