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miércoles, 2 de abril de 2014

ANI BAUMANN: ARTE EN UN CONTENEDOR




Ana Baumann, es una joven artista y fotógrafa paraguaya. Recientemente regresó a vivir a nuestro país tras pasar siete años radicada en el exterior. Primero el motivo fue su formación ya que originalmente partió para estudiar cine y fotografía en Buenos Aires en donde residió desde el 2006 hasta el 2010. Ese año, su fascinación por la fotografía la llevaría a Nueva York para continuar con sus estudios en la prestigiosa escuela de fotografía “International Center of Photography” (ICP).

El vivir en Nueva York le permitió adentrarse en el mundo de los museos, las galerías y las agencias fotográficas. Paralelamente a sus estudios en el ICP, tomó clases de arte contemporáneo en el Museum of Modern Art (MoMa), realizó una pasantía en la ICP y en la compañía de producción VBS.tv de la Vice Media Group y trabajó con el fotoperiodista Jean Pierre Laffont, co-fundador de Sygma Photo Agency.

Tras esta experiencia surgieron distintas exposiciones grupales e individuales en Buenos Aires, Nueva York y Asunción. Además el trabajo de Ani fue publicado  en “Scrapped Magazine”, una publicación estadounidense dedicada a la fotografía así como en varias revistas locales.

El año pasado fue un año muy intenso para Ani. Participó de una residencia para artistas de la School of Visual Arts de Nueva York, donde trabajó y expuso, también fue seleccionada entre los 10 finalistas del prestigioso premio de arte contemporáneo “Henri Matisse” y tuvo una muestra individual en la Galería Larissa Jiménez. Pero el broche de este año sería el inaugurar su propia galería de arte “El Contenedor- Proyectos de Arte Contemporáneo”.

¿Qué te llevó al arte, y en especial a la fotografía?
Recuerdo que desde bien chiquita me gustó el arte. A los cuatro años tomé mi primera clase de ballet y continué bailando durante toda mi adolescencia. Además me pasaba horas encerrada en mi cuarto leyendo, pintando y dibujando. También tomé clases de dibujo y pintura. Con mis dos abuelos compartía muchas de estas pasiones, como escuchar música clásica, ver obras de ballet y ópera, y el amor por los lápices de colores y la lectura. La música siempre fue una materia pendiente para mí. A los 16 años mi papá me regalo una cámara Pentax que pertenecía a mi abuelo, y me anote a un taller de fotografía acerca del cual mi mama había leído en el diario. ¡Hasta ahora recuerdo el recorte del anuncio! En los últimos años del colegio siempre fui una de las que hacia los videítos, y al terminar el colegio fui a estudiar cine y fotografía a Buenos Aires, luego me mude a Nueva York donde estuve primero estudiando y luego trabajando en fotografía y arte.

¿Qué fue lo que te motivó o inspiró a crear este nuevo espacio de arte?
En realidad, al principio la idea era utilizar estos contenedores como mi oficina, o estudio, ya que necesitaba un lugar donde trabajar en mis propios proyectos. Había llegado hacia unos meses a Asunción. Luego fui haciendo nuevos amigos y conociendo a mas artistas y siempre se hablaba de la falta de espacios de arte que había en Asunción, y sobre todo de arte contemporáneo, la mayoría se concentraba en el centro asunceno y era frecuentado solo por artistas, diseñadores, etc. Entonces se fue dando de a poco, a partir de todas las conversaciones que surgieron en distintos momentos. Siempre me tentó la idea de trabajar en una galería o museo. La sensación que me produce al entrar a uno de estos lugares es inexplicable. Y así fue decidí lanzarme a hacer una galería de arte.

¿Cómo surge la idea de transformar un contenedor en una galería de arte?
Recordando la utilización de contenedores en distintos lugares del mundo destinados a museos, ferias y espacios temporales de arte y cultura. Yo pude conocer Photoville, la feria de fotografía en Brooklyn, NY que se realiza todos los años en el puerto en distintos contenedores. Pero también la Bienal del Mercosur fue en contenedores y así hay varios otros lugares súper interesantes.

Tratando de respetar mi amor por la naturaleza y buscando una solución al terrible calor de Paraguay, hicimos que “El Contenedor” fuese lo más autosustenble posible, haciendo también un esfuerzo por respetar la estructura y forma de los contenedores, no quería revestir por completo las paredes, por eso surgió la idea del techo verde, que actúa como aislante, y de esta manera se necesita menos la utilización del aire acondicionado. De todos modos me gustaría tener paneles solares y así hay pequeños pasos en paralelo que estoy queriendo implementar para encontrar un equilibrio entre arte, diseño y naturaleza, las cosas que caracterizan a este espacio.  Por suerte para mí fue fácil remodelar los dos contenedores, con la ayuda de mi papá y mi mamá que entienden de ingeniería y arquitectura, con tiempo y con ganas pudimos reacondicionar este espacio.

¿Qué tipos de obras y artistas va a alojar este contenedor?
Artistas de distintas edades, trayectorias, carreras y estilos. La idea es mostrar la diversidad que existe entre los artistas contemporáneos en Paraguay, tanto personas que ya tienen cierta trayectoria y artistas emergentes. Es un espacio para todos, siempre siguiendo un criterio. Cada muestra tiene su propio carácter, y eso se va dando a partir de las propuestas que surgen. Por suerte hay personas que me apoyan y que tienen experiencia en este campo que me ayudan a elegir y armar cada muestra, para mí es muy importante escuchar distintas opiniones.

¿Cómo ves al arte contemporáneo paraguayo?
Siento que me falta aún informarme más acerca del arte contemporáneo paraguayo. En poco tiempo aprendí muchísimo, conocí a muchos artistas, curadores, profesores y entusiastas del arte y creo que hay muchas ganas, mucha energía, creatividad y amor. Pero faltan más lugares, más apoyo y sobre todo más interés al respecto tanto del gobierno como de la ciudadanía en general. De a poco el arte se va abriendo camino pero lo ideal sería que no se quede encasillado en un sector sino que todos puedan vivirlo, apreciarlo y compartirlo.

¿Contame más sobre cómo funciona el contenedor?
Abrimos a finales de noviembre, y estuvo abierto por un mes. Fui probando distintos horarios para ver a qué hora le gente se encontraba más disponible. En el 2014 quiero ajustar el horario abriendo de mañana y de tarde. La primera exposición la armamos con un grupo de amigos, yo expresé lo que más o menos estaba buscando para la primera muestra y lo que iba a ser la primera impresión que se iba a llevar la gente al visitar el espacio y a partir de ahí se fueron proponiendo nombres, obras, etc. Hablo en plural porque no soy yo sola la que elijo o decido todas las cuestiones, tengo muy en cuenta y trabajo muy de cerca con otras personas de quienes confió mucho en su criterio. 

La primera muestra fue minimalista, sutil, se trabajó mucho con el material y el soporte de la obra. También fue muy monocromática. La idea que tenemos en mente para la segunda que sería en febrero o marzo es hacer algo totalmente opuesto, lo único que te puedo decir por ahora es que va a ser muy colorida.

Cualquier persona puede mandar propuestas y es más, las propuestas son siempre bienvenidas, estamos en la búsqueda de nuevos talentos! Pueden mandar sus portfolios o trabajos al mail elcontenedorpac@gmail.com . Tiempo y lugar para eventos fuera de lo que propone la galeria no hay mucho, ya que durante el tiempo que duran las exposiciones no hay lugar para otra cosa. Pero enero y febrero está el lugar libre y quiero que se mantenga con vida, estoy viendo de qué manera activarlo durante el verano y quizás proponer algunos talleres durante estos meses.

¿Cuáles son tus sueños para el contenedor?
Me gustaría que funcione como un espacio de intercambio cultural y generador de ideas. La meta de El Contenedor es la de expandir las propuestas artísticas más allá de estas paredes y de este espacio físico.

¿Qué muestras y proyectos tienen previstos para el 2014?
Es difícil hablar de muestras y proyectos aun ya que estamos terminando este primer mes y aún quedan muchas cosas por ajustar, pero más que nada vamos a seguir trabajando en dar a conocer El Contenedor y los artistas que tenemos en Paraguay.

¿Qué es el arte para vos?
El arte para mí es un viaje y una manifestación de mis emociones.

martes, 9 de julio de 2013

Ana Ayala: Magnetismo Macabro

Fotografía: Mónica Matiauda
Ana Ayala nació en Asunción en 1973. Desde muy joven realiza cursos de fotografía, transfer, grabado e instalación. Desde 1994 participa en muestras nacionales e internacionales, desarrollando su actividad artística y creativa en distintos campos como la fotografía, el diseño gráfico, el grabado, el collage y el video arte.
En 1999 expuso en Madrid, en el Salón Internacional del Grabado de la Muestra Estampa. En el 2000 participó de la Primera Bienal de Grabado del Mercosur, ARTE BA, en Buenos Aires, Argentina y de la muestra colectiva “El Último Decenio”, en el Museo de Arte Contemporáneo de Montevideo. Tras estas exposiciones, por mucho tiempo dejó de exponer su trabajo, aunque esto no significó un cese en su producción creativa, pues seguía trabajando activamente en el mundo del arte, embarcada en diversos proyectos colectivos y destacándose en el mundo de la gráfica y de la editorial.

En el mes de mayo Ana presentó su primera muestra individual en el Museo del Barro. Con esta anticipada muestra, Ana Ayala vuelve a exponer sus intrigantes grabados como su saliera de su crisálida. ¿De qué otra manera llamar a este periodo en que estuvo creando en solitario, nutriéndose de su propio mundo interior y creciendo en silencio hasta sentirse suficientemente fuerte y segura para desplegar sus maravillosas alas oscuras? Porque si comparamos a Ana con una mariposa, deberíamos indefectiblemente compararla con una mariposa nocturna de intrigantes alas oscuras.

Es que las obras de Ana Ayala se alejan totalmente de lo vistoso, leve y colorido. Ellas habitan un mundo lleno de matices y sombras donde el cuerpo se disecciona para exponer las vísceras o se transmuta para mostrarse diferente y anómalo. Sus obras tienen esa cualidad fascinante pero a la vez perturbadora que conmociona y atrae al mismo tiempo como una especie de magnetismo macabro. 

Sus collages transferidos sobre viejos textos de medicina nos dan un vistazo hacia una expresión sin tapujos, visceral y sombría, fuerte y contundente. La artista nos permite un atisbo a un mundo, en el cual la imagen se expresa por encima de la palabra, donde lo inmaterial trasciende lo orgánico, lo morfológico y lo fisiológico de aquellas imágenes sacadas de antiguas lecciones de anatomía.

¿Qué te llevó al arte?
No creo que fuera algo preciso, siempre tuve interés en la música, la fotografía y el cine. Sin proponerme, con el tiempo hice cursos de fotografía, grabado, y estudié algunos años en el ISA (Instituto Superior de Arte). También trabajo desde hace mucho en diseño editorial y gráfico. Pero ahora pienso que quizás el inicio sea durante esos momentos que uno vive en la infancia y que van marcando cierto interés. En mi familia recuerdo a tío Carlitos (Dr. Ayala) que nos cantaba canciones para ir a dormir, también recuerdo una siesta en que mi tía Lena dibujaba mientras escuchaba un vinilo de Laurie Anderson… y cosas como esas.

En tu carrera artística se produjo un hiatus que ahora afortunadamente se está cerrando para dar lugar a una nueva etapa. ¿Qué fue lo que te llevó a retomar tu producción artística? ¿Cómo fue este regreso?
Pues realmente no lo tomo como un regreso, ya que siempre seguí participando en proyectos artísticos grupales. Pero sí, desde el año pasado volví a producir collages y grabados, esto me estimuló y quise trabajarlos como serie, luego surgieron propuestas para exponerlos. Tampoco podría precisarte que hizo que vuelva de forma individual a la producción artística, pero si te puedo decir que me siento muy estimulada.

Durante este periodo seguiste vinculada al arte a través de tu trabajo como diseñadora gráfica. Conociendo tu trabajo como diseñadora sé que el límite entre el diseño gráfico y el arte, en tu caso en particular, es muy borroso. ¿Creés que existe verdaderamente este límite entre arte y diseño?
En ambos casos estamos hablando de procesos creativos. La diferencia evidente es la autonomía que tiene el arte y por supuesto su poder para cuestionar. El arte deja abierta pequeñas ventanas que nos permiten “ver” lo que de una manera directa nos sería insoportable. En cambio el diseño busca comunicar mensajes claros, cerrados. 

¿Cómo es tu proceso creativo?
Por lo general me paso horas escuchando música. Hago una gran colecta de imágenes que recorto con tijeras afiladas por mi imaginario, vuelvo a ensamblarlas hasta crear escenarios y personajes. Este proceso suele ser muy minucioso, soy muy detallista y me gusta que las formas se unan casi sin dejar rastro. 


¿Qué técnica empleaste para esta nueva serie que expondrás próximamente?
Para los trabajos que están expuestos en el CAV/Museo del Barro, trabaje con el collage y las transferencias sobre páginas de viejos manuales de medicina.

Contame más sobre esta exposición. En las obras se percibe una fascinación por lo anatómico. ¿Qué motiva esta fascinación?
Creo que el cuerpo es como un mapa que va dejando códigos, y que si se descifran pueden revelarnos secretos de nuestra propia historia personal. Me gusta mucho trabajar con partes internas o vistas microscópicas, quizás para hacer aflorar todo lo que está oculto.

El tono de tus obras es muy onírico pero también oscuro, como si más que de un sueño, provinieran de una pesadilla desconcertante pero a la vez fascinante. Si estoy por el buen camino, me encantaría saber si te llegaste a plantear ¿de dónde surge esta oscuridad y si tuviste respuesta?
Los sueños pueden ser disparadores de estos constructos en algunos casos. Lo de la oscuridad también es algo que siempre me fascinó, es una estética con la que me siento identificada.

¿Qué es el arte para vos?
Es un canal que me permite expresar lo que no puedo de otra manera… El arte no pretende la salvación, en mi caso, solo busca ser un tamiz para acercarme a lo real.
  

Fotografía: Mónica Matiauda