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miércoles, 14 de diciembre de 2016

CASUAL CHIC








El look casual es un arte difícil de manejar. Pocas son las Carolinas Herreras que logran  verse chiquerrimas con un labial rojo y una camisa blanca, las Jackie Os que se echan unas gafas enormes y un collarcito de perlas y pasan a la historia fashionista como iconos de estilo. 

Generar esa sensación de que te levantaste así, de que sos simplemente regia al natural y sin esfuerzo alguno es simplemente un arte difícil de dominar. Lo que más se podría asemejar a esta paradoja es la gracia que logran proyectar las bailarinas mientras  ponen todo su esfuerzo en dar vida a las piruetas, poses y saltos de su arte. Ellas saltan como condenadas, seguro la malla le hace un wedgie, el tutú le da urticaria, el calor de las luces les hace derretirse de calor y cada vez que saltan y caen en puntitas sobre sus dedos sienten que están caminando sobre clavos tras haberse tirado de un octavo piso, pero para el público…. Ellas levitan y flotan sin esfuerzo alguno. Las bailarinas del ballet representan la mejor explicación gráfica del término anglosajón “effortless chic” (o chic sin esfuerzo).

Pero como cualquier bailarina puede asegurar: no hay nada sin esfuerzo en su arte. Les aseguro que tampoco hay nada de effortless en el chic de muchas mujeres. Sencillamente no es fácil ser sencilla. Para algunas esta gracia natural es un don innato, pero para otras, es un arte dominado con pericia que lleva horas de acicalamiento y remojo en la peluquería hasta lograr el despeinado perfecto.

El pelo despeinado por lo general se ve atroz, por algo te venden el producto para generar el look despeinado. Porque si estar verdaderamente despeinada al natural fuera lindo no habría necesidad de comprar un producto especial. Simplemente nos levantaríamos a la mañana y voilá: pelo súper frizz, con súper rulos auténticamente enredados y grasita capilar matutina.  El verdadero bad hair day jamás se va a poner de moda chicas o sea que paren de delirar.

Un buen despeinado perfecto toma hoooras de práctica para lograr en la casa. Y muchas de nosotras dependemos de nuestro peluquero de cabecera para lograr el verdadero despeinado perfecto ya que a nosotras solo nos sale el despeinado simple o el bucle armado. Cuesta un montón encontrar ese término medio que no parezca de peluquería. Es tan difícil como dominar el punto justo del huevo poché ni muy muy, ni tan tan. Solo Alexis, Jorgito, y la Santa de Santa conocen el misterioso arte de despeinar sin despeinar. El común de las mortales solo logramos el look akashará.

¿Y el maquillaje natural? Las mujeres casualmente chic parecen que no conocen la palabra base, aunque en realidad llevan un sutil revoque tan bien logrado que parece su verdadera y magnífica piel besada por el sol. O sea que hasta cuando se maquillan parece que no están maquilladas, que solo se pusieron un labial y un rímel. ¿Y por nuestras latitudes? Meeeetale el contouring y la purpurina. ¿Porque lo que somos taaaaan Kardashians y taaan poco Kennedy? No sabemos luego ser discretas. Y el maquillaje es lo primero que nos pone en evidencia. 

Luego pasemos a la indumentaria. Una mujer casualmente chic se ve regia hasta de jeans y zapatillas. Nosotras, las vulgares mortales, parece que llevamos el “look supermercado” o el look “estaba demasiado kaigué para sacarme mi ropa de entrecasaa”. Y cuando nos ponemos zapatillas para vernos cool juuuusto se nos olvida de hacernos los pies. La mujer casualmente chic siempre tiene tiempo para acicalarse hasta las uñas del dedo gordo del pie. Nosotras… de alguna manera u otra, hasta cuando nos esmeramos la manicura no nos dura ni 24 horas, y por lo general tenemos las cutículas levantadas, las uñas picadas y el esmalte pelado y para cuando nos damos cuenta ya es tarde para enmendar la situación y terminamos cerrando los puños como un playmovil para tratar de disimular. 

La mujer casualmente chic es tan esplendida que hasta puede darse el lujo de ponerse un remera de algodón con una falda de seda y verse canchera. De repente en su cuerpo, el algodón y la seda se aman y hacen el amor. Nosotras, las mas casuales que chic cuando tratamos de imitarlas nos vemos ridículamente cachafaces y no vestidas para la ocasión. Ahí cuando queremos vernos cancheras es por lo general cuando mayores errores cometemos la que no nacimos con ese arte ni esos genes ni ese don de selección.  Es que el cancherismo chic no logrado puede ser un verdadero crímen de estilo. Una puede llegar a verse peor que una indigente desquiciada, con pinta de pordiosera, el pelo enmarañado, la cara lavada dejando a relucir cada una de nuestras manchas, arrugas y ojeras de cansancio. Es que muchas que tratan de ser “cancheras” no se dan cuenta de que en ese look desgarbado TODO está estudiado y trabajado.

Ser casualmente elegante es indiscutidamente un arte compleja y nada casual y simplemente NO hay atajos para lograrlo.



40 PELOS LOCOS





Las mujeres a los 40 andamos ya sin pelos en la lengua, queremos andar con el pelo suelto, y queremos que nos perciban sabias y sin ningún pelo de tonta. Pero es mucho más probable encontrarnos con los pelos de punta y totalmente revueltos.

Pero así como ya no nos quedan pelos de tonta, la triste realidad es que no nos quedan muchos pelos en general. A los 40 te salen más pelos en la cara que en la cabeza! Los bigotes de repente empiezan a volverse más Frida Style y empiezan a aparecer clavos en la barba y lunares con pelos como las brujas y todo esto mientras que nuestra antes hermosa y frondosa cabellera empieza a mermar. Parece que todo el pelo que se te cae de la cabeza va a parar a otra parte insospechada de tu cuerpo. En síntesis es más probable que te aparezca un pelo en el dedo gordo del pie antes de que te vuelva a crecer pelo en el cuero cabelludo.

Empezamos la guerra de los clavos corporales. En cima cueeesta encontrarlos. Como a los cuarenta ya se empieza a ver mal de cerca tenemos que colocarnos lentes bifocales y comprar espejos con aumento X 100 y salir al sol incandescente para poder encontrarlos y atacarlos con nuestras pinzas de cejas (que a partir de los 40 se vuelven multiuso y se convierten en pinzas de mentón, de brazo, de cachetes y hasta de dedos gordos del pie).

El pelo no solo se cae, sino que se vuelve ralo y una empieza  a ver parches de su cuero cabelludo. Primero se empieza a notar en las fotos con flash (que obviamente terminan cortadas o disimuladas con alguna app) y luego ya se ve ao vivo en el espejo. Ahí una empieza a pintarse el cuero cabelludo con sombra para disimular la alopecia y empezamos a  tomar cuanta pastilla o loción capilar exista en el mundo mundial y cibernético para que nuestro cabello vuelva a brotar. 

Una vez que logramos finalmente que pare la caída nos damos cuenta de otra crueldad capilar. Nuestro problema no es solo la caída, sino también el quiebre. Si mis queridas, el pelo no solo se te cae de raíz, también se suelta y se vuelve más fino y quebradizo. La primera señal de esto es nuestra cola de caballo. Si antes ésta tenía la circunferencia de una mazorca de maíz, hoy tiene la de un lamentable lápiz de papel. Una ya no solo envidia la piel libre de celulitis y el cutis libre de arruga de las veinteañeras, sino también sus frondosas cabelleras. Cada vez que se nos cruza una chica de 20, nuestros ojitos envidiosos van directo a su cuero cabelludo mientras decimos internamente “Que muuuuucho pelo tiene la desgraciada”. 

Como si la caída y el quiebre no fueran suficientes, nos viene una tercera plaga funesta: la opacidad. El pelo de una cuarentona deja de brillar como si todas las luces se le apagaran. Aunque no lo crean… el pelo también se marchita, envejece y se vuelve áspero como paja seca. Se vuelve una masa rala y opaca y por más que le agregues “luces” y “claritos” va a seguir siendo un reflejo marchito de tu antigua cabellera.
Y lo más triste, lo más más triste, es que las únicas luces que se te van a ver natural… son las de tu canas. Ese es el único brillo que va a asomar a tu cabellera después de los cuarenta. 

Las canas son la cuarta plaga. Una plaga que dice “vieja” a gritos. Y por más de que las de veinte reivindican el granny hair poniéndolo de moda, a nosotras, las cuarentonas, no nos queda cool, no nos da onda, nos hace simplemente más avejentadas. En cima está el lado psicológico de la primera cana. La primera cana es como un sacudón.  Un sacudón que te dice no solo que tu juventud está llegando a su fin y que la tercera edad está a la vuelta de la esquina, sino también que tenes que sumar un nuevo tratamiento a tu cuenta mensual de peluquería (la cual a los cuarenta es más larga que rezo de pobre): la tintura de canas.
Métale matizante para las canas, métale tinte para renegarlas a los confines de nuestro cuero cabelludo y métale alargue, relleno, postizos, cortinas y las toas cosas con pelo prestado de quinceañeras vírgenes de Tupasy Arroyo para poder generar la ilusión de tener pelo joven y sano.

A los cuarenta ya empezamos a decirle adiós al pelo largo y suelto al viento y alooo al pelo corto y batido hasta el infinito!

lunes, 20 de junio de 2016

MONSTRUOS COTIDIANOS: LA SERRUCHA MARIDOS





 El cine de terror nos presenta a zombis, espectros, vampiros, humanoides, hombres lobos, tiburones gigantes, lagartos gigantes, yetis y hasta alienígenas. Pero yo me pregunto para que tienen que recurrir tanto a la imaginación, si tenemos monstruos en nuestro día a día que son de a de veras y pueden realmente causarnos mucho daño. No deberían tener que recurrir a extraterrestres, si acá en la tierra hay suficiente alimaña humana para grabar interminables horas de excelente cine de terror. 

Uno de los peores especímenes de monstruos cotidianos son las temidas y descaradas serrucha maridos. Estas sí que son más pandémicas que un apocalipsis zombi y están bien vivitas y avivaditas. ¡Nos acechan! ¡Están en todas partes!

Como todo mamífero, esta alimaña se divide en subespecies y vienen en diferentes pelajes y plumajes y no hay que ser ningún Charles Darwin para identificarlas. 

Tipos de Serrucha Maridos:

La usurpadora (virum usurpatum): Ella no solo quiere a tu marido, ella quiere TU VIDA. Como se muere por ser como vos no va a desistir hasta sentarse en tu trono o sobre el regazo de tu media naranja. Ella está siempre al acecho. Al comienzo te va a aparecer como el moho en todas partes.  Aunque vos ni siquiera le registras, ella se viste como vos, se peina como vos y con tu peluquero, usa tu perfume y quiere ser amiga de tus amigas. 

La secretaria (secretarium dactilorapturum): Es la que lo mima en la oficina, recibiéndole con el tereré preparado y una sonrisa de oreja a oreja. Su uniforme es dos tallas más chico para permitirle a su jefecito una vista panorámica a sus curvas. Ella toma nota de todo y entre dictado y dictado se va seduciendo al jefe casado.

La de escapulario (meretrisum de escapularium): Ella tiene grupo de oración, grupo de rosario, grupo de estudio de biblia, es catequista y miembro de tres movimientos diferentes. Es más pura que el agua bendita y cada vez que ora entra en trance y habla en lenguas.  Sabe rezar hasta en latín, aunque lastimosamente no tiene bien aprendido los 10 mandamientos, sobre todo ese que reza: “no codiciarás marido ajeno”…. Amén.

La mosquita muerta (mosquitum obscisum): Nadie se salva de su ataque voraz y pernicioso ya que todos hemos sido víctima alguna vez en nuestras vidas de este bicho endemoniado. Agazapada bajo una máscara de “bien intencionada”, dulce e inofensiva, oculta su cara de bicho malnacido. ¡Créanme que las mosquitas muertas son peor que el zika, dengue y chikungunya juntas! Calladitas calladitas van envenenando la sangre de sus insospechadas víctimas, para cuando la gente se percata de su esencia nociva, el daño ya está hecho y las consecuencias son irreversibles. Recién en este momento, cuando ya ha logrado su objetivo de infligir daño sacando el máximo provecho, la “inocente” criatura revela su verdadera naturaleza de predadora sexual y depravada moral.

La mejor amiga (Amigae Ladronum): La comprensión es su manto de presentación. Lo que no te esperas es que ella te comprende tanto a vos como a tu marido. Su as bajo la manga es el hecho de que como es nuestra íntima jamás se nos pasa por la cabeza pensar que sería capaz de algo así. Por lo tanto no la vemos como la potencial rival que es hasta que ya es demasiado tarde.  Te termina comiendo al marido bajo tu nariz sin que te dés cuenta. Y lo peor del caso es que lo más probable es que la descarada hasta te termine consolando cuando te vayas a contarle entre lágrimas tus sospechas de que tu marido tiene “otra”.

La cuñada (in familiae te robum): Habrán escuchado decenas de casos de cuñadas que terminan enredadas con el concuñado. Ya sea en la versión hermano de su esposo o en la versión marido de la hermana de su esposo. Si, cierto, parece un trabalenguas. Pero les juro que es más común de lo que parece y como dice el refrán: pasa hasta en las mejores familias.

La que se autoproclama modelo/promotora (modelum de turnum): Un capítulo aparte merecen las pseudo modelos/promotoras tariferas. Ellas están todas hechas desde el alargue hasta la pezuña y no hechas y derechas sino hechas y repletas de colágeno, plástico y silicona. Ellas son tan obvias que solamente le falta ponerse una etiqueta con el precio por el servicio. No tienen ningún reparo en meterse con hombres casados ya que estos son su principal sustento. Le pagan el depto, el auto, el seguro, la pelu, el zapato y la vida que con su carrera de modelo no puede permitirse, por más de que ella jura y re jura que ganó cada centavo desfilando y ganando 5 veces el certamen de Miss Tanga Universe of the World de los Mundos. 

La que lo hace de hobby (tremebunden por deporten): Estas no tienen ninguna necesidad y simplemente lo hacen por deporte. Un anillo al dedo es una invitación para dar inicio a su elaborado y habitual ritual de apareamiento. Son adictas al peligro, les encanta los prohibido, o simplemente tienen algún naná bien grande en su cabeza que las lleva a buscar enredarse una y otra vez con hombres casados. Lo peor es que ni siquiera buscan una relación, simplemente buscan provocar y incidentar, sembrar el caos y luego gritar a todo pulmón NEEEEEXT y seguir con su juego en otra cancha.

La que trata y no puede (guerrerum fallutum): Este es el más triste de todos los ejemplares. Si bien ella pone en marcha toda una estrategia de seducción que hasta termina poniéndola en evidencia, su objetivo le corta el rostro con un NO rotundo. Y cuando el hombre se niega… verdaderamente hay que ser muuuuy fea o muuuuuy patética. Yo lo comprobé en vivo y en directo cuando una tal Carola Tierra Nuestra se le tiró el lance en Facebook al hubby de una amiga (cual carne al asador) y por más de que procuró taaaanto recibió como respuesta un “No gracias. No me interesas para nada”. Que no haya logrado salirse con la suya no la hace menos despreciable, pero convengamos que maridos como el de mi amiga son los que nos hacen seguir teniendo esperanza en la humanidad y en la justicia divine

Taxonomía
Reino:
Animalia
Filo:
Mammalia
Orden:
Carnivora
Suborden:
Feliformia
Familia:
Felidae
Subfamilia:
Felinae
Género:
Serruchum Virum

martes, 15 de marzo de 2016

Valeria Mazza: Más que una Súpermodelo


Valeria Mazza, una de las supermodelos icónicas de los 90, desde su descubrimiento internacional como la “Claudia Schiffer” latinoamericana, logro establecerse con nombre propio. Las pasarelas del mundo la aclamaron, fue portada de las más importantes revistas e imagen de las más lujosas marcas. Además de modelo, es conductora de TV y embajadora de las Olimpiadas Especiales. Pero más allá de su impactante belleza, Valeria Mazza es una mujer muy autentica, que siempre supo mantenerse fiel a sus valores y metas, rompiendo cánones y sentando postura en diversos puntos y manteniendo siempre una imagen impecable y una carrera incomparable.

Muy pronto estará nuevamente en Asunción, como embajadora del nuevo evento de moda, el “Asunción Front Row”, motivo por el cual la entrevistamos en Buenos Aires.

Bueno, vamos a hacer una pregunta que creo que te hacen muchas personas ¿Qué se siente ser Valeria Mazza?
Bueno, para mí Valeria Mazza más allá del personaje y de lo que la gente se imagina o piense, soy yo. Yo me levanto todos los días como Valeria Mazza. Para mí, mi carrera es fruto de mucho trabajo, sacrificio, de disciplina. Hace ya veinticinco años que estoy en esto y yo nunca lo soñé tampoco, porque se fue dando de casualidad, y a medida que fui entrando en el mundo de la moda lo tomé como  trabajo y a partir de ahí sí me fui poniendo objetivos  y trabajé duro para estar donde estoy y para hacer una marca de mi nombre. Lo vivo con orgullo y con mucho placer. A veces como que me quiero poner en otros roles que también tengo, pero la gente ve a Valeria Mazza como la modelo, y a veces me gusta ser simplemente mamá, ser simplemente amiga o hija o mujer, y entonces ahí intento mostrarme más simple para que la gente no se encuentre solo con ese personaje despampanante.

En el día a día debe ser difícil que la gente vea más allá del personaje. ¡Me imagino que debe ser intimidante para una mamá del colegio que vos seas mamá del grado!
Si, para la gente por ahí, pero para mí no, porque me levanto todos los días y como todo el mundo hay días que me veo bien y otros días que me veo mal. Pero en el cole ya están acostumbrados y yo participo mucho dentro del colegio, o sea, soy una mamá que voy, estoy en los actos, busco y llevo a mis hijos. Creo que dentro del colegio soy “la mamá de” y me encanta ese rol.



Siempre me imaginé que debe ser molesto ser reconocida en todas partes. ¡Supongo que vas al súper y todos se dan vuelta a mirarte!
Sí, para mí es como una situación de desventaja porque la gente te mira siempre. Yo estoy acostumbrada a la mirada ajena, a que la gente me mire, y que hasta comente como si yo no escuchara. Sé que cuando salgo de casa me van a saludar, me van a pedir una foto, y no, no me molesta para nada.

¿Cuál fue un momento en tu carrera en el que dijiste “aquí verdaderamente llegué a dónde me esperaba”?
Creo que no hay una cosa que defina una carrera, me parece que hacer una carrera de tantos años como la mía es como la suma de muchos momentos. El primero fue cuando hice la campaña de Guess?, que fue mi primer gran campaña a nivel internacional.  Cuando me lo dijeron, no me lo creía ni yo, así que no se lo conté a nadie hasta que se publicaron las fotos. Después, el haber participado en grandes desfiles; me acuerdo la primera vez que hice el desfile de Versace, la primera vez que desfile para Valentino.

¿Te seguís sorprendiendo?
Totalmente, todo el tiempo. Bueno, hace unos meses, me llamaron para hacer de maestra de ceremonias de un evento con el Papa dentro del Vaticano y también, me sentí súper sorprendida de que pensaran en mí para ocupar ese rol tan importante. Fue una reunión en el Vaticano de alcaldes de las principales ciudades del mundo para hablar sobre esclavitud moderna y cambios climáticos, que son temas en los cuales el Papa está trabajando fuertemente. Fue súper emocionante.

Siempre usaste también tu fama para hacer una diferencia y siempre estuviste vinculada a causas y ayudaste mucho a los demás.
Sí, pero creo que la verdad es que esa fue siempre mi vocación. Si vos me preguntabas de chica qué quería ser, yo quería ser maestra, quería trabajar con personas con discapacidad; de hecho cuando llegué a Buenos Aires y empecé a trabajar de modelo estudié terapia ocupacional. Entonces si bien la vida me llevó por otros caminos siempre usé la posibilidad de la llegada a la prensa para causas benéficas. Empecé como voluntaria de Olimpiadas Especiales  a los 13 años. Siempre fue un programa que me gustó mucho, porque yo hacía deporte de chica y admiro enormemente a los deportistas porque se del sacrificio. Después seguí colaborando y gracias a mi trabajo me nombraron embajadora internacional de las Olimpiadas Especiales y sigo vinculada hasta el día de hoy con ellos. Además  hace diez años, para apoyar al pediatra de mis hijos en la construcción de un pabellón pediátrico, con Alejandro decidimos organizar una gala para doscientas personas. Para mí el ser solidario es una experiencia terriblemente enriquecedora y no es un simple hecho económico. Me parece que el colaborar, el ayudar muchas veces es simplemente estar, acompañar, escuchar, dar una mano.

Fotografía: Gabriel Machado / Estudio MCM

Siempre fuiste una persona consiente del impacto de tu imagen en otras mujeres. Me imagino que estarás orgullosa de haber siempre consecuente, negándote a hacer desnudos, a someterte a cirugías y siendo siempre fiel a tus valores.
Yo creo que eso tiene mucho que ver con mi personalidad, con los valores con los cuales me educaron. Siempre pude elegir qué hacer dentro de mi carrera, muchas veces incluso con miedo a decir qué no, con mucha incertidumbre. Porque sobre todo cuando estás empezando a veces decís: “si le digo que no a esto después no me van a llamar más, o si digo que no capaz es una oportunidad que me estoy perdiendo”. Pero bueno, yo a lo largo de mi carrera me he bancado mis decisiones y hoy la verdad que estoy muy orgullosa y contenta con lo que he hecho. Siempre tuve- como vos decís- esa cosas como de ser consciente de que lo hacía y decía llegaba a mucha gente y sobre todo en otra época por ahí a muchas jóvenes, que están pendiente del mundo de la moda.  Entonces trataba de pensar lo que decía, de medir mis palabras y mis actos. Hoy me pasa eso, como que soy consciente de que tenés como una cámara o un micrófono simbólicamente, que puede expandir lo que vos hacés y lo que vos decís, entonces trato de usarlo para cosas que me interesan.

Y además el mundo cambió mucho ahora con toda la tecnología, ¿cómo te manejas vos con toda la exposición adicional que uno tiene hoy en día?
Sí, hoy estás mucho más expuesto. Bueno, teniendo una carrera pública como en mi caso estás generalmente expuesto por los medios, pero hoy en día la tecnología lo que hace es que cualquier persona está expuesta a través de las redes y todo el mundo la puede ver; con lo cual esto ha cambiado mucho. Si yo quiero comentar algo, ya no tengo que esperar a que me entrevisten, lo puedo poner en los medio y ya está, con lo cual para mí en algún punto está buenísimo saber hacer un uso sano de éstas cosas. No me va, particularmente a mí, el estar exponiendo toda tu vida, de decir: “buen día, me levanté, fui al gimnasio, acabo de desayunar tal cosa”, no sé, me parece que no tiene mucho sentido.

Fotografía: Gabriel Machado - Estudio  MCM

Tenés muchos roles. Si te pregunto: entre el rol de modelo, de conductora, de celebridad, de madre que también tenés, ¿cuál es el que más orgullosa te hace sentir?
Obviamente el de madre, que me encanta. Aparte de chica soñé con tener muchos hijos, con ser mamá. Mi sueño siempre fue formar una familia, así que hoy imagínate, más que nada disfruto un montón de mis hijos, de compartir, y organizo mucho mi trabajo para poder disfrutar más de mi familia. Pero también se que soy la suma de todo esto, no podría dejar todo lo mío para dedicarme solamente a mi familia. Me parece importante mi trabajo y es importante para mí como persona pero me parece que también para mis hijos es importante que sepan que mamá tiene una vida además de ellos.

Vas a volver después de mucho tiempo a Paraguay, ¿y qué expectativas tenés de regresar al Paraguay para este evento del Front Row?
Me han hablado muy bien de Paraguay todos estos años, sobre todo Asunción: que ha crecido mucho como ciudad, que está muy cambiada. Así que lo primero que me interesa es recorrer un poco y conocer, re descubrir la ciudad después de tanto tiempo. Y después me encanta esto del Asunción Front Row, me parece que es una iniciativa maravillosa para sumar dentro del mundo de la moda y que los diseñadores tengan un lugar donde exponerse y organizarse de esta manera que en definitiva es como se presenta la moda en las principales capitales del mundo. Es sumar para que la moda tenga más exposición, con lo cual me parece maravilloso poder acompañar el proceso. Y aparte sobre todo que Paraguay está teniendo como grandes representantes de la moda y entonces está bueno que tengan más eventos donde lucirse.

¿Conocés diseñadores paraguayos?
Si Carlos Burró y a Javier Saiach ya me han vestido. Aparte me encanta lo que hacen, me parece que tienen un vuelo en lo que hacen, una creatividad y una elegancia. Pero seguramente debe haber otros diseñadores jóvenes, otros diseñadores que todavía no los conozco.

¿Recordas algo en especial de Paraguay?
Yo tengo una foto de un desfile que hice en Paraguay cerrando el desfile vestida de novia guaraní, con todas las plumas y con el traje típico y Diego Impagliazzo, que seguramente va a ir conmigo, él me sacó una foto y hace poco me la volvió a mandar y nada, siempre quedó como en mi carrera la novia guaraní. ¡Fue muy gracioso, pero fue genial!

Fotografía: Gabriel Machado - Estudio MCM




Agatha Ruiz de la Prada Florever a la vanguardia


La última edición del Asunción Fashion Week nos trajo a varios invitados de lujo, entre quienes se destacaba la siempre colorida y vanguardista XII Marquesa de Castelldosrius y XXIX Baronesa de Santa Pau, AKA Agatha Ruíz de la Prada.  La aristocrática e irreverente diseñadora española es la cabeza de un auténtico imperio del diseño, en donde cualquier elemento imaginables es  reinventado con el sello personal de Agatha Ruíz de la Prada. Fundamentales en su mundo de color y alegría, son sus fragancias, las cuales viene desarrollando desde hace años con el gigante de la perfumería española Puig.

Agatha  visitó nuestro país para lanzar su fragancia “Florever”, ante un enorme mural de flores diseñadas por ella para el exclusivo evento de Maison Boggiani “Agatha’s Garden”. Muy fiel a su estampa colorida, la diseñadora impuso un riguroso dress code de rojos,f ucsias, rosa, blanco en el cual el negro estaba vetado; motivo por el cual ataviada con un vestido verde estampado con flores de todos los colores, tuve el privilegio de entrevistarla para nuestra revista.

Agatha, quiero saber ¿cómo eras vos de niña a la hora de vestir?
 Bueno, yo tuve una infancia bastante divertida. Yo vengo de una familia de arquitectos. Y mi padre, mi abuelo, mi tatarabuelo, todos arquitectos. Mi padre era arquitecto también.  Si yo hubiera sido arquitecta hubiera sido novena generación de arquitectos, que es una barbaridad. Y mi padre aparte era un arquitecto muy bueno y era coleccionista de arte contemporáneo, en esa época en que nadie conocía el arte contemporáneo. Entonces yo desde pequeña crecí rodeada de arte pues me encantaban los pintores, los galeristas, iba a los estudios; y por otra parte la familia de mi madre era una familia muy tradicional; vivían en una casa con muy ancient regime digamos ¿no? Entonces era la mezcla entre lo más moderno y lo menos moderno; entonces en eso yo nací, fui la nieta primera de todas partes, y entonces eso creo yo que me dio mucha imaginación a mí.

 ¿Te dejaban expresar desde chiquita tu creatividad con la ropa o te decían “no, eso no te vas a poner”?
Bueno, de pequeña nos vestíamos con una ropa muy desagradable, con eso que se llamaba ‘nido de abeja”. Y todo eso era una cosa horrorosa. Y yo decidí que no me quería vestir nunca más así de mayor.

Todos tus diseños irradian color y alegría. ¿A qué se debe tu pasión por el color?
Bueno, yo quería ser pintora antes de ser diseñadora y eso creo que tiene mucho que ver.

 ¿Tenés algún color favorito?
Mi color favorito es el fucsia.

¿Cuál es el espíritu de la marca? Porque más allá de vos como persona hay una marca, Agatha Ruiz dela Prada
Bueno, yo creo que es un espíritu en el que es muy importante el optimismo.  Es muy importante la libertad; personalmente para mí y espero que también se perciba en la marca, la ecología es fundamental. Luego yo tengo la parte de arquitecta donde el volumen importa muchísimo y bueno, pues, la parte de arquitecta que no soy arquitecta, soy arquitecta frustrada…y bueno, la verdad es que hay un poco de burlarse de los convencionalismos ¿no?

Agatha, en éstos años que venís diseñando, creo que diseñaste de todo lo imaginable, ¿qué te gustaría diseñar que aún no hayas hecho?
La verdad que tenía ganas de hacer muchas cosas, pero he hecho tantas que no me atrevo  a pedir más porque es demasiado. He hecho jardines, he hecho posters, he hecho chimeneas, he hecho enchufes, he hecho escobas, he hecho azulejos, Abanicos. He hecho de todo; entonces ya me da vergüenza pedir más.

¿Pero algo que soñarías hacer? Tipo, algún pendiente de diseño.
No, la verdad que no tengo pendientes, ahora estoy pendiente de mejorar.

Agatha, para tu nueva fragancia Florever ¿en qué aromas te inspiraste para crearla?
Bueno, la verdad es que esto es un trabajo de equipo, tengo la suerte de contar con un equipo fabuloso que es Puig, y yo creo que nos hemos basado mucho en todas las otras fragancias que hemos hecho, y hemos intentado hacer la mejor del mundo; vamos, la mejor nuestra del mundo.

¿Y alguna fragancia que te inspire? Tipo algún olor, algún aroma.
A mí me gusta mucho el olor del talco, el olor del talco me chifla.

 ¿Y a qué te recuerda el talco?
A cuando tuve a mi hijo, Tristán.

 ¡Ahh! ¿Y tenés nietos?
No, estoy soñando con tener un nieto alguna vez.

Tal vez lo que te quede pendiente diseñar es la habitación del nieto…
Pues lo estoy deseando, deseando, pero ya he hecho muchas habitaciones para nietos que no  eran míos.

¿Cuál ha sido tu impresión de Paraguay?
Que la gente es simpatiquísima, ha sido muy adorable y veo que es un país que está en un momento de un optimismo impresionante y veo que el país va muy para arriba y muy bien ¿no? Entonces yo creo que cuando las cosas están así, la moda es una cosa a la que se le da muchísima importancia.