lunes, 28 de julio de 2014

FRANCESCO GALLARINI SIENRA: ARQUITECTURA FOR EXPORT




Francesco Gallarini es un arquitecto joven, pero ya con una carrera que lo llevó muy lejos y le generó un portafolio verdaderamente impactante. A sus 36 años ya trabajó en Milán, Suiza, Dubái y Nueva York, colaboró con genios del diseño y de la arquitectura y puso su granito de arena en uno de los edificios más altos del mundo, el Burj Khalifa.

De padre italiano y madre paraguaya, al graduarse del Colegio Americano de Asunción decidió ir a Europa a estudiar Arquitectura, pasando por dos prestigiosas universidades: el Politécnico de Milán y la Facultad de Arquitectura de Mendrisio, Suiza, la cual se encuentra en el top ten de las mejores facultades de arquitectura del mundo. Al graduarse fue contratado inmediatamente por Matteo Thun, uno de los arquitectos más conocidos del mundo de la hotelería de lujo, famoso por sus hoteles design como el Nhow Milano, proyecto en el cuál tuvo la oportunidad de participar, encargándose del diseño de todas los espacios comunes.

Luego vendría una oferta imposible de rechazar, la de trabajar tet a tet con uno de los más grandes diseñadores vivientes, Giorgio Armani, cabeza y dueño de un imperio de Diseño que va mucho más allá de la moda, extendiéndose al interiorismo y a la hotelería. Con el Señor Armani tuvo la posibilidad de formar parte de uno de los proyectos más desafiantes y maravillosos del siglo XXI, el Burj Khaliffa, lugar elegido por Armani para albergar a su primer hotel de lujo, el Armani Hotel.

Tras más de 17 años viviendo y trabajando entre Italia y Dubai, Francesco, por motivos familiares, recientemente tomó la decisión de regresar al Paraguay junto a su familia y desde High Class les invitamos a conocer a este arquitecto de brillante futuro.

- ¿Que te llevó a la arquitectura?
El hermano de mi padre, el arquitecto novarés Luciano Gallarini fue mi primera imagen del "arquitecto". De chico siempre me gustaba ir a su estudio a jugar con sus pantones y lápices. Me parecía el mejor trabajo del mundo, todo el día lo veía dibujar y pintar casas y edificios. No parecía un trabajo de verdad.  También me fue fundamental la amistad entre Genaro Pindú y mis padres. Era una persona muy creativa y culta que entendía de arte, de cine y de construcción... Creo que conociéndolo entendí que la formación del arquitecto abarcaba muchas áreas y de allí me sentí inspirado a seguir esta carrera.

- ¿Quiénes son tus principales referentes arquitectónicos?
Tengo varios, de diferentes épocas y por diferentes motivos. Seguramente una fuerte influencia en mi forma de ver la arquitectura es Peter Zumthor (suizo). Tuve la fortuna de tenerlo como profesor en mis primeros años y me dio una óptica diferente, intuitiva y menos clásica. 
Otro arquitecto al cual le dediqué mucho estudio fue Richard Neutra por su simplicidad y ligereza en el dibujo como también fue un referente Marco Zanuso, designer y arquitecto de milano. En una oportunidad visité una casa suya en la costa de Liguria, toqué el timbre y pedí humildemente si me dejaban visitarla... Fue una sorpresa, una casa muy intima. Hoy en día aprecio mucho la estética del arquitecto americano Rick Joy, usa materiales pobres y vernaculares con gran poesía.


- ¿Que es lo que más te gusta de la arquitectura?
Creo que lo que más me gusta de la arquitectura es que cada nuevo proyecto es totalmente nuevo, no hay parámetros que repetir ni obedecer. Uno comienza con una hoja en blanco y no tiene la menor idea de que puede llegar a salir. Así mismo todas las escalas del proyecto tienen siempre un desafío personal e intimo con el proyectista.  

- ¿Quienes fueron las influencias personales más importantes en tu vida?
Mi papá como ética en el trabajo y en su forma de ver y ser con las personas. Mi tío Luciano en la pasión por la cultura clásica y la arquitectura. El Sr. Armani, mi ex jefe, por su ética profesional y su irreducible sagacidad en todo lo creativo.

- Tras estudiar en la Universidad Politécnica de Milán te transferiste a la Universidad de Arquitectura de Mendrisio, una de las más innovadoras y prestigiosas del mundo, creada por el arquitecto Mario Botta. ¿Cómo fue esta experiencia?
El cambio fue seguramente acertado aunque difícil. Milano es milano, una ciudad cosmopolita, con mucho teatro, cine, una vida activa. Mendrisio queda en un pueblo chico entre colinas de viñedos, o sea muy linda como postal pero hasta allí... Pero como universidad tenía un programa muy singular con profesores de primera y fueron seis años de mucho aprendizaje.

-   Tus primeros trabajos, aún como estudiante los realizaste en Nueva York. Contame más sobre esta experiencia.
Empecé haciendo una pasantía en un estudio en Union Square, Design Laboratories de Karen Fromme y David Ruff. La verdad que siempre les seré grato. Siendo honesto, llegué a ellos que ni para hacer fotocopias servía y con mucha paciencia me dieron un espacio en su estudio. Luego hice otra pasantía, con Peter Sibilia, un designer que se dedicaba exclusivamente a hacer proyectos de restaurantes y locales nocturnos. Con ellos me divertí mucho y fueron los primeros en darme un espacio creativo grande, hice un club/lounge en Church Street mientras ellos seguían otro proyecto en Las Vegas y también el Sugar Lounge un bar en Nolitta que era propiedad de Matt Dillon y Robert De Niro. Tenía 21 años. Me sentía en la cima del mundo.

-   ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos en Milán?
Mi primer proyecto significativo en Milano fue con el estudio de Matteo Thun, el Nhow Hotel en zona Tortona. La zona Tortona es la zona de la industria de la moda de Milán, y el hotel estaba orientado a todo lo que era el fashion business y fue uno de los más innovadores en su momento.  Matteo Thun es un designer y arquitecto, miembro fundador de la escuela Memphis. En ese momento estaba desarrollando uno de los primeros design hotels de Milano, el NH. Era un proyecto gigante y la verdad, los que seguíamos ese proyecto en el estudio éramos pocos. Trabajábamos de lunes a lunes hasta las 12 de la noche. Sufrí mucho, ya que en esa época vivía en otra ciudad  y no llegaba a mi casa antes de las 1:30 am para arrancar de vuelta a las siete, pero gracias a esta experiencia aprendí mucho del sobre el diseño de Hoteles y empecé mi camino en el rubro en la arquitectura de hoteles de lujo.


-  ¿Que significó para vos participar de un proyecto tan grande e importante como el Burj Khalifa de Dubái, la torre más alta del mundo?
Fue una experiencia irrepetible poder trabajar codo a codo con los mejores constructores y ingenieros del mundo, con varios estudios de creativos, arquitectos y designers. Gente de todo el mundo. En una mesa de reunión habían fácilmente quince nacionalidades distintas, todos trabajando para entregar un proyecto gigante en tiempos breves.

- ¿En qué consistió tu participación en dicho proyecto?
Empecé el proyecto como diseñador dentro del grupo Armani; me ocupaba del diseño de las habitaciones y las áreas públicas del Hotel. Luego cuando empezó la obra, fui el resident architect y project manager para todo el Hotel Armani, o sea estaba encargado de más de 300 habitaciones entre standards y suites, más 7 locales y varios restaurantes al interno. Seguía la obra paso a paso y supervisaba la calidad del trabajo. A la vez uno tenía que resolver detalles constructivos que no siempre aparecen fácilmente en papel. Aprendí mucho verificando la diferencia entre lo que es el proyecto y la parte práctica. 

- ¿Que recuerdos especiales guardás de esta experiencia?
Tendría que escribir un libro de buenas y malas experiencias, aunque las malas hoy en día hacen parte de los buenos recuerdos. Mi recuerdo más singular fue al entregar la obra, subir hasta la antena (a más de 829 metros) con los dos ingenieros principales de la Samsung (constructora coreana). No dijimos nada, pero todos sentíamos en silencio la enorme satisfacción de ver terminada una obra gigante. También el nacimiento de Franco, mi hijo, que nació en Dubái ya que me trasferí allí con Gloria, mi esposa. 

 - ¿Qué sentiste al entregar este proyecto?
Entendí la frase de Newton, "somos enanos a hombres de gigantes". Entendí que participé en uno de los proyectos más significativos de nuestra época. Que fui parte de un aparato gigante que realizo algo impensable.

- ¿Cuál es tu opinión sobre la arquitectura en Dubái?
 Hay de todo. Al comienzo cuando empezó el boom edilicio, se hacían proyectos no necesariamente especiales y a veces banales, muy ligados a la especulación edilicia. Pero eso cambio mucho en los últimos años debido a la crisis mundial que redimensionó la burbuja de Dubái; hoy en día  hay proyectos interesantes, sobre todo si uno considera la tecnología empleada y las aplicaciones de nuevos conceptos urbanos y de green building que vienen constantemente probados en Dubái.

- ¿Cómo fue trabajar para Giorgio Armani?
Fue una experiencia única, llena de aprendizaje y esfuerzo.  Él es muy exigente pero a la vez te otorga muchas responsabilidades y espacio en la parte creativa.  Una gran persona, un gran trabajador. El team de trabajo era chico (éramos nada más 2 arquitectos que estábamos desde el comienzo y en la última fase llegamos a 6) así que nos conocíamos todos y teníamos un trato directo con el Sr. Armani.  En el gabinete teníamos gente muy creativa de todas partes del mundo, un ambiente seguramente competitivo pero leal.  

El Sr. Armani me enseñó a no tener miedo a probar nuevas soluciones y a experimentar con materiales y texturas,  contaminando el minimalismo con texturas. 

¿Qué otros proyectos destacados hiciste en el extranjero?
A parte de los Hoteles NH de Milán, los Hoteles Armani de Dubái y de Milano, hice la residencia invernal de Giorgio Armani en Saint Moritz, el Nobu Bar de Milán, las oficinas corporativas de Armani en Hong Kong y en Milán. También seguí varias tiendas de Emporio Armani en Europa y Medio Oriente. Hice el stand para un constructor muy grande en Dubái para el Hotel Show y varias consultorías para otros grupos hoteleros como Rosewood Hotels. Uno de mis últimos proyectos en Europa, el stand de Mármol de Fibra Marmi, que ganó el premio en la Feria Internacional del Mármol en Verano. Cabe destacar que en esta feria los stands son hechos por grandes nombres de la arquitectura, como Zaha Hadid, que había ganado el mismo premio el año anterior.

- Contame más sobre la experiencia de trabajar  como arquitecto en proyectos de tan gran escala y en ciudades tan importantes.
Trabajar con un grupo como el de Armani me dio la posibilidad de viajar mucho; estuve en medio riente, Estados Unidos, Europa. Seguíamos diferentes proyectos de diferentes escalas. Lo sorprendente era que el Sr. Armani le daba la misma importancia al proyecto de una casa así como al de un sillón. Uno tenía que tener la misma agudeza mental para cada proyecto, para cada cosa.

- Te tocó trabajar en colaboración con renombrados diseñadores y arquitectos. ¿Me podrías hablar sobre ellos y contarme más sobre esta experiencia y tal vez compartir alguna anécdota?
Uno aprende mucho viendo el trabajo de diseñadores y arquitectos. Matteo Thun era arriesgado pero tenía siempre soluciones únicas que mezclaban el diseño con la arquitectura. El Sr. Armani tenía una concepción clásica, muy ligada a la estética de los años 30, pero lograba hacer espacios minimalistas con riqueza de materiales y de formas. A la vez tuvimos varios colaboradores de otros estudios, como Tadao Ando y Massimiliano Fuksas que participaban en diferentes proyectos.  

Nunca me olvidaré un encontrazo  que presencie entre dos titanes de la arquitectura. No daré nombres, pero se pasó de comentarios muy edulcorados a una riña de gallos, con manos que volaban, acusaciones, y gritos del tipo "yo estoy en los libros de historia". Fue Patético.  Me enseñó que el ego uno lo tiene que dejar siempre de lado.

 - ¿Qué te llevó a regresar a Paraguay?
Creo que cumplí un ciclo. Salí a los 18 para estudiar y nunca pensé quedarme tanto afuera. Pero una cosa lleva a la otra, y me encontré como profesional realizado en Italia, luego en Suiza. Siempre amé a mi país y siempre tuve en claro que quería regresar algún día y a los 35 me dije, hasta aquí llego o vuelvo ahora, o ya nunca. 

- ¿Cómo fue este regreso?
Creo que todavía no puedo definirlo ya que todavía, cada día me siento que "estoy regresando". Hay días que me siento totalmente gringo y extranjero, y otros menos.

-   ¿Cómo definirías tu estilo arquitectónico?
Es la primera vez que me preguntan esto.  Hoy en día me resulta difícil hablar de un estilo, seguramente no me interesa lo puramente vernacular, aunque no me definiría un modernista, o minimalista. Sin llegar a definirme en un estilo me gusta trabajar con diferentes texturas  y materiales tratando de buscar una atmosfera única y singular para un lugar. Últimamente, no le tengo miedo al decor, cosa que durante mi periodo de universitario me enseñaron a detestar. 

- ¿Qué cosas te inspiran como arquitecto?
Los perfumes,  las atmosferas de algunas películas de Fellini, las texturas de los materiales. Un edificio viejo que aun tiene genius loci o un comentario sorprendentemente ingenioso de mi hijo de cinco años. Como objeto de análisis, pienso mucho en las ciudades. Seguramente los  libros de Calvino, "Las Lecciones Americanas" y "las Ciudades Invisibles" siguen siendo fuentes de inspiración.

- ¿Qué elementos considerás los principales a la hora de proyectar?
Llegar a la mesa de dibujo sin preconceptos. La pregunta tiene siempre que ser nueva y la solución única para ese proyecto. 

- ¿Cuál considerás tu mayor logro hasta ahora?
Mi mayor logro lo considero el haber proyectado y realizado el Armani Hotel en el Burj Khalifa. Fue un gran esfuerzo que logramos en tiempos cortos y varios desafíos que al momento parecían insuperables.

- ¿Cuál es el papel de la arquitectura en el siglo XXI?
El papel de la arquitectura en este siglo creo que es el de trabajar en sinergia con varias otras realidades para encarar y resolver escalas mayores o más efímeras,  creo que hasta globales. Hoy en día los limites se esfuman, y hablar del límite de un espacio, de un territorio o de una  ciudad, es relativo. 

¿De qué parte del mundo considerás que se verá el mayor impulso para la arquitectura y el desarrollo urbano emergente en el futuro?

Seguramente de los países en vía de desarrollo. Hoy creo que las soluciones urbanísticas mas inteligentes fueron realizadas y experimentadas en países emergentes por gente local sin recurrir a escuelas de pensamiento del primer mundo, cosa que nunca antes se dio.

- ¿Qué soñás con construir?
 Un mercado diferente o un hotel urbano en Paraguay.

- ¿Qué es la arquitectura para vos? ¿Evolucionó en algo tu idea de arquitectura desde que empezaste a trabajar en la profesión?
Mi definición evoluciona constantemente, aunque creo que la arquitectura es algo que tiene que cubrir nuestra cotidianidad sin influenciarnos en forma categórica. La arquitectura tiene que ser siempre contemporánea a su época y lograr aspirar a seguir siendo contemporánea,  para la gente del futuro. Mi ejemplo en esto sigue siendo siempre el Panteón de Roma.

Creo que con los años me volví aun más idealista.

- Mientras trabajabas en Dubái, te tocó trabajar en proyectos propios en Paraguay y también proyectos en tu estudio de Milán. ¿Cómo conciliás trabajar en distintas partes del mundo a la vez? 
La verdad es que la arquitectura hoy en día, es muy global. Creo que lo único que no se puede proponer en otra parte del mundo es un iglú. Yo no soy de la escuela que uno solo localmente puede resolver o pensar un proyecto, aunque si manejar una estética que funcione y comunique localmente.

A nivel de conciliar mi formula es muy fácil, valija lista, pasaporte en fecha y ideas claras pero no definidas. Empezar un proyecto sin preconceptos y desde lo incierto funciona siempre.

- ¿Qué opinás de la arquitectura paraguaya contemporánea?
Es única y muy variada. Hay varios proyectos interesantes.  

- ¿A quienes considerás como los principales exponentes de la arquitectura contemporánea en Paraguay?
Creo que hay varios nombres y sobre todo muchos arquitectos que se dedicaron a crear una escuela local de arquitectura, con un idioma autóctono y identificable en todo el mundo. En pocas palabras, pusieron a Paraguay en el mapa. 

Hoy en día hay varios arquitectos emergentes que incluyen a varios amigos de mi generación, pero seguramente los principales para mí  que lograron realizar un cambio singular en nuestra arquitectura son Solano Benítez y Javier Corvalán.

En mi época de estudiante Javier fue seguramente al que más seguí y conocí. Las veces que venía de vacaciones aprovechaba y visitaba su laboratorio. Tuvo siempre un team creativo óptimo y el es un gran pensador. 

- ¿Qué proyectos tenés para el futuro?
 Estoy trabajando en un pequeño edifico en el barrio Manorá y tengo otros proyectos de edificios, entre esos uno que me intriga mucho ya que voy a colaborar con dos amigos, Francisco Tomboly y Sonia Carisimo. 


LIA COLOMBINO: Recordando a una Tormenta




 El mes pasado se cumplió un año de la partida del gran artista Carlos Colombino. Una persona que llenó tantos espacios dentro de la esfera artística del Paraguay, es de esperar que también deje muchos vacíos. Pero sin lugar a dudas, lo que más dejó es un vasto legado que puede ser contemplado en cada uno de sus cuadros, así como también  dentro de los muros del Museo del Barro.

Más allá de lo artístico, aunque no alejado de ello, también dejó mucho sembrado en su hija Lía Colombino, una profesional destacada y muy comprometida con varios proyectos del quehacer cultural paraguayo. Nos reunimos con ella para recordar a este gran artista y su legado.


- Se acaba de cumplir un año de la partida de tu padre.  ¿Cómo lo recordás hoy?
Como una persona que vivió intensamente. Y cuya fuerza vital se podía sentir como una tormenta, como lo describió alguna vez Ricardo Migliorisi. La ausencia de él se vuelve paradojal porque está en muchos de los espacios en los que me toca trabajar y vivir. Está en su obra, en el empuje que contagió a muchos, en el cariño y el amor de sus amigos, en algunos de mis gestos, en el rostro de mi hermano. 

- Tu padre fue una persona que aportó muchísimo al arte paraguayo, ¿cuál considerás fue su legado más grande?
El haber contagiado a mucha gente el virus del hacer. Eso es lo que realmente queda, porque se multiplica. Obviamente, su obra: la pictórica y la museal. Esa tormenta ha construido, y mucho.

- ¿Entre la enorme obra de tu padre, tenés alguna que sea especialmente significativa para vos?
Hay una obra que tengo de él, no tengo muchas, pero esa me acompañó en mi estadía en Buenos Aires durante años. La tenía encima de mi cama, en un departamento muy chiquito. Conozco las vetas de la madera y los diferentes tonos de verde de esa obra. Pero cuando quiero volver a él, más bien leo sus poemas.

- Recuerdo hace varios años haber leído una entrevista muy interesante que le hiciste a tu padre. ¿Qué recuerdos guardás de esta experiencia?
Su voz, pausada, narrando.

- Me imagino que tus padres fueron elementos decisivos en tu decisión de dedicarte a la investigación, a las letras, al arte. ¿Recordás algo específico que te llevó a elegir este camino?
Yo escribía desde muy chica, unos poemitas. Así que no recuerdo nada específico. Lo que sí te puedo contar es que aunque me gustaba el arte, la historia y las letras, no fue lo primero que estudié porque mis viejos también me mostraron desde sus prácticas que de la investigación, la docencia y el arte no se puede vivir todavía en el Paraguay. Entonces hice muchas otras cosas primero, hasta que luego coincidieron otras que me llevaron hasta este lugar. Me dedico a todo eso que decís pero hice muchas otras cosas, esas cosas que uno hace para pagar cuentas. Recién ahora puedo trabajar casi exclusivamente de lo que me gusta. Y si algo me mostraron mis viejos fue eso: el laburo sin pausa (lo cual no tomo al pie de la letra, yo me tomo vacaciones, ellos jamás).

Con respecto a mi trabajo del museo claro que hay un punto importante, el día que el viejo me ofreció ir a trabajar al Museo del Barro con Osvaldo Salerno, que fue un gran maestro, casi como Pai Mei de Kill Bill. Y luego, el momento en el que empecé a trabajar con Ticio Escobar, otro gran maestro. 

- Para toda persona que sigue un camino similar al de sus padres, el ser "hijo de" no siempre es un apelativo agradable. ¿Hoy cómo sentís el ser la hija de Carlos Colombino y Beatriz Chase?
Me hago cargo de eso desde mi lugar y desde las coincidencias que encuentro con mi propio hacer. Pero como siempre dije, yo no sé cómo hubiera sido ser hija de otros padres, así que nunca supe muy bien cómo responder esa pregunta. 

- ¿Qué responsabilidad sentís hacia su legado?
Creo que siento más el peso de lo que otras personas suponen que es mi responsabilidad. Yo hago lo que hago desde mi propia pasión, una pasión compartida, contagiada, o lo que sea, pero la hice mía.

- ¿Como museógrafa, cómo ves al futuro del Museo del Barro?
No soy museógrafa. Estudié museología, lo cual no me hace tampoco museóloga. Aprendí más en el Museo del Barro y el Seminario con Ticio, que en cualquier otro lado. El futuro del Museo: a ver, hay muchos futuros posibles. Básicamente creo que el Museo del Barro ha trabajado desde la contingencia durante toda su historia. Nunca sabemos qué pasará al año siguiente, si conseguiremos o no el presupuesto necesario, si podremos completar nuestro calendario, etc. Pero de algo estoy segura: el Museo del Barro es y será el Museo del Paraguay; no ha habido hasta hoy otro en estos términos que se sustente tanto tiempo y que proyecte una imagen del Paraguay así como lo hace el Museo del Barro. Te puede gustar o no, pero ahí está, hace 34 años, vivo, preguntándose cosas más que enunciándolas. 

- Contame más sobre la muestra "El Angel de la Melancolía" que se está exponiendo actualmente en la Galería Fábrica.
Es el homenaje que Osvaldo Salerno y la Galería Fábrica le hace a Carlos Colombino. Hay obra, bocetos, dibujos y texto que se relaciona con su obra por lo que dice. Está armada casi como un gran texto, creo yo.

- ¿Tienen previsto alguna muestra u homenaje a tu padre para este año?
Nosotros siempre hemos tomado las fechas de celebración para hacer esas cosas. Tenemos pensado hacer algo para la fecha de su cumpleaños que es en octubre.

- ¿Qué proyectos tenés con la "Red conceptualismo del Sur"?
 En este momento estamos viendo cómo financiar muchas de las investigaciones que tenemos cada uno de los miembros de la red. Se inauguró la última itinerancia de Perder la forma humana en el Centro de Arte Contemporáneo en el MUNTREF en Buenos Aires. La muestra se había inaugurado en 2012 en el Reina Sofía, y luego pasó al MALI, en Lima. Con Buenos Aires se completa un círculo. A mí me gustaría desarrollar un proyecto de levantamiento de textos primeros de Ticio Escobar, armar un archivo con eso, además de seguir investigando el archivo de Cira Moscarda, que con eso estoy desde casi 4 años ya. Y para eso la Red es un espacio de confrontación e interpelación necesario para mí. He aprendido mucho de tan solo compartir reuniones por Skype. 

lunes, 23 de junio de 2014

CORRIENDO CONTRA LA CRISIS








No sé si dieron cuenta que últimamente todos los hombres de este país de entre 35 y 45 años están corriendo o pedaleando hacia alguna parte. Parece como una especie de epidemia o de moda de expansión masiva. ¿De qué corren? Tras mucho analizar y darle vuelta al asunto, he encontrado la respuesta. Los maratontones (no maratonistas tontos, sino cuarentones de maratón)  y los pedaltontones (ídem a la anterior) están indiscutiblemente corriendo contra la crisis. Se preguntarán: ¿Cuál crisis? No se me hagan las tontas mis honeys…. Obviamente por el rango de edad, estamos ante cuarentones en crisis, o sea hombres en plena crisis de la mediana edad.

Parece que todo empieza con un súbito llamado de atención hacia la buzarda o pancita de cervecero que hacia los cuarenta se hace bastante más notoria. Decididos, nuestros futuros maratontones, empiezan a ir a caminar al parque. Luego, las caminatas se vuelven más asiduas y empiezan a implementar un trote ligero, que luego se convierte en corridas vigorosas que ellos llaman running. Bajan la buzarda, se sienten rejuvenecidos y empiezan a soñar con más. Así al cabo de 3 o 4 meses alzarán orgullosos al Facebook: “Hoy corrí mi primera Media Maratón” y luego de unos meses más ya pondrán “¡Lo Logré! ¡Meta cumplida! mi primer maratón”. Luego ya correrán toas cosas, toos lados, desde la Maratón de Nueva York hasta el triatlón de Nueva Delhi. Y por supuesto, llegarán sin falta hasta el Iron Man, posteando selfies pedaleando y bañados de sudor como si hubieran corrido una maratón…. Bue… a esta altura ya corrieron una maratón, pedalearon otra y nadaron una tercera. ¡Están hechos todos unos maratontones divinos y vigorosos!


Además de entrenados están equipadísimos. Yo jamás en mi vida me imaginé que se necesitaban tantos gadgets para correr y para andar en bici. Desde que se compran su primer termito y su casco ya no paran hasta tener el casco con paneles solares que te refresca el cerebro o el termo orgánico que mide la
radiación solar. Nambrena loo, salen tan equipados por la vida, que una ya no entiende si se trata de un ciclista o Robocop. 


Pensar que antes los cuarentones se conformaban con comprarse un descapotable y hacer triste espectáculo haciéndose pasar por pibe en una disco. Renovaban el modelo del auto y al poco tiempo también el modelo de acompañante, pasando de la esposa cuarentona (obviamente también en crisis) a una ingenua y blonda modelucha veinte años menor y lo suficientemente tonta como para dejarse impresionar por un auto o desesperada, como para tener estómago para bancarse a un viejo en vez
de los cañonazos divinos de su misma edad.

Hoy en día parece que finalmente les cayó la ficha a los cuarentones de que ni descapotable ni chonga joven rejuvenecen y que la mejor manera de encarar la crisis de los cuarenta con dignidad es poniéndose en forma. Así hombres que antes no sabían ni lo que quería decir mancuerna hoy los vez corriendo por su
vida como si fueran Forrest Gump, escapando a zancadas veloces, de las inclementes garras de la vejez y la senectud.  ¡Yo aplaudo de pie a estos chicos! Me encanta que ahora los cuarentones opten por correr maratones en vez de perseguir faldas. 


Y no crean que esto es otro de mis delirios. Hace unos meses atrás, leí un titular que decía que las Bicicletas son las nuevas motos de los cuarentones. El artículo hablaba sobre como la presión por verse bien físicamente ha llevado a muchos hombres de más de cuarenta a subirse a una bicicleta y pedalear hasta el Tour de France para sentirse más jóvenes. Hoy podemos afirmar que las bicicletas son los nuevos símbolos de la crisis de edad del sexo masculino, tal cual lo fueron en su momento las motocicletas.


Pero lógicamente, toda regla tiene su excepción. No todos optan por correr trotando o pedaleando de sus crisis. Hay también muchos rezagados que por ser kaigués corren asistidos de un motor. Así surgen los motoqueiros cuarentones. Quienes corren sin tanto esfuerzo pero a más velocidad de sus coetáneos ciclistas.


Los motoqueiros son un mundo aparte. Además de los kaigués motorizados, también hay hombres que
tal vez por exceso de partidos de futbol de categoría senior terminaron lesionados y con la rodilla reventada, por lo que no les queda otra que huir de la vejez en Harley, Bentley y BMW. Jamás una Kenton, pooor favooor! ¡Eso es para el delivery no para la pinta!


Y hablando de pinta. Así como los maratontones y ciclistontones se equipan para el ejercicio físico. Los motoqueiros se equipan para el asfalto. Si son de la tribu Harley hasta se van a dejar crecer largo el pelo y llevar colita y salen todos enfundados en cuero y tachas como si fueran Hells Angels. ¡Pero ni tatuándose el maquillaje de los integrantes de Kiss en la cara van a poder erradicar la pinta de ejecutivo disfrazado de patotero por el fin de semana!


Sea cual sea el medio de transporte elegido para huir de la crisis de los 40, lo importante es que corran y que corran rápido, ya que tarde o temprano, la vejez les va a alcanzar… pero al menos gánenle toda la ventaja posible! ¡KEEP RUNNING!