sábado, 25 de junio de 2011

Modelos XXL: Medidas a prueba de cánones



Modelos de talla grande o plus size models son modelos con medidas reales que a pesar de los estrictos cánones estéticos que rigen las pasarelas, han logrado crear un nicho para sus medidas XL en el mundo de la moda. Estas mujeres en vez de acomplejarse por sus rollitos y kilitos de más, supieron sacar provecho de sus voluptuosas curvas para triunfar frente a las cámaras.

En un mundo donde la belleza natural se encuentra sometida por la cirugía estética, las ilusiones de photoshop y los rígidos estereotipos de belleza basados en la delgadez extrema, estas modelos demuestran con sus triunfos y medidas atípicas que las curvas también pueden ser sexy y bellas.

Los requisitos para ser una modelo de talla grande no son muy distintos a aquellos aplicables a las modelos convencionales. Al igual que éstas últimas, las modelos XL deben tener una altura superior a 1.75 cm, piel impecable, buena estructura ósea y un cuerpo proporcionado, aunque con curvas mucho más generosas. Muchas importantes agencias internacionales tienen divisiones especiales de modelos plus size. Karin Models de Nueva York tiene una división de “Curvas”, Wilhelmina tiene su división “W Curve” y Ford tiene una agencia especializada en tallas grandes la  “Ford 12+”.

Por lo general, las modelos plus size se dedican principalmente a modelar prendas de tallas grandes, un rubro cada vez más importante en la industria de la moda. También trabajan para bancos de imágenes y fotografía publicitaria para cosméticos y todo tipo de productos. Recientemente estas modelos han tenido una notable inserción en el establishment de la moda participando de desfiles y editoriales de revistas antes reservadas exclusivamente para modelos de piel y hueso.

De hecho, los principales diseñadores de la industria de la moda han empezado a usar modelos XL tanto en sus desfiles como en sus campañas publicitarias. Tal es el caso de Jean Paul Gaultier, Karl Lagerfeld, John Galliano y Marc Jacobs. Así también, marcas de tallas grandes como Elena Miró, Marina Rinaldi y William Tempest participan regularmente de los Fashion Weeks europeos usando exclusivamente modelos XL.

En 1997 nació la revista “MODE Magazine” en cooperación con las divisiones de modelos tallas grandes de las agencias Wilhelmina y Ford, la primera en apuntar específicamente al consumidor de las prendas de tallas grandes con una estética y filosofía similar a la de Vogue. Gracias a esta revista, que funcionó hasta fines de 2001, muchas modelos plus size salieron del anonimato, convirtiéndose en auténticas celebridades. En 2002 la anterior editora de MODE, Ceslie Armstrong lanzó la revista “Grace Magazine”, siguiendo la misma línea de MODE y funcionando hasta el 2003. Desde el 2008, la revista canadiense “LouLou Magazine” cuenta con dos ediciones anuales dedicadas específicamente a la moda de tallas grandes. En años recientes, renombradas revistas de moda han incluido a modelos XL en sus tapas e incluso dedicado ediciones enteras a ellas. La Vogue americana utiliza modelos y celebridades rellenitas para su edición anual del “Shape Issue” en Abril, V Magazine incluyó a famosas modelos XL en su edición N° 63, también la revista Elle francesa les dedicó su edición “Special Rondes” (Especial Redonditas), publicando incluso un desnudo protagonizado por las tops XL. Otras revistas como Harpers Bazaar, i-D, Vanity Fair y las Vogue italianas, francesas, alemanas y Teen han usado como modelos de tapa a famosas modelos de tallas grandes, dándole así un lugar muy destacado a estas mujeres que cada vez tienen mayor cabida en el fashion establishment. 


Un caso muy resonado fue el de Glamour, quien al publicar dentro de su contenido una fotografía de Lizzie Miller, una modelo de tallas grandes americana recibió tantos comentarios favorables de sus lectoras (muchas de las cuales aseguraron identificarse con la joven al ver su foto y por primera vez sin sentirse acomplejadas al ver una revista de modas) que decidió como política editorial incluir cada vez más modelos plus size en sus ediciones.

Incluso el reality show americano dedicado al mundo de modelaje “America’s Next Top Model” desde su primera temporada en el 2003 ha incluido entre sus participantes a modelos tallas grandes, reconociendo la relevancia de esta rama de la industria de la moda lanzando a la fama a modelos XL como Toccara Jones, Whitney Thompson y Alexandra Underwood.

Las modelos de tallas grandes, que hoy les presentamos, deslumbran con sus sensuales curvas y gran belleza, reafirman la idea de que desde el mundo de la moda se puede hacer mucho para poner fin a los desordenes alimentarios, cambiar los estereotipos estéticos a los cuales se ven sometidas las mujeres y demostrar que no es necesario ser extremadamente delgada para ser exitosa y hermosa y que la sensualidad también puede encontrarse en un cuerpo con medidas XL.

Crystal Renn: Es  una de las modelos más solicitadas del momento y no sólo para prendas XL. Crystal ha logrado mantenerse en el casting de los diseñadores más importantes a pesar de sus medidas (o mejor dicho, gracias a ellas), cautivando a diseñadores como Marc Jacobs y Karl Lagerfeld y por supuesto al público femenino, cautivado por ver finalmente caderas y curvas sobre las pasarelas. Lo más curioso de la historia de Crystal es que cuando empezó a modelar a los 14 años tuvo que bajar 1/3 de su peso para alcanzar la talla 32 y poder trabajar como modelo en Nueva York, lo que la llevó a la anorexia, llegando a pesar 43 kilos con 1.75 de estatura. A pesar de su delgadez no podía triunfar como modelo y sólo lo hizo cuando logró vencer sus problemas alimenticios y de autoestima subiendo 32 kilos, y pasando de la talla 32 a la 46. Al relanzarse como modelo de tallas grandes y gracias al éxito de su libro “Hambre” en el cual relata sus vivencias en las pasarelas, los desórdenes alimentarios y sobre como superó problema de la anorexia y la bulimia aceptándose y queriéndose tal como ella es, logró protagonizar importantísimas portadas, desfiles y campañas, trabajando con mejores marcas y diseñadores que cuando era delgada. Fue taa del Vogue americano, italiano, francés y alemán, de Elle, Harpers Bazaar y desfiló para Jean Paul Gaultier y Chanel y ha protagonizado las campañas publicitarias no solo de marcas de talles grandes como Lane Bryant, Evans y Torrid, sino también las de Jean Paul Gaultier, Chanel Resort, H&M, Dolce &Gabbana, Saks Fifth Avenue, Jimmy Choo, Dsquared, Nordstrom y Mango.

Natalie Laughlin: Nacida en Trinidad, esta modelo de talla 48 ha sido apodada “la Cindy Crawford de las tallas grandes”, un gran halago para una gran mujer. Natalie fue la primera modelo XL en aparecer en una gigantografía en el Times Square neoyorquino y encima lo hizo cuatro veces, protagonizando las campañas de Liz Clairborne. También fue la primera modelo XL en aparecer en la edición americana de la revista Glamour y fue imagen de la firma H&M.
  
Maggie Brown: Esta escultural hawaiana alcanzó la fama tras ganar en el 2006 el reality show “Thick and Sexy” dirigido por Tyra Banks. Ganó un contrato con la agencia Wilhelmina y al poco tiempo ya estaba trabajando para prestigiosas tiendas como Macy’s. Su look exótico con rasgos asiáticos y curvas generosas mantienen a esta modelo XL muy ocupada trabajando como modelo y presentadora de TV.


Barbara Brickner: Cuando un scouter le propuso entrar a una agencia de modelos de talles grandes, Barbara se sintió inicialmente ofendida por la propuesta. Afortunadamente pudo vencer sus perjuicios y decidió intentarlo. Desde entonces ha mantenido una activa carrera en el modelaje por más de diez años. Fue retratada en numerosas ocasiones para la revista MODE, y trabajó para muchos diseñadores de tallas grandes como el gigante de la industria de tallas grandes, la firma italiana Elena Miró. También fue la imagen de la tienda Target. En 1999 lanzó su propia línea de ropa para embarazadas plus size, llamada “BB Maternity”, que sigue vendiéndose con éxito en tiendas en todo EE.UU.
Kate Dillon: Al igual que Crystal Renn, Kate empezó su carrera como modelo delgada, pero su constante lucha por mantenerse delgada la llevó a padecer problemas alimenticios. A pesar de su talla 40 que mantenía a duras penas matándose de hambre y consumiendo toneladas de café y varios paquetes de cigarrillos, la rechazaban una y otra vez por “estar gorda”. Tras ser hospitalizada por una severa gastroenteritis logró bajar muchísimo de peso y estando enferma logró todos los trabajos que antes le negaban. Esto la llevó a analizar su vida y decidió recuperar su salud, manteniéndose en su talla 48 y relanzándose como modelo de talles grandes. Con su nueva figura logró protagonizar las campañas más importantes de tallas grandes e incluso ser retratada en diversas ocasiones para Vogue, por los lentes de Patrick Demarchelier, Helmut Newton, Francesco Scavullo, Albert Watson y Mario Testino. También protagonizó campañas publicitarias de marcas como Gucci, Chanel, Missoni, Christian Dior y Nine West, Isabella Rossellini y L’Oreal. En el año 2000 fue seleccionada por la revista People entre las “50 personas más bellas del mundo”.
 
Emme Aronson: Nacida en Nueva York y criada en Arabia Saudita a pesar de ser criticada por su peso durante toda su infancia y adolescencia logró mantener alta su autoestima gracias a los deportes, destacándose en el remo y ganando incluso una beca universitaria en la universidad de Syracuse gracias a este deporte. Es famosa por haber sido la primera modelo de tallas grandes en alcanzar popularidad en Estados Unidos, siendo conductora del Fashion Emergency de E! y de varios importantes programas televisivos. Fue incluida dos veces en la lista de las “50 Personas más bellas del mundo” de la revista People, en el año 1994 y 1999 y fue electa “Mujer del Año” por la revista Glamour en el año 1997. Es tan querida y conocida que hasta hay una muñeca con su nombre creada en honor suyo. Actualmente diseña una línea de ropa deportiva para mujeres con tallas grandes.

Mia Tyler: La hija del vocalista de Aerosmith, Steven Tyler y media hermana de la bella actriz Liv Tyler también ha alcanzado la fama dentro del rubro del modelaje de tallas grandes. Empezó modelando a los 20 años en la revista Seventeen y desde entonces ha sido retratada para Vogue, Marie Claire y fue también fue tapa de la revista Figure en el 2006. Asegura que la belleza viene en distintas formas y ha modelado para varios diseñadores y marcas, entre ellas, la escandinava H&M. También ha incursionado como diseñadora creando en el 2009 una línea de talles grandes “Revolution 1228”.

Toccara Jones: Esta imponente mujer afroamericana desde su incursión en el reality show “America’s Next Top Model” rompió todos los esquemas preconcebidos de belleza. Ha modelado para Avon, Evans, Torrid, Target y fue fotografiada por Steven Meisel para la edición “All Black” de la Vogue Italia, que retrataba a las modelos de color más importantes de la historia. También se ha destacado en la TV conduciendo diversos programas y especiales de moda.

Chloe Marshall: Esta vibrante británica a los 17 años decidió postularse al concurso de Miss Inglaterra. Habiendo ganado el certamen de Miss Surrey a pesar de sus 80 kilos, llegó a ser seleccionada entre las finalistas del certamen de Miss Inglaterra en marzo de 2008, siendo la primera mujer de talla 48 en quedar entre las finalistas. A pesar de no haberse quedado con la tiara, alcanzó el de vice reina y firmó un jugoso contrato con la agencia británica “Models Plus”. Ese mismo año ganó el premio de Miss Teen Inglaterra y desde entonces es imagen de Torrid, una importante marca de tallas grandes y ha protagonizado campañas de otros gigantes del sector como Lane Bryant.

Whitney Tompson: La ganadora de la décima temporada del reality show “America’s Next Top Model” venció a todas las demás concursantes de tallas perfectas con su 1.77 y 73 kilos, ganando un jugoso contrato con los cosméticos de Cover Girl por 100,000 USD y la tapa de la revista Seventeen, además de un contrato con la agencia Elite. Whitney se convirtió en la primera mujer de “cuerpo real” en ganar este certamen.

Tara Lynn: Empezó a modelar a los 25 años, y debido a su contextura tuvo que bajar 30 kilos con una rigurosa dieta para adecuarse a los rigurosos estándares de la industria, lo que la convirtió en una persona totalmente infeliz, así que decidió volver a su peso natural, alcanzando la talla 48 y convirtiéndose en una de las modelos XL más cotizadas del momento gracias a la famosa portada que hizo para la revista Elle Francia en su primera edición “Elle Rondes”, dedicada a las mujeres de medidas reales, en cuyo interior posó desnuda y sin retoques. También fue retratada en 20 páginas de la revista “V Magazine” y Glamour. Recientemente Tara fue imagen de Bloomingdales y protagonizó la campaña de trajes de baño de la firma sueca H&M, que bajo el slogan “Big is Beautiful” (Lo Grande es Bello) mostraba que sus líneas de ropa no discriminan a las mujeres por su peso. Una campaña revolucionaria por incluir a una mujer de talla 48 como imagen de la línea de trajes de baño.
 

Las modelos XL, antes relegadas a un pequeño sector de la industria de la moda están encontrando cada vez  más cerca de la primera fila, haciéndose notar con importantes portadas, campañas y editoriales de moda. El enorme éxito de estas mujeres es la prueba de cómo están cambiando los cánones de belleza, impulsado por la tendencia actual de erradicar a las modelos extremadamente delgadas y promoviendo en vez mujeres con tallas más reales.

lunes, 6 de junio de 2011

Actores Icónicos: La vieja guardia de Hollywood que dejó huellas


Es innegable la gran influencia que tuvo la gran pantalla en la moda. Los actores de la vieja guardia hollywoodiense se han mantenido vigentes durante décadas como auténticos íconos de la moda y la elegancia masculina. Estos actores de la era dorada de Hollywood, representan un estilo clásico y atemporal que, envuelto en la nostalgia, hasta hoy en día inspira a la moda por su refinamiento, sofisticación, clase y bon ton.

Los legendarios diseñadores de los estudios, como Edith Head y Adrian, no sólo vestían a las estrellas para sus distintos roles, también se encargaban de sus guardarropas fuera de la pantalla. Los directores de los estudios eran conscientes del poder de la imagen tanto dentro como fuera de la gran pantalla, por lo que prestaban suma atención a la imagen integral de sus actores, quienes eran asistidos por brigadas de maquilladores, estilistas y diseñadores contratados y dirigidos por los grandes estudios. Estos estudios cultivaron la elegancia de sus estrellas, y así galanes como Clark Gable, James Dean, Cary Grant, Fred Astaire y Humphrey Bogart, ganaron la admiración del público, inspirando a la moda hasta en nuestros tiempos.

En los años 40 existían tiendas dedicadas exclusivamente a comercializar réplicas de las prendas utilizadas por los actores y actrices en las películas de la época. Las tendencias de la moda estaban marcadas por lo que llevaban las grandes estrellas. En esta edición les presentamos a algunos de los actores más icónicos por su elegancia.
 Clark Gable: Este actor fue el principal galán durante la era dorada de Hollywood y nadie representa mejor que él al estilo de esta época. Su famosa sonrisa y su varonil elegancia son tan inolvidables como su interpretación de Rhett Butler en “Lo que el viento se llevó” (1939). Fue uno de los hombres que más influyó en la moda masculina en el siglo XX. Un ejemplo de ello es lo que ocurrió al estrenarse “Lo que sucedió aquella noche” (1934). En una de las escenas de esta cinta, el actor se quita la camisa revelando su torso desnudo. En la época para los hombres era de rigor llevar camisillas bajo la camisa. Tras esa escena, las ventas de estas prendas cayeron drásticamente y la costumbre de llevarlas fue cayendo cada vez más en desuso. A pesar de sus humildes orígenes, se veía impecable con todo lo que vistiera, ya sea un traje de época, una sencilla camisa o un smoking. Clark Gable es la prueba de que el porte es fundamental a la hora de ser elegante. Por más caro que sea el traje, no sirve de nada si uno no sabe llevarlo con comodidad y soltura como lo hacía Gable. 

Laurence Olivier: Pocos hombres pudieron combinar gracia, belleza y talento como este actor británico. Olivier lo tenía todo, y más importante aún, todos se daban cuenta de ello. Su interpretación de Hamlet es considerada hasta hoy en día una de las mejores de la historia y jamás podremos olvidarlo en “Cumbres Borrascosas” y “Rebecca”. Su elegancia al vestir complementaba su formidable aspecto, imponente presencia y gran carisma. Vestía impecables trajes adquiridos en la muy británica Savile Row. Se veía sofisticado hasta en las tenidas más casuales, pasando con gran naturalidad de un elegante frac a un trench sin perder un ápice de glamour. Uno de sus accesorios preferidos eran los pañuelos de seda anudados al cuello. Cuentan que su principal asesora de imagen era su esposa, la mítica y glamorosa actriz Vivien Leigh, famosa por su papel de Scarlett O’Hara.
Errol Flynn: Cuando se habla de este actor tan controvertido y complejo, algo en lo que todos se ponen de acuerdo es en su elegancia. En la pantalla era un auténtico camaleón, capaz de verse estupendo hasta en los más ridículos trajes de época. Ni siquiera las calzas verdes de Robin Hood pudieron perjudicar su estilo. En su día a día prestaba enorme atención a su apariencia y era todo un conocedor de la moda. Sus conocimientos de sastrería le habrían permitido debatir a la par sobre cortes y estilo con el más experimentado sastre. Su característico bigotito fue imitado por muchos hombres durante los años 30 y 40.
William Powell: La elegancia innata de este actor estadounidense era una de sus principales características. Junto con Myrna Loy conformaban una de las parejas más emblemáticas del cine de los años 30. Si bien no era especialmente atractivo, Powell conjugaba a la perfección encanto, carisma y porte. Lauren Bacall lo describió como: “un verdadero caballero.” Vestido siempre con trajes de buen corte, sombreros fedora y elegantísimos smokings forjó la imagen del caballero perfecto.

Rodolfo Valentino: El mítico jeque del cine mudo, con su aspecto exótico y carismática presencia, forjó la imagen del latin lover. Este actor italiano que exudaba sofisticación y sensualidad también cultivó, a la hora de vestir, gustos muy vanguardistas para su época. Su innovador guardarropa tuvo un impacto enorme en las masas americanas. Impuso los pantalones gauchos, los relojes de pulsera (que por ese entonces eran considerados femeninos), y el cabello engominado. De hecho, su peinado con raya de costado y el pelo completamente cubierto de vaselina fue tan imitado, que se lo apodó “Vaselino”. Su esposa, la actriz y diseñadora Natacha Rambova, jugó un papel clave en forjar su look, vistiéndolo tanto dentro como fuera de la gran pantalla. Por supuesto, su sangre italiana también debió haber jugado un papel importante para convertirlo en uno de los hombres más elegantes de su época. Tenía prácticamente un traje para cada ocasión, y al ser subastado su vestuario tras su muerte, fueron vendidos más de 50 trajes! Amaba los accesorios de lujo, tenía salidas de baño de seda ribeteadas en piel, pañuelos personalizados con sus iniciales, numerosos anillos, relojes y gemelos con piedras preciosas y cigarreras incrustadas con diamantes. Valentino fue un ejemplo en como incorporar elementos atípicos al guardarropa, ya sea un sombrero, un foulard o algún detalle en piel.
Douglas Fairbanks, Jr.: El heredero del rey del cine mudo, Douglas Fairbanks, era famoso por su elegancia. Acostumbraba llevar trajes con sacos cruzados de impecable moldería. ¡Su guardarropa podría poner verde de envidia al mismísimo Duque de Windsor! Este dandy de bigotes finos y gusto exquisito prestaba gran atención a su guardarropa. Considerado uno de los actores más elegantes de Hollywood en la década del 40, era un asiduo comprador de las sastrerías londinenses de Savile Row y una vez fue citado diciendo: “Savile Row ha recapturado la supremacía de la sastrería mundial.”
David Niven: Por más de cincuenta años, este actor británico fue el ejemplo perfecto de la elegancia masculina. Como todo británico elegante, frecuentaba las sastrerías de Savile Row e indiscutidamente es uno de los íconos del estilo británico. Como muchos de los actores aquí recordados, Niven sumaba a su talento y carisma una naturalidad enorme a la hora de llevar un traje o un frac. Lo hacía con gran soltura, como si fueran las prendas más cómodas y sencillas. Lo suyo eran los trajes en tweed, los fracs, los foulards y los sacos de corte impecable.
Fred Astaire: Nadie más icónico que Astaire a la hora de vestir un frac y un sombrero de copa. No sólo los llevaba con una elegancia arrebatadora, sino también bailaba con ellos, junto a su eterna pareja cinematográfica, Ginger Rogers. Bajo, muy flaco, con orejas saltonas y pronunciada entrada, no era precisamente un hombre atractivo. Pero tenía gracia, algo que suma miles de puntos a la elegancia. Vestido con sus trajes entallados y fracs exudaba confianza y garbo. Irónicamente odiaba estas prendas, prefiriendo las más casuales. Más en el mundo de Astaire, lo casual no significaba sacrificar la elegancia. En su día a día llevaba blazers y sacos de tweed con anchos pantalones pinzados, sustituyendo las corbatas por pañuelos de seda. Siempre le daba un toque personal a su vestuario. Era habitual en él sustituir un cinto por una corbata estampada con colores brillantes o llevar medias de colores, algo muy innovador para la época.
Cary Grant: Por décadas, Cary Grant fue el epítome del playboy. Es considerado por muchos como uno de los hombres más elegantes de la historia. Tras verlo en la pantalla, todos los hombres empezaron a emular su estilo absolutamente cool y elegantemente pulcro y masculino. En una ocasión exclamó: “Todos quieren ser Cary Grant. Lo mismo me pasa a mí.” Sus humildes orígenes no le estorbaron a la hora de convertirse en uno de los hombres con más clase de Hollywood. Ayudado por su encanto y su belleza física, supo reinventarse gracias a su guardarropa, transformándose de simple peón a apuesto príncipe. Consciente de su cuello ancho, y su cabeza algo grande, supo disimular estos defectos con cuellos vueltos para arriba y sacos hechos a medida con amplias hombreras, creando un estilo personal que pronto se volvió tendencia. Supo integrar a la perfección lo casual con lo formal, valiéndose de una estética monocromática y gran atención a las proporciones y cortes de sus trajes, comprados siempre en las mejores sastrerías del mundo. Uno de los rasgos distintivos de su estilo, era llevar siempre las mangas del largo justo para dejar ver 1.5 cm del puño.
Humphrey Bogart: Este actor apareció en algunos de los mejores clásicos del cine de Hollwyood, como: “Casablanca” (1942), “El Halcón Maltés” (1941) y “La reina africana” (1951). Inmensamente carismático y audaz, cultivó un estilo misterioso y mundano a la hora de vestir. Con “Casablanca” puso de moda el trench coat y los sombreros fedora, y quedó fijado en la memoria colectiva como aquel misterioso hombre sexy, solitario y algo rudo. Su masculinidad y elegancia atemporal lo convierten en todo un ícono de la moda.
Marlon Brando: El rebelde original de Hollywood supo jugar con sus propias reglas tanto en las películas como en su vida personal. Su interpretación en “Salvaje” (1953) consagró su imagen de chico malo y su imponente apariencia y penetrante mirada lo convirtió en todo un sex symbol de la época. Pronto, adolescentes de todo el mundo empezaron a imitar su estilo, poniendo de moda las camperas de cuero de motociclistas. Brando se caracterizó siempre por su audacia vistiendo a veces hasta de manera insolente. No tuvo el más mínimo reparo a la hora de llevar jeans a las premieres de sus películas, inspirando a toda una generación a vestir contra la corriente. Hasta hoy en día su nombre es sinónimo de actitud, y esto lo convierte en todo un ícono de la moda.
James Dean: El inmortal “Rebelde sin causa” puso de moda las remeras, los jeans, el peinado pompadour y las chaquetas rojas, inscribiéndolas para siempre en el diccionario de lo cool. Su look rebelde generó todo un vuelco en los anales de la historia de la moda. Todos lo deseaban o deseaban ser como él. Los jóvenes de los 50’s pronto empezaron a copiar su peinado, su vestimenta y hasta su actitud. A pesar de su temprana muerte, su legado permanece vivo hasta nuestros días, en su inmortal sentido del estilo desenfrenado y rebelde. James Dean personificará para siempre la más pura esencia de lo cool.
James Stewart: Este actor que encantó al público con sus interpretaciones en clásicos como “Vertigo” (1958) y “La Historia de Glenn Miller” (1954) es uno de los actores más adorados de la época dorada de Hollywood. En la pantalla siempre interpretó a personajes honestos, decentes y decorosos, e hizo lo mismo en su vida privada. Su manera de vestir también sigue esta misma veta. Cultivando un estilo clásico, pulido y refinado supo forjar su propio camino en los archivos históricos de la moda. Vestía como el caballero hecho y derecho que era, con las siluetas clásicas de la época: sacos cruzados, solapas anchas en pico y pantalones amplios y pinzados, capturando con su indumentaria toda la esencia de la masculinidad y el donaire.
Frank Sinatra: Como todo en su vida, Sinatra también supo vestir “A su manera”. Su manera de llevar sus sombreros fedora inclinados se convirtió en la firma registrada de su look. Siempre vestía acorde a la ocasión y a la par que Cary Grant era un conocedor de todas las características de un buen traje. Sabía que las mangas de las camisas deben permitir ver 1.5 cm del puño, que el largo de los pantalones debe caer ligeramente sobre los zapatos, que el negro es el color más apropiado para la noche y que los zapatos siempre tienen que estar bien lustrados. De hecho, su sentido del estilo a la hora de vestir es tan admirable como su voz. Lo casual no era lo suyo, pues cultivaba un extremo refinamiento a la hora de vestir. Prefería los chalecos frente a las fajas, acostumbraba llevar gemelos de oro, siempre llevaba pañuelos cuidadosamente doblados en sus trajes y elegía siempre corbatas de seda sin diseños demasiado llamativos.
Gregory Peck: Su estilo cautivó a una entera generación. Prefería los sacos con hombreras amplias, sin tajos y con solapas anchas acompañadas de pantalones pinzados. “El hombre del traje gris”, puso de moda este color en los trajes, una  moda que influyó a una entera era. Este color sobrio y algo anónimo era el reflejo perfecto de la cultura de post guerra, apoyada en la industria y en los negocios, y pronto se convirtió en el uniforme de los hombres del mundo corporativo. Con su interpretación de Atticus Finch en “Matar a un ruiseñor” (1962) los chalecos se volvieron a poner de moda y en “Vacaciones en Roma” (1953) demostró que es posible pasear en una Vespa vistiendo un traje sin verse ridículo, sino todo lo contrario. Paseando por Roma en una Vespa junto a Audrey Hepburn, ambos pasaron a los anales de la historia de la moda en una de las escenas más icónicamente chic de la gran pantalla.

JOSÉ LUIS ARDISSONE: EL PAPÁ DEL ARLEQUÍN



José Luis Ardissone no sólo es uno de los grandes nombres del teatro paraguayo, además de lucirse sobre las tablas, también ha sabido convertir al teatro en una actividad familiar. De hecho, el apellido Ardissone hoy es prácticamente sinónimo de teatro. Junto a su esposa Tessie decidieron lanzarse a perseguir el sueño de crear un espacio propio donde montar sus producciones; y así surge el Teatro Arlequín, un 3 de mayo de 1982. Sus cinco hijos, Alejandra, Irene, Fabrizio, Pablo y Bruno, desde pequeños supieron aportar su granito de arena, ayudando a sus padres, contribuyendo con su trabajo y talento sobre el escenario, en la producción teatral o detrás de las bambalinas del querido Teatro Arlequín. José Luis, junto a su hermosa y talentosa familia, ha hecho del teatro Arlequín un segundo hogar para toda la comunidad teatral.

¿Cómo te iniciaste en el mundo del teatro?
El patio de la escuela "Rca. Argentina" fue mi primer escenario, y  mi  primera actuación fue tragicómica. Era escolta de la bandera en la celebración del 14 de mayo cuando estaba en 1er. Grado. Al aparecer en  el improvisado escenario y ver a mi madre sentada en el patio de la
escuela, largué bandera y cintas, y salté del tablado corriendo a refugiarme en sus brazos. La carcajada de todos los chicos y de los padres que asistían al acto sólo contribuyó a que mi llanto fuera más profundo. Pero aprendí la lección; la siguiente vez, hacía de "rabanito"  en una ronda infantil y ya me porté con soltura cantando y bailando.  Pero mi gran rol de la infancia fue el del Mariscal López cuando, a los 8 años, mi maestra Juanita Ochoa, me hizo representar al héroe en la
 escenificación de "La noche antes" de Goicoechea Menéndez, y ya no en el  patio de la escuela, sino en el Teatro Municipal de Asunción.

 Pasaron muchos años y ya con el título de arquitecto me ofrecí a Teresita Torcida, integrante de  la compañía de comedias del ateneo paraguayo, como escenógrafo. No pensé que me fuera a hacer caso, pero a la semana me llamaba para tener una entrevista con Mario Prono y María Elena Sachero, directores de la compañía. Me ofrecieron realizar la escenografía de "Un rostro para Ana" de Mario Halley Mora en abril de 1970. Al año, con Teresita, Gustavo Calderini, Rafael Arriola, Clotilde Cabral y Mario Kravetz fundamos el grupo “Gente de Teatro". Allí, Mario, el director, me ofreció un papel en "La farsa del cajero que se fue hasta la esquina". Fue mi primer rol profesional, tuve excelentes críticas y a partir de entonces ya no me bajé más del escenario. Después vino el "Arlequín Teatro" y esta historia ya tiene 29 años de existencia continuada.

 ¿Tuvieron alguna influencia tus padres en tu amor por el teatro?
Desde muy niño mis padres me llevaron a ver obras de teatro y zarzuelas españolas. Cuando en la escuela me dieron ese rol del Mariscal López y al año siguiente el del general San Martín, mi madre y mi abuela cosieron y bordaron los uniformes de los próceres, mi padre fabricó con plomo las condecoraciones y los sables. Siempre apoyaron y alentaron ese entusiasmo mío hacia el teatro. Sin ese apoyo, tal vez mi vocación se hubiera diluido y yo hoy continuaría siendo solamente el arquitecto Ardissone.

¿Cómo se dio que tus hijos se fueran vinculando por su parte al mundo de las tablas?
 Prácticamente desde que nacieron vivieron en este mundo del teatro. Pablo nació dos días antes de mi primer estreno como escenógrafo, Alejandra e Irene tenían 4 y 3 años en ese momento. Cuando aprendieron a leer, estudiaban conmigo los parlamentos de las obras. Fabrizio nació un día antes del estreno de "Las mariposas son libres", y Bruno tenía 6 meses cuando inauguramos el Arlequín. Allí todos, las nenas ya adolescentes y los varones niñitos, pusieron su trabajo y su entusiasmo. Atendían el teléfono, barrían el escenario, y Bruno se sentaba en la primera fila de butacas en cada función y apenas tenía 1 año, quedándose quietito y callado mientras en el escenario "Bernarda Alba" levantaba amenazante su bastón. Era casi imposible que no se vincularan con la escena. Todos, menos Bruno, subieron al escenario, Irene y Fabricio por unos pocos años y Pablo y Alejandra son hoy actores de primer nivel. Bruno, se interesó en la administración del teatro y hoy ese factor fundamental de una empresa artística está en sus manos y en su cerebro.

Tu esposa Tessie también estuvo siempre muy vinculada a la producción teatral. ¿Cómo la recuerdan hoy en el Arlequín?
El apoyo de Tessie fue fundamental para que Arlequín naciera. Sin su solidaridad y su generosidad la empresa nunca hubiera visto la luz. Ella acompañó lo que entonces parecía una locura: tener  una sala de teatro propia. Ella dijo sí cuando yo invertí los ahorros de muchos años en ese sueño. Y después, mientras siguió a mi lado, no dejó nunca de ser la mano más pronta a solucionar problemas, a realizar vestuarios, a correr a buscar una silla que faltaba. Y sobre todo, no dejó nunca de acompañarme y darme su apoyo. Ella fue cofundadora del Arlequín, que hoy la recuerda con nostalgia y que valora toda su entrega.

¿Cómo se vive al teatro en tu familia?
El teatro es pan de cada día en mi familia. Alejandra, Pablo y Bruno, están conmigo, aportando su trabajo cada día. Hoy yo trato de apartarme cada vez más de las tareas cotidianas y sólo dirigir, actuar y escribir cuando puedo. Ellos han demostrado que pueden continuar la tarea con altura. Me siento muy feliz y orgulloso de que así sea y estoy seguro que pronto también algunos de mis nietos pasarán a integrarse al grupo. De hecho, varios de ellos ya dieron pasos en el escenario en varias obras.

¿Es difícil trabajar en familia?
Muchas veces discutimos, y como la sangre italiana corre por nuestras venas, las discusiones son en tono de ópera. Pero como lo que prima entre nosotros es el amor, al rato cae un aguacero, se diluyen las nubes, vuelve a salir el sol y todo sigue en ritmo de guarania.

 ¿Como es la relación padre/hijo cuando el vínculo sobre el escenario es el de padre director/ hijo actor?
Cuando me toca dirigirlos a Alejandra o a Pablo, la relación es totalmente profesional. No hago ninguna diferencia entre ellos y los demás integrantes del elenco. Si tengo que levantar la voz, lo hago por igual y ellos respetan esa posición con gran profesionalidad. Soy yo, el que se conmueve cuando veo cómo van creciendo actoralmente y como van modelando el talento que Dios les dio. Las ideas empresariales de Bruno, a veces chocan con mi formación de almacenero en administración. Pero voy entendiendo que los tiempos han cambiado y dejo que la vitalidad y energía de los jóvenes siga adelante.

¿Hubo alguna obra en la que trabajaron todos juntos sobre las tablas y tras bambalinas?
En casi todas las obras estamos juntos, no precisamente en el escenario, sino en toda la producción. Cuando nos toca estar a los tres en el escenario, somos actores que formamos parte de un elenco como lo son los otros compañeros. Claro que de pronto hay alguna obra especial que nos une más sentimentalmente, como fue con pablo en "La muerte de un viajante", con Alejandra en "Los hermanos queridos" con los dos juntos en "Reproches a la Putanesca" o en "Rey Lear".

¿Cuál fue la obra más significativa que hayas representado con tus hijos?
Si tengo que elegir una  me quedo con "Reproches a la Putanesca". La escribió Franklin rodríguez, uruguayo, especialmente para nosotros tres y en la obra yo era el padre que los invitaba a comer, tal como sucede en mi casa todos los domingos en que mis hijos, sus parejas , mis nietos y algunos amigos comparten la mesa que yo decoro y comen la comida que yo cocino.

Mirando atrás, ¿cuál considerás tu mayor satisfacción en estos 30 años dedicados al teatro?
Realmente son un poco más. Son ya 40 años que estoy profesionalmente dedicado al teatro. Creo que la mayor satisfacción es ver que el público nos acompaña, nos alienta, se emociona con las obras que hacemos. Es comprobar que fuera del país somos considerados y nos invitan a participar en festivales. Es saber que atrás de mi, está una familia dispuesta a seguir el mismo camino con el apoyo de compañeros que a lo largo de los años aportaron también su trabajo y su talento para
consolidar la institución que ,si bien la fundamos yo y mi familia, hoy es de toda la comunidad teatral.

¿Qué proyectos tienen previstos para este año?
Después de 39 años volveremos a montar "Las mariposas son libres", una deliciosa comedia de Leonard Gershe con la dirección de Pablo y la participación de Hernán Melgarejo, Pabla Thomen y Rosa Barrios. Digo después de 39 años, pues en 1972 la hicimos con el "Grupo Gente de Teatro" con Gustavo Calderini, Clotilde Cabral y Celia María Benítez. En agosto estrenamos una comedia musical de mi autoría con música de Jorge Garbett: "Paraíso de Mahoma- Las mujeres en la conquista", que relata, desde la fundación de Asunción hasta los años previos a la independencia, la labor de las mujeres, tanto indígenas, como mestizas, criollas y españolas en la formación de nuestra nacionalidad.

¿Cómo ves el futuro del Teatro Arlequín?
Creo que si la energía que yo puse en su creación, se prolonga en mis hijos, Arlequín tiene muchos años de vida fructífera por delante. No me caben dudas de que así será.

¿Crees que tus nietos seguirán vinculados al teatro?
A varios de ellos les entusiasma el escenario, tienen talento para estar allí arriba. Espero que también tengan constancia y trabajen para que esa vocación cristalice en actores de talento.

 ¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota graciosa que te haya tocado vivir con tus hijos sobre el escenario?
Tengo que nombrar de nuevo a "Reproches a la Putanesca". Yo cocinaba en serio en la escena, y los espaguetis eran después servidos en el almuerzo que compartíamos. Esta escena era siempre una improvisación, pues yo les servía poco y mi plato era el más grande. Las discusiones eran reales entonces: "¿por qué a mi tan poco?", "¡sólo eso!", "es que estás gordo". En fin, todo era como en los domingos de mi casa. Muy divertido y entrañable.

El rey de la casa: ¿qué clase de padre reina en tu hogar?



Padres, los hay de todos los tipos: gruñones, amorosos, modernos y tradicionales. Convengamos que los tipos de padres son tan variados como los tipos de madres. Pero si hay algo que todos tienen en común, es que todos ellos se creen los “reyes” de la casa.

En ocasión a los festejos del día del padre, y siempre fiel a mi aversión hacia las cursilerías, les presento algunos de los tipos de padres que reinan en sus casas. Ojalá que estas caricaturas les sirva para identificar al suyo y definir si se trata verdaderamente de un rey…. ¡o de un tirano!

El Padres Guardabosques: Durante toda la infancia de sus hijas, son los padres más protectores, cuidadosos y tiernos de la tierra. Pero cuando llega la adolescencia y sus princesitas empiezan a desarrollar algún asomo de curvas, se transforman en la peor pesadilla de sus princesas y, por añadidura, de los príncipes de éstas. ¡Los celos los consumen y ni siquiera se molestan en disimularlos! Cada vez que su hija se va de parranda saca un centímetro para medir el largo de su falda y aprobar o censurar su look. Si está muy escotada, con la panza al aire o con un vestido ceñido al cuerpo, más escandalizado que pa’í en misa negra, la manda directamente a la habitación para que “revise” su vestuario y se ponga algo más recatado. Lo más probable es que sus hijas salgan vestidas de la casa como monjas, obviamente llevando la mini y el top de cambio escondido en la cartera. Cuando los pretendientes de sus princesitas las visitan se pasan controlándolos sigilosamente como agentes de la CIA, llegando incluso a ponerse a limpiar frente a los nerviosos noviecitos su colección entera de escopetas. Si carecen de armas, las suplen con su mirada intimidante y constantes advertencias con vozarrón autoritario.

El  Papá Cool: Estos padres están a la última. Comparten con sus hijos su pasión por la moda, por la tecnología, por lo retro, por los videojuegos y la música. Hasta ahí todo bien. El único problema es que tarde o temprano su “buena onda” empieza a sacar de quicio a sus hijos. Cada vez que vienen de visita los amigos de sus hijos, el papá cool cree que vienen a visitarlo a él y los monopolizan charlando sobre el origen del trance, debatiendo sobre los mejores discos de Pink Floyd, comentando la última película de Tarantino e informándoles sobre las mejores aplicaciones para el iPhone. Lo que empezó siendo un padre canchero, se convierte en un papá intolerablemente denso. Al punto que los hijos se ven forzados a tener que ser ellos quienes fijen límites…. ¡Pero a sus viejos!

El Padre DT: Su condición de futbolero de corazón los hace amar a su club tanto como a sus hijos. Lo primero que hace al enterarse que va a ser papá es hacerle socio y comprarle una remerita de su club. Tampoco es de extrañar que llame a su primogénito Salvador en honor a Cabañas, José Luis en honor a Chilavert o Juan Ángel en honor a Napout.  Sus hijos tienen carnet de socio antes que cédula de identidad y probablemente aprendan a decir Cerro u Olimpia antes que papá. Su pasión casi obsesiva por el futbol no se acaba en el merchandising. Él sueña no sólo que sus hijos compartan su amor por su club, sino también que éstos algún día integren la albirroja, por lo que empieza a entrenarlos antes de que aprendan a caminar. 

El Padre Prusiano: Más mandón que sargentos de cuartel, a estos padres sólo le faltan las trompetas y el uniforme verde. Son estrictos, ultra conservadores, disciplinarios y amos y señores de todo lo que hay en la casa (personas incluidas). Su casa se rige por un estricto orden militar donde todo está sujeto a un horario inquebrantable y a una autoridad incuestionable. En el escalafón de mando familiar el papá prusiano es siempre el General del Ejército, la madre la Coronela y los hijos los cadetes. No duda en castigar a cualquier hijo que ose salir de la fila, alterar el orden  o desafiar su autoridad. No es dado a la conversación ya que en vez de hablar, manda y en vez de retar, ladra. Es todo trabajo y nada de ocio y sostiene que el relajamiento y la recreación son para los haraganes y zánganos. Las cosas que más le sacan de quicio son la pereza, la insolencia, los zurdos y los pelilarguis. 

El Papás Pachá: Es el polo opuesto del padre prusiano. Se olvida de todo, es fresco, impuntual y nunca se puede contar con él para nada. Es de los que se levantan a las 10 de la mañana y le gritan a sus hijos: “¡Apúrense que van a llagar tarde al colegioooo!”. El  muy kaigué trata a sus hijos como sus ordenanzas personales, pidiéndoles que le acerquen el control remoto o le traigan la cerveza de la heladera. Si bien llega tarde a todos los actos del colegio, jamás se pierde sus partiditos de futbol con los cuates. Este tipo de padres son más hijos que padres, y generalmente sus hijos (notoriamente más responsables que ellos) son quienes tiene que recordarles los compromisos, sacarlos de sus apuros y encontrarles hasta el celular que dejaron por distraídos dentro de la heladera….obviamente junto a la cerveza.

El Padre Quisquilloso: Ama criticar tanto como ama corregir, haciendo visible hasta las más pequeñas equivocaciones. Su perfeccionismo no se agota en su persona, extendiéndose hacia lo que espera de su esposa e hijos. Este tipo de padres son doctorcitos todólogos absolutamente convencidos de que ellos saben hacerlo todo mejor. Como nunca está satisfecho, adquiere el hábito de plaguearse más que su esposa (quien vale la pena aclarar, ¡tiene todo el derecho de hacerlo!). Siempre está a la defensiva y siempre cree que tienen la razón. Pero sin lugar a dudas, lo más tedioso de estos padres son sus sermones. Sieeempre tienen una lección para cada ocasión. Cada vez que empiezan con algunos de sus interminables sermones magistrales sus hijos sienten ganas de gritarles: “¡Ovaleemaa!!

El Padre Ausente No lleva a sus hijos a la escuela, ni conoce el nombre de la maestra. Lo más probable es que los compañeritos de sus hijos lo conozcan recién el día de su colación de sexto curso. Su nivel de colaboración en la casa es absolutamente nulo: no cocina, no lava, no plancha, no cambia pañales, no barre, no choferea. ¡Nada de nada! Como está convencido que la función paternal es únicamente servir de chequera, se limita a proveer y probablemente sus hijos terminen viéndolo con cara de banco. Su lema: “Yo cumplo con mantenerlos y que su mamá los críe”. Es el típico ejecutivo workaholic que vive por y para el trabajo. Como trabajan 17 horas de lunes a sábado, pueden pasar meses enteros sin verles la cara a sus hijos, por lo que terminan regalándole una Barbie a su hija por sus 16 convencido de que cumplía 8.

El Papá Fanático: Sus hijos son su mundo y el orgullo excesivo que siente por ellos los lleva a convertirse en una especie de chirolero obsesivo. Se pasa mandando fotos de sus hijos de mil quinientos KB por mail a todos sus amigos y conocidos, se pelea con los árbitros en los intercolegiales de sus hijos por ciego y con sus maestras cuando les ponen malas notas. Como los portarretratos le quedan cortos, tiene en su haber cuanto objeto pueda llevar el rostro de sus preciosos hijos: remeras, tazas, protectores de pantalla, alfombras, mouse pads, toallas, almohadones, sábanas, llaveros y hasta tatuajes en su piel con sus caritas. Este tipo de padres no son tan tediosos para sus hijos como lo son para los prójimos que tienen que escucharlos hablar una y otra vez de los innumerables talentos de sus hijos. Cada vez que llega a la reunión de padres del colegio todo el mundo huye por sus vidas para evitar escucharlo. Pero esto no lo desalienta. Si no encuentra a ningún conocido con quien compartir las proezas y hazañas de sus brillantes criaturas, no dudará en compartirlas con algún desconocido desprevenido.

El Papá Migraña: Vive enojado o de mal humor, a tal punto que sus hijos lo llaman “nube negra”. Cuando amanece piré vai, remata su mala onda con sus hijos y es tan cascarrabias y gruñón, que cuando está de luna o hay viento norte, sus hijos prefieren ponerse a estudiar las tablas de multiplicación por moto propio con tal de evitarlo. 

El Viejo Verde: Sus hijos lo llaman viejo, ¡pero por verde! Este tipo de padres en plena crisis de la mediana edad son la peor pesadilla de todo hijo, ¡y ni que hablar de las HIJAS! Se ponen viscos cada vez que pasa una chica y cuando alguien despierta verdaderamente su interés (algo MUY frecuente) no dudan en relojearla, piropearla y ponerse a flirtear descaradamente frente a sus muy espantados hijos, quienes para el padre en ese momento son invisibles.  Pero definitivamente lo peor de estos padres, son las oportunistas madrastras wannabes de 18 años que los rodean.

El Papá Tacaño: Su lema de cabecera es “Sólo dar lo Justo y necesario”. Cuentan hasta las moneditas de 50 Gs y hacen pasar papelones a sus hijos con las cosas que reciclan. ¡Pueden incluso llegar al extremo de reciclar hilo dental para hacer economía! Viven quejándose de la inflación, de los precios absurdos y criticando el “tren de vida irrealista” de su esposa y el consumismo de sus hijos adolescentes. Para ellos la palabra “shopping” es un sacrilegio y su palabra preferida es “ahorro”. Cuando sus hijos empiezan adolescentes empiezan a salir de noche, con suerte le sueltan 20.000 Gs, ¡advirtiéndoles de no gastar demasiado e indicándoles que traigan vuelto! Los prójimos terminan la noche chupando hielo para calmar la sed, para poder traer algo de vuelto cuando regresen a su casa. ¡Caso contrario, tienen asegurados que arderá Troya por su despilfarro!

El padre Buenudo: Este papá buenazo y confiado da todo a sus hijos y cree en todas y cada una de sus más patéticas excusas. Ellos tienen clarito que usando las palabras convenientes en el tiempo conveniente podrían conseguir lo que querían y convencerlo de cualquier cosa. Si su  hijo se gasta toda la mensualidad en farra, ni su cara de trasnochado hará dudar al padre buenudo de la veracidad del cuento chino de que el perro se comió su billetera! Este tipo de padres peca por bonachón y crédulo y termina convirtiéndose en la víctima eterna de sus hijos.