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lunes, 25 de mayo de 2015

CRISOL DE RAZAS


A finales del siglo XIX el término crisol empieza a ser utilizado por escritores e historiadores para referirse a la fabulosa mezcla de razas y culturas que se dio en el territorio americano. Surge justamente para responder a la pregunta de la identidad de este nuevo hombre que había sido forjado con tan disparatada y variada aleación de metales: el americano. Así surge una magnífica metáfora, la del crisol de razas o melting pot, que resultó ser tan acertada y precisa, que hasta hoy en día se emplea para definir al fenómeno de la identidad americana que no es ni europea ni nativa, sino una hermosa amalgama de  etnias, culturas, nacionalidades fungidas en algo absolutamente nuevo.

Pero el término exacto “The Melting Pot” se emplea por primera vez en una obra de teatro del mismo nombre escrita por el dramaturgo Israel Zangwill y estrenada en Washington DC en 1908, en la cual el protagonista inmigrante declara:
“Entiendan que América es el Crisol de Dios, la gran olla de fundición donde todas las razas de Europa se están derritiendo y re-formando! Aquí están ustedes, buenos hombres, piensen Yo, cuando los vean en Ellis Island, allí están en sus 50 grupos, con sus 50 lenguas e historias y sus 50 odios de sangre y rivalidades. Pero no estarán así por mucho tiempo hermanos, porque estos son los fuegos de Dios, a los cuales han venido a parar… Alemanes, franceses, irlandeses, ingleses, judíos y rusos, ¡al crisol todos! Dios está creando al americano.”

Si señores, Dios estaba divirtiéndose creando al americano. En un crisol gigante y tan vasto como este nuevo territorio, europeos, indígenas, orientales, africanos, cristianos y paganos, estaban derritiéndose e integrándose en un nuevo hombre, con una identidad absolutamente nueva, que contenía todas esas identidades, pero que no podía ser encasillado como ninguna de ellas. Primero como fruto de la colonización y luego de la inmigración, el americano ha estado durante siglos reintegrándose, reformándose y regenerándose y por supuesto también reinventándose.  

Y como estos nuevos hombres y mujeres americanos seguían constantemente asimilando nuevas culturas, en sus ollas también hacían a su vez de dioses frente al fogón, no aleando metales sino integrando sabores. Porque convengamos que la cocina americana es la mejor expresión de este crisol de razas. En nuestras ollas se crearon fabulosos caldos de cocción lenta, en la cual los más diversos y exóticos ingredientes se derretían, permeando sus sabores en el jugo, integrándose tan perfectamente que resultaba imposible discernir donde terminaba un ingrediente europeo y donde empezaba uno nativo. ¿No es acaso la cocina una forma de alquimia? Una forma de creación donde los ingredientes transforman su materia, pasando de solido a líquido y a gaseoso, donde de distintos elementos se crea uno absolutamente nuevo y original. En cada plato convive el conquistador y el conquistado en una armonía que se sobrepone a toda animosidad cultural.

Nuestros platos, al igual que el hombre americano, tienen raíces europeas, nativas, esclavas, cautivas, libres y emigradas, celebran pascuas y rituales ancestrales, tienen recuerdos y añoranzas de viejas tierras, pero también representan  nuevos territorios. Nuestros sabores se someten al paladar, lo revolucionan y lo conquistan. 

De una sociedad inicial absolutamente heterogénea, poseedoras de cosmogonías incomprensibles para el otro, tan imposibles de homologar y de concebir unida y convertida en una sola, contra todo pronóstico se integran y surge una sociedad más homogénea, en la cual sus diferencias convergen en la creación de una nueva identidad.

La gastronomía americana es el fruto de un recetario variopinto creado por  exóticos alquimistas culinarios de ascendencia multiétnica que idearon platos de una autentica cocina fusión mucho antes de que se empleara este término en la gastronomía. ¡Nuevos platos, para un nuevo hombre en un nuevo mundo!

viernes, 30 de julio de 2010

Paola Irún: En Borrador, teatro en construcción


Paola Irún: En Borrador, teatro en construcción – Valeria Gallarini Sienra

“En Borrador, Teatro en Construcción” es un ambicioso proyecto teatral desarrollado por la joven actriz, dramaturga y directora de teatro Paola Irún. Este proyecto tiene la particularidad no solo de incluir la participación de artistas de diversos medios, sino también la de ser una creación colectiva. El proyecto arranca de una página en blanco, sin un guión preestablecido, gestándose a partir de una idea que va siendo desarrollada en conjunto durante los ensayos.

El punto de partida, en esta ocasión (pues hay planes de repetir esta experiencia más adelante abordando una temática distinta) tiene que ver con la comunicación virtual, los avances de la tecnología y como Internet influye, o no, en nuestras vidas, en el relacionamiento con los demás y sus efectos en la sociedad. La virtualidad como tema de la obra surge a partir de inquietudes que surgieron en la creadora de este interesante proyecto, Paola Irún, mientras se encontraba realizando un máster en Nueva York. La distancia con los seres queridos y el tener a internet como único enlace emocional y cultural, fueron despertando numerosas preguntas que ella intenta responder con este proyecto y finalmente con la pieza teatral.

Paola, siguiendo un interés personal a nivel creativo y artístico, optó por la creación multidisciplinaria e interdisciplinaria, reuniendo a artistas nacionales e internacionales para que participaran en la creación de este espectáculo. Así formó primeramente la “Mesa Colaboradora New York”, una mesa de crítica y debate sobre el proceso de creación, conformada por artistas como Dan Hurlin, uno de los directores y creadores teatrales más reconocidos actualmente dentro del teatro experimental; Colleen Sullivan, directora y profesora de teatro; Danny Kopel, artista visual y crítico de arte neoyorquino; Krissy Smith, directora y dramaturga; David Neumann, director, bailarín, coreógrafo, actor y creador teatral; Tony Schultz, físico dedicado a la investigación de la ingeniería informática aplicada al movimiento, a la danza y a la interacción entre tecnología y movimiento escénico.

Al volver al Paraguay, reunió a artistas y referentes de distintas disciplinas en la “Mesa Colaboradora Paraguay”, conformada por Mónica González, Artista plástica; Alejandra Díaz, coreógrafa; Mauricio “Pinchi” Cardozo Ocampo, músico; Darío Cardona, director de cine; Juanma Teixidó, diseñador web; Pablo Meilicke, artista multidisciplinario y Diana García, Socióloga. Así también reunió a un gran equipo creativo conformado por Gabriela Zuccolillo (diseño audiovisual), Juanchi Franco (diseño gráfico y producción técnica audiovisual), Christian Ceuppens (diseño de vestuario), Diego Serafini (música original y producción musical), Bettina Brizuela (escenografía), Bea Bosio (asistente en estructura de guión), Santiago Schaerer (diseño de luces), Fátima Fernandez (asistente de dirección y coordinación) y Patricia Masera (productora ejecutiva).

A través de audiciones virtuales, seleccionó al elenco de la puesta teatral, conformado por Jorge Báez, Natalia Cálcena, Tania Irún, Mauricio Martínez, Rayam Mussi, Andrea Quattrocchi, Juan Rolón y Ma. Elena Sachero. La obra, dirigida por Paola Irún, será estrenada el 6 de Agosto en el Teatro de las Américas, permaneciendo en cartelera hasta el 22 de Agosto.

¿Cómo surgió la idea para este proyecto?

Primero que hace ya un tiempo, desde que me fui, estoy con muchas ganas de crear un espectáculo acá en Asunción. Mi problema fue que mientras hacia mi máster, el programa era muy pesado, agotador, sin respiro y no tenia tiempo de detenerme y pensar en lo que quería contar. Ahora que ya terminé pude dedicarle tiempo y así empieza EN BORRADOR. El tema de Internet viene por el lado de que es algo que siempre fue muy importante para mí, en muchos sentidos y a muchos niveles. No necesariamente ahora que estoy lejos y es mi único medio de comunicación con mis afectos aquí en Paraguay, sino mucho antes inclusive, desde que tuve mi primera computadora en los 90 y mis primeras incursiones en Internet.

¿Qué te llevó a abordar la temática de la virtualidad?

Me es importante comentar que la obra no necesariamente es solo sobre Internet. La obra transita por varios momentos. Internet y la virtualidad son las herramientas que elijo para contar estos momentos, mostrar y compartirlos con la gente que vaya a ver. Realicé una investigación de 6 meses previos a mi venida a Paraguay sobre todos los conceptos virtuales que yo quería utilizar y fue al llegar aquí que "linkeé" esos conceptos con el aporte vivencial de los actores y el mío propio, HOY, que evidentemente se va transformado a lo que fue AYER cuando empecé mi investigación. Quizás llegué a utilizar 20 de esos conceptos, y quedaron detrás y archivados unos 50 más que ya no alcance a introducir… será para otra obra.

¿Por cuales motivos decidiste trabajar en colaboración con una mesa creativa?

Justamente mi máster es un máster en teatro multidisciplinario y estuve estos 3 años trabajando y creando de esta manera, multi e interdisciplinariamente y quería continuar con esa forma de trabajo. De igual manera, en el ambiente donde yo me estuve moviendo y formando, la critica es fundamental. No existe ninguna nueva creación que no pase por el filtro de la crítica, que puede ser positiva o negativa pero constructiva. No existe nada que vaya del autor al público directo. La crítica y el feedback es un paso más en el camino a la creación de una obra original (en todas las disciplinas) y para mí eso enriquece muchísimo. De repente, en nuestro ambiente, muchas veces la palabra "crítica" nomas ya tiene una especie de connotación negativa, y no tiene por qué ser así. El proceso creativo siempre es a puertas cerradas hasta la noche del estreno. Lo que yo hago, es abrir las puertas a un grupo de artistas colaboradores desde el día UNO, asumiendo que se esta en proceso y creando todo "artesanalmente". Yo trabaje en mis primeros 6 meses de investigación con la MESA COLABORADORA NEW YORK con gente de primera, de la vanguardia del teatro experimental neoyorkino y ahora acá con un equipo de lujo, la MESA COLABORADORA PARAGUAY, que no tengo palabras para expresar el honor que tengo de que hayan accedido a trabajar conmigo, algunos incluso antes de ni siquiera saber que es lo que quería hacer. El resultado de este proceso ya supera todas mis expectativas incluso antes del estreno. No podría haber tenido un mejor equipo y un proceso de trabajo más enriquecedor y estoy muy orgullosa y agradecida.

¿Qué metodología seguiste para desarrollar el proyecto?

Antes que nada, la creación en rompe cabezas. Del trabajo con el elenco, parte la materia prima, en pedazos, momentos independientes que existen por sí solos. A partir de ahí, el equipo de diseñadores lleva en video para analizar y dar su aporte desde su disciplina. Luego, una vez por semana se reúne la mesa colaboradora y asiste a una pequeña función donde vamos mostrando segmentos. Al mismo tiempo voy mandando todo en video a la MESA NY y sigo recibiendo feedback de ellos. Recibo la opinión y el punto de vista distinto de unas 30 personas al mismo tiempo, uniendo a todos los equipos. Proceso esa información sin volverme loca y perder la cabeza en el proceso y luego voy viendo como ir ajustando los segmentos de acuerdo a lo que a mí me parece conveniente. Mas adelante, llega la primera estructura, donde ya se resume a un "mover de piezas" y de que mejor manera funciona para seguir la "historia". Y todo absolutamente todo se encuentra documentado en texto, audio y video, TODO. Quizás después se convierta en otra cosa, ¿por qué no? También hay que saber que esta NO es una obra tradicional, y no tiene una línea conductora totalmente recta, porque Internet es eso: miles y miles de momentos que te saltan en la pantalla, que te llevan a otro totalmente distinto o no, y al final es un mar de información y uno ELIJE con que se queda…, la obra esta yendo por ese camino.

¿Cómo fue evolucionando el proceso?

Con todo lo que una evolución puede tener: altos, bajos, mesetas, rachas de creatividad, nervios, tranquilidad, superficialidad, profundidad, desesperación, emoción, risas, casi llantos, gritos, apagones, mucho video, mucho café, lomitos y empanadas trasnoche, calor, frio, mosquitos, enojos, encuentros, romances, reales e imaginarios, enojos, alergias, perdidas de llave, de candado, mucha química ...., y al final, la obra.

¿Te esperabas la evolución que tuvo la obra?

Todo me sorprendió. Si bien esta todo pensado, y mis 6 meses previos, a mi ya me tiraban hacia un lugar especifico, muchas otras cosas surgieron en sala de ensayo, en la mesa colaboradora, en mi casa yo sola con mi computadora, o en noches sin dormir. Cosas que no estaban en el plan original ¡y eso es maravilloso! Este método de trabajo me da la libertad de priorizar esas cosas que salen solas porque el momento es ahora…, y no salieron antes porque todavía yo no había llegado a ese momento. Y es así, esas cosas son las que te dan mas satisfacciones y las que entran en la estructura como si el espacio para ellas haya sido medido antes milímetro a milímetro, cuando en realidad no, sino que ocupan su lugar porque reflejan el momento que todos y cada uno de nosotros, todo el equipo EN BORRADOR, esta experimentando aquí y ahora. Es así de simple.

¿Que fue lo más enriquecedor de este proyecto para vos?

Una de mis metas desde que concebí el proyecto: unir a la mayor cantidad de artistas posibles, y aquellos que no se quieren llamar artistas también, y todos juntos colaborar desde cada lugar a la creación de un espectáculo teatral.

Este proyecto supone muchos desafíos. ¿Cuál fue el desafío más grande que tuviste que afrontar en esta obra?

El mayor desafío fue crear la obra, el proceso en sala de ensayo. Ese proceso tiene que ver con el trabajo con los actores. El poder primero transmitir a los actores lo que quería hacer, construir una simbiosis creativa con ellos y con ellos hacer realidad concreta los conceptos que tenia en la cabeza. La creación primera de los materiales, como llegar a esos materiales. El trabajo de lo abstracto y de lo literal y cuál es la diferencia para el actor en el momento de crear situaciones concretas. Esto fue el mayor desafío, porque de ahí parte todo. Si no esta el material primero que sale de los actores, los diseñadores no tienen con que trabajar, el equipo de producción no tiene que producir, la mesa no tiene que venir a ver y como colaborar y yo no tengo obra a dar forma. A la hora de la verdad, nada hubiera sido posible sin el elenco talentosísimo con el cual tuve la suerte de trabajar.

¿Que esperás transmitir al público con esta obra?

Espero transmitir que mas allá de la "maquina", para bien o para mal, el uso o el mal uso, el exceso o la carencia, el ser humano necesita comunicarse, necesita tener a alguien con quien conectarse y ese ser humano existe por el simple hecho de que tiene alguien con quien compartir cosas.

¿Que papel jugó la virtualidad en el desarrollo de la obra?

Mi propia experiencia con la virtualidad tiñó toda la obra. Lo que yo viví en Internet desde mis comienzos en los años 90 hasta hoy, movió todas las piezas en la construcción de este espectáculo. Eso para empezar. También toda la comunicación entre nosotros (equipo creativo, diseñadores, producción) se realizo a través de Internet la mayoría de las veces. Todo el traspaso de información de uno a otro se volvió mucho más rápido y fácil gracias a la red. Y también, yo sigo comunicada por emails o video chat con la MESA NEW YORK continuando el trabajo que empezamos allá.

¿El proyecto En Borrador tendrá nuevas ediciones?

Mi idea desde un principio fue crear un método de trabajo que pueda tener una continuidad. “EN BORRADOR...Teatro en construcción” tiene que seguir existiendo luego de esta obra. El año que viene quiero construir otro EN BORRADOR ya con otro tema, otra obra nueva, otra historia que contar, pero siempre con el mismo método. Por eso esta obra va a tener otro titulo diferente a EN BORRADOR. EN BORRADOR es el proyecto, esta obra aún no tiene título. Quizás el título definitivo es lo que va a llegar al final de todo.

La Mesa Creativa: 7 entrevistas y 7 miradas distintas

ALEJANDRA DÍAZ, Danza

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Mi aporte es brindar una colaboración desde mis conocimientos y experiencias como artista de la danza, del movimiento y la expresión, así como desde los procesos creativos. Creo que me sumo también desde una mirada amplia del creador, donde se engloba la visión escénica, humana, los conceptos y contenidos del mensaje propuesto en relación a los avances de nuevas tecnologías y a los cambios generacionales.

¿Cómo fue para vos el proceso?

Es un proceso rico, renovador, el tener la ocasión de compartir y escuchar distintas opiniones, otras miradas, compartir el proceso de creación, tanto de la autora como de los actores, quiénes con coraje se exponen a vivir los diferentes momentos de la creación en sí. El artista se despoja de todo al ser blanco de las miradas y pensamientos en ese proceso, donde aún a lo mejor no logra el tono justo de su rol, o no tiene aún aprendido, memorizado o logrado un papel, y se abre a participarlo. Esto implica un riesgo y también mucho respeto por parte de los que compartimos para conjugar una construcción de la obra, y para que la creadora, Paola, logre encontrar la resultante final de lo que quiere transmitir. Creo también, que es de parte de Paola, quién ha sabido rodearse de un buen equipo de trabajo, una propuesta y oportunidad increíble de provocar desafíos y sinergias de cambio que son un soplo de aire renovador y maravilloso. Al mismo tiempo, como cada colaborador viene de áreas muy diferentes, uno puede escuchar y participar de diferentes miradas y lecturas de un mismo hecho, lo cual abre nuevas ventanas, punto en el cual coincide, por así decirlo, con los procesos que ofrece la nueva tecnología, desde donde se sitúa el eje y la dinámica de la obra.

¿Cual es tu opinión sobre la virtualidad?

Es fantástica en su justa medida, y en relación siempre a los aportes que brinda a la comunicación, al conocimiento en la realización del ser humano y a la velocidad de transferencia de conocimiento e información. Es genial conocer desde la sala de tu casa por ejemplo, detalles de un ensayo de música de un amigo que está en Senegal, o crear una obra de danza en Asunción y pasárselo a la bailarina que ensaya en un estudio en New York, como ya me pasó. Creo que se vuelve nociva en cuánto queda supeditada a la dependencia, excesos o mal uso, ligados a las carencias o debilidades humanas. Creo profundamente en que nada reemplaza a la calidez humana, no hay maquina que supere a la energía del contacto de un ser con otro: un profesor que enseña a un alumno, una caricia, una mirada, un abrazo, un pensamiento, una palabra transmitida de persona a persona.

DARÍO CARDONA, Cine

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Entender la mirada de Paola a través de lo que sus actores cuentan, reinterpretando a través de mi propia mirada lo que lo que el conjunto hace. No te puedo definir un aporte propio o personal mío, más bien veo como un trabajo conjunto que se va creando día a día, que tiene que ver con lo que están haciendo ellos, y va creciendo con ellos. Lo que está proponiendo Paola es tremendamente experimental y desafiante. Mi aporte implica intentar acompañarla a ella y lo que los actores cuentan a través de ella en la sumatoria de toda la gente que estuvo involucrada.

¿Cómo fue para vos el proceso?

Es un proyecto súper desafiante. El proceso se va definiendo hasta el último día de la última función.

¿Cual es tu opinión sobre la virtualidad?

La virtualidad ya dejó de ser el futuro. Es un presente absoluto. Es lo que está empezando a enmarcar lo que será el futuro.

JUANMA TEIXIDÓ, Diseño Web

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Creo que el papel de todos en este sentido es ayudar en la alquimia creativa desde la experiencia de cada uno. En mi caso estoy en el tema de internet desde hace 15 años y esto ayuda a diferenciar ciertas cosas desde un punto de vista más lógico y no tan artístico. Nunca participé en algo como esto, por lo que me encantó esta oportunidad, porque lo que normalmente yo hago es crear algo para que alguien lo utilice detrás de una pantalla pero no se puede tocar. Este proyecto me permitió formar parte de algo físico y que existe

¿Cómo fue para vos el proceso?

Es un concepto que es muy nuevo acá pero que a nivel global se está utilizando cada vez más y se llama crowd sourcing, y que consiste en una suma de ideas que superan los aportes individuales. El resultado es mayor que la suma de sus componentes. Son aportes grupales con un mismo objetivo. Esto se ve mucho en el tema de diseño, para mejorar productos, y es la primera vez que yo lo veo aplicado en una obra teatral.

¿Cuál es tu opinión sobre la virtualidad?

Esta es una discusión para largo. Yo creo que se trata de un canal virtual, pero lo que se decodifica, tanto en el lugar de origen como en el lugar de destino, es real. Es comunicación, como alguna vez fue el teléfono, el telegrama o la carta y ahora es la computadora. Lo virtual es simplemente el canal, las emociones y sentimientos que se generan son reales y existen. Es algo que viene a transformar simplemente la manera en la cual nos relacionamos, pero las personas siguen siendo las personas, con sus mambos, sus historias y sus problemas.

MAURICIO “PINCHI” CARDOZO OCAMPO, Música

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Yo fui convocado como músico, para evaluar específicamente aspectos referentes al audio y a la música de la obra. Pero finalmente, como es un trabajo de grupo, todos, desde nuestra área, fuimos aportando nuestros pareceres y nuestras ideas de lo que estábamos viendo y así se fue armando el trabajo conjunto creativo.

¿Cómo fue para vos el proceso?

La verdad que es un proceso interesantísimo. Yo nunca estuve en algo así, cuando me convocó Paola Irún, de quien todos conocemos su talento, me sentí muy interesado. Me parece muy original el trabajo de grupo, algo a lo que no estamos acostumbrados, sobretodo los de mi generación, que somos muy individualistas. Nosotros hacemos todo, escribimos la obra, dirigimos o hacemos la música. Este trabajo nos ayuda un poco a dejar de ser tan egos y hacer un trabajo grupal, y creo que el resultado va a ser impresionante porque se potencia la creatividad de este grupo de gente joven, capaz, muy talentosa y preparada, del cual me siento halagado de formar parte.

¿Cual es tu opinión sobre la virtualidad?

Es una cuestión que nos toca a todos cada vez más. Cuesta adaptarse, sobre todo a la gente de mi generación. Muchos pescamos la onda final, a partir de los noventas, cuando acá tuvimos acceso a las computadoras a nivel profesional. A mí personalmente me fascina la virtualidad porque en mi trabajo musical nos permite hacer orquestas virtuales con sonidos y frecuencias sonoras que antes no podíamos ni soñar y que ahora podemos lograr gracias la virtualidad. En el aspecto humano, la comunicación virtual, el hecho de estar conectado con gente en otro continente es mágico. Al menos yo lo veo así. A lo mejor para la nueva generación ya es algo tan normal, que no se podrían imaginar otro mundo que no fuera así, pero para la gente de mi generación es mágico.

PABLO MEILICKE, Artes Multidisciplinarias

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Definir el aporte de cada uno es muy difícil. Yo pienso que lo principal que cada integrante dio, fue su opinión, desde su esencia y su carácter. Paola y los actores fueron como elementos más activos y nosotros tuvimos una presencia más pasiva, opinando como espectadores.

¿Cómo fue para vos el proceso?

Fue simplemente observar lo que teníamos enfrente y entre todos ir viendo lo que resultaba y lo que no. Admiro a Paola, porque creo que solo una persona con mucho carácter puede estar a la cabeza y ser el catalizador de algo así, ya que escuchar tantas opiniones, filtrarlas y saber con cuales te podés quedar y engranar eso que te van diciendo es muy difícil.

¿Cual es tu opinión sobre la virtualidad?

Esta obra describe una realidad que no es virtual como yo pensé que sería. La virtualidad es ya algo cotidiano.

DIANA GARCÍA, Sociología

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Yo vengo desde la sociología y la literatura. De alguna manera estoy trabajando los textos y también las conexiones y los signos en general. Yo vengo más del campo de la ciencia, y para mí fue muy enriquecedor poder trabajar en algo que permite integrar las múltiples miradas a partir de la creación colectiva. En este sentido es muy destacable el esfuerzo que hace Paola para poder escuchar y articular estas diferentes miradas. Esto es algo que en nuestro país generalmente no se da.

¿Cómo fue para vos el proceso?

Complejo pero desafiante. En el sentido que uno después de los encuentros recién empieza a pensar en todo lo que implicó este paso a paso; como los diferentes lenguajes se fueron articulando y como cada uno fue aportando desde lo actoral, desde la mesa, desde lo audiovisual y desde el diseño en general. Es un proceso cuya complejidad recién puede ser dimensionada con el tiempo.

¿Cual es tu opinión sobre la virtualidad?

Es interesante que se empiece a plantear este tema en Paraguay. Tenemos que salir del tabú de que es una realidad que no existe y demostrar de qué manera esta nueva forma de comunicación ha cambiado o no nuestra forma de relacionamiento.

MONICA GONZÁLEZ, Artes Visuales

¿Cuál considerás fue tu aporte a este proyecto?

Creo que mi principal aporte fueron mis comentarios, que siempre surgieron desde lo que yo sentía. Yo no entiendo mucho de teatro, por lo que mi manera de ver habrá sido bastante diferente a la de las miradas habituales. Como artista yo soy bastante minimalista, por lo que los detalles me sobran y tiendo a preferir lo simple. Mis comentarios probablemente hayan tendido ese enfoque.

¿Cómo fue para vos el proceso?

El proceso me parece maravilloso. Me encantó la propuesta de Paola y le estoy agradecida por incluirme en este proyecto que me enriqueció muchísimo. El proceso me generó muchísimas emociones. Hubo momentos en los que lloré de emoción y otros de risa durante los ensayos. Lo que me encanta es que usa un sistema muy similar al que yo uso en mis clases de instalación, porque ella trata de que cada persona saque de su interior y vaya construyendo así la obra.

¿Cual es tu opinión sobre la virtualidad?

A mí me parce que la vida virtual es como una vida pobre. Yo te decía que la otra vez lloré en uno de los ensayos. Lloré por la pena que me generaba el sufrimiento de las personas que se ve en la obra y sobretodo esa sensación de encierro que se da con la virtualidad.

jueves, 6 de agosto de 2009

LA ÚLTIMA CENA EN EL TITANIC


Una fría madrugada del 15 de abril de 1912, al son de violines, el lujoso transatlántico Titanic se perdía en las profundidades del mar. En su lento descenso que duró 2 horas y 40 minutos hasta desaparecer, se perdieron 1517 vidas y solo lograron salvarse 706 personas. Para la mayoría de los pasajeros de esta sentenciada nave irónicamente considerada “insumergible”, la cena que disfrutaron la noche del 14 de Abril, sería su última.

Los pasajeros de primera clase disfrutaron una opulenta última cena. Esa noche, la mayoría de ellos habían sido invitados a una cena privada en el Restaurant Á la Carte, ofrecida por los Widener, pareja de millonarios norteamericanos, en homenaje al Capitán Edward John Smith. Este restaurant fue apodado “el Ritz” pues estaba dirigido por Luigi Gatti el anterior chef de los prestigiosos restaurantes del Ritz de Londres: el Adelphi y el Strand. Esa noche cenaron en un mundo de lujo. Las mesas alegradas por rosas y margaritas, recibían a un grupo espléndido de comensales. Bellas mujeres ataviadas en satén y seda acompañadas por sus elegantes parejas cenaron al son de Puccini y Tchaikovsky. La comida fue soberbia: caviar, langosta, codornices, uvas y duraznos frescos. La gélida noche era adornada por la luna y las estrellas que se reflejaban en un oscuro mar de cristal. Al terminar la alegre velada, el Dr. O’ Loughlin se paró y levantando su copa ofreció un brindis en honor “al Poderoso Titanic”.

El resto de los pasajeros de primera, disfrutó de una magnífica cena de 10 platos en el Salón Comedor de la primera clase, servidos en un ambiente de lujo y fastuosidad. De esta cocina se encargaba el chef francés Pierre Rousseau. Todos los detalles del Titanic habían sido cuidados para ofrecer el máximo lujo y confort. El menú había sido diseñado por Auguste Escoffier, el más importante chef de la época y padre de la nouvelle cuisine. Las bodegas y modernísimas cámaras de refrigeración del Titánic estaban repletas de las más variadas exquisiteces y aproximadamente 3500 botellas de vino y 2500 de Champagne. Las 50 mil piezas de vajilla, 29 mil piezas de cristalería y 44 mil de cubertería habían sido diseñadas especialmente para el Titanic. Toda la vajilla de primera clase tenía el borde bañado en oro de 24 quilates.

Imagínense la escena de las mujeres engalanadas en vestidos que acababan de comprar en París y joyas que brillaban bajo la luz de las arañas de cristal, acompañadas por hombres impecablemente ataviados con fracs bajando la gran escalera del Titanic. Los pasajeros de primera clase eran millonarios que acostumbraban viajar y se frecuentaban en sus idas y venidas a Europa. Algunos habían pagado el equivalente de 124.000 dólares para viajar en este palacio flotante, sin saber que sería también su tumba. Muchos de ellos ya se conocían. Ellos componían la créme de la créme de la sociedad de la época. A bordo viajaban John Jacob Astor (propietario del Waldorf Astoria), Benjamin Guggenheim (el padre de Peggy Guggenheim), Isidor e Ida Strauss (dueños de Macy’s) y por supuesto la insumergible Molly Brown.

Llegaban a los comedores donde les recibían mesas exquisitamente puestas con platería, copas de cristal tallado, platos de porcelana y narcisos frescos iluminados por la luz de las velas. El personal, impecablemente vestido, atendía a cada una de sus necesidades y caprichos. Las cenas eran acontecimientos sociales que podían durar horas. La entrada de la última cena de la primera clase estaba compuesta por: ostras, consomé Olga, Sopa Crema de Cebada, pichones asados con berro, paté de foie gras y salmón con salsa muselina con pepinos. El plato principal incluía: filet mignon, cordero a la menta, bife con papas chateau, abadejos, pollo a la lionesa con arroz y pavo al horno con salsa de arándanos. Finalmente los postres que incluía el budín a la Waldorf, duraznos con gelatina de Chartreube, éclairs de chocolate y vainilla y helado francés. Al terminar la cena los comensales disfrutaron de café y licores acompañados de frutas y nueces. La orquesta conducida por Wallace Hartley amenizaba el ambiente. Esta misma orquesta siguió tocando en el momento del desastre para que los pasajeros no perdieran la calma. Todos sus miembros fallecieron, tocando como última melodía, ya cuando el buque se hundía, el himno “Mas Cerca, Oh Dios, de ti”.

Los pasajeros de segunda clase disfrutaron de una cena menos elaborada y opípara, pero servida elegantemente. Debemos resaltar, que la segunda clase del Titanic, no tenía nada que envidiar a las primeras clases de los demás barcos de la época. La última noche pudieron elegir sopa o consomé, un plato principal con varias opciones de carnes, guarniciones y legumbres, seguido por budín de ciruela, helados, frutas y queso.

Los pasajeros de la tercera clase, comieron una cena sencilla en un ambiente para nada ostentoso, pero seguramente la mayoría la disfrutó como un auténtico manjar, teniendo en cuenta eran en su mayoría inmigrantes provenientes de ambientes de pobreza extrema y acostumbrados a pasar hambre. La mayoría de los barcos de la época obligaba a los pasajeros de tercera clase a llevar sus propias provistas y alimentos. Sin embargo, en el Titanic tenían un restaurante propio atendido por mozos que servían tres comidas por día. Hasta ofrecían platos Kosher para los pasajeros judíos. En su última cena comieron sopa de vegetales, con ragout de ternera, papas y pepinillos seguido por frutas. Podemos presumir que muchos de los pasajeros de la tercera clase cenaron mejor a bordo del Titanic de lo que habían cenado en sus vidas. Según el testimonio de las hermanas Mc Coys, pasajeras irlandesas de tercera clase que sobrevivieron al desastre, a bordo del Titanic comieron naranjas, frutas que nunca antes habían probado.

Solo dos menús sobrevivieron al naufragio en los bolsillos de dos sobrevivientes (uno de ellos subastado en el 2004 por 88.500 US$). Un libro de Rick Archibald y Dana McCauley llamado “The Last Dinner on the Titanic: Menus and Recipes from the Legendary Liner”, se inspiró en los testimonios y documentos para recrear con gran fidelidad la última noche en el Titanic. A partir de su publicación en 1997, numerosos hoteles y restaurantes de todo el mundo han recreado la cena de 10 platos del Restaurante de Primera Clase, para ofrecer a nostálgicos cenas Titánicas.

El legendario ship of dreams o barco de los sueños, como fue llamado, naufragó a pocas horas de la cena, arrastrando a las profundidades del océano Atlántico a las luminarias de una selecta elite de cosmopolitas y a los sueños y aspiraciones de una generación de inmigrantes que buscaban un futuro mejor. La última cena del Titánic es una elocuente metáfora para disfrutar de cada momento, como si fuese el último.

martes, 20 de enero de 2009

Los Bonzi: encuentro de una familia y dos naciones

FAMILIA BONZI GIMENEZ
Sentados están Nicasia y Antonio Bonzi. La rodean sus 11 hijos entre quienes está Concepción Bonzi de Sienra (mamá de mi abuelo). No tenían tele.
El 12 de marzo de 1870, con solo 20 años, Antonio Bonzi Roncallo, llegaba a Concepción. La Guerra de la Triple Alianza había terminado y a pesar de estar llegando a un país devastado, Antonio veía una tierra fértil en donde sembrar sus esperanzas.

Atrás había quedado el puerto de Génova, donde un año antes se embarcaba despidiéndose de sus padres y de sus hermanos: Natale, Giovanni y Gina. Imagínense solo por un segundo la intensidad de aquellos abrazos que podían ser los últimos que se daban. En ese entonces las distancias eran enormes y los viajes y las comunicaciones eran lentos y difíciles. Las familias en los puertos se despedían para siempre.

Su voluntad firme de “hacer la América” lo llevó a establecerse en Concepción, donde trabajó duramente, se casó con una paraguaya, Nicasia del Pilar Giménez y dio origen a una prolífica descendencia: los Bonzi. Tuvo 10 hijos: Juana Emilia, Basilia Dolores, Trinidad Ramón, Rosa Clara, Concepción, Andrés Antonio, Marcos Eliseo, Telmo Marciano, Luisa, Cándida y Juan Manuel.

La fortuna le fue generosa y pudo volver a Italia para re encontrarse con sus hermanos, ya convertido en un próspero comerciante del Norte paraguayo. Sus raíces genovesas las tuvo siempre presentes y supo transmitir a sus hijos ese legado de la sangre. Todos los domingos, religiosamente, se reunía la gran familia Bonzi en la casona familiar “Bonzi Guazú” para compartir las pastas al pesto genovés cocinadas por el abuelo Antonio mientras entonaban óperas italianas.

Sus hijos mantuvieron contacto con los parientes italianos. Uno de ellos incluso viajó a Génova a inicios de siglo y regresó casado con una prima italiana. La comunicación epistolar se mantuvo hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1940-45). Al interrumpirse las comunicaciones tras la guerra, solo quedó en las ramas italianas y paraguayas de esta familia el vívido recuerdo de tener parientes del otro lado del océano.

En el 2002, Federico Bonzi, un descendiente de la rama italiana, siguiendo un impulso -tal vez motivado por las recurrentes historias de Marcello, su anciano padre, sobre la perdida rama paraguaya de la familia- dejó un mensaje en una página Web paraguaya, preguntando si alguien tenía información de algún descendiente de su tío abuelo Antonio Bonzi Roncallo. La respuesta no se hizo esperar. Tras sesenta años de silencio, los lazos familiares volvieron a tejerse y renacieron las raíces familiares, iniciándose las comunicaciones con miembros de ambas ramas de la familia a través de Internet. Poco a poco fueron atando cabos sueltos, rastreando descendientes radicados en distintos lugares del mundo, intercambiando información, recuperando documentos familiares, compartiendo cartas, fotografías y anécdotas.

El entusiasmo a ambos lados del océano fue tan grande que decidieron reencontrarse, convocando, a iniciativa de William Stewart Bonzi (quien había viajado a Italia y conocido a los parientes italianos en el 2003) a toda la descendencia a una gran convención a realizarse en Paraguay. El 6 de agosto del 2006 se llevó a cabo en Asunción el primer gran encuentro de los descendientes de Antonio Bonzi Roncallo, el inmigrante. Una de las más tradicionales familias concepcioneras que a la fecha del encuentro eran más de 400 personas provenientes no solo de Italia y Paraguay, sino también de Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

El encuentro fue tan concurrido y adquirió tanta importancia que asistieron distintas autoridades, como el Embajador Italiano en Paraguay, Benedetto Amari y, gracias al interés manifestado por el Embajador paraguayo en Italia, un representante del Gobierno Paraguayo. Transformándose este encuentro de dos familias en un auténtico encuentro de dos naciones.

El cariño que se tenían estos hermanos separados por la distancia y las circunstancias, fue lo suficientemente fuerte como para transmitirse a los hijos quienes mantuvieron vivos el recuerdo de los lazos de parentesco. Una profunda herencia emotiva hizo posible que tras 136 años de la llegada al Paraguay de Antonio Bonzo, juntos por primera vez, los Bonzi italianos y los paraguayos, bajo la sombra de sus respectivas banderas nacionales, muchas personas que jamás se habían visto, se sintieran verdaderamente unidos por la sangre, por la emoción, por la historia y por la cultura.

Familia Sienra Bonzi. Emilio Sienra y Concepción Bonzi de Sienra con seis de sus hijos. De izq. a der.: Chana, Carlos (mi abuelo), Nono (en brazos), Cambá. Parados: Presidente y Chinio.


Breve anécdota: Junto a la casa de Doña Candida Paula Bonzi Gimenez de Barreto, hija del Inmigrante, Alfredo “Nino” Barreto Bonzi, uno de sus hijos de doña Cándida, cuidaba con dedicación una plantita de Oveña, “para que le diera sombra en el futuro” decía él. A doña Cándida esta planta no le agradaba por ser muy vulgar y "ensucia patios" por lo cual, sigilosamente, sacrificaba su siesta para echarle agua caliente, con el fin que se secara, mientras Nino dormía, Hasta que un día don Nino la pesca "in fraganti" y -más en broma que otra cosa- le reprocha “mira lo que me estás haciendo. Al Capone nde pariente” (seguro que Al Capone es tu pariente). "Mmmmm...” respondió Doña Cándida. “QUÉ ESPERANZA, MI HIJO. AL CAPONE ERA NAPOLITANO; NOSOTROS SOMOS GENOVESES”. Conclusión: EL ORGULLO GENOVÉS LO LLEVABA EN LA SANGRE.-