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sábado, 4 de mayo de 2013

Clare Waight Keller y Chloé


 


El 1 de junio de 2011 empezó una nueva etapa de Chloé, Hannah Mc Gibbon, discípula de la anterior directora creativa Phoebe Philo había sido sustituida por otra inglesa Clare Waight Keller. Clare anteriormente se había dedicado a diseñar para Pringle of Scotland, una marca británica que en años recientes había gozado de un meteórico ascenso. Con Clare, la casa francesa Chloé sigue depositando su confianza otra diseñadora británica que vendría a ocupar el puesto antes ocupado por Stella McCartney, Phoebe Philo, y Hannah McGibbon. 

Desde su infancia Keller amaba la moda, empezando a tejer a la tierna edad de cinco años bajo la tutela de su madre. Estudio moda en el Ravensbourne College y luego se perfeccionó con un Master en Tejidos de Moda del Royal College of Art. Su carrera decoló al poco tiempo de su graduación, cuando embelesaría su CV transfiriéndose a Nueva York para trabajar para Calvin Klein y luego para Ralph Lauren, firma en la que fue nombrada Diseñadora en Jefe de la línea masculina de Purple Label. En el 2000 fue contratada por Tom Ford para trabajar junto a Francisco Costa (actual diseñador de Calvin Klein) y Christopher Bailey (actual diseñador de Burberry), como Diseñadora Senior de Gucci. En 2005 finalmente tomaría las riendas ella misma desempeñándose como Directora Creativa de Pringle of Scotland, la famosa compañía británica especializada en tejidos. Estando a cargo de esta casa logró transformarla, agiornarla y convertirla en un nombre reconocido dentro del fashion business contemporáneo. Grace había logrado lo imposible: sacarle la mufa y agregarle el cool a una tradicionalísima (y aburridísima) casa escocesa. Ganando diversos premios y sobretodo reconocimiento por el giro que había dado a la casa establecida en 1815.

Con semejantes antecedentes no es de extrañar que la gente de Chloé la eligiera como nueva Directora Creativa de la casa. Keller tenía amplios conocimientos en todo lo referente a tejidos (gracias a sus estudios y su experiencia en Pringle of Scotland), sastrería (gracias a su experiencia diseñando la línea masculina de Ralph Lauren) y un increíble know how sobre el poder del minimalismo (gracias a su paso por Calvin Klein) y sobre lo que resulta atractivo para los jóvenes contemporáneos (lo había demostrado con creces con la renovción de Pringle of Scotland).

Chloé es una marca que pone en relevancia la femineidad de la mujer actual, acompañando sus líneas ultra femeninas con una gran atención hacia la funcionalidad y comodidad. También es una marca preferida por las mujeres jóvenes por su sofisticación alegre, espíritu relajado y líneas delicadas. Grace Keller era sin lugar a dudas la indicada para llevar las riendas de esta casa.

Lo demostró inmediatamente agregando la onda brit al chic francés tan típico de la casa. Su primera colección fue elogiada por la crítica especializada y tuvo una excelente recepción por parte del público. Adaptó a la perfección los típicos tonos pasteles y azucarados de las prendas de esta marca a una línea más moderna y purista. Logró conjugar elementos clásicos de la sofisticación francesa: encajes y perlas con un sentido muy londinense del street style.

Keller admite haber estado aterrada con su primera colección para la casa parisina. Indudablemente sentía todos los ojos sobre ella. Era consciente de que debía interpretar la onda de Chloé, manteniéndose fiel a ciertos preámbulos característicos, pero también embeber a su colección con su propia impronta personal y sobretodo sabía que la habían llamado allí para otro trabajo de renovación. Tenía que estar segura de que lo que estaba proponiendo era suficientemente novedoso, pero que a la vez era algo indicado para la marca. Tenía que dar aires nuevos a la colección, atrayendo un nuevo publico manteniendo interesada a la clientela habitual. Sin lugar a dudas no era tarea fácil, pero lo logró a la perfección. Acertó la proporción perfecta entre la dulzura típica de la casa, y la modernidad que estaba obligada a generar.

En cuanto a lo que la inspira, Waight Keller asegura que se fija mucho en los blogs porque ellas son chicas reales y muy cool, que según la diseñadora: “están allí afuera, ahora mismo, llevando ropas. Es muy inspirador para mí ver como las mujeres combinan las prendas –me da un sentido sobre lo que debería probar en mis shows.”

Ahora ya con varias exitosas colecciones para la marca, Grace Keller ha probado que ha sabido interpretar el espíritu de jeune fille parisina de la maison francesa. Para describir las colecciones que ha entregado hasta la fecha podríamos emplear adjetivos como: clásico, femenino, fluido, suave y práctico. Sus diseños tienen una ligereza tonal y visual que logra generar gracias a una adecuada combinación de paleta tonal y fluidez de movimiento. También supo orquestar la conjunción de nuevas siluetas a elementos típicos del pasado de la firma.

Sobre el pasado de la firma debemos comentar que ésta fue creada por la egipcia Gaby Aghion, hija del propietario de una tabacalera, que se trasladó a Paris en 1945, fundando Chloé en 1952 con la intención de hacer ropas femeninas pero que a la vez fueran menos formales y tuvieran formas más libres y apropiadas a la época. Gaby rechazaba las formas rígidas de la moda que se veía en el París de la época, y se especializó en crear ropas listas para llevar e incluso se le atribuye la invención del término “pret-á-porter”. Madame Aghion a sus 91 años sigue asistiendo a todos los desfiles y según la propia Grace Waight Keller, es una enorme inspiración para ella. Grace expresó que le había inspirado especialmente algo que Gaby Aghion había dicho en una entrevista: “YO no doy explicaciones. Soy feliz viviendo la vida que quiero.” Para Grace, este es el espíritu de Chloé y añadió: “Quise capturar ese mismo espíritu para nuestros días.”

Podemos agregar que la casa ha servido a muchos diseñadores jóvenes para florecer y hacerse de nombre. Para la casa trabajaron diseñadores como Karl Lagerfeld, Peter O’Brien, Martin Sitbon y en 1997 por Stella McCartney y Phoebe Philo. Podemos afirmar que el nombre de Clare Waight Keller seguirá resonando y aún más fuerte en tiempos venideros.

viernes, 5 de abril de 2013

Fashion Icon: Olivia Palermo




El caso del estilo de Olivia Palermo es verdaderamente fascinante, pues se trata de una chica que alcanzó el status de ícono de moda por su buen gusto innato puesto a la luz en un reality show, programas que por lo general muestran de todo, menos buen gusto. 

Esta chica nacida en Connecticut en 1980, es hija del empresario de bienes raíces de Connecticut, Douglas Palermo, Olivia se estableció en Nueva York durante la universidad donde fue introducida a la escena social neoyorquina por su mejor amiga Byrdie Bell, convirtiéndose muy pronto en una it girl de la alta sociedad neoyorquina gracias a su elegancia instintiva. Sus estudios los realizó en las selectas escuelas privadas de Nightingale, Windward y St. Luke’s School y luego los prosiguió en la Escuela de Arte y Diseño Parsons de Nueva York y París.

Olivia empezó su sideral ascenso a la fama, asentando su nombre en los anales de la historia de la moda de este siglo, en un lugar poco probable. Olivia formaba parte del reparto del reality “The City”, producido por MTV, donde filmaban su día a día como estilista de la revista “Elle” y para el departamento de relaciones públicas de Diane Von Furstenberg. No llamó la atención por escandalosa, ni polémica, ni por volverse tan omnipresente como las Kardashians, sino simplemente por mostrarse siempre impecable, en cada una de sus apariciones en las dos temporadas que duró la serie. 

Su estilo depurado, sobrio, pero siempre con un pequeño giro de tuerca la hacía elevarse sin estridencias sobre el común denominador de la industria de la moda, donde los diseñadores, fashionistas, editores, tienden más a un estilo excéntrico o de vanguardia. 

Sus acertado street style empezó a empapelar los blogs y revistas y Olivia empezó a convertirse en todo un fenómeno. Sus estilismos personales siempre generaban admiración e iban acompañados de frases como “Simplemente Perfecta”, “Siempre perfecta”, “La It Girl más Imitable”. Su estilo personal causaba furor al punto de que además de las cámaras del reality decenas de paparazzi empezaron a seguirla en sus idas y vueltas por la ciudad de Nueva York. Se necesitaba un registro de sus impecables looks para nutrir a todos los blogs y revistas y páginas webs que hablaban sobre ella. Probablemente hay una foto de toda y cada una de sus salidas oficiales y hasta de cada uno de sus estilos diarios, y en toda esta avalancha de imágenes nunca una en la que salga con ojeras, con el pelo revuelto, ni siquiera con un look improvisado. ¡Qué sacrilegio! Es que ella siempre se muestra impecable y compuesta ante las cámaras, recordándonos al glamur de las antiguas estrellas a quienes jamás de los jamases se le hubiera ocurrido siquiera salir ni siquiera a comprar leche sin estar de punta en blanco.

Al poco tiempo Olivia era una personalidad, un referente, una fashionista admirada que inspiraba colecciones, era retratada como imagen de campaña de importante marcas y chica de tapa de prestigiosas revistas. Para el 2010 Olivia ya era considerada una de las it girls más influyentes y admiradas del planeta.

Sólo entre 2010 y 2011 lanzó una línea de joyería con Roberta Freymann y de zapatos para Stuart Wetizman, fue imagen de Carrera y Carrera y Mango, fue editora invitada de Piperline, fue jurado en la novena temporada de Project Runway, y la edición inglesa de The Next Top Model y lanzó su propia web de moda: Olivia Palermo Style Blog, actualizada por ella misma.

Su estilo es inconfundible, 100% elegante y chic. Es de esas personas tocadas por la varita mágica a la hora de vestir. Se nota en la atención que presta a cada detalle de sus outfits diarios que la moda es para ella una verdadera pasión. Tendencia tras tendencia, ella es una de las primeras en llevarlas y de manera magistral. Lo suyo es sin lugar a dudas el Street Style y sus looks cotidianos nunca pasan desapercibidos. También es una artista a la hora de combinar prendas económicas con prendas de marcas importantes. Olivia sabe balancear su tradicional clasicismo añadiendo accesorios y complementos inesperados, ya sea géneros estampados, zapatos llamativos o bolsos XL o de colores vistosos. Olivia es una gran aficionada de las botas, botines y sandalias peep toe, así como de los blazers y sacos. Para grandes eventos opta por vestidos largos en tonos claros como el blanco, el nude o el beige. Es una aficionada a los Little black dresses y a los colores suaves. Su exceso de clase y bon ton nos anima a afirmar que ya es un ícono de estilo.



jueves, 23 de agosto de 2012

Musas sin Edad: Las modelos que desafían al tiempo



Por lo general, la carrera de una modelo dura desde los 15 años hasta los 27 años, edad en la que se es “anciana” en años de modelaje. Llegado a ese punto los contratos empiezan a escasear y las carreras se estancan obligando a muchas “veteranas” que aún no han alcanzado los treinta a retirarse del modelaje. Sin embargo, hay mujeres que desafían esta norma, las cuales a pesar de las arrugas siguen estando vigentes ya sea gracias al hecho de que han alcanzado el status de leyendas o  que se han conservado fantásticas a pesar de los años.

En el Olimpo del modelaje, solo unas cuantas privilegiadas se pueden considerar Leyendas. Entre ellas se encuentran las ya cuarentonas supermodelos de los 90’s, para quienes el tiempo parece no haber pasado. Los años no han podido eliminar la sensualidad de Cindy, no han aletargado los pasos de la imponente Naomi, ni han mancillado la piel de Christy ni de Claudia. Ellas se mantienen fantásticas, como inmunes al tiempo, llevando carreras activas y consiguiendo millonarios contratos que las mantienen sorprendentemente vigentes.

Hojeando una Vogue, o una Bazaar, o cualquier revista prestigiosa de moda, podrán ver como muchas de estas modelos aún aparecen posando para importantísimas campañas, como Linda Evangelista para Chanel, Christy Turlington para el Joyero Roberto Coin, Naomi Campbell para Roberto Cavalli y la última campaña de 30 años de aniversario de Guess con Claudia Schiffer como protagonista. En esta última campaña Claudia a sus 41 años aparece lookeada a lo Brigitte Bardot, como lo hizo cuando era una jovencita de 19 años posando para la campaña de Guess que la lanzaría a la fama. Al ver las fotos de hace 23 años y compararlas con las de ahora resulta imposible encontrar vestigios del paso del tiempo. Claudia aparece tan fresca como a los 19.

Las supermodelos de los noventa no son la única excepción. Muchas modelos de décadas anteriores se mantienen vigentes, como Iman, Patti Hansen y Lauren Hutton, una modelo que a los 20 le hacía honor a sus pequeñas imperfecciones, volviéndose famosa a pesar de tener los dientes separados y hoy a los 69 años le rinde homenaje a sus arrugas posando sonriente y orgullosa de sus arrugas. Esta última en el 2005 posó desnuda a los 61 años para la revista “Big” recalcando que su deseo era mostrar a las mujeres que no se avergonzaran de sí mismas al estar en la cama. A pesar de rondar los setenta es representada por la agencia de modelos IMG de Nueva York.

El billonario Donald Trump, creó recientemente, dentro de su agencia de modelos “Trump Models”, una nueva división que maneja exclusivamente a modelos de 30 a 80 años de edad. Esta división llamada “Trump Legends”, está compuesta por una impresionante selección de 21 veteranas de la industria que no requieren introducción. Entre ellas se encuentran Carol Alt, Beverly Johnson, Daniela Pestova, Estelle Lefebure, Emily Sandberg, Eugenia Silva, Kara Young, Karen Alexander, Kim Alexis, Maggie Rizer, Marpessa, Pat Cleveland, Tatjana Patitz y la veterana de las modelos, la icónica Carmen dell Orefice.

Carmen dell Orefice hoy a sus 81 años, sigue modelando como lo hacía en 1947 cuando era una habitué de las tapas de Vogue y de los lentes de Cecil Beaton, Ricard Avedon e Irving Penn. Ella es un ejemplo de cómo sobrevivir a la longevidad manteniendo intacto el atractivo con arrugas y canas a cuestas. La manera como se ha mantenido tenazmente vigente década tras década nos da una clase sobre como el glamour, el estilo, la gracia y sobre todo el porte y la actitud pesan más que la lozanía de la piel. Carmen dell Orefice podría dar cátedra a otras mujeres en como las cirugías estéticas deben usarse y no abusarse y cómo lo primordial es mantener joven el espíritu y desenvolverse siempre con actitud.

Otra veterana de la industria es la británica Daphne Selfe, quien a los 83 años sigue posando y después de cumplir los setenta años ha sido imagen de Moschino, D&G, Wunderkind, Olay y Nivea. Esta abuela de cuatro niños cobra más de 1500 dólares por sesión, posando orgullosa con cada una de sus arrugas y canas, asegurando que jamás se ha hecho una cirugía ¡y que ni siquiera se ha puesto botox!

Ella muestra orgullosa sus arrugas y afirma que jamás se ha hecho una cirugía, se ha puesto bótox o incluso ha usado una crema para reducir las marcas de la edad. Actualmente es la orgullosa abuela de cuatro niños.

En realidad hoy en día hay toda una tendencia de abrazar la belleza de las mujeres de distintas edades. Los cánones estéticos se están volviendo cada vez más flexibles e inclusivos. Muchas marcas que apuntan a mujeres mayores, como las cremas anti arrugas, se están valiendo de mujeres más realistas para vender sus productos. En realidad es absurdo usar una modelo de 20 para promocionar una crema antiarrugas… ¡ya nadie se traga el cuento! Importantes marcas se han valido de actrices de más de cuarenta años como Sharon Stone, Cate Blanchett, Halley Berry y Salma Hayek para vender sus productos de belleza. El resultado de esto es que se está empezando a apreciar la belleza de las mujeres de más de 30 y que cada vez se extiende más la “fecha de vencimiento” de las modelos. 

Estas modelos de más de treinta demuestran que hay belleza en todas las edades de la mujer y que a veces los años, en vez de restar, suman al atractivo de una mujer. Ojalá con estos nuevos preceptos se pueda vencer el culto a la juventud imperante en la industria de la moda. 

Las musas sin tiempo ponen de manifiesto que no hay edad para subirse a unos tacones y apoderarse de las pasarelas. Muchos diseñadores han invitado a modelos mayores a sus desfiles como invitadas estelares. Recientemente Louis Vuitton acaparó todos los titulares contratando a las supermodelos de los 90 para su desfile de otoño invierno 2011 y luego usando a la modelo de la era grunge Kristen McMenamy de 45 años como imagen de campaña de la siguiente temporada. Además de ser un ícono de los 90’s, McMenamy hoy cuenta con una larga cabellera totalmente blanca naturalmente encanecida. Calvin Klein también contrató a Kristen para su desfile, junto con Stella Tennant de 40 y Kirsty Hume de 34. Otro que acostumbra usar a modelos aún mayores es el siempre irreverente Jean Paul Gaultier. En el 2009 cerró su desfile con la icónica modelo francesa Inés de la Fressange, de 51 años declarando: “Las modelos de pasarela no son solamente niñas de 14 años. No hay barreras de edad para la belleza.”

Cada vez se ve un número creciente de modelos publicitarias que reflejan la realidad de que se envejece y que se puede hacerlo bien y vitalmente. Irene Sinclair a los 96 años se convirtió en rostro del jabón Dove, a los 74 años, bajo el slogan: “¿Arrugas? Magnífico” la elegantísima Françoise de Staël, modelo y abuela, desfiló para John Galliano y también fue imagen publicitaria de un agua mineral.

Esta tendencia que se está extendiendo a todos los sectores indican que  la sociedad se está transformando, no solamente hay cada vez más personas de la tercera edad, sino también éstos son consumidores que necesitan y desean verse representados en la publicidad.

Hoy en día hay modelos de todo tipo, las hay alta, bajas, gorditas, albinas, negras, transexuales y por supuesto también las hay con arrugas y canas. ¡Las musas sin edad nos demuestran que las arrugas también pueden estar de moda!

martes, 22 de mayo de 2012

MODELOS Y MUSAS: Encarnando la Moda – Segunda Parte



En los años 80 el modelaje sufre un giro paradigmático. Las modelos se apoderan de la industria de la moda, empezando a sobresalir más que los diseños que llevaban puestos. Se convierten en estrellas mediáticas que prescinden de sus apellidos, cobran cifras multimillonarias y borran los márgenes entre la pasarela, la prensa gráfica y la publicidad. Antes de ella existían modelos de pasarela, contratadas por su manera de caminar y modelos fotográficas, contratadas por su aspecto. Las supermodelos se destacaban tanto en la pasarela como en los estudios y sobretodo, lucían tan bien en las pasarelas que por primera vez las fotos de pasarelas se publicaban en las revistas (¡y sin cortar las cabezas!) Entramos a la era de las súper modelos.

Ellas dejan de ser meras modelos y hasta el apelativo de top models les queda corto. Ellas son las súper modelos. Una elite del modelaje que verdaderamente hizo historia y cambió para siempre el mundo del modelaje. Ya no se trataba de mujeres que representaban un estilo como las arrogantemente y estilosas modelos del New Look de los cincuenta, o las exóticas modelos sesentosas. Más que un ideal estético, estas modelos representaban un nuevo culto a la personalidad y a lo que desde entonces sería la palabra clave del modelaje: actitud.

En 1980 aparece la ultra chic aristocrática parisina Inés de la Fressange  que domina las pasarelas europeas y se convierte en el rostro de Chanel y desde 1989 suplanta a Catherine Deneuve como la Marianne de Francia. También es la década de la checa Paulina Porizkova. Sus enormes ojos verdes y pómulos bien definidos llamaron la atención de John Casablancas de Elite, quien la contrato a inicios de los 80’s y la llevó a París. Se hizo famosa cuando posó para la tapa  de dos ediciones consecutivas del Sports Illustrated Swimsuit Issue (la de 1984 y 1985). En 1988 firmó un histórico contrato con Estée Lauder por 6.8 millones de dólares anuales y lo mantuvo durante siete años. Durante los 80’s las revistas de moda estaban empapeladas con su rostro, no sólo aparecía en las portadas, sino también en un sinfín de publicidades, lo que le ganó el título de “la modelo de los 80’s”. La fama alcanzada con el modelaje la llevaría a la pantalla grande donde protagonizaría la comedia romántica “Her Alibi” junto a Tom Selleck en 1989 y en 1993 en el film de Kusturica “Arizona Dream” junto a Johnny Depp y Jerry Lewis. También integraría el jurado de “America’s Next Top Model”


A fines de los 80 e inicios de los 90 aparece un grupo de modelos que marcaría la historia. Sus pasos firmes trascienden la pasarela, convirtiéndose en fenómenos culturales y dejando su impronta en todas partes. Se trata de Cindy, Naomi, Linda, Christy, Stephanie y Claudia. Estas beldades glamorosas y omnipresentes tomaron al mundo de arrebato convirtiéndose en fenómenos mediáticos con status de estrellas, almas de divas y figura de diosas olímpicas. Ellas no se levantaban de la cama por menos de 10,000 dólares por día y más que meras maniquíes, recibían el mismo trato que estrellas de cine o del rock pues eran consideradas artistas que daban vida a las prendas impregnándolas de sus magnéticas personalidades. Ellas vendían un sueño. No sólo acumulaban millones, sino también dictaban quien las fotografiarían, y con cuales maquilladores y estilistas trabajarían y con cuáles no. Dominaban las pasarelas, las revistas, las grandes campañas publicitarias, salían con boxeadores (Naomi y Mike Tyson), estrellas del rock (Stephanie y Axl Rose), se las ligaba con la realeza (Clauida y el Príncipe Alberto de Mónaco) y se casaban con estrellas de cine (Cindy y Richard Gere). Posaban desnudas para Playboy o Rolling Stone, aparecían en videos musicales, programas de TV y películas. Estaban literalmente en boca de todos y en todas partes. Ellas convirtieron sus nombres en marcas registradas.

Cindy Crawford puede perfectamente definir la palabra supermodelo. Su carrera empezó cuando terminó como finalista del “Look of the Year” de Elite en 1983, a los tres años ya era tapa de Vogue. Su atractivo radicaba en que gracias a su imponente figura era atractiva para los hombres y su apariencia de chica de al lado, con un lunar sobre el labio que la alejaba de las anteriores modelos de belleza impoluta e inalcanzable, volviéndola una figura no amenazante para las mujeres. Su físico atlético y de imponente curvas también se alejaba de la figura diminuta de muchas otras modelos. Cindy se convirtió en un fenómeno. No solo modelaba, también daba entrevistas, tenía su propio programa de moda, el “MTV’s House of Style”, actuaba en series de TV y películas y hasta se convirtió en empresaria lanzando sus exitosísimos videos de fitness y un restaurante temático llamado el “Fashion Cafè” junto a otras supermodelos. Tras la llegada de Cindy se hizo común que las modelos promovieran una gran variedad de productos alejados de la moda y cosméticos. De hecho Crawford había firmado un contrato multimillonario con Pepsi que había marcado historia, enseñando a las modelos como diversificar su profesión haciéndola aún más rentable. Con el modelaje amasó una verdadera fortuna, siendo nombrada por la revista Forbes en 1995 como la modelo mejor pagada del mundo, con un ingreso anual de 6.5 millones de dólares.

La escultural Naomi Campbell empezó a modelar a los 15 y desde entonces ha seguido deslumbrando con su caminata de gacela por todas las pasarelas del mundo. Naomi fue la primera mujer de color en aparecer en la tapa del Vogue Francés, y lo hizo gracias al apoyo de Yves Saint Laurent quien amenazó retirar sus publicidades de la revista si seguían reusándose a retratar a modelos negras en sus tapas. También fue la primera en aparecer en la tapa de la famosa edición de septiembre de Vogue US. Junto con Christy Turlington y Linda Evangelista formó el trío de modelos conocido como “la Trinidad” por ser las más reconocidas y solicitadas modelos de su tiempo. A ellas no les gustaba el término, y preferían el apodo que le había puesto el fotógrafo Steven Meisel: “las hermanas feas”. Naomi describió a su grupo de modelos y amigas en 1990 como: “somos como una galletita óreo pero al revés.” Ellas formaban una alianza para recibir los mejores contratos y mantener su caché siempre elevado. Incluso si algún diseñador se reusaba a contratar a una de ellas las otras se negaban a desfilar para él. Como eran súper estrellas, siempre conseguían lo que querían.

La camaleónica Linda Evangelista llegó a la fama al cortarse el pelo como un niño, un estilo que luego fue imitado por muchas mujeres. Sus cambios de looks eran tan frecuentes como los importantísimos contratos que firmaba. Apareció en más de 600 tapas, videos musicales y desfiló para todos los grandes. Hasta hoy en día es considerada como una de las modelos más sofisticadas e icónicas de su tiempo y sigue apareciendo en importantísimas campañas publicitarias. Por su parte la imagen impoluta de Christy Turlington con sus más de 500 portadas, es considerada como una de las modelos más hermosas de todos los tiempos. En 1991 ya siendo considerada una supermodelo dijo a la revista Time: “Nosotras nos damos cuenta del poder que tenemos. Hacemos toneladas y toneladas de dinero para estas compañías y lo sabemos.” En 1989, firmó un contrato en exclusiva con Calvin Klein, convirtiéndose en modelo de su ropa interior y de su perfume Eternity. Asimismo, ha sido el rostro de los productos de belleza Maybelline.

La modelo alemana, Claudia Schiffer fue otra súper modelo fenoménica que traspasó las fronteras de la moda, convirtiéndose en un ícono de los 90 y perdurando hasta hoy en día como modelo. Su salto a la fama se dio cuando a inicios de los 90 posó para la campaña de Guess, en imágenes que recordaban a Brigitte Bardot, lo que causó constantes comparaciones entre ambas a inicios de su carrera. Luego Karl Lagerfeld la eligió como nuevo rostro de Chanel, lo que sería el puntapié para convertirse en una de las modelos más cotizadas de su tiempo, apareciendo en más de 700 tapas y desfilando para Versace, Dolce & Gabbana, Valentino e Yves Saint Laurent y hoy en día, con más de 24 años de carrera, continúa siendo rostro tanto de marcas de lujo como comerciales. También ha aparecido en videos musicales y varias películas como Zoolander y Love actually. En el 2002 Forbes estimó su valor neto en más de 55 millones de dólares. Hablando de la profesión de modelo en la actualidad, dijo: “supermodelos, como lo eran antes, no existen más.”

Stephanie Seymour fue la sexta y última de las seis originales supermodelos. A la par que sus compañeras apareció en centenares de revistas, videos musicales y campañas publicitarias. También fue modelo de Victoria’s Secret, apareciendo en la actualidad, como las demás, ocasionalmente en campañas y editoriales. Stephanie fue la única de las supermodelos que odiaba la pasarela, debido al pánico escénico que tenía. Según sus propias palabras fue gracias a las sumas irresistibles que empezó a ofrecer Gianni Versace para aparecer en sus desfiles que logró vencer su miedo. Resulta que Versace, conociendo la repercusión mediática que traía la presencia de las supermodelos en los desfiles, para asegurarse de tener a todas en sus desfiles empezó a pagarles hasta 50.000 dólares por desfile.

En el transcurso de la década de los  90’s, a las primeras supermodelos se les unen Nadja Auermann, con sus interminables piernas; la atlética Elle McPherson, apodada como “The body” por su escultural cuerpo; Tyra Banks la primera afroamericana en lograr un contrato con Victoria’s Secret y hoy convertida en estrella televisiva con su propio talk show y programa de concurso; la top alemana y presentadora del Project Runway Heidi Klum;  la elegante rubia Karen Mulder; Eva Herzigova la famosa chica Wonderbra; la belleza WASP de Carolyn Murphy; la actual primera dama francesa Carla Bruni; la Marianne francesa del milenio Laetitia Casta; las exóticas Yasmeen Ghauri y Nadege; la sueca funky Emma Sjoberg y la diosa danesa de increíbles ojos verdes Helena Christensen.

A fines de los 90 el estilo de belleza glamorosa da paso a un estilo más urbano y rebelde. El exceso de glamur de esta década no podía durar para siempre. La recesión llevó a que los diseñadores y casas de moda se unieron para reclutar a nuevas chicas, de rostros anónimos y cachés mucho más reducidos que sus predecesoras. Los movimientos de contra cultura promovieron nuevos ideales estéticos. Debemos recordar que los 90 son la era del
grunge y del minimalismo. La hegemonía de las supermodelos, que se había mantenido fuerte por una década (lo que sería el equivalente a un milenio en el siempre cambiante mundo de la moda) cedió su lugar al ascenso de una camada de modelos más andróginas y de belleza atípica. Las supermodelos se volvieron inadecuadas para la nueva estética minimalista que dominaría el resto de la década, las glamazonas simplemente no se veían bien en los trajes de Jil Sander. Otro factor en la caída de la era de las supermodelos fue la nueva tendencia de utilizar a actrices y celebridades en las portadas de revistas, y campañas publicitarias de productos de moda y cosméticos. La estocada final llegó en 1998, cuando el famoso September Issue de la Vogue Americana retrató a la actriz Renée Zellweger en su portada. Este fue declarado el fin de la era de las supermodelos.

Kate Moss sería quien mejor encarnaría esta nueva estética signada por la flacura extrema, la rebeldía, la belleza de cánones atípicos y el heroin chic. Una nueva estética absolutamente contrastante con las curvas de las supermodelos marcaría el comienzo del fin de la era de las supermodelos. La adolescente Kate, causaría un escándalo al aparecer sin maquillaje y con aspecto emaciado en una campaña de Calvin Klein. Su expresión reflejaba la nueva actitud fatalista, rebelde y hasta algo depresiva y oscura propuesta por la estética del heroin chic. Irónicamente, Kate Moss alcanzaría el status de supermodelo de sus predecesoras, manteniéndose como ellas todavía vigente en las pasarelas, editoriales y campañas.
La nueva estética significó el surgimiento de modelos de una belleza atípica como Kristen McMenamy, Amber Valletta, Shalom Harlow, Stella Tennant, Eve Salvail, Alek Wek, Esther Cañadas.

El Nuevo milenio marcaría la entrada  de las camadas de modelos extranjeras, todas de una misma zona geográfica y parecidas unas a otras. De estos flujos muy pocas lograrían destacarse. Este fue el caso de Natalia Vodianova, Carmen Cass y Karolina Kurkova entre las modelos de los países del este y Gisele Bundchen, Isabeli Fontana, Adriana Lima y Alessandra Ambrosio de entre las brasileñas.

Con la llegada de la curvilínea e imponente Gisele Bundchen la moda nuevamente volvió a fijarse en las glamorosas supermodelos. De hecho, para Claudia Schiffer, Gisele es la única modelo del siglo XXI que puede clasificarse como una verdadera supermodelo, sus imposibles ingresos de 35 millones de dólares anuales son prueba fiel de ello. El siglo XXI trajo muchos nuevos rostros, pero esto lo dejamos ya para otra entrega.

El ideal estético femenino ha evolucionado notoriamente en los últimos cien años, y las diosas estéticas de cada década nos muestran con claridad en qué manera lo ha hecho. Innegablemente ellas son las afroditas que marcan el paradigma estético de su época.