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lunes, 25 de julio de 2016

ANGEL Y TERA YEGROS: EL CONTAGIO DEL ARTE






En la familia Yegros sin lugar a dudas el arte es una cotidianeidad. Tera Yegros tuvo la fortuna de nacer en una familia de artistas. Su tía Lucy Yegros es una renombrada artista visual que ha recorrido el mundo con sus obras. Su madre, Adriana Almada, es una de las más respetadas críticas de arte de nuestro país y su padre es nada más y nada menos que el gran escultor Ángel Yegros, uno de los cuatro novísimos, grupo de artistas que agitó la escena del arte paraguayo con su aparición en 1964.

Tera creció en el campo, entre los libros de su madre y la chatarra industrial que su padre iba transformando en impactantes esculturas que luego serían exhibidas en importantísimas Galerías y Museos del mundo entero. Creció rodeado de naturaleza y de cultura, en un ambiente absolutamente creativo, con padres que lo alentaban a seguir sus sueños y pasiones, predicando con el ejemplo, ya que ambos seguían firmemente las suyas. Como dice su padre: no es de extrañar que el arte “se le contagiara”.

La veta artística de Tera lo llevó a dedicarse al diseño industrial, desde donde le toca transformar el metal con un propósito diferente al de su padre, pero de una manera igual de creativa. Desde 2009 realiza trabajos de diseño y producción de mobiliario, integrando a veces, a la par que su padre hace con sus esculturas, material de recuperación.

En esta edición especial por el día del padre, decidimos entrevistar a este dúo tan creativo de padre e hijo, quienes además del ADN llevan la impronta artística en sus venas.

ANGEL YEGROS
Además de la escultura, ¿también te dedicás al diseño de accesorios y objetos?
Yo no diría accesorios ni objetos. Para mí siempre son esculturas, aunque sean de pequeño formato y cumplan alguna función específica. Por ejemplo, las joyas que vengo realizando desde hace muchos años y, más recientemente, la colección de recipientes escultóricos para los perfumes que yo mismo creo, a partir de plantas nativas. Utilizo las hojas, las raíces, los brotes, las flores, dependiendo de los casos.

Como padre, ¿cual fue tu granito de arena para acercar a tu hijo al mundo del arte y de la cultura?
Creo que fue sencillamente un contagio. Yo no hice nada especial para que él se acercara al arte y la cultura. Fue, simplemente, nuestra manera de vivir.

Cuando Tera era pequeño, ¿te imaginabas que haría algo vinculado al arte?
Sí, porque las cosas que Tera hacía evidenciaban su creatividad. Siempre estaba fabricando algo. Como vivíamos en el campo y no tenía juguetes sofisticados ni televisión, encontraba mil maneras de divertirse. Con los hermanos hacía casitas en los árboles, inventaba aparatos para deslizarse de una rama a otra, carros para transportarse en medio de las plantas… Y dibujaba muy bien. Dibujaba mis obras. En uno de los catálogos de una exposición que hice en la Galería Michèle Malingue, al lado de una escultura mía se publicó el dibujo de Tera, que tenía entonces cuatro años.

¿Qué crees fueron los factores que desencadenaron que Tera decida dedicarse al diseño? ¿En algún momento lo proyectaste para él o fue una sorpresa?
Fue una sorpresa, aunque siempre supe que su destino estaba ligado a alguna actividad creativa. Pero lo suyo también es técnica, y eso es importante. No sólo imaginación, sino también rigor. Él fue descubriendo solo su camino y nuestra casa fue un buen laboratorio de experimentación para sus primeros proyectos de mobiliario.

Me imagino que como padre estarás muy orgulloso de tu hijo. ¿Qué es lo que más te enorgullece a nivel laboral?
La inteligencia y el tesón para lograr sus objetivos.

¿Qué te gustaría que te diseñe Tera?
Una mesa de noche.

¿Cómo te gustaría que te recuerde siempre tu hijo?
¡Como un padre loco!

TERA YEGROS
¿Qué se sintió crecer inmerso en el mundo del arte, con un padre escultor, una tía artista y una madre crítica de arte?
Fue natural, no imagino mi vida de otra manera. De mi padre me fascinó siempre la capacidad de transformar la materia, de convertir desechos industriales en obras de arte y en objetos utilitarios literalmente fuera de serie, únicos; y su pasión por la naturaleza, por las formas vivientes, que él había heredado también de su padre, gran enamorado de las plantas, en especial las orquídeas. Mi hermano Arapy y yo nacimos y crecimos en una quinta fuera de Asunción, con un jardín enorme, en partes salvaje, que mi padre había diseñado y cuidaba personalmente. Ahora veo cómo todos esos años de infancia fueron modelando mis intereses y también los de Arapy, que se dedica al audiovisual. De mi madre aprendí la importancia de crear un hábitat bello y agradable para vivir. Creo que me transmitió su pasión estética, su rigor y su perfeccionismo, tan necesarios cuando se trabaja en diseño e interiorismo. De mi tía me impresionó su concepción del arte como juego y el uso del guaraní en su obra. Tuve una hermana que dibujaba maravillosamente y escribía libros de cuentos. Se llamaba Luciana, igual que mi tía.

¿Cual fue tu primer vínculo con el arte?
No recuerdo, porque nací inmerso en un mundo de arte. Me cuentan que cuando tenía 2 ó 3 años mi padre me dejó un momento solo en el taller y al volver me encontró golpeando con un martillo todos los hierros que había alrededor. Supongo que ya se estaba despertando mi espíritu creador. A los 6 años tomé cursos de arte con Engelberto Giménez y Carlos Solano López. Y durante unas vacaciones, a los 7 años, conocí en Montevideo la obra de Torres García y en Punta del Este la casa de Páez Vilaró. Quedé fascinado con todo lo que vi en ese viaje y a partir de allí fui adentrándome más en el mundo del arte.

¿Cómo te alentaron tus padres al inicio de tu carrera?
Desde que yo era muy chico guardaban con mucho cariño mis dibujos, me daban muchos materiales para pintar, dibujar y hacer esculturas. También me llevaban a museos, galerías de arte y exposiciones. En la quinta teníamos varios estanques (les decíamos “lagunitas”) y me gustaba quitar el barro de las orillas para hacer muñequitos. Cuando estaba por terminar el colegio y les comenté que quería estudiar arquitectura (que fue la carrera que empecé antes de estudiar diseño industrial) y me alentaron mucho. Mi padre me regaló todos sus libros de arquitectura (él cursó la carrera, una parte en Paraguay y otra en Argentina) y mi madre me traía de cada viaje nuevos libros sobre arquitectos visionarios. Después de un año y medio de estudiar arquitectura conocí más sobre diseño industrial y me di cuenta que ésa sería mi profesión. Mis padres me apoyaron. Siempre me dijeron que lo más importante es hacer lo que a uno le gusta, lo que a uno le apasiona, pues solo así el trabajo se transforma en placer y se pueden lograr grandes resultados.

¿Cuáles son las cosas que te inspiraron de tu padre para vincularte con el arte a través del diseño?
Como te dije antes, me inspiró su capacidad de transformar cosas sin valor en piezas de arte, esa capacidad de crear formas, sensaciones y objetos delicados.

¿Cuánto de escultórico tienen tus diseños?
Probablemente muy poco en comparación con las obras de arte de mi padre y otros artistas. Desde el diseño, creamos productos que deben cumplir funciones específicas; la forma suele en muchos casos ser el resultado del desarrollo de una serie de requerimientos. Como diseñadores, debemos procesar todos estos requerimientos para convertirlos en piezas de diseño.

¿Qué elementos locales te inspiran para crear tus diseños?
Como te dije que pasé mi infancia en el campo, por lo que me inspira la naturaleza, las formas, los colores y las texturas de los bosques y animales del Paraguay. Tener en cuenta la cultura del lugar es muy importante para familiarizar a las personas con el diseño, ya sea de espacios o mobiliario.

¿Cuál es tu proceso creativo?
Siempre busco congeniar la función con la forma. Además de eficiente, un objeto debe ser, en lo posible, bello y atractivo. Para empezar a diseñar hago muchos bocetos, dibujos técnicos en la computadora en 2 y 3 dimensiones, hago prototipos a escala 1 en 1 y los voy corrigiendo hasta llegar al resultado esperado. Con mi novia, Ana González, hemos creado el Estudio Apu’a, que no tiene un año todavía y ya está desarrollando importantes proyectos de interiorismo y equipamiento mobiliario. A principios de este año participamos en el Salón Nude de la Feria Hábitat, en Valencia (España), con excelentes resultados.

¿Existe alguna característica de tu diseño o algún conocimiento que estás seguro que te vino por herencia paterna?
La fascinación por el metal es herencia paterna… Es el material que mi padre más ha utilizado en sus obras. El me enseñó a soldar; siempre me fue familiar estar rodeado de metal y con él pude conocer diferentes maneras de usarlo. En mis diseños lo utilizo  por las características óptimas que presenta: la precisión con la que se lo puede trabajar, la resistencia que tiene, la variedad de acabados que permite y la larga duración en condiciones adecuadas. Existe una gran variedad de metales, pero el que más utilizo es el acero en sus distintos tipos. Y volviendo a mi padre y su influencia en mi carrera, puedo decirte que una vez, hace muchos años, me hizo un regalo premonitorio, cuando yo aún ni pensaba en el diseño. Me regaló una escultura pequeñita, un juguete, que era un banco, y tenía escrito en la parte del asiento la palabra “Apu’a”. Yo me había olvidado por completo de ese juguete, que en una mudanza se había extraviado. Lo reencontré hace poco, al regresar de la feria de Valencia, donde Ana y yo presentamos la marca Apu’a. ¡No lo podía creer!

¿Qué le diseñarías hoy a tu papá para homenajearlo?
Un atelier. Puedo ver cómo trabaja y darme cuenta de las cosas que necesita y quisiera tener en su taller. Me gustaría diseñarle un espacio de reflexión y creación, pero al mismo tiempo un espacio para exponer su obra.


jueves, 26 de mayo de 2016

DAZZLER : ESPACIOS MULTIDISCIPLINARIOS





¿Qué sucede cuando la arquitectura invita al arte a apoderarse de sus espacios? La respuesta es sencilla. Todo lo que convive con el arte se vuelve magia. En un espacio habitado por obras de arte se respira un aire diferente, como enrarecido.  Por ejemplo, cuando entramos a un museo, ingresamos a una especie de sitio sagrado, solemne, donde se guarda silencio para conectarse con múltiples diálogos interiores. El arte nos conmueve, nos sensibiliza, nos transporta. La arquitectura contemporánea cada vez comparte más sus espacios con el arte. Lo visual, lo auditivo, lo sensorial, y por supuesto las movilizaciones internas producidas por la emoción Stendhaliana, adquieren cada día mayor relevancia en la arquitectura contemporánea.

El interior del nuevo hotel Dazzler nos encontramos con el resultado de una invasión amigable del arte en los espacios públicos. Esta interesantísima acción multidisciplinaria ideada por el arquitecto argentino Fabián Parra, congregó a dos reconocidos jóvenes artistas locales – la fotógrafa Mónica Matiauda y el director de cine Juan Carlos Maneglia- con el fin de invadir los espacios arquitectónicos con imágenes, movimiento, sensaciones y conceptos. El resultado hace que un banal lobby de hotel, y una antesala, se conviertan en verdaderas instalaciones artísticas.

FABIÁN PARRA
¿Cómo surge la idea de hacer la intervención del hotel con obras de artistas locales?
Cuando empezamos a hacer el diseño de éste espacio, la temática fue recuperar el espacio verde perdido y volver a hacer que la gente se sienta en ese lugar que se había de alguna manera dilapidado. El tema era poder estar debajo de árbol, que empiece en el lobby por ejemplo a través de un gran plegado de madera tipo origami a la escala del árbol; y el árbol en sí había que armarlo de otra manera. Una manera de generar sensaciones era con algo que tenga que ver con la imagen, pero una imagen que tiene que estar en movimiento. Y de ahí nació la idea de mezclarnos con la dinámica de fotografía, en este caso la filmación, y comenzamos a juntarnos con Mónica Matiauda y con Juan Carlos Maneglia. El armó una filmación que genera esa sensación de estar uno debajo de los árboles, donde el sol se filtra y te protege, y eso de alguna manera, ese volumen que materializa esos ascensores; y por otro lado Mónica Matiauda, trabajó con la imagen fija, que hace que ese árbol crezca a través de esas imágenes desde el foyer hasta el spa, recorriendo las habitaciones con cuadros que van haciendo un bosque de imágenes.

¿Cuáles son los detalles técnicos del montaje de la video instalación de Juan Carlos Maneglia?
La video instalación es una superficie hoy con bastante tecnología a través de monitores LED 30 30 que se van agrupando uno a uno hasta conformar una placa entera, y es un LED que llamamos 2 milímetros porque modifica la distancia que hay entre el observador y la pantalla  para poder observar con nitidez. A través de ésta pantalla lo que Juan Carlos elaboró se traslada digitalmente y se genera este efecto de volumen, que es un volumen macizo a través de una película se desmaterializa, y una vez dentro del ascensor es como si te estuvieses metiendo por dentro de ese gran espacio verde, ese bosque y empezás a gozar de ese espacio.

 ¿Y cómo idearon el montaje, los paneles? ¿Tiene algún significado el tamaño, fue alguna cuestión más estética? ¿O tiene algo que ver también con el concepto?
Bueno, esto de seguir la dinámica de pasar por debajo de los árboles se lo planteamos a Mónica, y Mónica con gran sutileza retoma la imagen planteada por Juan Carlos y empieza a digitalizar y a trasladar esto a un sistema de pintura digital, que después teníamos que mantener esa escala de árbol grande. Entonces el árbol grande es una enorme placa que pega la vuelta sobre el techo como para genera esa sensación de cobijarte debajo de este techo, y es ahí donde la imagen de Mónica nos cubre como un árbol te cubre en la vida real.

¿Y creés que ahora con tanta deforestación tal vez la manera de integrar el edificio, la arquitectura a la naturaleza sea a través de fotografías, filmaciones, recuerdos de lo que fue?
Yo creo que nada nunca va a compensar el dolor que significa quitar un solo árbol de ningún lugar. Me parece que estas cosas son compromisos para quienes venimos de afuera o integramos otra cultura, de alguna manera responsable estar enunciando lo que está pasando. Y me parece que es un compromiso de todos.

 ¿Y en las habitaciones el arte también está presente? Dentro de la decoración digamos.
 Sí, la idea es que éste concepto del árbol que te está cobijando arranque de la planta baja hasta el spa, entonces Mónica va a planteando distintas instancias de ese árbol, desde su basamento, su copa, y así como empieza en el lobby y sigue en el foyer, las habitaciones van teniendo un sector de ese árbol, y es el spa el que culmina con su gran sector más alto, dando terminación a éste árbol que se recorre de arriba hacia abajo.

 ¿O sea que todo el hotel es como si fuera un gran árbol?
Todo el hotel recuerda a un gran árbol que se perdió, y que de alguna manera empieza a recuperarse.

Bueno, ¿y cuál es tu postura con respecto a la deforestación, y desde la arquitectura que se podría hacer al respecto?
Me parece que los arquitectos y quienes construyen este tipo de obras deben ser conscientes del espacio verde que quitan y de alguna manera recuperarlo en el mismo lugar o sectores aledaños; me parece que es vital recuperar aquellos lugares perdidos.

Claro, sobre todo porque Asunción era una ciudad muy verde que se caracterizó siempre por sus árboles en las veredas, en los patios…
Totalmente. Esa pérdida a mí, aunque sea de afuera me duele. Pero estoy tratando con todo hincapié en que ésta paisajista nos ayude a recuperarlo a todo eso que se perdió. Pero se puede recuperar los árboles, estamos en eso. Estamos haciendo conciencia y estamos haciendo hincapié.

Qué bueno. ¿Y a vos te sensibilizó como arquitecto el hecho de que vos mismo estás formando parte de un proceso que de cierta forma tiene que sacar el árbol, eliminarlo?
Sin duda. Fue muy fuerte cuando hicimos el Palacio de los Patos; me acuerdo que una tarde llegué y habían quitado unos árboles, y había un operario con una máquina que me dice “Arquitecto, quiero que vea esto”. Y había un árbol de setenta años, que estaba abrazando  a una palmera que la contenía, y la rama la estaba abrazando, y me dice “Arquitecto, no la puedo tirar”, y a mí se me cayeron las lágrimas cuando vi, porque habían crecido juntos durante muchos años. Por eso el Palacio de los Patos, ese volumen de chapa con que fue efímero estaba cubierto por una imagen del lugar, del verde que habíamos perdido y yo la pongo por encima, como pidiendo perdón por eso y diciendo “en algún momento la vamos a volver a recuperar”.

Fabián, ¿cómo es éste proceso creativo de trabajar en conjunto, vos como arquitecto argentino con estos artistas locales?
Siempre que voy a un lugar distinto que no sea mi tierra me parece como muy lógico idóneo plantear la integración de la propia cultura a mi arquitectura, para que la gente cuando entre a uno de estos hoteles sienta que también le pertenece. Así que bueno, yo lo conocí a Juan Carlos a través de una de sus películas, a Mónica de manera personal porque habíamos trabajado. Y me pareció que armando un equipo en conjunto con ellos podía lograr que la cultura argentina de alguna manera se mezcle con la paraguaya y den entre ambos un concepto que le sea propio a los paraguayos cuando lo vean, o  quienes visiten de afuera sientan que adentro de éste edificio hay parte de la cultura local, una cultura que no se debe perder y que aparte es extremadamente rica y a la que yo admiro mucho.

Y dentro de tu diseño en particular, siempre hay está presente el arte.
La arquitectura es un arte bastante egoísta, desde el punto de vista del arquitecto. Es nuestro gran hobby, es nuestro gran amor, pero ese egoísmo perdura constantemente, y a lo largo de los años me fui dando cuenta que era importante que cada vez que viajaba y salgo afuera, esas culturas se agreguen. Y eso me dio una riqueza enorme, por lo menos a mi arquitectura. Soy amante de la fotografía, soy amante de la imagen en movimiento, las películas y el cine. Entonces quiero ingresar todas esas cosas a un lugar que es un sólido, y de repente ponerlo en movimiento iba a enriquecerlo. Y ese enriquecimiento se puede empezar a ver ahora en cada una de las obras donde voy al exterior. Es en New York, o es en Los Ángeles, en cada obra donde estoy incluyo artistas locales para que la cultura se mezcle en un espacio más acorde a la realidad de cada lugar.

Y el arte integrado a la arquitectura, ¿hoy en día para vos supera el fin estético ya agregando contenidos a la edificación?
Sí, totalmente. Hace ya casi cinco o seis años que tomé conciencia de esto de trabajar en el grupo con pintores, escultores, escritores, ingresarlos al espacio para ver cuál era la sensación del espectador. Y obviamente fue increíble, que cuando la gente llega a un lobby o a un espacio que está alterado por distintos artistas, la percepción dentro es totalmente diferente, la gente empieza a mirar, se moviliza, preguntan por qué. Si vos lográs que ese espectador se movilice y sienta algo por todo lo que estás haciendo, la misión está cumplida.

Claro, y va más allá de lo estético.
Va más allá de que quede lindo. A mí me parece que los espacios no deben ser lindos, los espacios deben sensibilizar al espectador por una de estas cuestiones; y si lo hace porque su cultura se ve de alguna manera representada por alguien que vino de afuera y de alguna manera los abrazó, ya está, eso es lo que estamos buscando.

Mónica Matiauda
¿Cómo decidiste encarar la propuesta de Fabián para representar de esa manera la deforestación?
En realidad no pensé tanto en la deforestación, o sea me fui más intuitivamente hacia lo que era entrar en un  bosque. Primero iban a ser fotografías, empecé juntando fotos, después empecé a hacer collage y después, tratando de hacer collage con los árboles empecé a dibujar sobre esos árboles, y después me di cuenta borrando las fotografías de abajo que quedaban las siluetas, y me di cuenta que eso creaba un efecto bastante nuevo para mí; y me fui por ahí, y terminaron siendo dibujos digitales sobre fotografías.

¿Vos ya tenías en cuenta la dimensión del espacio para hacer esto?
Sí, porque el proyecto ya estaba; o sea, Fabián me presentó el proyecto, me dio medidas, y a partir de esas medidas yo me fui pensando en la imagen.

¿En qué te apoyaste, qué te inspiró para hacer esas imagenes?
El concepto de Fabián de justamente revalorar el espacio verde que estamos perdiendo, en Asunción sobre todo, donde se está perdiendo rapidísimo.

Y después de trabajar esta obra en digital y verla en ese formato que cambia mucho las perspectiva y la sensación que genera la obra ¿qué fue lo primero que sentiste?
Emoción. Para mí fue muy revelador. Ayer por primera vez vi la obra en su tamaño real; o sea, para mí hasta el día de ayer todo fue en la pantalla de la computadora. Yo trabajaba esas medidas en una computadora  Mac, en una pantallita; yo trabajaba a escala. Cuando ayer por primera vez vi en realidad la obra en su tamaño real, fue como una sorpresa enorme.

¿Y cuánto mide la obra?
 Tiene diferentes tamaños pero creo que el panel más grande tiene como once metro de alto por cinco de largo.

¿Y cómo fue, cómo encararon el trabajo en equipo? ¿Cada uno se encargó de lo suyo o se reunían?
 Nos reuníamos, y siempre Fabián estaba ahí, siempre Fabián era el que tenía que al final dar el OK, porque estábamos colaborando para su proyecto, en el cual el trabajo de cada uno tenía que caber en un concepto preciso y dialogar con los espacios.

Y justamente, ¿cuál es el valor que vos encontrás en esto más allá de lo decorativo?
Tratar de reconectarse con Paraguay de otra manera, aunque sea con una imagen.


PATO GIL VILLALOBOS: UNA ARTISTA FELIZ



PATO, es conocida como la artista del Amor y el Color. Su obra es puro color, energía y felicidad absoluta. Autodidacta e incesantemente creativa, logra integrarse como una “Entrepreneurial Artist” (Artista entrepreneur) aplicando su background de empresaria que adquirió creando y dirigiendo su propia agencia de marketing y publicidad en Buenos Aires, ideando acciones para marcas del nivel de Unilever, Disney, Arcor, Editorial Atlántida, entre otros…
Precursora del HappyArt en estas latitudes. Sus obras son adquiridas por celebrities, como Marcelo Tinelli, empresarios, músicos, gente común, de todas las nacionalidades y edades.
Pato  prioriza su estilo de vida simple y feliz, junto a su familia, rodeada de naturaleza, mar y animalitos pintando y creando cada día desde su chacra en las afueras del balneario José Ignacio, Uruguay, donde recibe a gente de todo el mundo para adquirir sus obras y también los invita a que puedan encontrarse con su artista interior, pintar su propia obra de arte y llevárselas a casa… de recuerdo.
Pato se considera el rol del artista como un agente de cambio positivo y con sus mensajes nos incita a meditar en las profundidades del Ser. Es una “musa inspiradora” que se nos acerca con divertimento original al ARTE de VIVIR en AMOR, PAZ y LIBERTAD creativa. Pato invita a ser feliz a través de sus pinturas, a ser uno en esa felicidad que brota de ella y de sus pinceles.

Durante el mes de mayo, Pato Gil Villalobos estará en Paraguay, dando una serie de charlas, talleres y una gran muestra de arte en Maison Boggiani que luego se trasladará a la Galería Hepner. Le invitamos a conocer más sobre esta increíble mujer –y contagiarse con su alegría- a través de estas páginas.

¿Cuál fue tu primer acercamiento al arte?
Me dieron ganas de experimentar un día y le pedí a una de mis nueve medias hermanas que me introduzca en el mundo de la pintura. Fue así que la invité una semana a La Jolla, California donde yo vivía en ese entonces. Resultó ser que ese día pinte cuatro puertas de garage mirando hacia el mar en un vecindario súper blanco y lo más gratificante fue que pasaron seis horas cuando yo creí que había pasado sólo una. Ahí me di cuenta que esto era lo mío, que me hacía bien la pérdida de la noción del tiempo pues entonces estaba muy divertida y ¡hasta el momento lo encontré como mi mejor terapia y tanto más económica que ir al psicólogo! (risas)

¿Tenés algún recuerdo de infancia vinculado al arte?
Como fui hija única hasta los 11 años, en mi casa pasaba mucho tiempo dibujando y en mi mundo interior .En el colegio Saint Andrews (San Andrés) en Buenos Aires, en las clases que me resultaban aburridas me refugiaba haciendo estos dibujos y resulta que mis agendas empezaron a hacerse muy conocidas en todo el colegio. Disfrutaba muchísimo y las largas horas aburridas se me pasaban casi sin darme cuenta.

¿Cómo surge esto que llamás "happy art" y en qué consiste?
El Happy Art es un arte que emana felicidad .que inspira al observador a elevar su consciencia hacia una vibración feliz que vive dentro suyo. El Arte Feliz no pasa desapercibido, el Happy Art se crea sintonizando la vibración de Felicidad que vive dentro del Ser, haciendo foco en la parte optimista y positiva de la vida. Una obra de arte emana la energía con la que fue creada, pues entonces, si en el instante de la creación, su creador sintonizaba con la Felicidad y plenitud, será esa misma energía la que irradiará la materialización de la obra. El Happy art no pasa desapercibido y se caracteriza por su intensidad energética que irradia luz fuerza optimismo y magia a quien entra en contacto con él.

¿Qué es el arte dhármico?
Un día un mentor en mi época de empresaria me visitó en mi chacra, siete años después me compró mi primer mándala y me regaló un libro llamado “Dharma Arte y Percepción Visual. Lo abrí en una página al azar y decía: “el arte dhármico no se aprende, más bien se descubre, está dentro. Tampoco creo que se enseñe si no que se propicia el espacio para que el otro pueda ser.” Y a esto le agrego yo  que el arte dharmico  esta en todo, está en nuestra forma de pensar, la forma de caminar de vestir de hablar de cocinar, bailar, trabajar y de actuar en la vida.

¿De qué te nutrís como artista?
Sobre todo de estar en el momento presente sintiéndome viva y agradecida. Siento que somos un milagro, cada uno de nosotros. Amo conectarme con mi SER para ver que más descubro…todo está dentro. Somos el mar en una gota. Me inspira el amor, me inspira la naturaleza toda, vivo inmersa en la naturaleza y con animales rodeada de su amor incondicional. También me inspiro cuando alguien  se despierta a vivir feliz, cuando encuentra el camino hacia su  felicidad, cuando veo que la gente que amo se libera, me inspira el amor de los animales, de  los perros, los gatos, los caballos y los pequeños detalles de mi vida cotidiana

¿Cómo es tu proceso creativo?
Es un placer, es mi terapia, es mi alegría, es mi  descanso, es mi pasión y lo que me mantiene inspirada y motivada. También mi proceso creativo es libre, pintó desde el lugar de la “no mente”.  Justamente, lo interesante me parece sumergirme en mi infinito potencial y así divertirme y asombrarme de lo que va fluyendo a través mío. Se dice que todos los buenos inventos nacen en el espacio “entre pensamientos”. Me gusta pintar cuando estoy con muchas ganas de hacerlo. Además tengo mis cuadros que son catarsis y sanaciones de la infancia etc. a esos  me los quedo como parte de mi colección privada.

¿Cambió en algo tu manera de crear tras ser madre?
Significa un antes y un después, ya que tu creatividad y sensibilidad se despliegan en un mil x mil. Con mi primer embarazo de Sathya Amor -aún estaba en la panza y por eso siempre decimos que lo pintamos juntas- nació el primer mandala que ganó luego varios premios en esa época 2002. No consideraba pintar un cuadrado ni una línea recta todo en mi vida era un círculo. Con el varón Bindu, en el 2005 empezaron a brotar las mujeres dentro mío y surgieron de mil y una formas diferentes. Fue muy interesante y divertidísimo encontrarme en cada una de ellas. Allí nació  mi obra amada “Future Women Global President”,  donde imaginé que las mujeres emperezarían a ser  presidentas en el mundo y escribí todo lo que me gustaría que hiciese si fuese presidenta en la obra, Horas y horas pasaba dibujando y desdibujando esa boca, se.ve que tenía mucho por decir. Es así como luego surge la colección “Mujeres Que Tienen Algo Que Decir”. Luego, la re bauticé con el nombre “Yo Soy La Presidenta De Mi Propio Mundo”. Es  una mujer en blanco y negro  de 30 x 100 cm que dice todo lo que haría si ella fuese presidenta y lo loco es que no existían presidentas mujeres cuando yo pinte ese cuadro, es por eso también te lo guardo como colección privada ya que también fue como una pre visualización.

¿Cómo te vinculás con tus hijos a través del arte y la creatividad?
Siendo bien yo, sin cuidarme de lo que ellos van a pensar. Soy libre y eso hace que ellos también puedan ser libremente como quieren ser. Nuestra casa (chacra) es como una casa de cristal en medio del verde y también es una usina creativa, donde todos hacemos arte, cada cual a su manera: Flavio hace sus esculturas que yo pinto, mi hija Sathya canta y saca fotos, y mi hijo Bindu ama jugar al futbol y filosofar.
Cada  uno de mis hijos es una obra de arte única e irrepetible, lo esencial para mí como madre es que desplieguen sus talentos y dones al máximo siendo lo que vinieron a ser.
Les enseñamos que no importa lo que digan los demás y que lo importante es ser bien del todo lo que son y expresarse sin miedos. También nos ocupamos de enseñarles el pensar bien y en lo esencial de los buenos sentimientos, ya que todo  en la vida lo creamos nosotros mismos y nuestro mundo es un espejo.

En tu arte tenés muchos mensajes inspiracionales para las mujeres. ¿Qué mensaje les dedicás a las madres?
Que se entreguen por completo a este rol, sin miedos,  que no teman adentrarse en las aguas profundas de la maternidad, que disfruten ese momento mágico de ser mamás, que den la teta todo lo que puedan como mínimo seis meses que es lo que la OMS recomienda. Por experiencia propia hablo de lo sanos  que  crecen los niños que se alimentaron de la teta. Que no quieran salir corriendo a escaparse del hogar pues temen ser tragadas por el monstruo de la maternidad. Creo que justamente es al rendirnos al amor incondicional y a la entrega, que tenemos la oportunidad de vivir en otra dimensión y conocer la más increíble canción. Además es cuando entendemos mejor a nuestras madres, cuando podemos perdonar aceptar y evolucionar. Por eso en este día tan especial gritemos juntas tres veces .VIVA SOY MAMA!

¿Con qué experiencia queres que se queden las personas que asisten a tus talleres?
Que somos los artistas de nuestras vidas y que somos nosotros mismos  quienes creamos nuestra vida. Es  como un lienzo en blanco que se va pintando cada día con nuestros pensamientos, emociones y acciones y tenemos  que concientizar que estamos pintando nuestra vida a cada instante.

¿Cómo se vinculan tus obras con tu vida?
Como soy autodidacta hago las cosas cuando me brotan, me nacen y me divierten. Un día me di cuenta que debía ordenarme y vi que los pintores tenían como colecciones. Me pidieron un catálogo, un librito para Shanghái y me ayudo a ordenarme. Es así como me doy cuenta que tenía colecciones y series, que si bien todas las obras eran diferentes pertenecían a una etapa o  a cierta emoción o vibración. La primera fueron los mandarlas  o círculos mágicos, luego mujeres que tienen algo que decir. En esas dos colecciones estaba embarazada y teniendo a mis dos hijos que fueron esos cinco años que elegí zambullirme 100%  a ser Mamá en tiempo y espacio, amamantar y dar a luz en nuestra chacra… ¡SI! Con medico, nurse, partera y un 31 de Diciembre a las 5.20 pm, un día de sol y paz que cambió nuestras vidas por siempre. Fue una de las mas sabias decisiones que tomé  y no es para recomendar. Solo una sabe si puede y tiene la certeza de que todo saldrá de maravillas, sino es mejor hacerlo en un sanatorio, claro está. Luego aparece el somos uno “We are one /y ONE  Planet”, que es cuando vuelvo a universalizarme y reconectarme con el universo exterior y me acuerdo que... ¡Oh! existe un mundo allá afuera (risas). Saliendo de la simbiosis madre/ hijo, aparezco conectada con el todo y sintiéndome parte de él. Ahora mas Madre universal, y es causalmente cuando mi arte también comienza a viajar por el mundo (Nueva York 2009, California, Shanghái, Argentina). De pronto un día en 2012 aparece el hombre en mis pinturas, al fin…junto a su Par. Y nacen los REYES del AMOR y las colecciones: “Amor Real”, Reinados de Amor, “Love Kingdom”, donde cada uno se conecta con su real-eza  o verdadera naturaleza y se da cuenta de la misión de cómo co-crear reinados de amor desde el lugar donde se encuentre en la vida. Y ahora aquí y ahora y siempre el POP ART y los collages.

¿Qué proyectos tenés para este año?
Primero y ante todo fluir en colores dejando espacio para las infinitas posibilidades que se me presentan cada día. Pero lo que si te puedo adelantar es que  en mayo estaré llegando con mi arte feliz al querido país vecino Paraguay, donde presentaré en sociedad mi arte, daré Charles inspiraciónales, y algún taller para el que guste experimentar conmigo de Como ser el Artista de Tu propia Vida. Todo se llevará a cabo la primera semana de mayo en Maison Boggiani.

¿Qué es el arte para vos?
Yo soy una obra de arte  excepcional, única, como Tú, como ellos, como nosotros, como todos y cada uno de los seres que habitamos el planeta.Mi estilo de vida es arte y el arte es mi estilo de vida. Pintar la vida de colores felices con mis pensamientos sentimientos y acciones es puro arte y somos una obra de arte divina y el desafío la y ARTventura es esculpirse, dibujarse y pintarse de la manera que más feliz nos haga y por ende a los demás.


Para conocer más sobre pato: www.patogilvillalobos.com