domingo, 24 de abril de 2011

Historia del Perfume: Aromas Perdurables


Probablemente la historia del perfume tiene sus orígenes en la prehistoria, cuando algún anónimo hombre primitivo encendió una fogata para calentarse y por pura casualidad utilizó ramas con resinas y éstas comenzaron a desprender un olor agradable. De hecho, el nombre perfume proviene del latín per (por) y fumare (a través del humo), refiriéndose a la sustancia que desprendía un humo fragante al ser quemada. El hombre primitivo encontró esta fragancia tan agradable que la ofreció a sus dioses para rendirles culto. En un principio estas delicadas fragancias estaban reservado a los sacerdotes y a los reyes o faraones, auténticos dioses en la tierra. A lo largo de las épocas fue pasando a los demás estratos sociales, pero manteniendo siempre su sentido de exclusividad y lujo.

No sabemos exactamente en qué momento el perfume empieza a emplearse en la cosmética. En Mesopotamia, cuna cultural de las civilizaciones, aparece la primera referencia a la perfumería en las tablitas que narran la historia de Gilgamesh, escrita hace 5.000 años.

El antiguo Egipto tuvo una de las industrias perfumistas más importantes de la antigüedad. La elaboración de los perfumes era reservada a los sacerdotes. En un bajorrelieve del Templo de Edfú, se encuentran escritas en jeroglíficos muchas recetas para elaborar perfumes. Los coquetos egipcios literalmente se bañaban en aceites aromáticos de jazmín, lirio, jacinto y madreselva. Las mujeres de la alta sociedad tenían la extraña costumbre de perfumar sus cabezas poniéndo debajo de sus pelucas unos conos hechos de grasa y perfumes que se iban fundiendo con el calor corporal. También aplicaban un aroma diferente a cada parte del cuerpo. Cleopatra se untaba las manos con Kyaphi, un aceite de rosas, azafrán y violetas, y se perfumaba los pies con Aejiptium, una loción a base de aceite de almendras, miel, canela, azahar y alheña. Cuando se abrió la tumba de Tutankhamón en 1922 encontraron varios recipientes que aún expedían un suave aroma al ser abiertos.

Al llegar los hebreos a Egipto adoptan la costumbre utilizar perfumes tanto en sus ritos como sus cuerpos, llevándola a Israel. La Biblia hace referencia en infinidad de ocasiones a los perfumes. Cuando la reina de Saba, quien procedía del “país de los perfumes” visita a Salomón nos narra la Biblia: “Nunca llegaron a Jerusalén perfumes con tanta abundancia como cuando la reina de Saba los trajo para Salomón”. Tal vez sea por este motivo, que en el Cantar de los Cantares, que escribió Salomón inspirado por la reina de Saba, resplandece la máxima exaltación a los perfumes. Otras referencias aparecen cuando Noemí aconseja a su nuera Ruth que se perfume para agradar a Both, el dueño de los campos donde aquella trabajaba; o cuando Judit se arregla y se perfuma para seducir a Holofernes y liberar a su pueblo. El Nuevo Testamento también los menciona, cuando María, hermana de Lázaro, unge con perfume los pies de Jesús y en la adoración de los Reyes Magos en Belén, cuando ofrecen al niño Jesús, oro, incienso y mirra. Nunca un perfume había tenido un destino mayor.

Los griegos pronto adoptaron de Egipto el gusto por los perfumes y el hábito de emplear aromas distintos para cada parte del cuerpo. Alrededor del año 400 a.C., los escritores griegos recomendaban hierbabuena para los brazos, canela o rosa para el pecho, aceite de almendras para manos y pies y extracto de mejorana para cabellos y cejas. Cuentan que Alejandro Magno era capaz de perfumar cualquier habitación con sólo el aroma de su cuerpo. De hecho, los jóvenes griegos llevaron el uso de los perfumes a tal extremo que Salón, uno de los siete sabios de Atenas, cansado de tanto efluvio, promulgó una ley (por supuesto pronto derogada) prohibiendo la venta de esencias. Sócrates tampoco era muy fanático de los perfumes y afirmaba que los hombres no debieran usar perfumes, puesto que una vez perfumados, tenía el mismo olor un hombre libre y un esclavo.

De Grecia, los perfumes llegan a Roma, donde gracias a la prosperidad del Imperio, su uso se extendió a todas las clases sociales. Se constituyeron gremios de perfumistas, conocidos como unguentarii, cuyo negocio floreció. Éstos elaboraban tres tipos básicos de perfume: ungüentos sólidos compuestos de un único ingrediente (por ejemplo, almendra o rosa); líquidos compuestos de flores, especias y gomas trituradas en una base aceitosa; y perfumes en polvo preparados con pétalos de flores pulverizados con especias.

Al igual que los griegos, los romanos disipaban perfumes en sus personas, sus ropas y los muebles y baños de sus lares. Como la moderación no era una característica muy romana, pronto el uso de perfumes y ungüentos se convirtió en abuso. Los soldados se perfumaban antes de entrar en combate y después de luchar (obviamente sólo si sobrevivían a la contienda). En sus teatros, impregnaban el velo que cubría el anfiteatro de aguas perfumadas que al extenderse dejaban caer una lluvia fragante sobre los espectadores. Pero más teatral que el uso del perfume en el teatro fue su uso en los palacios. Nerón soltaba palomas con las alas perfumadas para que esparcieran por la sala sus aromas y llegó a gastar cuatro millones de sestercios en aceite, agua y pétalos de rosa para sí mismo y sus invitados en una sola fiesta. Al morir su esposa Popea, hizo quemar sobre la hoguera una cantidad de perfume que superaba la producción anual de Arabia. ¡Hasta perfumó a las mulas que formaron parte del cortejo fúnebre!

Estos excesos no iban de acuerdo con la austeridad y humildad que pregonaba el cristianismo; y con su expansión, el perfume se convirtió en sinónimo de decadencia. En el siglo II la Iglesia condenó su uso, produciéndose en Europa una gran disminución en su uso, que quedó reducido a las cortes de algunos reyes y nobles. El imperio Bizantino de Oriente, heredero de Roma, tomó la posta en el arte de la perfumería, desarrollando una importante industria, quizás más que la de Roma, por el hecho de tener más cerca las materias primas.

Pronto surgiría una nueva potencia perfumera, la de Arabia, conocida por los clásicos como "la tierra de los perfumes", pues de allí venían la mayoría de las especias aromáticas. Gracias a sus importantes rutas comerciales acercaban al occidente todas las exóticas esencias provenientes del lejano Oriente, principalmente de China y de India. China ya contaba en el s. VI con grandes artesanos jardineros que destinaban parte de sus cosechas al prensado de pétalos para la fabricación de perfumes. En la India la perfumería también se encontraba muy desarrollada. Una de las artes obligatorias en el Kamasutra es perfumarse para formar una sólida alianza entre aroma y amor, favorecedora del encuentro erótico.

Los árabes supieron asimilar y perfeccionar los conocimientos en perfumería de las culturas anteriores (sus antepasados mesopotámicos) y de aquellas con las que entraban en contacto comerciando, incorporando también nuevas técnicas. Fueron ellos quienes empezaron a usar el alcohol como soporte de las esencias para elaborar los perfumes. Extendieron el uso del agua de rosas y de hibisco o algalia y empezaron a usar aceites de origen animal como el de almizcle, ámbar gris, civeta y castor.

Los cruzados, al regresar del Oriente cargados de fragancias exóticas, reavivaron el interés de Europa en los perfumes. Como la higiene personal dejaba mucho que desear, las mujeres de las clases altas (no precisamente más limpias por ser más pudientes) se perfumaban con fuertes y persistentes aromas, como el ámbar, que disimulaban, dentro de lo posible, su hedor. Así volvieron a perfumarse las cortes de España, Italia y Francia.

En el Renacimiento, los avances en la química permiten perfeccionar las técnicas usadas en la extracción del perfume mediante la destilación. Venecia y Florencia son las capitales de la perfumería. Cuando Catalina de Médicis salió hacia Francia para casarse con el rey Enrique II, llevó entre su séquito a su perfumista personal, Renato de Florencia. Catalina se convierte en la embajadora del perfume en Francia al imponer la moda del uso de guantes perfumados. Grasse, un pequeño pueblo al sur de Francia que fabricaba guantes empezó entonces a perfumarlos ya en la fábrica. Para eso comenzaron a cultivar lavanda, jazmín, mimosa, naranjos y rosas, convirtiéndose en el centro de la perfumería mundial hasta nuestros días. Así Francia pasa a ocupar el trono del mundo perfumero.

La higiene renacentista dejaba mucho que desear. Se estilaba lo que hoy conocemos como “baño francés”, en el cual el baño se reduce a pasarse esponjas perfumadas por axilas y muslos. Con tanto desaseo no es de extrañar que el perfume, muy práctico para disimular el “olor de santidad” como se llamaba en ese entonces a la fetidez humana, fuera popular entre los nobles. Sin embargo algunos siguieron rechazando bañarse y perfumarse. Famoso es el caso del hedor de Enrique IV de Francia, quien no se lavaba nunca y ni siquiera se tomaba la molestia de perfumarse. En su noche de bodas, su esposa estuvo a punto de desmayarse y cartas de sus amantes testimonian las nauseas y mareos que sufrieron al compartir su lecho.

Las cortes francesas, en particular las de Luis XIV y XV se convierten en grandes consumidoras de perfumes, obviamente por necesidad, pues a pesar de la elegancia de los vestidos y pelucas versallescas, éstos eran necesarios para disimular la mala higiene y la fetidez común en la época. Allí se instalan los primeros laboratorios de perfumistas donde se elaboraban y vendían perfumes para la nobleza.

Durante la revolución francesa se estancó la venta de los perfumes, demasiado asociados a la nobleza; pero los astutos perfumeros franceses encontraron una forma de hacerlos atractivos para el pueblo revolucionario y salvar su industria. Introdujeron el “Parfum à la Guillotine”, una fragancia que pronto se puso tan de moda como la guillotina misma.

En la época napoleónica comenzó una nueva era para la perfumería. Desde entonces, los perfumistas, que hacía poco habían pasado de simples artesanos a pequeños industriales, dieron el impulso inicial que convertiría a la perfumería en una industria que hoy mueve cantidades siderales de dinero en todo el mundo.

En el siglo XIX se empiezan a producir esencias aromáticas mediante la síntesis, como la ionona, sustancia de olor casi idéntico a la flor de la violeta. Con esta técnica no sólo se abarataron los costos sino también se solucionó uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la volatilidad. Las esencias obtenidas sintéticamente, aunque no son naturales, son menos volátiles, haciendo que el perfume dure más tiempo. A fines del siglo XIX la industria de la perfumería francesa ya empleaba a más de veinte mil personas, exportando perfumes a todo el mundo. 

François Coty fue uno de los primeros exponentes de la perfumería moderna. Percatándose de que aparte de la fragancia importaba también la publicidad y el envoltorio de su producto, se asocia con  importantes artistas cristaleros como René Lalique y Baccarat para crear el frasco perfecto para cada perfume. Pronto otros perfumistas como Guerlain, Orsay, Molinard y Roger & Gallet lo imitarían.

A inicios del siglo XX un nuevo grupo de perfumeros trasforma para siempre la perfumería: los diseñadores de moda. En 1911, el modisto Paul Poiret, fue el primero en tener la idea de crear una línea de difusión perfumera para complementar sus colecciones de ropa. Bautizó a su perfume “Les Parfums de Rosine” en honor a su hija mayor. Así se inicia la perdurable alianza entre la alta costura y la perfumería. En 1921 Cocó Chanel, lanza un perfume con su firma, el legendario Chanel Nº 5, que se diferenciaba de los demás por no desprender el típico aroma floral femenino tan común en la época. Este perfume llegó a ser tan popular, que en 1954 la mítica Marilyn Monroe afirmó en una entrevista que lo único que usaba en la cama eran “unas gotas de Chanel N° 5”. Millones de mujeres hicieron de esta lujosa fragancia su sello característico, lo que hace que sea el perfume más legendario de Francia y el más vendido de Chanel. ¡La compañía estima que cada 55 segundos se vende una botella en algún lugar del mundo!

 En los años 30, surgen fragancias llamadas “cuero”, con notas secas recordando el olor del cuero, como “Scandal” de Lanvin y “Cuir” de Chanel. Los aromas florales evolucionaron con perfumes como “Je reviens” de Worth, “Fleurs de Rocaille” de Caron y “Joy” de Jean Patou.

Tras la Segunda Guerra Mundial nacen los célebres perfumes “Femme” de Rochas, “Ma Griffe” de Carven, “Miss Dior”, “L' Air du Temps” de Nina Ricci y “Vent Vert” de Balmain. En los ‘50, la perfumería francesa estaba en su apogeo. Ya todos los grandes nombres de la moda como Elsa Schiaprelli, Pierre Balmain, Carven, Christian Dior, Nina Ricci y Givenchy,  tenían su propio perfume.

En los últimos cuarenta años, la industria perfumera creció enormemente. Para que se hagan una idea de su expansión, en 1993 se lanzaba un nuevo perfume cada semana. ¡Hoy en día prácticamente se lanza uno cada día!

Los perfumes nos permiten poseer algunas gotitas del lujo y distinción de las más prestigiosas marcas. Pero ante todo, nos permiten evocar gratas memorias como el recuerdo del dulce aroma del abrazo materno o la fragancia insinuante de nuestro gran amor.

Viktor & Rolf: Artistas de la Moda

 



“La Belleza es el arma más poderosa”
-Viktor &Rolf

Viktor Horsting y Rolf Snoeren se conocieron mientras estudiaban diseño de modas en la Academia de Arte y Diseño de Arnhem, Holanda. Tras graduarse en 1992, este dúo dinámico funda en Ámsterdam la compañía que lleva sus nombres de pila, trasladándose luego a París para perseguir sus sueños de fama y fortuna. De día trabajaban como pasantes en marcas como Maison Martin Margiela y por las noches daban forma a sus propios diseños. Su esfuerzo tuvo frutos y su primera colección parisina, basada en la distorsión, deconstrucción y reconstrucción, fue premiada en el Salón Europeo de los Jóvenes Diseñadores de 1993 y en el Festival Internacional de la Moda y la Fotografía. Continúan lanzando colecciones anuales en espacios artísticos experimentales, montando desfiles que parecían auténticas instalaciones y ganándose así una excelente reputación como diseñadores y artistas. El éxito no tardaría en llegar.

Para captar la atención de la prensa, en 1998, Viktor & Rolf montan un desfile underground sin autorización durante el Fashion Week de París. El desfile cumplió con su objetivo y para el año 2000 ya estaban lanzando su primera colección prét-á-porter. Una colección con prendas bastante ponibles, como jeans, trajes y camisas con volados que ya dejaba en manifiesto su inclinación por las prendas femeninas de estilo masculino. Esta colección se agotó al llegar a las tiendas. En el 2003 la siguió su línea masculina “Monsieur”. Desde entonces la marca creció hasta incluir líneas de zapatos, lencería, accesorios y anteojos. En el 2005 lanzaron su primera fragancia “Flowerbomb” en colaboración con L’Oreal. A esta fragancia la siguieron otras como el perfume masculino “Antidote”, y los perfumes femeninos “Flowerbomb Extreme”, “Eau Mega” y “Flowerbomb La Vie en Rose”.Además de sus propias colecciones, han colaborado con importantes marcas, diseñando una colección de joyas para Swarovski, maletas para Samsonite,  pestañas postizas para Shu Uemura y en el 2006 una línea económica con su firma para H&M que causó furor entre las fashionistas.


El dúo está acostumbrado a unir la moda con las artes escénicas, como lo demuestran sus performáticos desfiles. En 1995 hicieron un desfile-instalación en una galería de arte, en el cual se proyectaban sombras de vestidos sobre los vestidos mientras una banda sonora repetía los nombres de todas las supermodelos para llamar la atención al hecho de que en el mundo de la moda todo giraba en torno a todo lo que rodeaba a las prendas, pero no en torno a las prendas en sí.  Entre sus desfiles destacan también: “Black Hole” (una colección estrictamente en negro, en la cual hasta las modelos estaban pintadas de este color), “Babushka” (desfile en el cual una única modelo, Maggie Rizer, posicionada en una plataforma rotatoria, llevaba encimadas las 9 pasadas de la colección, fue desvestida en la pasarela por los diseñadores), “Tapdance” (en el cual en vez de modelos desfilaban bailarinas de tap haciendo diversas coreografías), “Bells” (en el cual los vestidos llevaban campanillas cosidas en su interior por lo que se oían llegar antes de verse  en la pasarela) y “One Woman Show” (en el cual la actriz Tilda Swinton abría el desfile con una grabación de fondo que decía: “Sigue tu propio camino” y era seguida por una legión de modelos vestidas como si fueran sus clones). En la primavera del 2009, los diseñadores llevaron sus desfiles al ciberespacio, optando por transmitir su desfile online en vez de hacerlo en vivo y en directo. Para ello filmaron a la modelo Shalom Harlow, quien fue la única modelo de este desfile virtual.

Fieles a su tradición de intrigar y fascinar al público con sus excentricidades, en 1997 lanzaron un perfume “Le Parfum”, que no tenía aroma. La serie limitada de 250 frascos tampoco podían abrirse. Este tipo de acciones irreverentes hacia el propio mundo de la moda, van mucho más allá de ser estrategias publicitarias, convirtiéndose en medidas para integrar a la moda y al arte.

En 2004 cuando inauguraron su primera boutique en Milán, no podían alejarse de la teatralidad que los caracteriza, y decidieron decorarla al revés (el suelo en el techo y el techo en el suelo).  Esta tienda recibió múltiples premios de diseño.

El trabajo de Viktor & Rolf fue homenajeado con numerosos premios y más de 31 muestras en lo más prestigiosos museos del mundo, entre las que se destacan aquellas exhibidas en el Museo de Arte Mori de Kyoto, en el Museo de la Moda y el Diseño Textil de París, en el Museo FIT de Nueva York, en el Victoria and Albert Museum de Londres, en la Trienal del Arte Contemporáneo de Yokohama y la fabulosa retrospective hecha en el Barbican Art Gallery de Londres en el 2008, homenajeando sus 15 años de trabajo en el mundo de la moda.

Esta última muestra, llamada “The House of Viktor & Rolf”, fue una de las más importantes dedicadas a este dúo holandés. Allí se exhibieron piezas claves de sus colecciones desde 1992 a 2008 hechas en miniatura y lucidas por muñecas de porcelana en una enorme casa de muñecas. Este fue el escenario ideal para lucir las creaciones románticas y fantasiosas de este alocado dúo de diseñadores.

Viktor & Rolf están convencidos que la moda, y en especial la alta costura debe ser un campo para la experimentación. Cada una de sus colecciones son elaboradas partiendo de un concepto específico, el cual exploran sin límites ni restricciones comerciales o prácticas. En ellas demuestran su absoluta dedicación a la moda en su más absoluta y fantástica expresión. Su meta es crear prendas que reflejen el espíritu de los tiempos modernos y su pasión por los aspectos más artísticos del diseño.

Su estética es casi surrealista, con prendas de corte innovador y vanguardista. Sus creaciones son verdaderas esculturas en tela, en las cuales juegan con las proporciones creando asombrosas piezas con elaborados detalles. Su intención siempre parece ser la de asombrar y desafiar al mundo de la moda con su originalidad.

A pesar de la excentricidad de sus creaciones, el público las ama y se presta de buena gana a llevarlas, pues saben que a través de los diseños de estos diseñadores también podrán expresar su propia personalidad. Cuando diseñan una simple camisa blanca, se aseguran de incluir detalles que permitan a sus clientes jugar con ellas, permitiéndoles a sus clientes usarlas de diferentes formas para expresar su individualidad. Es por ello que los prefieren mujeres que siguen su propio camino en la moda, como Gwen Stefani, Tilda Swinton, Ellen DeGeneres, Tori Amos y Mischa Barton.

Demasiado artísticos como para ser considerado solamente diseñadores, saben mezclar con maestría ambas áreas como sólo saben hacerlo los creadores más visionarios. Mezclando el drama de sus grandiosas puestas en escena con lo más chic de la alta costura parisina, Viktor Horsting y Rolf Snoeren saben llamar la atención del público y asombrarlos cada año con algo nuevo  e impredecible, convirtiéndose en los principales referentes de la  moda más vanguardista contemporánea.

martes, 5 de abril de 2011

Eduardo Granda Elizeche: Un Paraguayo apasionado por el Mar

A los 4 años, Eduardo Granda vio el mar por primera vez y se enamoró de él. Su padre, José Granda, había sido contratado por la Siemens de Brasil y se había establecido en Río de Janeiro junto a toda su familia: su esposa Margot Elizeche y sus tres pequeños hijos. Los fines de semana los pasaban con familias amigas en Angras dos Reis; así el mar y en especial el buceo pasaron a formar una parte esencial de la vida de Eduardo.

Campeón de Pesca Submarina
José Onino, un amigo uruguayo de la familia, con quien pasaban los fines de semana en Angras fue quien lo acercó al buceo. Desde los 12 años Eduardo empezó a bucear y a partir de los 15 empezó a competir en la disciplina de pesca submarina gracias a una coincidencia. Un día, buceando en Angras arponó un pez de 15 kilos. Como era tan grande, Eudardo tuvo que pedir ayuda a un barco que pasaba para sacar al pez. Allí se encontraba Luis Ottavio, campeón carioca de pesca submarina, quien impresionado por el joven buzo lo invitó a formar parte del equipo de pesca submarina del Yacht Club de Angras Dos Reis. Así Eduardo se convirtió en una figura fija de las competencias de buceo, llegando a ganar varias veces el título de campeón carioca de pesca submarina.

Empresario Náutico
La vida de Eduardo empezó a girar en torno al mundo de la náutica. A los 18 años quería ser oceanógrafo, pero como el ingreso a la carrera era muy difícil por estar limitado a sólo 25 plazas para todo Brasil, terminó siguiendo la carrera de administración de empresas. Pero este cambio de dirección en su carrera no logró alejarlo del mar. Su primer emprendimiento, a los 22 años, fue el de importar linternas submarinas de USA. Luego comenzó a interesarse en piezas para barcos y accesorios náuticos. Antes de terminar la carrera ya había formado su propia empresa: “Real Marine”, una importadora de accesorios náuticos. En el ’95, del día a la noche, con la quiebra de la mayor importadora náutica del Brasil, la empresa creada por Eduardo, pasó a ocupar ese lugar. A los 28 años, ya estaba al frente de la principal empresa importadora y distribuidora de accesorios náuticos de todo el Brasil.

El Astillero: Un sueño cumplido
A parte del buceo, otra de las pasiones de Eduardo era la mecánica. En el 2005, junto con un amigo que era proyectista naval, decidieron seguir un sueño que ambos compartían: fabricar barcos para pesca deportiva en mar abierto. Su meta no era sencilla. Apuntaban a producir el mejor barco del mercado en ese segmento, con los mejores materiales y tecnología de punta, y lo lograron. En el 2007 lanzaron su primer barco, el “Victory 260” en el Río Boat Show. El lanzamiento fue un éxito rotundo. Su barco acaparó la atención de todos, pues por su calidad nadie podía creer que era un barco fabricado en Brasil. Desde aquel primer modelo lanzado en el 2007, ya desarrollaron dos modelos nuevos, produciendo barcos de 24 a 31 pies y hoy en día tienen 52 barcos navegando por el Océano. Eduardo se siente bendecido por poder trabajar en lo que le apasiona y se siente orgulloso de cada barco que sale de su fábrica. En cada uno de ellos ve un sueño cumplido, algo que lo llena de satisfacción.

Tres Sueños Pendientes
Eduardo asegura que su principal sueño es poder fabricar sus barcos en Paraguay, que es y siempre será su país; generando de esta forma empleo en este país que ama y demostrando que en Paraguay se puede lograr fabricar productos de altísima calidad. Sus otros dos sueños pendientes son: construir un velero y dar la vuelta al mundo y escalar el Everest. ¡Como es su costumbre perseguir sus sueños, no sería de extrañar que logre hacerlos realidad!

Victory Yachts: Según Eduardo, sus barcos son los Ferraris del segmento de Pesca deportiva del mercado brasileño. Son barcos de tan alta calidad que son totalmente imposibles de hundir. Sus barcos además son amigables con el medio ambiente, pues están siguen un proceso de fabricación 100% ecológico. Sus barcos son livianos, seguros y de alto rendimiento. No fabrican en grandes cantidades, prefiriendo calidad sobre cantidad y apuntando a tener total control sobre el producto que fabrican, que son barcos reconocidos en Brasil por su excelente calidad.
http://www.victoryyachts.com.br/

jueves, 31 de marzo de 2011

GUÍA A LA FAMA: CÓMO CONVERTIRSE EN UNA CELEBRIDAD

Ser famosa es lo más. No hay nada mejor que ser invitada a fiestas glamorosas, tener acceso VIP a todos los eventos, lucir ropas fabulosas, rodearse de lujo y codearse con los ricos y famosos. Si tu anonimato te estresa y si una vocecita interior te dice que sos especial y que el mundo entero debería saberlo, es hora que sigas esta guía a la fama para alcanzar el estrellato sin estrellarte en el intento.

1. AUTOESTIMA: Lo primero es quererse a una misma. Tener la autoestima alta es un requisito sine qua non para triunfar en tu lucha por la atención pública. La regla de oro es tener una autoestima tan alta que pueda dejar al Everest como a un patético petiso. Hacer crecer tu autoestima y treparte a ella esencial para llegar a ver al mundo desde arriba.

2. TENER UN SÉQUITO O ENTOURAGE: Para volverse famosa es indispensable contar con un séquito o entourage. Esto significa rodearse de un mundo de gente que te mime y te reafirme lo regia que sos. Una verdadera celebridad, no va a ningún lugar sin su séquito. Si no tenés a nadie que te acompañe, no dudes en llamarle a todos tus contactos del Facebook hasta dar con alguien que se prenda a la fiesta. No importa si es una amiga de infancia que te idolatre, la nerd del curso, o tu prima forifa de la campaña. Lo importante es que sea quien sea, crea que sos lo máximo. El rol de tu entourage consta de dos papeles básicos: a) levantarte la autoestima (Tu entourage tiene que apoyarte moralmente diciéndote que te ves despampanante, que todos los hombres de la fiesta te están mirando, y asegurarte que estás MUCHÍSIMO más flaca que la noche anterior); y b) cumplir pequeñas tareas como abrirte la puerta del auto, mantenerte informada de los movimientos de todos tus galanes, cebarte el tereré, etc.

3. TENER FULL ACCESS: Contar con un amplio séquito es fundamental para garantizarte la entrada a cualquier VIP. Si vas a una fiesta solita, con carita triste de desamparada, tu destino seguro será pasar desapercibida, o peor aún, que los porteros del VIP te cierren el cordoncito rojo en la cara. Cuando cualquier portero te vea llegar con un montón de gente siguiéndote, tenélo por hecho que él va a suponer inmediatamente que sos famosa. Si hay una lista y el encargado de la misma OSA preguntarte tu nombre (esto para toda famosa es un descaro ya que TODO EL MUNDO tiene que saber quien sos) jamás se te ocurra decirle tu nombre con cara de mosquita muerta. Dejále el asunto a tu séquito. Que uno de ellos lo mire con cara de ofuscado diciéndole con mezcla de asombro e indignación: “¿Acaso Vos no sabés QUIEN es ella?” Y luego dirigiéndose al resto del séquito agregue: “¡Dios mío que ignorante es la gente, acaso no leen la prensa, este vairo de cuarta seguro que NUNCA abrió una página de sociales!” Para luego volverse al portero y contestarle con arrogancia (enfatizando cada uno de tus apellidos compuestos): “ELLA es María Marta Mercedes González García de Pérez y Pérez”. Lo único que vos vas a tener que hacer es emitir un suspiro de indignación y atropellar regia la entrada, bien segura de que nadie te puede parar en tu subida al mundo VIP.

4. TENER UN AMIGO GAY: La persona más importante de tu entourage sin lugar a dudas es tu amigo gay. Toda celebridad que se repute tal, tiene que tener un amigo gay; y si es diseñador, modelo, actor, maquillador, fotógrafo, productor o cualquier profesión del ámbito de la moda y la farándula ¡MEJOR! Tu amigo gay es la única persona de tu entourage que no va a dudar en decirte que la ropa no te queda bien, o que tenés que hacer algo con tus ojeras de transnochada. Como tu amigo gay seguro entiende mucho más de moda que vos, nunca dudes en confiar en su asesoramiento.

5. APRENDER A POSAR: Porque crees que las celebridades siempre posan de la misma forma en todas las fotos. ¡Obviamente ensayaron mil veces sus poses seleccionando aquellas que les favorecen más! Han aprendido que poses las hacen verse más altas, flacas y bonitas. Saben muy bien cuál es su perfil (porque toda celebridad sabe que eso de la simetría del rostro que es una gran patraña). Fíjate en las poses de las fotografías de famosas y practícalas frente al espejo; ¡o aun mejor, frente a tu amigo gay! Jamás dejes que te saquen una foto comiendo para evitar salir con cara de Kiko. También evitá hablar mientras te sacan la foto para no salir con la boca abierta. Y jamás de los jamases poses riéndote como una tarada, ya que las risas son traicioneras y nunca sabés con qué mueca podés terminar saliendo en pleno HC Sociales. Hacé las poses más de shegua que se te ocurran y siempre pero siempre con cara de pocos amigos. Una verdadera celebridad siempre posa con cara de arisca.

6. APRENDER A SACARLE PROVECHO A LOS FLASHES: En cualquier fiesta llena de gente famosa, sin duda vas a encontrar un montón de fotógrafos socialeros. Si sos tan anónima que ni tu madre te conoce lo más probable es que estos fotógrafos te ignoren. El truco es incluir en tu séquito a su paparazzo personal. Buscáte un amigo que saque fotos de hobbie y confabúlate con él para que te acose toda la noche haciéndose pasar por notero y que se pase sacándote fotos gritándote: “¡¡María Marta… acá una foto para Gente!!” Lo fundamental es que (por más que ames los flashes, y que cada vez que relampaguea creas que Dios te está sacando fotos por lo linda que sons) tenés que negarte y RENEGARTE a las fotos. Hacete la regia diva low profile y decile: “No, no quiero fotos. Yo mantengo un perfil bajo porque tengo miedo de que me fiche el EPP” o la saturada gritándole: “¡POR FAVOOOOR, PARAÁAA DE SACARME FOOOTOS!”. Cuando finalmente te “convenza” tenés que posar con cara de pocos amigos. Al poco tiempo los otros medios van a empezar a notarte y te van a pedir fotos para toooodas las revistas y diarios del país.

7. SABER CON QUIEN FOTOGRAFIARSE: Una vez que hayas logrado llamar la atención de los fotógrafos, es fundamental que elijas muy bien con quien fotografiarte. A la hora de salir en sociales, si estás acompañada de OTRO famoso ¡MEJOR! Si no conocés a ningún famoso, no te preocupes que todo tiene solución. Olvidáte de toda timidez y ni bien se le acerque a Ruben Rodríguez o a Menchi un fotógrafo, aprovechá la técnica de Carna y coláte descaradamente a su lado como si fueras su REEE íntima. A la hora de colarte en la foto de un famoso, recuerda este tip: a mayor proximidad con la celebridad, mayor sensación de intimidad vas a generar en la foto. Osea que no te limites a estirar tu cuello o a ponerte hombro a hombro. ¡Acercate bieeen luego!

8. SER POLÉMICA: No hay camino más rápido a la celebridad que un ESCANDALO. Pero nada de andar por ahí buscando trifulcas con desconocidas. Buscá a la modelo cachaquera más polémica que encuentres en el evento y poné manos a la obra. Derramale “sin querer queriendo” el contenido de tu copa sobre su vestido. Cuando te mande a la Conchinchina (cosa que de seguro va a hacer, pues como es cachaquera SABE BIEN que con los escándalos no se escatima), respondele bien fuerte y con tono de regia indignada: “¡¡Dios míooo, pero que mujer agresiva!!” Hechale leña al fuego hasta que saques a la india que seguro duerme en el interior de aquella blonda oxigenada y antes de que ésta llegue a darte el sopapo que seguro va a querer darte, escabullite como una damisela en peligro exclamando bien fuerte para QUE TODOS puedan oírte: “¡Esta tipa está loca, está mal de la cabeeeza! ¡Me quiere pegar! ¡Le voy a demandar por agresión! ¡Que no me toque con sus garras esa vaaairaaaaaaa!!!” Asegurate de tener cerca a tu séquito para que te sirva de escudo en caso de que la cachaquera ceda a sus instintos primitivos y por supuesto también para que te sirvan de testigos, haciendo correr TU versión de los hechos por toda la fiesta. Tu amigo gay tiene que decir: “Yo ví todo lo que pasó, te juuuro que María Marta no hizo nadaaa! ¡Esa tarada de la nada se le echó en cima como un toro de San Fermín! ¡Está mal de la cabeza esa tipa, si cree que le va a agredir así a mi amiga!” Si bien, desde el escándalo de la noche anterior, todo el mundo comentará el incidente por las calles, bares, cafeterías, tiendas y peluquerías del país, es esencial que la noticia trascienda más aún. Ni bien te despiertes (cerca del medio día como toda digna diva) llamá al equipo de producción del programa de chismento de turno y decile que querés hacer unas declaraciones porque fuiste agredida por la modelo cachaquera Zutanita. A medida que pasen los días, seguí estirando la noticia como chicle hasta que ya no le interese ni a la más chusma de las chusmas.

9. HEGEMONIZAR LOS TITULARES: Lo difícil no solo es alcanzar la fama, sino también MANTENERSE FAMOSA. Esto es FUN-DA-MEN-TAL. Mientras estés en boca de todos, asegurate de generar otra noticia impactante. Ponete de novia con algún famoso (¡si es futbolista o hijo de político mejor aún!) y anuncialo en la portada de una revista con un titular que diga: “Gracias al amor de Fulanito pude reponerme de la agresión de Zutanita”. Ni bien el publico pierda interés en tu historia de amor, rompé con él, asegurándote de anunciarlo públicamente en todos los medios chismosos: “Fulanito me rompió el corazón”. ¡Luego lanzá otra bomba, revelá el motivo de tu ruptura, inventando lo más dramático que se te ocurra, como por ejemplo que Zutanita te robó a Fulanito! En las próximas notas que dés tenés que sacarle el jugo a todas las frases de mosquita muerta tipo: “Estoy muy bien solita y conmigo misma” o “Ahora voy a elegir mejor a quien entregar mi corazón”. Una vez que ya seas famosa es importante que siempre busques un titular impactante que acompañe a tus portadas, como: “Le tengo miedo a los secuestros”, “Con mis nuevas lolas me siento más mujer”, “El Sexo con Amor no existe”, “Todos los senadores son mis fans en el Facebook”, “En la cama soy la mejor”, o el infalible: “Tinelli me quiere llevar a Bailando”.

10. TENER ACTITUD: Para ser famosa es esencial tener actitud de diva. Lleváte al mundo por delante y aduéñate de tu diva interior. La vida entera tiene que ser tu pasarela, cuando entres o salgas de un evento, hacelo siempre como en cámara lenta, mantenete regia, salí arreglada hasta cuando vas al súper y nunca te olvides de tu glamur. Y recordá siempre la regla de oro: jamás de los jamases y nunca de los nuncases tenés que achicarte frente a nadie.

lunes, 28 de marzo de 2011

Nuevas Artistas del Audiovisual - Talento por partida Triple

En esta edición les invitamos a conocer a tres jóvenes artistas: Andrea González Quiroz, Esther Mendoza y Ana Ruíz Díaz. Ellas tienen en común utilizar al arte no solo como medio de expresión, sino como un medio disparador de profundas reflexiones sobre nuestro entorno y cómo nos relacionamos con él.

Tres mujeres jóvenes, tres artistas destacadas en la última edición del Premio Henri Matisse, que nos invitan, desde la instalación, la animación digital y el video arte, a ver más allá de lo obvio, encontrando en lo cotidiano una veta de reflexión.

Andrea González Quiroz (36)
Andrea González se crió en un espacio de arte. Su madre pintaba, tocaba el piano, declamaba, haciendo así que las artes siempre estuvieran presentes en su vida.  En 1992 empezó a estudiar teatro, integrando el elenco de Máxima Lugo, grupo con el cual viajó a muchos festivales. Al dejar el grupo empezó a hacer talleres y trabajos de escenografía y a enseñar teatro a chicos, incluyendo siempre en sus clases el elemento plástico. En el 2005 empezó a trabajar con el grupo Nhi-mú, encargándose del vestuario, la utilería y la escenografía para las obras y eventos.  En el 2006 empezó a estudiar arte en el ISA, donde las artes plásticas fueron ganando un espacio cada vez mayor en su vida, “algo en el ambiente me dijo que “ese” era mi lugar y cuando llegó el momento de tener que elegir entre el ISA y Nhi-mú, priorice la carrera, aunque sin abandonar completamente al grupo”.

En el 2009 se presenta al Premio Henry Matisse, obteniendo la mención de honor, y ya en el 2010 obtiene el segundo premio de este prestigioso concurso con dos obras con procesos muy distintos, pero especialmente significativas para ella, las instalaciones “Intemperie” y “Apyká”.


“Intemperie”, compuesta por 315 piezas blancas instaladas en una fila irregular, que interviene el espacio habitualmente transitado, como explica la artista “tiene que ver con la ciudad, con entrar en contacto con las personas que la pueblan, conocer sus nombres y sus historias.” Esta obra surge de una historia muy especial.

Andrea vive en el barrio San Roque, cerca de la Chacarita y Pelopincho. Como por su trabajo genera una cantidad industrial de papel, fue entrando en contacto con las recolectoras de desechos que pasaban enfrente a su casa, creando un vínculo con una de estas recolectoras y sobre todo, con la hija que siempre la acompañaba. Fue hablando con ellas y asistiéndolas en lo que podía para que la niña no dejara sus estudios. Al conocer sus nombres, dejaron de ser personas anónimas que transitan la ciudad recolectando desechos en sus carritos. Andrea recalca que entrar en contacto con su mundo, conocer las dificultades con las que viven, las enormes necesidades que tienen y simplemente observarlas en esa recolección que convierten en su forma de vida, le produjo una fascinación enorme que derivó en esta obra. Andrea no solo volvió la mirada hacia estas mujeres resignadas que trabajan a la intemperie – sin techo ni abrigo- deambulando en silencio por la ciudad para dar de comer a sus hijos; también se vio reflejada en ellas, asegurando: “Todas las mujeres somos recolectoras en cierta forma.”

Así como estas mujeres, Andrea González se convirtió en una recolectora, acopiando cosas de su casa y de la casa de sus amigos, objetos con formas interesantes para emplear en su obra. En el proceso artístico de creación de esta obra, Andrea registra a las recolectoras en sus rituales diarios, se encuentra con ellas en sus recorridos, intercambia con ellas papeles (literal y metafóricamente) y al igual que ellas: recolecta, reúne, clasifica y resignifica el desecho. Con lo recolectado dio vida a 315 mujeres de “Intemperie”, creadas de plástico y diversos desechos reciclados y enyesados. La artista crea a sus mujeres con un uniforme color blanco que las convierte en aquel colectivo de mujeres que transitan la intemperie, asegurándose también de que ninguna pieza sea igual a otra, dando de esta manera una identidad propia a cada una de ellas.  Para la artista, esta obra “habla de mujeres que van, bajo un mismo cielo, en busca de lo que son; en cada una, una “ciudad” y en todas ellas me reconozco.”

 

La segunda obra presentada, “Apyka”, compuesta por una laptop intervenida con EPS (Poliestireno Expandido) del mismo embalaje de la laptop, aborda una temática absolutamente distinta.  Con esta obra la artista nos habla dos culturas, comparándolas y uniéndolas con ingenio.  Por un lado, la de los Paï Tavyterä y su ritual de iniciación del Kunumi Pepy, que ha resistido al poder de otras culturas así como al paso del tiempo; y por el otro, la cultura del “hombre blanco”, que crea nuevos rituales, también de iniciación, aunque en un ámbito distinto: el virtual.

Esta obra se origina cuando el año pasado, Andrea entra a trabajar como guía del Museo del Barro.  Fascinada con el arte indígena, dirige su atención al ritual Paï Tavyterä del Kunumi Pepy, en el cual cada padre realiza para su hijo en manera de cedro (árbol sagrado de los Guaraní) el apyká (asiento), que será utilizado en este ritual. El día del Kunumí Pepy, rito de transición de la infancia a la adultez, al niño se le perfora el labio inferior colocándosele un labrete o tembetá, distintivo del adulto Guaraní. Tras la media noche, los niños son llevados al centro del espacio ritual para ocupar su apyka, tomando así su asiento en el mundo de los adultos. Para esta instalación, Andrea González, crea un apyká para el hombre blanco, agregando patas a una laptop, el espacio ritual del hombre hoy por hoy. La artista explica: “En ambas culturas, el ritual responde a una necesidad. En ambos rituales, se hace un paréntesis a una realidad y se ingresa a otra. En ambas realidades, una persona es una palabra alma en busca de un asiento.”



Esther Mendoza (27)

Esther comenzó a interesarse por el arte desde chica. Todos en su familia tenían alguna inclinación artística; pero sin lugar a duda su principal influencia fue su padre, ingeniero, muy buen dibujante y músico amateur. “Desde que tengo memoria me interesó la lectura, el teatro, la música y sobre todo la filosofía. Como no podía estudiar actuación comencé a dirigir obras de teatro en el colegio y a experimentar en la confección de escenografías y materiales de utilería. Por influencia de mi hermano, que es diseñador gráfico empecé a interesarme también por las artes gráficas y la fotografía.”

Vivió durante un año en África, experiencia que le marco la vida. Allí comenzó a interesarse con mayor fuerza por la música y a involucrarse en el mundo digital, e-commerce y diseño web. Desde muy joven comenzó a trabajar en turismo y eso le permitió continuar viajando principalmente por Sudamérica, donde fue empezando a conocer museos y galerías de arte.

Esther asegura que el artista no escoge serlo, más bien tiene una necesidad interior que está más allá de su propia voluntad. “Las artes visuales, siempre me cautivaron, pero no creía en ese entonces que llegaría a ser "mi todo" y "mi nada". Ahora ya hasta tengo nombre artístico: Ete Mendoquino. Cuando era niña, dibujaba de punta a punta las paredes de mi casa, era como si hubieran dejado las paredes en blanco para mí y ante la desesperada pregunta de mi papá al verlos: -¡¿Quién hizo esto?!-, siempre respondía orgullosa, como si fuera lo más normal del mundo: -¡Yo fui!- Hasta hoy día sigo asumiendo con la misma convicción las obras que hago, porque tengo esa necesidad incontrolable de exteriorizar mis pensamientos, sentimientos y percepciones; esa preocupación por la humanidad, por la gente, por esa sociedad alienante que no nos permite ver mas allá; por lograr que las personas, al menos por un instante, se vuelvan conscientes de lo inconsciente y tengan la posibilidad de replantear sus circunstancias y re significar sus experiencias. Creo que ser artista es una cuestión de destino o de maldición. Hablo de destino en cuanto a esa ineludible necesidad que te lleva a canalizar la realidad de una manera distinta; un artista, no se crea en las universidades ni en las escuelas de arte, aún cuando éstas podrían representar las bases en el campo de la cultura en general.”

Esther estudió primero carreras "más convenientes", administración de empresas, comercio internacional, etc., intentando complacer a sus padres, pero no acabó ninguna y de a poco fue volviendo a lo suyo. Empezó con diseño web, luego grafico, educación artística; y en medio de su búsqueda, incursionó en la danza y actuación, hasta que al fin descubrió que eran las artes visuales las que definían mejor lo que siempre había buscado. Finalmente un día llegó a casa decidida a decirle a su familia lo que quería hacer con su vida: ser artista.

Al respecto agrega: “La maldición de esta elección, es que antes de saber si queremos pintar, bailar, actuar o escribir, ya tenemos que cargar con el estigma de que "el arte no sirve", que "es para gente que no tiene otra cosa que hacer". Esa maldición despierta la necesidad de mostrarles a todos que el arte no es un absurdo subterfugio de una inconsistente subjetividad libertina, sino por el contrario es un medio sutil pero tajante, de hacer frente a la realidad. Creo que todos los que estamos en esto somos más conscientes que cualquiera que el arte en sí no puede resolver ninguno de nuestros problemas, pero si puede ayudarnos a imaginar cuáles son en verdad aquellos que llamamos "nuestros problemas". Creo que cuando es tu vocación, - por destino o maldición - te olvidas del reconocimiento externo, y prevalece ante todo tu compromiso de crear. Uno logra ser artista cuando tiene algo que decir; uno puede tener la mejor técnica posible pero si no tiene nada que decir nunca va a ser un artista. Todo artista debe tener un cordón umbilical que le una a su entorno, un punto de convergencia con la realidad colectiva, algo que relucir o denunciar, pero sin olvidar que no sirve de nada " el que" sin " el cómo".”

Esther Mendoza asegura que su objetivo es encontrar lo esencial de las cosas que le son cercanas y que de alguna manera le tocan, y para ello utiliza el lenguaje que cree más adecuado, es por eso que no se puede encasillar en una técnica: “si tengo que pintar, pinto; si tengo que hacer vídeos, esculturas o una instalación, los hago. Aunque ahora utilizo mucho el vídeo, me interesa la complejidad técnica y conceptual. La conjunción de audio, imagen, movimiento y relato favorece el poder comunicacional de la obra. La instalación, el video y los nuevos medios permiten una mayor absorción del concepto por parte del espectador, puesto que rompe con la lectura lineal, no hay un comienzo ni un final. La visualidad se libera del relato lineal y puede ser más abstracta generando un espacio alterado, un cuerpo-objetual  que permite al espectador está inserto en ella. Esa condición de estar adentro de la obra, permite que sea percibida por todos los sentidos y puedo trasladar al observador al espacio que pretendo, el espacio sensorial por excelencia e irracional por añadidura.”

Sus obras principalmente se centran en el universo interior del ser, en la pesadumbre del vacío, en lo fugaz y eterno del tiempo, en el mirar hacia dentro e intentar ver no solamente con los ojos. Por ejemplo la Video-Instalación “Paradójica-mente”, con la cual obtuvo el 2do puesto en el Premio Herry Matisse del 2009, trata precisamente de crear una conexión tácita entre el espectador y el personaje que se encuentra dentro de la pantalla, planteándonos esa noción del mundo que tenemos, que tratamos de ver como algo separado de uno mismo, como lo que está allá afuera; está compuesto de imágenes, sensaciones y sentimientos, a los que no se les permite aflorar, ni ser parte de la existencia misma, configurando una realidad teñida de subjetividad, y limitada a los medios de observación que poseemos según nuestra paradoja del tiempo y el espacio, dejando ver que estamos más cómodos viviendo un contrasentido con sentido.



Aunque le preocupa mucho el "ser", la artista no olvida su entorno, sus circunstancias y las realidades innegables a las que debe enfrentarse, la migración, la política, los abusos, los enfrentamientos y la destrucción de nuestro planeta. El año pasado realizó el video “Sueñoverde”, obra seleccionada entre los mejores del Premio Henry Matisse 2010. “Sueñoverde” es parte de un triduo de vídeos relacionados con los problemas ambientales de nuestro planeta - junto a “Sueñoazul” y “Sueñoblanco”, obras inéditas que estará presentando entre abril y mayo en Buenos Aires. En “Sueñoverde” aborda el tema de la deforestación, una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra.  En este video, representa un sueño, un recuerdo que se anida en una cajita de música, una sensación que quedó guardada en el joyero de la memoria emotiva; una irónica metáfora que conduce a la pregunta inequívoca: ¿y si un día solo pudiéramos soñarlo?




ANA RUÍZ DÍAZ (37)

A Ana siempre le gustó lo visual. De niña, dibujar era su juego. De adolescente, la seducción de los videoclips musicales despertó en ella un gran interés por el video.  Así empezaron a  convergir en ella un lado artístico y otro tecnológico.  Al inicio ella los veía como dos aspectos opuestos de su personalidad y empezó explorando a cada uno por separado. Estudió primero Análisis de Sistema, profesión que ejerce actualmente. Como sentía la necesidad de explorar su otra faceta, al concluir esta carrera se volcó al arte, ingresando al Instituto Superior de Artes Visuales (ISA). Fue allí donde ambas vertientes empezaron a confluir, a través del video arte.

Al ayudar en la parte técnica a un compañero, el artista Sebastián Boesmi (quien necesitaba filmar un video para registrar el proceso de su obra “Campo Proteico”),  algo dentro de Ana hizo click. ¡Había tenido una revelación! Al respecto, recuerda: “Empecé estudiando arte como algo meramente recreativo, sin ninguna ambición de convertirme en “artista”. Sebastián Boesmi me inspiró a realizar mi primera experiencia en video arte. Al ayudarlo sentí que se me abría un nuevo mundo.  Esta experiencia me sirvió para ver como se podía jugar con la cámara, como se podía expresar tantas sutilezas a través del video. Sentí que este medio reunía todo lo que siempre me había apasionado: el arte, la creatividad, la tecnología. De ahí en más empecé a hacer todos mis trabajos de la facultad en video. Más adelante, la clase de Instalación con Mónica González, me enseño que el video podía ocupar un espacio utilizando proyecciones.”


De este taller de instalación surgió la obra “Paisaje Cítrico”, una video-instalación compuesta por cinco frutas cítricas clavadas en una pared, sobre las cuales se proyectaba el paisaje de un horizonte de agua y cielo. “Con esta obra se me ocurrió hacer realidad una fantasía de los paraguayos, la de tener mar.  Grabé un paisaje del horizonte del río Paraguay y luego borré el verde del horizonte, para que la imagen pareciera la de un horizonte marino. Fui jugando, alterando los colores y creando una atmósfera construida de elementos propios de nuestro entorno urbano como los lapachos, los naranjos, el río, la bahía. Los cítricos, tan propios de nuestro entorno, se configuraban como cinco soles sobre el mar soñado de la nostalgia eterna del paraguayo por el mar.”

En el 2009 su obra estuvo entre las 9 seleccionadas para exponer en el Matise y al año siguiente obtuvo la Primera Mención del Premio Henry Matisse con las obras “Quién tiene el control” y “Movimiento Liberador”.




En Octubre del año pasado expuso en la Galería Planta Alta sus “Lecciones de Vuelo” que consistía en una trilogía de fotografía con animación digital: “Lecciones de Vuelo I, II y III”, unas fotografías de pájaros intervenidas y animadas en formato video. Uno de estos videos fue presentado como una instalación interactiva, bajo el nombre “Movimiento Liberador”. “En esta obra enfrento mi eleccíon por la imagen en movimiento. Paradójicamente elegí una imagen estática, una fotografía y para romper la estaticidad me valí del dibujo animado. Al contraponerlos hablo sobre la libertad y al mismo tiempo sobre las cosas que nos aprisionan.”



Esta obra tiene un origen muy particular. “Un Lunes de mañana yo estaba yendo al trabajo, francamente con muy pocas ganas. En el camino veía pajaritos en el empedrado. Yo los veía como símbolos de libertad, sin embargo no estaban volando, estaban buscando alimento.  Esto me llevó a hacer una extraña asociación mental, de esas que uno suele tener al manejar. Me sentía identificada con los pajaritos, aprisionada en mi trabajo, buscando mi alimento, pero con ganas de perseguir esa libertad que para mí significa el arte. Para mí el arte es un momento de libertad absoluta, una salida a ese aprisionamiento.”

En “Movimiento Liberador”, la artista fuerza la ilusión del movimiento sobre una fotografía, animando así una imagen absolutamente estática. Al ser proyectada el espectador podía volverse parte de la obra por un instante, interfiriendo con su silueta la proyección e interactuando con la animación. Así se generaba una animación por partida doble. Por un lado la animación digital de la proyección, y por otro lado la animación generada por el espectador al interactuar con la obra. De esta manera, la artista invita al público a adherirse a aquel movimiento liberador, a aletear con la imagen, emprendiendo sus propios vuelos liberadores.

La obra “Quién tiene el control” ahonda en esta misma temática, la de la yuxtaposición-libertad/aprisionamiento. En esta video-instalación, la artista nos presenta una jaula que aprisiona un control remoto. En un monitor, se proyecta una animación en dibujo animado, de centenares de pajaritos quietos, inmóviles y atados a la tierra a pesar de tener alas para volar. Un letrero les advierte sobre la prohibición de volar. Un pajarito intrépido extiende sus alas azaroso, lanzándose valientemente al cielo para perseguir aquella libertad negada, dispuesto a asumir el riesgo de romper aquella prohibición, para ganar el control de su vuelo y de su libertad.