Mostrando entradas con la etiqueta novias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novias. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de diciembre de 2016

BRIDEZILLAS







Las mujeres, somos luego naturalmente alteradas. Nos encanta complicarnos la vida y somos capaces de ahogarnos en vasos de agua, enredarnos con detalles irrelevantes y convertirnos en seres endemoniados simplemente porque las cosas no salen como esperábamos. Pero  definitivamente alcanzamos nuestro estado más crítico cuando nos convertimos en futuras esposas. Parece luego que al acercarse el día D nos convertimos todas en demoñas alteradas. Si somos ya densas en el día a día, ¡imagínense cuando estamos en vísperas de nuestras bodas!  Ahí directamente entramos en plan turbo. 

Dios bendiga a todas esas pobres almas que se cruzan en nuestros caminos en esas épocas “endemoñadas” (léase peluqueros, maquilladores, diseñadores, decoradores y todos esos prójimos que tienen que lidiar con nosotras en nuestras vísperas de bodas. ¡POBRECITOS!  Mi corazón late por ellos…

Es que las bodas, no sé por qué regla de tres, logran despertar en todas nosotras a un monstruo interno que ha sido apodado internacionalmente  “Bridezilla”, o sea, la novia endemoniada. 

Se recuerdan de aquella película en la cual unos el adorable Gizmo al mojarse se convertían en temibles Gremlins? Así mismo es la transformación de Novia a novia endemoniada.  Las Bridezillas son mujeres que antes de recibir el anillo de compromiso eran verdaderos seres de luz y de paz pero que luego de colocarse la roca al dedo quedan convertidas en  criaturas dignas del cine de terror.

La primer señal de alerta de que se está gestando una futura bridezilla es cuando la novia, ni bien su novio le propone matrimonio, antes de llamarle a contar ni siquiera a su mamá, ya agarra el celular y le llama volando a su maquilladora para reservar turno. No hay indicio más claro de que esta novia estará próxima a psicotizarse a medida que pasen los meses.

Antes de su casamiento, las Bridezillas entablan una relación íntima con el drama. Todo les altera. TO-DO.  Si una nubecita osa asomarse al cielo empieza a hiperventilarse y a gritar como una desaforada “SE VIENE UNA TORMENTAAAAAA” y es ella quien empieza a inundar el predio con sus lagrimones. Son capaces de desmayarse si las servilletas marfiles que le encargaron al decorador, tienen dos tonos más de lo que vieron en la foto. Y empiezan a analizar a la servilleta como si fuera un cuadro renacentista para encontrar todas las fallas imaginables ante la mirada atónita del decorador.

La principal víctima de las bridezillas son sus prójimos diseñadores de moda. Pueden ser los más tops del mundo mundial, pero ellas siguen inseguras y dudando de su talento. Los torturan con pruebas y preguntas ridículas sobre la opacidad o el brillo del canutillo. Como están híper ansiosas confunden un poco el rol del diseñador y a veces lo toman por psicólogo, otras por asesor de imagen y etiqueta/protocolo y ceremonial y finalmente por cirujano plástico. Porque no solo pretenden que el vestido le quede lindo….sino que también les adelgace, le agrande y levante las lolas y le reduzca la panza y las caderas.  Santos Hombres y mujeres de la costura que tienen que lidiar con estas demoñas. ¡No se las deseo a nadie!

Otra de las características de las bridezillas es su constante cambio de humor. Un día amanecen sencillitas queriendo casarse con camelias blancas en la cabeza, y al día siguiente amanecen originalísimas queriendo casarse con plumas de cacatúas africanas. Y al tercer día ya están todas enredadas e indecisas y ya no saben lo que quieren. Cuando están indecisas no hay decorador, modisto, maquillador, chef  ni wedding planner que las aguante. Que blanco, que no celeste, que mejor blanco siqué, y que decís si en vez de blanco y celeste ponemos azul mbaé, o mejor sería verde musgo?????  Follaje o rosas blanca, torta bombón de chocolate o de merengue frutilla, champagne o espumante…. Toda decisión se vuelve un interminable debate y finalmente termina confundiendo a todo el mundo y por supuesto luego llega el gran día y había sido que nada luego era como ella quería. Ahí empieza a hiperventilar de vuelta porque todo está al revés. Y empieza a criticar a diestra y siniestra absolutamente TODO.

Como se alteran tanto, las bridezillas terminan siempre psicóticas y enloqueciendo a toda su familia, amistades y proveedores. Afortunadamente, siempre hay una amiga con Solpan  en la cartera que no duda en darle un poquitito para que” se calme” (y que de paso deje de rompeeer). 

Finalmente, al quedar sedada, aquella turbulenta criatura que pretendía que el vestido de novia le adelgace, que el maquillador le haga la plástica y que el decorador recree el castillo de Windsor con un presupuesto de cumpleaños infantil, se convierte en un voladísimo ser de luz al cual ya nada le altera ni le turba. Tras el solpán y el sí quiero, ya todo vuelve a la normalidad y el demoño nupcial interno desaparece y viven felices para siempre. FIN….

domingo, 13 de marzo de 2016

BLANCA Y RADIANTE: TENDENCIAS DE VESTIDOS DE NOVIA 2015




Si bien los vestidos de novia no parecen estar muy expuestos a las tendencias y a la innovación, indudablemente no están exentos de las influencias de su tiempo y van modificándose cada año de acuerdo a las macro tendencias de moda. Temporada tras temporada se ven pequeños cambios, muy sutiles, pero que significan no obstante nuevas tendencias en el área nupcial.
Desde sobrefaldas removibles (una tendencia muy práctica que permite hacer más cómodo el vestido durante la fiesta) hasta leves incorporaciones cromáticas (que dan un poco de originalidad a la paleta tan monocromática de la indumentaria de novia) les invitamos a conocer las nuevas tendencias que se verán camino al altar en esta Primavera 2015.

HOMBROS AL DESCUBIERTO: esta fue una tendencia muy recurrente en los vestidos de novia. Muchos modelos dejaban los hombros al descubierto, ya sea con transparencias, calados, o mangas bordadas en hilos que caen sobre los hombros, mangas caídas en chiffon y escotes botes que permiten atisbar los hombros. Los escotes del 2015 sin lugar a dudas ponen en realce a los hombros femeninos, como una parte sensual y delicada, en una silueta muy romántica y tradicional. Para hacerlos más recatados, muchos diseñadores optaron por mangas ilusión con encajes que permitían ver los hombros. Marchesa propuso muchos vestidos de inspiración griega, con mangas caídas de chiffon de seda y muselina así como también hombros destacados con encajes y transparencias. Otro que destacó los hombres desnudos fue la firma Oscar de la Renta proponiendo varios modelos con escotes bote y escotes corazón que dejaban los hombros descubiertos. Carolina Herrera propuso hombros al descubierto pero con mangas ¾.

NUEVOS COLORES: Para salirse del blanco, cada año los diseñadores proponen leves cambios cromáticos ya sea en detalles como en géneros. Este año hubo dos grandes tendencias cromáticas, la primera era la del gris amarronado o visón y la segunda es la del celeste hielo. Como la tradición dice que llevar algo azul en el día de la boda trae suerte, no podemos más que celebrar esta opción que nos saca del aburrido blanco. Obviamente que los géneros propuestos son en las gamas más pálidas y suaves de celeste, como el celeste hielo. Los diseñadores que apostaron por el celeste fueron: Claire Pettibone, Liancarlo y Johanna Johnson, pero tal vez quien más se valió de este color fue la famosa diseñadora Monique Lhuillier quien se valió del celeste más claro imaginable así como también de un azúl violáceo como el de las hortensias.  Por su parte, Jenny Packham, Alvina Valenta, Naeem Khan se apoyaron en el gris amarronado y en el visón. Naeem Khan apostó también al dorado y la marca Theia propuso numerosos vestidos en gris metálico. La diseñadora Sareh Nouri propuso el malva pálido. Pero tal vez uno de los más magníficos fue el vestido de novia dorado que propuso Elie Saab en su última colección de alta costura, inspirado en el vestido dorado que diseñó para su esposa Claudine, para su boda, como homenaje por su aniversario de 25 años de casados.

FALDAS DE TUL: Las vaporosas faldas de tul, compuestas por centenares de capas sobrepuestas fueron una de las principales tendencias de la temporada. Vera Wang fue tal vez quien más modelos en tul presentó, con modelos que parecían sacados del ballet. También empleó faldas con capas de tul sobrepuestas muy voluminosas e irregulares que generaban muchas veladuras y transparencias. Monique Lhullier también diseñó muchas faldas voluminosas en tul. El tul también se empleó muchísimo como sobrefalda, por encima de vestidos más entallados, para agregar un volumen. Las sobrefaldas son una de las principales tendencias de la temporada (muchas de ellas removibles, lo que permite la transformación del vestido). Monique Lhullier, Carolina Herrera, Hayley Paige también presentaron sobrefaldas de tul, y  la marca Theia incluso presentó un modelo en el cual la falda de tul dejaba ver en su transparencia a un mini vestido.

CAPAS: Las capas y estolas fueron una constante, y una original alternativa al tradicional velo de novia que agregan algo de drama y glamour y se escapa de lo convencional. Marchessa, Monique Lhuillier, Claire Pettibone y Anne Barge presentaron muchos vestidos con capas y también con tiras de tela que colgaban en las espaldas. Monique Lhuillier  y Alberta Ferretti presentaron estolas de encaje que se prenden al frente, la primera con un broche y la segunda con un lazo. El diseñador Angel Sanchez presentó capas largas de organza. Naeem Khan presentó una muy original y glamorosa capa plateada de lúrex con plumas. Theia presentó sobretodos de organza y Mira Zwillinger unas estolas de tul muy fino con bordados diminutos y delicados que casi parecía como una segunda piel y que daban el vuelo de una manga mariposa. Carolina Herrera presentó una capa de encaje Chantilly y la diseñadora inglesa Victoria Kyriakides se inspiró en heroínas románticas, presentando capas largas que salen de los hombros.

CUELLO ALTO: Están muy de moda los detalles en el cuello así como también los cuellos altos en encaje y tul, para un look nupcial muy distinguido. Marchesa propuso un corsage bordado de cuello alto y mangas cortas; Galia Lahav y Christos Costarellos optaron por escotes halter en los que el cuello es el lugar de donde se sujeta el vestido. Se vieron muchos corsages de encaje con el cuello rebordado y también escotes en tul que tenían bordados o estaban ribeteados en encaje en la zona del cuello como si fueran collares. Marchessa presentó un modelo con cuello alto en encaje chantilly y mangas ¾.

30’S GLAM: El fabuloso glamour de los años 30 estuvo muy presente en las siluetas y en los brillos. El satén fue una tela muy empleada, sobre todo en la forma del clásico vestido tipo enagua, cortado al bies. Siluetas angostas y brillantes que dan una sensación de elegancia sofisticada y depurada.  Victorai Kyriakides presentó un vestido tipo enagua con capa transparente, TRuly Zac Posen presentó una silueta total años 30 con mangas flojas en satén.  La marca Rosa Clará se inspiró en el art decó con detalles bordados en plata y siluetas rectas. Monique Lhullier también incluyó un par de vestidos tipo enagua en satén y Aire Barcelona propuso vestidos rectos con cuellos volcados de gasa sobrepuesta. Jenny Packham propuso por su parte vestidos de gasas drapeadas y plizadas muy etéreos y con reminiscencia griega. También se vieron muchos bordados e incluso flecos de seda y pedrería en las colecciones de Hayley Paige, Theia y Naeem Khan.

RELAJADA: La consigna es chic y sencilla y absolutamente relajada. Ideal para casamientos en el campo o en la playa con opciones fuera de lo común. Oscar de La Renta por ejemplo presentó un vestido sencillísimo de algodón, tipo aldeana, ornado con pasamanerías y delicadas vainillas. Encore by Watters propuso un romper de encaje (básicamente un short) relajadísimo y muuuy cómodo y la entera colección de Hougthon fue un homenaje a esta premisa, que aboga por una novia muy sencilla y contemporánea, sin frufrú y con mucha actitud, con varios pantalones palazos, camisas blancas, siluetas extra holgadas, faldas midi e incluso crop tops.

VESTIDOS TRANSFORMABLES: Como indicamos más arriba, una de las principales tendencias fueron las sobrefaldas que permiten transformar los vestidos de novia. Es básicamente como tener dos vestidos en uno. Esta tendencia es muy acorde a nuestros tiempos, donde la mujer busca cada vez más comodidad y practicidad. No solo permite pasar de un vestido tradicional en la ceremonia religiosa a un vestido entallado y menos voluminoso para el baile, sino también jugar con el largo, con sobrefaldas que revelan mini vestidos, o vestidos que pueden acortarse con cierres. Las capas también permiten transformar el vestido para que sea más recatado durante la ceremonia y más sensual en la fiesta. Estas opciones también hacen más ponible al vestido en otras ocasiones. Diseñadores como Judd Waddell, Kelly Faetanini, Rivini e Ines Di Santo, abogaron por vestidos transformables y prácticos.

CROP TOPS: Esta tendencia de calle se coló curiosamente a la pasarela nupcial. Obviamente se trata de una opción para las novias más jóvenes, que propone acompañar voluminosas faldas de cintura ya sea en su versión mini o larga hasta el piso, siempre de cintura, con un crop top, o top corto que deja el descubierto una fina franja de piel en la zona del abdomen. Houghton propuso un crop top de encaje con falda irregular corta adelante y larga atrás muy canchero y juvenil. Theia, Mira Zwillinger y Monique Lhullier optaron por croptops acompañados de tradicionales faldas largas de cintura.


martes, 5 de mayo de 2015

TENDENCIAS EN TRAJES DE NOVIA 2014




Por más de que los vestidos de novias aparentan ser los más tradicionales del planeta, hay muchas tendencias que se van incorporando en ellos, es solo cuestión de prestar atención y enfocarse en los detalles y verán mucho más que mero género blanco.
Pretty in Pink: Hay un importante destaque de las tonalidades rosas y salmones en las colecciones internacionales. Ya sea asignando al rosa como sustituto ideal del tradicional blanco nupcial, o coloreando de estos tonos acentos y detalles, los diseñadores han apostado por este color como la principal tendencia. La novia de Oscar de la Renta por ejemplo vistió un vestido de chiffon rosa pálido. Vera Wang lanzó una colección completamente teñida de rosa, con una paleta que fue del rosa pastel al fucsia.

Minimalista y moderna: Varios diseñadores han abrazado el lema del “menos es más” –algo muy refrescante en el muchas veces recargado traje de novia. La silueta de los vestidos se va ciñendo más al cuerpo, se reducen los bordados a su mínima expresión o su desaparición total, y los encajes se emplean meramente como detalles delicados y sobrios. En este tipo de diseños, la seda tiene un gran destaque. Monique Lhuillier, habitualmente volcada más hacia los excesos, reflejó claramente un regreso al minimalismo en su última colección de novias.

Sixties: los años sesenta también se instalaron con fuerza en la tendencia nupcial, con escotes reminiscentes a los tradicionales vestidos Jackie, y cortes que nos recuerdan a la adorable Sabryna interpretada por la icónica Audrey Hepburn. También las asimetrías en el ruedo, con vestidos más cortos adelante y más largos atrás nos remiten a la década de los sesenta. Muchos diseñadores también propusieron sobrefaldas removibles que al terminar la ceremonia pueden quitarse para dejar ver un vestido al cuerpo o  incluso pantalones, como propone Rosa Clara.



Destaque a la espalda: la espalda de los vestidos cobra importancia, dejando ver más piel con el uso de encaje e incluso tiras cruzadas de encaje o tiras bordadas con pedrería en la espalda. Se reducen los escotes al frente, pero se compensa dejando mucho de la espalda al descubierto. Ángel Sánchez y Temperley apostaron por esta tendencia.

Al tobillo: una importante tendencia fue la del acortar el ruedo de los trajes de novia mostrando varios modelitos al tobillo. Técnicamente esta tendencia podría bien caer dentro de la tendencia de los años 60’s, ya que por esa década era muy habitual que las novias optaran por este largo. Pero la tendencia del nuevo largo tuvo tanto peso propio, que preferimos mantenerla como categoría. Carolina Herrera, Marchessa y Monique Lhuillier tuvieron varios modelos con faldas anchas pero hasta el tobillo.

Degradé: ideal para aquellas mujeres que apuestan al color pero no se animan a lucir el color pleno en el día de su boda, pueden elegir un vestido en degradé, donde el tono elegido, ya sea el beige, el rosa, el salmón o el lavanda se va decolorando gradualmente hasta llegar al blanco. Monique Lhuillier, J. Mendel y la marca Theia apostaron a esta original propuesta.

Blanco y Negro: una de las tendencias más atrevidas (teniendo en cuenta de que se tratan de vestidos de novia) es la del incorporar el negro al tradicional blanco. El negro viene por lo general empleado sólo como un detalle, ya sea unos breteles, uno cinto o en apliques de encaje. El blanco y negro sin lugar a dudas en una opción chic y dramática para decir un sí inolvidable. Vera Wang y Jesús Peiro brindaron algunas opciones con esta combinación fuera de lo común.
.

martes, 1 de abril de 2014

NOVIAS ORIGINALES



Todas las novias desean verse únicas en el día de sus bodas y llevar el vestido más especial imaginable. Pero hay novias que además de verse bonitas, anhelan romper con todos los esquemas y mostrar su originalidad, empujando los límites de lo que tradicionalmente conocemos como vestido de novia.
En este especial de bodas, dejamos de lado el tradicional y clásico vestido blanco de princesa, para darle lugar a los vestidos de novias más originales y poco convencionales que quedaron impresos en la memoria de todos. Les presentamos a las celebridades que decidieron romper todos los esquemas a la hora de elegir sus vestidos de novia. 

 Dita von Teese: En su boda en el 2005 con nada más y nada menos que el cantante Marilyn Manson, la espectacular Dita eligió un vestido tan excéntrico como el novio. Dita lució un vestido de tafeta púrpura diseñado por Vivienne Westwood. El vestido era muy acorde a la temática gótica de la boda que se llevó a cabo en un castillo de estilo gótico en Irlanda a la medianoche. La decoración de la fiesta estaba hecha con rosas negras y rojas, al igual que el ramo. El oscuro vestido contaba con una falda voluminosa y un corsé de Mr. Pearl y era complementado con un sombrero negro triangular con corto velo de tul negro de Stephen Jones y vertiginosos tacones de Louboutin. Un atuendo extravagante para una novia extravagante.
 
Marilyn Monroe: La sensual leyenda de Hollywood eligió un vestido muy poco convencional y en un color aún menos convencional en su boda de 1954 con el legendario jugador de baseball Joe DiMaggio. Si bien fue una boda civil, el traje sastre marrón oscuro con cuello de piel blanca a lo Santa Claus que lució la estrella, fue una decisión extraña hasta para una boda civil y sobre todo siendo ella una de las mujeres más sexy de la historia. Prácticamente se casó con un vestido de secretaria aburrida, sin nada del glamour que habitualmente envolvía a la adorada actriz. En lugar de ramo, Marilyn llevó un corsage de orquídeas blancas al lado del cuello de su saco. El motivo del atuendo tan sencillo fue que la actriz quiso despistar a la prensa ya que quería mantener la boda en secreto. A pesar de haber hecho todo lo posible por no llamar la atención e invitar solamente a 6 personas a su boda para que el rumor no corriera, la noticia se filtró a la prensa un día antes de la ceremonia de manera que quedaron registros fotográficos de su desacertada elección nupcial. El vestido fue vendido en una subasta pública 45 años después por 33,000 dólares.

Elizabeth Taylor: Obviamente que con ocho matrimonios en su haber, Liz Taylor podría haberse casado de blanco y luego con todos los siete colores del arcoíris. De hecho la actriz no decepcionó y aprovechó la ocasión para salirse de lo habitual. En su casamiento en 1959 con Eddie Fisher eligió un glamoros vestido de intensa seda verde acompañado de un velo al tono. En su primer boda con Richard Burton en 1964 (más adelante se divorciaría de él y luego se volvería a casar nuevamente con el mismo actor), eligió un originalísimo y muy llamativo vestido de chiffón amarillo de mangas largas y corte imperio diseñado por Irene Sharaff (la diseñadora del vestuario de la película “Cleopatra” donde se conocieron y se enamoraron Taylor y Burton). El vestido iba acompañado de un ramo de margaritas amarillas. En vez de velo la actriz lució las mismas florecitas amarillas trenzadas en su pelo. En su segunda boda con Burton en 1975 optó nuevamente por el verde.

Gwen Stefani: Esta cantante es famosa por su estilo glamoroso, ultra femenino y poco convencional. Desde que apareció en escena con el cabello rosa y su look retro marcó una diferencia abismal entre ella y el resto de las divas del rock. Así que era de esperarse que el día de su boda con el músico Gavin Rosedale, fuera una ocasión más para echar a volar su imaginación y ser fiel a su estilo. El 14 de septiembre de 2002, Gwen eligió un vestido de Christian Dior Haute Couture de seda de escote asimétrico y la falda teñida de rosa en degradé que iba del rosa pálido hasta unas tonalidades más intensas en el ruedo, diseñado por el extravagante John Galliano, entonces diseñador de Dior. El toque nupcial lo llevaba en un velo hermoso de encaje antiguo también creado por el diseñador. Aunque la ceremonia oficial fue en Londres, la pareja renovó sus votos dos semanas más tarde en la ciudad de Los Ángeles, ya que a Stefani le gustó tanto su impresionante vestido que quería ponérselo al menos una vez más.

Pamela Anderson: Esta novia saltó a la fama por correr en la playa en traje de baño por lo que no es de extrañar que eligiera como vestido de novia, no un vestido, ¡sino un bikini! La actriz se unió al cantante Kid Rock el 29 de julio de 2006 a bordo de un yate en Saint Tropez y rompió todos los estándares de vestimenta para una boda de playa. Al momento de la ceremonia, Anderson lució un minivestido blanco de Heatherette, al terminarla, se cambió a su segundo traje de bodas, un bikini blanco de Melissa Obadash y un gorro de marinero con el que, según la novia, podía festejar mejor. Además, así su look combinaría con el de su nuevo esposo, quien para entonces ya no tenía camisa. El único inconveniente fue que la boda resultó ilegal, pues Francia (país al que pertenece Saint Tropez) solicita una ceremonia civil en el Ayuntamiento y meses de residencia para hacer oficial un matrimonio.

Bianca Jagger: La ex esposa de Mick Jagger, es la mujer nicaragüense que conquistó el corazón del líder de los Rolling Stones en la década de los setenta. Bianca era famosa por su elegancia y estilo. Para su boda con el roquero, decidió hacer de menos al tradicional vestido de novia, optando por un traje sastre blanco. La pareja se casó también en Saint Tropez, el 12 de mayo de 1971, en el Ayuntamiento local y ambos usaron trajes de corte moderno hechos a la medida por el diseñador Yves Saint Laurent. La novia lució un sensual sastre blanco de dos piezas con falda larga y chaqueta ceñida; lo interesante del atuendo es que no llevaba nada debajo del blazer, dejando entrever mucho más de lo que se atrevería una novia promedio. Una tendencia que, además de complacer al novio, pronto se puso de moda en todo el mundo. Para completar su look provocativo, utilizó esmalte rojo en sus uñas, un sombrero con un velo sostenido por flores y, a sugerencia del propio Saint Laurent, un corsage en la muñeca en lugar de ramo para dar un toque más elegante al diseño nupcial.

Mia Farrow: En la época en que enseñar las piernas con minifaldas estaba de moda, la actriz de El bebé de Rosemary aprovechó el auge de esta tendencia y la aplicó durante su boda con el cantante Frank Sinatra el 19 de junio de 1966. Su look fue una sensación entre las novias y algunos críticos de moda lo catalogaron incluso como vanguardista. Farrow se casó de corto con un traje blanco de dos piezas, con falda corta en línea A hasta la altura de la rodilla y un saco de manga tres cuartos con dos filas de botones al centro. Su corte de cabello a la garçon la hicieron lucir más sencilla y adorablemente moderna para la época. La ceremonia que tuvo lugar en Las Vegas, fue muy corta, al igual que su matrimonio, pues la diferencia de casi 30 años de edad entre los novios hizo que su relación sólo durara sólo dos años.

Yoko Ono: La artista se casó con el Beatle John Lennon el 20 de marzo de 1969 en la ciudad de Gibraltar. Para su boda, la feliz novia lució un minivestido blanco de manga tres cuartos y con holanes en la falda, muy al estilo de los años sesenta. ¿Tacones y velo? No para Ono. Ella decidió usar medias altas con zapatillas deportivas blancas, un sombrero de playa y, para sellar con broche de oro, los clásicos lentes de sol redondos que le gustaba usar a la pareja. Sin lugar a dudas fue un vestido acorde a la personalidad excéntrica de la artista nipona. Notablemente, la luna de miel fue aún más excéntrica que el vestido de novia  de Yoko, pues la pareja decidió convertirla en un evento mediático en favor de la paz, recluyéndose en una habitación de hotel durante siete días, dejando que la prensa les tomara fotos en la cama.

Audrey Hepburn: Esta icónica actriz es una de las bellezas clásicas del cine estadounidense y su porte inspiró a las casas de moda más importantes del mundo. ¿Quién podría olvidar lo bien que lucía vestida de Givenchy en Desayuno con diamantes? Cuando la estrella de Hollywood se casó el 26 de septiembre de 1954 con el actor Mel Ferrer, con quien trabajó en la cinta Guerra y paz, cautivó una vez más al mundo con su sofisticado estilo para vestir. Su traje de novia representa a la perfección la moda de los años cincuenta, una cintura muy marcada, falda amplia con mucho volumen a la altura de la pantorrilla y un escote conservador, diseñado nada menos que por Balmain. El detalle original fueron las mangas abultadas de organza y el cuello alto, que lucían aún más por el pelo corto de la actriz, el cual decoró con pequeñas rosas blancas. Lo más atípico del vestido fue el largo, que no era ni largo ni corto, sino que le llegaba a media pierna. Para su segunda boda, con Andrea Dotti fue aún más original, eligiendo un minivestido de lana rosa diseñado por su querido amigo Hubert de Givenchy, que iba acompañado, en vez de velo por una capucha a juego de lo más excéntrica.

Linda Eastman: Otra esposa de un Beatle que lució un traje de novia atípico. Cuando se casó en 1969 con Paul McCartney, optaron por una ceremonia sencilla en la oficina de registro civil de Marylebone, en Londres. Para su boda, Linda eligió un vestido corto de color beige y corte imperio, pero lo que realmente destacó fue su abrigo amarillo brillante que combinaba con la corbata del músico. La hija de seis años de Linda, de un matrimonio anterior, estuvo en todo momento con ellos. Su matrimonio duró hasta que Linda falleció de cáncer de mama en 1998.

Raquel Welch: Cada novia viste de acuerdo con su época, pero de vez en cuando aparece una que se adelanta a su tiempo luciendo diseños que sus contemporáneas comprometidas no usarían jamás. Tal es el caso de la actriz Raquel Welch, quien aprovechó su condición de sex symbol para lucir un minivestido de encaje semitransparente el día de su boda con su mánager, Patrick Curtis, en 1967. Una mujer a la que se le conocía como "el cuerpo" podía darse el lujo de apoyarse en la revolución sexual del momento y usar un vestido que dejara al descubierto gran parte de sus atributos.

Jessica Biel: Para su boda el año pasado con el cantante Justin Timberlake, la bella actriz eligió un romántico vestido rosa, que iba al tono con toda la decoración de la boda que era de este color. El vestido de novia se trataba de un delicado vestido strapless de seda en rosa pálido diseñado por el famoso diseñador Giambattista Valli. Un auténtico vestido de princesa para una boda de ensueño realizada en el sur de Italia. Como accesorios la actriz llevó unos impactantes aros de diamantes canarios y diamantes rosas. Para completar el romanticismo de esta boda, el cantante le dedicó una serenata a su nueva esposa con una canción que escribió especialmente para ese momento.

Julainne Moore: En el 2003 la pelirroja actriz eligió un sencillísimo vestido lavanda de Prada de corte al bies, de estilo enagua, para casarse con su pareja Bart Freundlich. La ceremonia fue muy íntima y la recepción se realizó en la casa de la pareja en la ciudad de Nueva York. La actriz decidió prescindir del velo y llevó el pelo suelto. Como accesorios lució unos zapatos verdes también de Prada.

Sharon Stone: En su boda en 1998 con el magnate de los periódicos Phil Bronstein, la sensual actriz decidió tomar una decisión tan atrevida como las películas que la llevarían a la fama, apartándose del tradicional blanco y optando por un vestido de muselina en rosa viejo diseñado por Vera Wang. Sharon lució un velo al tono también en muselina sujetado por una principesca tiara. La actriz se casó el día de San Valentín.

Sarah Jessica Parker: La actriz e ícono de moda fue una de las audaces mujeres que eligió salirse del tradicional blanco a la hora de elegir su traje de novia. Sin embargo, su decisión fue aún más audaz pues eligió nada más y nada menos que un vestido largo totalmente negro para su boda en 1997 con Matthew Broderick. Años después, en una entrevista concedida a Harper’s Bazaar, la actriz comentó que con los años se había arrepentido de su elección y que si algún día renovaba sus votos o se volviera a casar lo haría con un vestido tradicional en blanco, “como debería haberlo hecho en aquel entonces.”

Keira Knightley: La bellísima actriz británica, recientemente se casó con el músico James Righton en Francia, luciendo un adorable vestido corto de tul rosa de Chanel. Pero lo audaz no sólo fue su elección de optar por un vestido corto y de color para su boda, ¡sino que se trató de un vestido reciclado, que ya había lucido a los premios BAFTA de 2008! Como complementos la actriz lució una chaqueta de tweed blanco y rosa y unas ballerinas de Chanel, y unos lentes de sol Rayban wayfarer.

Sofia Coppola: La directora de cine, famosa por su estilo refinado y cool, así como lo hizo Kiera, optó por un vestido para nada convencional para su boda en el 2011 con el también músico Thomas Mars. La directora eligió un vestido corto de tul lila diseñado por Azzedine Alaia. También prescindió del velo y lució unas sencillas sandalias negras.

Avril Lavigne: En su boda con Chad Kroeger, tanto el novio como la novia fueron de negro. Los dos músicos se casaron en Cannes, Francia. De hecho Avril Lavigne ya lucido el clásico vestido de novia blanco en su primer matrimonio, que fuera diseñado por Vera Wang. Para el segundo decidió ser fiel a su espíritu roquero, optando por una boda con temática gótica, en la cual lució un vestido confeccionado completamente en encaje negro diseñado por Monique Lhuillier, acompañado de un bouquet de flores negras. Como accesorio, ambos novios se hicieron unos tatuajes idénticos conmemorando la ocasión y que decían: “vivre le momento presént” (vivir el momento presente).

Reese Witherspoon: Para su segunda boda con el agente Jim Toth, la actriz decidió dar rienda suelta a su princesa sureña interior, eligiendo un vestido rosa pálido diseñado por Monique Lhuillier. Al igual que Lavigne, ya había pasado por el modelito blanco en su primera boda con Ryan Phillippe. La actriz llevó el pelo suelto adornado con un velo largo en tul rosa.