lunes, 1 de junio de 2009

El Gran Vatel

François Vatel nace en 1631 en Suiza bajo el nombre de Fritz Karl Watel. Quien diría que el hijo de un humilde techador se convertiría en uno de los chefs más renombrados de Francia. La historia de François Vatel sorprende tanto como en su época lo hacían sus espectaculares platos a los cuales siempre acompañaba de increíbles puestas en escena. Pero lo que sorprendente fue su misteriosa muerte que lo llevó a convertirse en una figura a la vez mítica y trágica de la historia de la gastronomía francesa.

Durante el siglo XVII las recepciones de los palacios eran de suma importancia. En los banquetes se demostraba el estatus y la importancia política de lo anfitriones y a través de ellos se obtenían importantes favores y gracias. Contar con un gran chef era vital para garantizar el éxito de las mismas. En 1653, François Vatel, a la edad de 22 años fue contratado como ayudante de cocina en el Palacio Vaux-le-Vicomte del marques Nicolás Fouquet, Superintendente de Finanzas del rey Luis XIV. Gracias a su extraordinario talento para deslumbrar a sus comensales fue nombrado al poco tiempo maestro de ceremonias del palacio.

El 17 de agosto de 1661, Fouquet invitó al rey Luis XIV (más conocido como el Rey Sol) junto a toda la corte para celebrar la inauguración de su nuevo palacio. Vatel, como maestro de ceremonias de su señor, organiza una grandiosa y suntuosa fiesta, seguida de una cena de 80 platos repartidos en 30 mesas de buffet todo servido en una vajilla de oro macizo creada especialmente para la Familia Real junto a otra de plata para el resto de la corte. Pero la magia de Vatel no estaba solo en sus platos, sino también en todo lo que los rodeaba. Vatel era especialista en hacer de cada cena un acontecimiento inolvidable. A esta cena la acompañaron 84 violinistas que interpretaron obras de Jean-Baptiste Lully, compositor favorito del rey. También se escenificó “Les Fâcheux”, una comedia-ballet fruto de la colaboración entre Moliere y Lully, compuesta para la ocasión. Todo estaba finamente orquestado para agradar al Rey y a toda su corte.

Lastimosamente en esta ocasión el resultado del banquete no fue el esperado. La perfección y suntuosidad de la fiesta levantó serias sospechas en el monarca francés (y probablemente hasta su envidia). El derroche de lujo, que en este evento superó ampliamente a los del castillo del Rey Sol, provocaron las sospechas de malversación de fondos de la Corona por parte del superintendente Fouquet, quien terminó siendo apresado y condenado a cadena perpetua.

Vatel huyó temiendo a ser también detenido y en 1663 fue contratado por el príncipe Luis II de Borbón-Condé (el Gran Condé) como “contrôleur général de la Bouche” del palacio de Chantilly, es decir, encargado de la organización, de las compras, del abastecimiento y de todo aquello que corresponde a "la boca" de palacio.

En sus años al servicio del Grand Condé nuestro Chef ganó reconocimiento por su pasión por la perfección y fue considerado el mejor cocinero de Francia. La cumbre de su carrera la alcanzaría durante la muy comentada fiesta de los “Tres Días”, organizada en el palacio de Chantilly en 1671 en honor del Rey Sol y una selecta comitiva de 2000 invitados, es decir, toda la Corte de Versalles. Mediante esta fiesta su jefe, el príncipe de Condé, buscaba agradar al rey para conseguir favores políticos y económicos. En la fiesta se haría público su nuevo nombramiento como Comandante en Jefe del ejército francés, ante un posible conflicto con la con Holanda y por supuesto esto acarrearía importantes beneficios económicos que le permitieran salir de la bancarrota en la que se encontraba. Este encargo de vital importancia recayó bajo la responsabilidad de François Vatel y solo tenía 15 días para orquestarlo.

La colosal tarea iba mucho más allá de cocinar los platos. Ésta incluía programar las actividades, hacer planos de ubicación, distribuir las habitaciones según el rango, idear un menú diferente para cada uno de los 5 servicios diarios, adecuar las cocinas y almacenes, coordinar, organizar la logística, administrar y supervisar cada aspecto de este frívolo espectáculo. No es de sorprender que el gran Vatel haya terminado exhausto. Según las narraciones de la época, estuvo 12 días sin dormir para asegurar que todo saliera perfecto.

Cada día, a cada minuto, surgían múltiples problemas a resolver y a medida que se acercaba el gran día, la tensión y la presión aumentaban sobre los hombros de Vatel. Para complicar más la situación se sumaban las amenazas y exigencias del Gran Condé y los innumerables caprichos reales que llegaban cada día desde Versalles. Es muy conocida la extravagancia del Rey Sol y en este evento no perdió ocasión para indicar sus preferencias sobre gustos, colores, centros de mesas, actividades, juegos, vinos, espectáculos, etc. El Rey Sol era una máquina de antojos y un gran dolor de cabeza para nuestro chef.

La inmensa carga de trabajo, solo aumentó con la llegada del rey y su bulliciosa corte y el inicio del torrente de actividades, juegos y comidas. No faltó ningún detalle ni en la decoración ni en la comida. Vatel logró fascinar a toda la Corte Real. Con su ingenio y creatividad diseñó y orquestó un auténtico carnaval de manjares. Los platos eran verdaderas esculturas y cada detalle estaba planeado con la minuciosidad de un auténtico curador de arte. Incluso cuenta la leyenda, que en este evento el genial chef inventó la crema Chantilly para salvar el postre que debía servir a miles de personas, bautizándola en honor al castillo de su jefe. Es probable que él no la hubiese inventado, y que ésta fuese conocida desde antes, pero la realidad es que tras esta fiesta se popularizó y adquirió su nombre.

Sin embargo, como era de esperar, también hubo varios imprevistos. La primera noche fallaron los fuegos artificiales. También se presentaron 75 invitados más de los previstos, por lo que faltó el faisán asado en dos mesas, aunque nadie pareció notarlo ya que iba precedido de sopa de tortuga, trucha a la crema y otras abundantes exquisiteces. Pero eso no fue todo. El último día, como era viernes, día de prohibición de comer carne, se debía servir pescado. Pero el pescado no llegó.
El suicidio del chef

De todas formas, el show debía continuar. Su asistente, Gourville, asumió las riendas y ejecutó todo lo que Vatel había previsto. Por respeto al chef se omitió del menú el filete de pescado. El suicidio del chef fue el comentario de la fiesta y contribuyó a aumentar su leyenda. El gran cocinero se había suicidado por honor a su arte. Pero su muerte no fue en vano. El Gran Condé obtuvo gracias al opíparo banquete organizado por su leal cocinero el puesto que deseaba y las trágicas circunstancias de la muerte del chef lo convirtieron en una verdadera leyenda culinaria.

El legado gastronómico de Vatel ha quedado escrito en las páginas de la historia. Su creatividad estética no tenía límites. Sabía hacer bellas lámparas de calabazas y asombrar a sus comensales mediante increíbles presentaciones con fuego, agua y hielo compitiendo con refinados sabores, aromas y colores. Sus célebres platos perduran hasta nuestros días. Además de la famosa Crema Chantilly, se encuentran: la Mantequilla Colbert, el Lenguado Colbert (bautizado en honor a Jean Baptiste Colbert, consejero y ministro de finanzas del rey), el Arroz Condé (un pastel de arroz moldeado) y el Puré Condé (un Puré de frijoles rojos). Pero lo que más perdura es el recuerdo de este genial y trágico personaje, que prefirió la muerte antes que el deshonor de fallarles a sus comensales.

Claude Monet y la mesa de Giverny

Claude Monet


El pintor Claude Monet (París 1840 - Giverny 1926) pasó a la historia por ser uno de los fundadores del movimiento pictórico conocido como “Impresionismo”. Uno de sus cuadros titulado “Impression soleillevant”, fue la obra que dio el nombre a este movimiento de fines del siglo XIX.

Monet estaba enamorado de la naturaleza, del agua, de la luz, de las flores y los capturó con una delicadeza casi poética en sus celebres y sublimes paisajes. Su amor por la naturaleza y la necesidad de estar más cerca de ella lo llevó a mudarse en 1883 a Giverny, un pequeño pueblo a orillas del Sena a casi 70 kilómetros de Paris. Allí se instaló en una pintoresca casa de campo rodeada por una hectárea de terreno. Rodeado de un paisaje bucólico y tranquilo, pudo dedicarse plenamente a sus tres pasiones: la naturaleza, la pintura y la gastronomía.

Lo primero que hizo tras instalarse en Giverny fue crear un jardín fantástico que hasta hoy en día puede ser visitado. Él mismo se encargó de idear el paisajismo y dirigir a los jardineros en la creación de este exuberante jardín de ensueño. Aquí plantó arboles, flores y plantas autóctonas e importadas y creó estanques artificiales con puentes japoneses poblados de las más vistosas y exóticas plantas acuáticas. Tras haberse rodeado de lo más bello de la naturaleza se dedicó a pintar cada uno de los diversos rincones de sus jardines creando las famosas series pictóricas de almiares, nenúfares y lirios.

Vista actual del estanque de Giverny
Otra vista del estanque con nenúfares de Giverny
Nenúfares pintados por Monet en su jardín
Fotografía del puente japonés en Giverny
Cuadro del puente japonés pintado por Monet
El lujo y las complicaciones no formaban parte de este entorno. La casa de Monet es tan colorida como las flores que la rodean. Se trata de una casa de campo rosa con puertas y ventanas pintadas en verde, cubierta de hiedras y rodeada de tulipanes, amapolas y las más variadas flores.

Casa de Monet en Giverny

Otra fotografía de la casa de Monet en Giverny

Para comprender la relación de Monet con la gastronomía, hay que primero comprender que Giverny no era solo un lugar tranquilo y bonito, era además un estilo de vida y un universo personal creado por el artista para sentirse inspirado cada día. Giverny es un todo, es un homenaje a la belleza, al arte, al buen gusto y a la sencillez.

La cocina de Giverny era una parte integral de este universo bucólico y colorido creado por Monet. Ningún detalle se descuidaba en la cocina del día a día, así como también en las celebraciones en las que el pintor recibía a sus numerosos amigos, entre los que se encontraban Cezánne, Renoir, Sisley, Pissarro, Matisse, John Singer Sargent y el presidente Clemenceau. En este sitio que invitaba a la contemplación y al deleite, el buen comer ocupaba un lugar privilegiado y esencial. Los amigos de Monet comentaban lo bien que se comía y elogiaban la cálida acogida que el pintor daba a sus comensales así como también el entorno magnífico que rodeaba a la mesa.


Retrato de Monet pintando en su jardín en Giverny hecho por su gran amigo Renoir


La mesa en Giverny recibía la importancia que toda mesa merece. Para Monet, no bastaba solo el contenido de los platos, sino que también era fundamental rodear a la mesa de una atmósfera especial.

Monet llevaba cuadernillos de cocina en los cuales apuntaba sus recetas e ideas culinarias, éstos fueron descubiertos en su archivo tras su muerte. Ellos atestiguan la particular importancia que el pintor daba a los productos de temporada, a la cocina regional y a la calidad de cada uno de los ingredientes. Pero tal vez el punto más importante para Monet era concebir cada comida como una fiesta, como un acto de celebración en el cual se comparten momentos agradables, se conversa, se intercambia ideas y se disfruta de la compañía de amigos y familiares. En su mesa se gestaba un momento especial e inolvidable para los comensales gracias no solo a los deliciosos platos locales y tradicionales, sino también a la atención y el tiempo dedicados en elegir los ingredientes y preparar cada uno de éstos platos. Desde este punto de vista podríamos hasta sugerir que Monet se acercó bastante a los principios del Slow Food.

Cabe destacar que Monet no cocinaba, pero le encantaba rondar por la cocina y encargarse de todo lo relacionado a la misma. El mismo se ocupaba de ir al mercado y seleccionar personalmente todos los ingredientes, controlaba y armaba los menús y se encargaba de la disposición de los comensales en la mesa.

Como Monet no cocinaba, su recetario era más bien una recopilación de recetas de los platos que se preparaban en Giverny. La única receta propia que se conoce son unas setas asadas con aceite de oliva. En sus cuadernillos se encontraban también recetas de sus amigos, entre las que destacan la “Bouillabaise de Morue” de Cezánne, y otras recetas de la esposa de Renoir y Jean Millet.

Los platos servidos en Giverny eran sencillos, tradicionales y sin exageradas sofisticaciones. El almuerzo de Giverny era servido puntualmente a las 11:30. La entrada consistía de dos ensaladas. Una era aderezada personalmente por Monet, quien siempre le ponía mucha pimienta y aceite de oliva. Como al resto de la familia le parecía muy fuerte siempre había otra ensalada con un aderezo menos picante. Luego se servía una sopa, un plato de legumbres y un plato de fondo de pescado o carne. El postre variaba cada día. Al terminar el postre se servía te con galletitas.

La cena, servida puntualmente a las 7:00 consistía de una ensalada, una sopa, un plato de huevos, un plato de aves y a veces un plato de fiambres locales. Cada 14 de Noviembre, Claude Monet celebraba su cumpleaños comiendo su plato favorito: Becada (una especie de perdiz) y tomando abundante champagne Veuve Clicquot, que era el favorito y el único que bebía Monet.

Otra costumbre en la casa de Monet eran los picnics en los jardines. En los cuales los comensales disfrutaban de los platos así como también del encanto de los jardines de Giverny.

Irises de Giverny pintados por Monet

Imagen del jardin de Giverny pintado por Monet

La Navidad era la celebración gastronómica del año. Se sacaba la vajilla fina y al lado de la mesa de dejaban cajas de golosinas, relojes de bolsillo y medallones como regalos para los invitados. Un menú navideño del cual se tiene registro consistió en: Revuelto de trufas o Rape a la americana, Foie gras trufado de Estrasburgo, Capón relleno con trufas de Perigord sobre puré de castañas, una ensalada liviana seguida de quesos de Roquefort o Gorgonzola, Pudín flambeado con ron y helado casero de banana.

RECETAS DE CLAUDE MONET

Galettes de fromage (Galletas de queso)
Mezclar bien 200 g de queso blanco y un huevo entero, añadir 100 g de harina poco a poco revolviendo bien. Cuando la mezcla esté homo­génea, formar pequeñas galletas. Extenderlas con la mano y pocharlas en mantequilla calien­te.

Potage aux tomates (Sopa de tomates)
Hacen falta: 4 tomates grandes, 1 cebolla pequeña, 1 cucharada sopera de azú­car en polvo, 1 cucharada sopera de mantequilla, 1 cucharada de café molido, 1 cucharada de café de extracto de carne, 1 pizca de bicarbonato de sodio, laurel, perejil, sal.Cortar los tomates en cuartos y ponerlos en una cazuela con el extracto de carne, 2 ramas de perejil, 1 hoja de laurel, el bicarbonato y el azúcar. Hacer que hierva suavemente hasta que los tomates estén cocidos. En otra cazuela, fundir la mantequilla, añadir la cebolla cortada en rodajas y cocinar sin parar de remover. Añadir la harina y seguir removiendo. La cebolla y la harina no se deben dorar. Añadir un poco del jugo de los tomates y mezclar todo. Salar, pasar la sopa por el pasa purés, recalentar y servir.
Charlotte Lyses- Oignons blancs farcis (Cebollas blancas rellenas)
Blanquear las cebollas y retirar el corazón. Rellenarlas con una farsa compuesta de restos de asado de cerdo, de pollo o de hígado de ternera. Añadir cebollita en hoja, hierbas, Gruyere raya­do y huevo duro. Cubrir con queso rayado, meter al horno y servir caliente o frío, según el gusto.
Tarte Tatin (Tarta Tatin)
Hacen falta: 250 g de harina, 250 g de mantequilla, 1 yema de huevo, 1 pizca de sal, 6 manzanas reinetas, 5 cucharadas grandes de azúcar en polvo.Para la pasta: Cortar la mantequi­lla en trozos pequeños. Disponer la harina en volcán, poner en el centro el azúcar, la sal, las yema de huevo y la mitad de un vaso de agua tibia, amasarlo todo y después añadir la mantequilla, Extender con el rodillo y dejar reposar 1 hora, volver a extender hasta obtener un espesor de pasta como de 1 cm.Pelar las manzanas, trocearlas, colocarlas en el fondo de un molde con la mantequilla troceada y el azúcar en polvo. Cubrir con la pasta. Hornear a horno fuerte durante 45 minutos. Desmoldar dando la vuelta y servir.

viernes, 17 de abril de 2009

FASHION FLASHBACK 80’S Y 90’: ERAMOS TAAAAN RETRO

Antes de empezar este artículo debo hacer una aclaración. Este es un artículo de IN- VESTIGACIÓN. Espero que borren inmediatamente de sus rostros esa sonrisa victoriosa de creer que he delatado mi edad, porque yo, Nicoletta Fizzotti, nací en los 80’s según consta en mi cédula de identidad (que lastimosamente está perdida y no renuevo por falta de tiempo) y todo lo que escribo en estas líneas es absolutamente empírico. Me he guiado en fotografías y testimonios de mis amigas cuarentonas para redactar estas líneas.

Hecha la aclaración, pasemos al grano. Cuando somos fashion y nos vestimos a la última moda, nos creemos regias. ¿Pero qué pasa a los 10 años, cuando las fotos que testimonian nuestro look empiezan a perder el color, y todo empieza a delatar esa odiosa palabra: retro? ¿Que sucede cuando una visita insufrible pasa por nuestra egoteca: aquel rincón de la sala en el cual los portarretratos apiñados en una mesita o estante recogen bajo sus marcos de plata aquellos momentos inolvidables que hemos vivido: la fiesta de quince, el viaje de egresados, la foto de bodas, la del debut, y en mi caso la foto con Madonna, Carolina de Mónaco, Paris Hilton, Pavarotti y otras celebridades con las que me he topado en mis idas y venidas por el mundo? Lo más probable es que te comente con una sonrisita irónicamente inocente: “¡Pero que ochentosa estás en esta foto! Estás reee retro!”. Por supuesto le aclarás rotundamente que NO SOS RETRO SINO VINTAGE y le cambias inmediatamente de tema, para no darle pie a que siga lanzando darditos envenenados. Cuando se va, seguramente pasás a archivo todos aquellos testimonios de un look que delata la edad, y todos aquellos traspiés fashionistas por los que hemos pasado todas las mujeres que seguimos las tendencias al pie de la letra.



Este es un clásico ejemplo de una foto delatora de que fuiste una alegre ochentosa de cabellera alborotada. Si aún la tenés en la sala. Hacete un favor y QUEMALA!!!


Como ejemplo he decidido hacer solamente listas ilustrativas de las catástrofes fashionistas por la que hemos pasado nosotras, aquellas adolescentes de los ochentas y noventas. Es más que nada un paseo por estas décadas, recordando la moda y las costumbres. Si tienen más de 30 seguramente las recordarán.

LOS ELECTRIZANTES 80’s

CABELLERA ALBOROTADA: Valga la aclaración que digo electrizantes porque en los 80’s no existías sin el look electrocutado. Tenías que tener el pelo enrulado y encima rebatido y desordenado, tal y como si acabaras de meter ambos dedos en el enchufe. Los 80’s fueron la peor pesadilla de las que tenían el cabello lacio. Forzosamente tenían que hacerse un permanente. Y éstos eran taaaan vaaaalllleeeeessss!!!! Si no recuerdan los permanentes de los 80’s piensen en el pelo de los futbolistas de los 90’s que mantuvieron el look por una década más. Era sin duda un monumento capilar al mal gusto. Y el oloooor del producto duraba 10 días. Ni lavándote el pelo con lavandina te salía.

En los ochenta ardía el "big hair": pelo permanentado a radiar y totalmente alborotado y batido al punto de que las puertas podrían representar un obstáculo.


El big hair tenía que ir obligatoriamente acompañado de big jewelery para completar el look femme sauvage



Por supuesto que tras haber permanentado tu cabellera tenías que batirla hasta crear un halo de pelo para enmarcar tu rostro. Así fue desapareciendo poco a poco la capa de Ozono.... ATENCIÓN GREENPEACE: los peluqueros de los ochentas tienen la culpa!!!



Este es un ejemplo de una típica permanente ochentosa en la cual toda la cabellera era sometida a los químicos con particular énfasis en el nido de ratas que se tenía que tener sobre la frente. Tenían que ser empleados frascos y frascos de aerosol para sostener el look.


No necesariamente se tenía que someter toda la cabellera al efecto de los químicos. A veces bastaba solo con el nido de ratas para lograr un efecto dramático.

Juuuuro que Pelusa Rubín tenía este corte, en el flequillo era idéntico y luego caía laaacia su cabellera.

Este es un CLÁSICO look de los ochentas. Más de una adolescente, y futbolista cometió el traspié de creer que le iba a quedar bien. No es por nada, pero este look no le queda bien ni a la modelo.


Otro clásico era la cabellera batida y estirada para atrás. Por cada uno de estos looks desaparecía media pulgada de ozono.

Si eras una niña o adolescente probablemente no te salvaste de la popular cola de costado


Y si tenías permanente terminabas así...

Los hombres no se salvaban. Si eras rockero tu situación era peor. Tenías que compartir el peluquero, el maquillador y el vestuarista de tu groupie para estar en onda. Pelo Batido, maquillaje y mucho cuero y tachas te convertía en un autentico travesti.... digo rockero.


Y como podrán ver, este fue el resultado de tanto spray y tanto mal gusto : ni los niños ni las mascotas se salvaban! Seguro que esta patética familia habrá tenido la foto ampliada y enmarcada en la sala por años. Espero que hayan tenido el buen tino de pasar la foto a retiro, POR EL BIEN DE ESA NIÑA!!!


JEANS NEVADOS: Otra cosa sin la cual no te podías mover de la casa eran los jeans nevados (que para completar la catástrofe eran de cintura). Parecía que se había caído un frasco entero de lavandina sobre ellos. Y venía en todos los formatos: jeans, camperas, camisas, minis, shorts y hasta habían championes nevados. Era totalmente válido echarse encima todo lo nevado que tenías en tu ropero a la vez, por lo que uno se convertía en una auténtica nevera…. Oficialmente algo que hoy quisiéramos olvidar.

Este es un fantástico ejemplo del molde vaí de los jeans nevados de los 80's acentuados por: la cintura alta, pinzas y botamangas angostas rematadas en cierres.

No sé que es peor, su pelo batido, su camisa nevada o la sonrisa de idiota que no se da cuenta de que está cometiendo un crímen.



Acá estamos ante un combo ochentoso: jeans y camperas nevadas (con flecos)!


Seguro que este chamete era el más cool de la fiesta. Tiene el look COMPLETO: Jeans y campera nevados, zapatillas deportivas al tobillo, jeans rotos, bigote, mullet y los peores anteojos de la historia. HORROOOR!!! Les juro que me asusta más que Freddy Krueger.



La moda no tenía respeto hacia la inocencia de los niños. Ellos no tenían forma de saber lo arrepentidos que terminarían por haber posado para esta foto.


ONDA PUNK: el Punk británico se extendió al universo en los ochentas. Por supuesto que el look punk también llegó a nuestra aldea…. Con la pequeña gran diferencia que acá hacían 30ºC más que en Londres y no les puedo explicar como se sudaban bajo esos pantalones de cuero y de vinilo que tenías que llevar si implementabas este look. Lo acompañaban remeras rotas, maquillaje exagerado y patéticas pulseras de cuero y cintos con tachas. Las tachas en realidad tenían que recorrer tu cuerpo como varicela. Lo peor era que en esta aldea, podías ser punk solo de look, porque forzosamente terminabas en el Caracol bailando POP y seguramente en tus casetes solo tenías grabados los temas de las 3 blondas paradigmáticas de la década: Madonna, Cindy Lauper y Yuri. ¿I-pod? Ni lo sueñes…. En los 80’s ardían los walkmans que eran lo máximo de la tecnología y que fueron un cambio revolucionario, porque unos cuantos añitos antes de su aparición, tenías que llevar tu tocacintas GIGANTE al hombro para tener un acompañamiento musical digno para tu glamoroso look punk.


Dreadlocks y trencitas lilas... que horrooooor!!!


Look punk a la Lauper



Cure me tender... en esta foto le hicieron al pobre Elvis un look ochentoso al estilo The Cure



Este es el auténtico look Punk con cresta o mohawk en colores



Acá tenemos a una parejita punk... que ternura!



Pero sin duda el mohawk más ochentoso era el de Mr. T


En los ochentas los punks tenían toda la onda... pero los rockeros del "hair rock" no la tenían. Dan muuucha risa!

Acá tenemos varios ejemplos del Boombox... cuando el walkman era aún una utopía


Este era el equivalente ochentoso del i pod....


MICHAEL JACKSON: Como entramos en el plano musical, no puedo dejar de hablar del REY DEL POP. En los 80’s ya había incendiado su cabellera y ardía con su hit THRILLER, su guantecito de lentejuelas y su pantalón colí negro con medias blancas que enfatizaban su célebre “moon walk”. En nuestra república se hacían concursos de dobles de Michael Jackson en los cuales se presentaban una sorprendente cantidad de pilas que imitaban su look y sus pasos. Una acotación: en la época a los valles se los llamaba CHAMOS. Y los imitadores de MJ lo eran en su máxima expresión. De estos imitadores también surgió el término: Michael para referirse a los vairos.


Just beat it MJ!!!


El rey del Pop en su época de Thriller... la verdad que eligió muy bien el tema de Terror de su Video... porque daba y sigue dando MUCHO MIEDOOO!!!


No... este no es el guante de Mickey Mouse... era el célebre guante con lentejuelas de MJ



Para los que se olvidaron como hacer el moon walk... acá tienen el tutorial



LIKE A VIRGIN: En los 80’s la Reina del Pop, la única y siempre vigente Madonna, llevó a miles de adolescentes a adoptar su “virginal” look, con bodies de encajes, medias de red, tul, guantes, perlas y cruces, mil pulseras en cada brazo, cabello batido recogido de coté y muchas muchas tachas.

La chica material en sus inicios


Sooooo Madonna!!


LOOK MIAMI VICE: Léase pantalón blanco con alpargatas o zapatos blancos, remera en tonos pasteles y saco remangado. Sorprendentemente el look masculino más CHAMO de los 80’s fue inventado por Armani y seguido con fidelidad por los 2 VJ’s de la época: Ricardo Rodas Vil (morrocotudísimo) y Rubén Rodríguez (espectacular). Creo que hasta la fecha, Roberto Carlos sigue ochentosísimamente fiel a este look. Por suerte todos los demás lo han superado, aunque a Rubén Rodríguez le costó muuuucho dejarlo detrás. Anduvo remangadísimo por la vida hasta entrados los 90’s.


El célebre y ochentosísimo saco arremangado


En los ochentas no existías si no tenías un traje blanco al estilo Miami Vice


BIGOTUDOS: Todo adolescente a quien no le había brotado aún el vello facial seguramente sufría horrores en los 80’s por no poder usar el look macho man de Tom Selleck en Magnum P.I. Rubén Rodríguez si bien pudo desprenderse del saco remangado, no pudo hacer lo mismo con su bigote ochentoso, y lo sigue luciendo regio cada mañana en la tele. Pero se le perdona que quiera ser retro ya que su bigote es como su firma.


Tom Selleck en sus años de Magnum PI....puso de moda el vello facial en los hombres ochentosos


.... lástima que no le quedaba bien a todos!!


Otro Selleck Wannabe...


Acá tenemos otra de las peores modas de los 80's: el mullet. Este es un auténtico combo de Mullet con bigotes ochentosisimos e hiper patético....


Prom fashion victim... se salvó del bigote (probablemente porque sus hormonas pre púberes aún no lo habían dotado de vellos faciales) pero no se salvó del mullet....y el flequillo rebajado... que horrooooooooor!!!!

LOOK CARRINGTON: La TV de los 80’s fue marcada por Dallas y Dinastía. Por supuesto que la opulencia ochentosa paraguaya no podía cerrar sus ojos ante la ostentación de los Carrington, porque valga la aclaración, a los paraguayos nos EN-CAN-TA el overapá. La deco, la ropa, las casas, y por supuesto las fiestas tenían que ser hiper mega recargadas. El minimalismo era sinónimo de rasca. Tenías que echarte todo el ropero encima (haciendo énfasis en todo lo que tuviera lentejuelas), todo el maquillaje, todas las joyas y lucirte rodeada de un ambiente rococó lleno de firuletes y oropeles para ser una DIGNA REGIA Y CARRINGTONEZCA DIVA SUBTROPICAL DE LA OPULENCIA.


Falleeeeeezcoooooo con los Carrington!!!!!!!


Miren esas hombreeeras y esas pieeeelesss!!! Sooo Dynasty!!!


Talk about 80's excess.... brillos, volados, hombreras, caireles, aretes todo reee Carrington.


La mega malvada y uber beochhh de los 80's Alexis Carrington... avec Chapeau y sieeempre lista para darle una bofetada a Linda Evans!


PATINANDO Y BAILANDO POR LA FAMA: En esa época nada era por un sueño. Los 80’s eran ostentosos y para brillar en la noche tenías que echarte en cima tus polainas, tu vincha trenzada sobre la frente, tus calzas de licra brillosas, batirte el pelo con rabia, empolvorarte de sombra azul nacarada y mover el esqueleto a lo Jennifer Beals en FLASHDANCE. Ardía practicar Jazz con Nacho Cardozo o con Luis Calderini y salir a mostrar tus pasos a la catedral del ruido (el Caracol). Otra alternativa ochentosísima era ir a patinar al Gato Verde o a Roller Boogie, una discoteca de patines en los cuales, ataviadas de calzas, muñequeras, vinchas trenzadas, polainas y patines blancos con ruedas rojas dabas vuelta como pelotuda al ritmo de Boy George y Wham.


No necia... no se existían rollers todavía... patinabas con estos


A inicios de los 80's la película Roller Boogie inspiró a miles de jóvenes...


que muy pronto estaban patinando dando vueltas como boludos.


Tras muchísima práctica y otras tantas vueltas... mucho terminaban tan pro que hasta hacían flip flops con sus patines....


Las polainas eran otro clásico de los ochentas


Ardíiia el look Fama


Jennifer Beals causó furor con Flashdance


Cómo olvidar esta célebre escena de la película!


En los 80's también apareció la tortura... digo la gimnasia aeróbica de la mano de Jane Fonda (acá avec polainas y malla con volados)

ABULLONADÍSIMA: Toda quinceañera, novia o debutante no era tal sin un vestido armadísimo de tafeta con sobrepoblación de bolados, mangas y faldas globo. Y no olvidarse de las HOMBRERAS que venían cocidas en todo, desde los sweaters, sacos y camisas, y por supuesto hasta en los vestidos. Para los eventos menos formales, los atuendos no perdían su volumétrica presencia, en la forma de mangas mariposa, boleros enormes y pantalones gauchos rematados en anchísimos cintos con hebillas gigantescas. Hasta los aritos eran XL y no tenían nada de itos.


Este es un clásico modelito con volados ochentosos.... pa-té-ti-co!

Y esta es la versión con volado y estampado huber ochentoso

Otro clásico eran las hombreras (en este caso acompañadas de copiosos flecos!!) Uuuuyy!!!

Los hombres tampoco se salvaban de las hombreras, sus trajes parecían auténticos roperos


DESTAPE PLAYERO: Para deleite del público masculino, en los 80’s se extiende con furor el uso del colaless, que en esa época tenía que venir forzosamente en colores flúo. Si querías ser una chica 10, tenias que hacerte trencitas a lo Bo Derek y si eras de las osadas pegarte unas calcomanías florales en los senos que servían de bikinis. En tu walkman probablemente sonaban a radiar los temas de Luis Miguel: Cuando Calienta el Sol y la Chica del Bikini Azul. En los hombres no existía sin tu short mágico de Mc Gregor que cambiaba de color al mojarse.


En los 80's todas las mujeres querían ser la chica 10

Lastimosamente las trenzitas y la malla cavada no le quedaba tan 10 a todas...

Este es el famoso culo ochentoso

Pueden creer que esta era Valeria Lynch... acá con un clásico bikini molde ochentoso

No existías si no te echabas tu vestidito con print fluor...definitivamente no pasabas inadvertida

A finales de los 80's ardían las remeras tie and dye.... en colores fluor ooobvio
Y estas eran lo máaaximo.... se llamaban Hypercolor y cambiaban de color al tocarse... por nuestras latitudes existía el célebre short mc gregor que cambiaba de color al mojarse
Las clásicas pulseritas de goma fluor


Ni los anteojos se salvaban de la onda fluor.... estos causaron furor

LOS ECLÉCTICOS 90's



LA BANANA: En los 90’s, la cabellera batida fue. Pero dejó dos lamentables remanentes en forma de patéticas resacas capilares: la banana y el fleco batido o jopo. El cabello venía híper lacio, preferentemente planchado al más puro estilo lamida de vaca. Toda esa lasitud venía rematada con una inmensa y principesca banana sobre la frente o un Jopo híper batido y sostenido con mínimo 2 frascos de spray (tengan en mente el fleco insalubre de Cameron Díaz en Loco Por Mary). Completaban el look las célebres y coloridas hebillas de plástico de B+D que siempre tenían que combinar con tu ropa o no existías. Entre las modas capilares también tuvieron sus años de gloria el plumerito de Xuxa, las flores de plástico y por supuesto los mega moñazos de tela que venían en 3 colores: blanco, azul marino y negro.


En la foto de su cédula de los 90's probablemente tenían este look... y se habrán arrepentido por años ya que su validez duraba 10 años!






Por supuesto que para las fiestas te tenías que hacer una MEGA BANANA y rezar para que no se te parta por la mitad en el transcurso de la fiesta.


En este look se puede apreciar el combo banana y plumerito





Este es el célebre fleco de coté batido a lo Loco x Mary... un crímen de lesa humanidad



Que espantoso ¿no? Seguro muchas llegaban tarde al colegio por el tiempo dedicado a batir y fijar el fleco




Acá hay unos ejemplos de típicos looks quinceañeros de inicio de los 90's



DONT WORRY BE HAPPY: Con este hit musical sobrevino una tediosa moda de caritas felices estampadas hasta en la sopa. Las ponían en las remeras, en prendedores, en las tazas, en los anotadores, y sinceramente se volvieron tan “sopas” (término de la época) que hasta dejaron de alegrar.




JEANS BAGGIES: Imagínense este panorama. Un jeans de cintura, baggie y rematado catastróficamente en unas botamangas angostas con cierres. Esta silueta era un monumento al molde vaí que nos ha obligado a muchas a quemar las fotos de nuestra infancia. Y pensar que he visto un comeback de esta tendencia en Katie Holmes, que aún no entiendo como puede pasar de Armani privé a esos jeans remangados horrendamente noventosos con los que la he visto en varias revistas. Debería seguir los consejos de su hija Suri que a los 3 años ya la tiene clarísima!








Un tiempo causaron furor estos modelitos con apliques en cuero... que espantoooo!!!










Arriba dos pateticos ejemplos de Katie Holmes con jeans baggies remangadísimos

FUSHACAS: No me pregunten de donde salió este nombre. Así se llamaban a unos cintos de algodón que te tenías que enrollar por la cintura al más puro estilo de Curupí. Venían en tooodos los colores y las más regias ostentaban todo un arcoíris de fushakas en su ropero. Otro complemento textil eran las Bandanas, unos pañuelitos onda viejo oeste que te ponías en el pelo (onda Axel Roses), en la muñeca o en el cuello.




Fushaka

El ícono noventoso del rock Axl Roses con su célebre bandana
GRUNGE: Se trata de la mayor influencia musical en la moda. Nirvana arrasó con los 90’s e instaló un look desprolijo y relajado que se traducía en jeans roto, remera roquera, sandalia birkenstock con media blanca (reeee toque chino) y camisa XL a cuadros. En las mujeres era un must usar borceguíes (botas negras acordonadas tipo cuartelero) con vestidos largos con estampados florales.

Mar Jacobs, acusado de volver fashion al grunge

Esta era la típica facha: camisa a cuadros y jeans hiper gastados, pelo largo y desprolijo.


Las mujeres también usaban las camisas a cuadros de leñador

Clásico look grunge: vestido largo sobre pantalón y borceguíes

parejita grunge


Los jeans tenían que estar hiiiper gastados y rotosísimos


Singles, película culto de la época grunge
Otro típico look grunge: remera rockera, jeans gastados, camisa a cuadros, pelo largo y despeinado



Borcegos


Esto fue lo peooor de la época grunge: los overall o jardineros PA-TE-TI-COS

BUCANERAS: Este look convertía a toda adolescente en el clon de un futbolista. A mediados de los 90’s, de día se usaban medias blancas de algodón hasta la rodilla con alpargatas combinadas al tono, que obviamente al terminar el día terminaban marrones y al lavarlas se volvían duras y con “bigotes”. A la noche se usaban las populares medias bucaneras que iban hasta la mitad del muslo y que tenías que usar o con un HOT PANT o las escandalosas minis de la época con las cuales no se podía ni bajar una escalera.

media bucanera blanca onda futbolista


Esta era la típica media bucanera a media pierna
Las minis abotonadas de los 90's


LOOK A CUADROS: Los niños bien de los 90’s venían reproducidos en serie. Jeans claro, náuticos o timberlands, cinto de cuero trenzado y la inolvidable camisa a cuadritos. Completaba el look un sweater de hilo en algún tono claro o blanco que nunca iba puesto sino que se lo llevaba atado sobre los hombros. En invierno, el complemento perfecto para el look a cuadros eran los sweaters con rombos…. Que al fin y al cabo es como un cuadrado dado vuelta. Cero Glamour y absolutamente cuadrado, ideal para bailar en fila como lo hacían en esta década. No en vano muchos estancieros culís aún siguen fieles a este look.


Sweater con rombos... muchos seguramente se los robaban a sus abuelitos!

Típica camisa a cuadros Polo un clásico a cuaaadros. Menos original que un sandwich de queso
Otro imprecindible accesorio era el sweater de hilo anudado al cuello


nauticos azul marino tanto hombres como mujeres los llevaban y no existías si no tenías un par


Los célebres timberland que nos cansamos de ver. Tengo un amigo que los sigue usando! Por supuesto que tiene menos onda que pelo de chino
CHALEQUITO SYSTEM: A los diseñadores noventosos les dio una época por hacer prendas transformables. Si era doble faz y desmontable seguramente se convertiría en un best seller. Las camperas reversibles y sobretodo las camperas con cierres en las mangas que podían transformarse en chalecos eran reee novedosas. Hasta venían championes que podías cambiarles la capellada mediante un cierre y relojes con varias mallas en distintos colores. Después de la campera con cierre se instaló por unos buenos años el CHALEQUITO usado indistintamente por hombres y mujeres. Éste hasta se volvió el apodo de un personaje que bailaba tecno e los parlantes del caracol y que no salía de su casa sin un chalequito sobre su remera. Todo un ícono noventoso.
típico chaleco de jeans abotonado de los 90's

Otro look lamentable: los chalecos de seda con jeans y blazer en los colores más horrendos: verde moco y bordeaux

SWATCH: En los 90’s eras un “helado de pollo” (término de la época para significar la inexistencia de algo o alguien) sin un swatch híper colorido en tu muñeca. Eran divertidos y coleccionables y tan preciosos que hasta venían con protectores de plástico en colores flúo para que no se rayen.

Swatch

Venían en miiiiles de diseños y modelos

Los famosos Pop Swatch

CALVIN KLEIN: Ya se que el desgraciado puso de moda a las anoréxicas con Kate Moss matando todo el glamour y la voluptuosidad de las diosas tops de los 90’s. Pero su influencia en esta década es innegable. La célebre campaña en la que salía la Moss en topless con un jeans de caído (que seguramente se le caía por escuálida) dejando ver el borde CK de su ropa interior se convirtió en un hit reproducido en el look de todos los adolescentes noventosos. Por supuesto que este look también fue implementado sin querer por alguna desprevenida que usaba bombachones debajo de los recién entrados de moda jeans de cadera, que al sentarse dejaban todo al descubierto.

Kate Moss y Mark Wahlberg en la célebre campaña de Calvin Klein que instaló la moda de los undies exhibidos

SOLIDO: Y hablando de jeans… tenías que tener un jeans sólido. Que cuenta la leyenda te dejaban un COOL-O mega super híper fantástico al momento en que te tirabas del balcón para entrar en ellos. Eran elastizados, y como se imaginarán por la referencia híper ajustados. Al ponértelos se te rompían las uñas y se te cortaba la respiración. Creo que el único baile que una podía hacer con estos jeans era el patético baile de “La Macarena”.

Cómo te ponías un jeans solido:
Paso 1


Paso 2

Paso 3


Y después de tanto esfuerzo no era de extrañar que te pase esto...

O esto...


Los del río autores de La Macarena... el bailecito más patético de los 90's


Instrucciones para bailar la macarena para los Arterioesclerósicos y patas de palo

90210: Por supuesto que estoy hablando de la serie original. Esta serie tuvo grandes influencias en el público adolescente. Para los hombres introdujo la patilla y el look onda James Dean de Luke Perry con camperas de cuero, jeans, remeras y botas tejanas y en las mujeres el popular flequillito inflado que se reprodujo hasta el hartazgo por nuestras latitudes y que empezaba siempre regio pero siempre terminaba torcido hacia alguna parte debido a la humedad.


Elenco original de 90210

LOCOLAMBADA: La música también dejó sus lamentables influencias en la moda noventosa. Entre las más patéticas se encuentran: la pollerita de lambada (shooorando se fue), los pantalones anchos onda Locomía o MC Hammer, las botas de Xuxa y los ciclistas elastizados que usaban para bailar los raperos de Technotronics.

Loooo-cooooo MÍ-A

Entre las excentricidades de este grupo no solo estaban sus abanicos, pantalones anchos, hombreras, boleros rebordados sino también los célebres zapatos puntiagudos de Locomía.... aclaración: POR SUERTE nada de esto estuvo verdaderamente de moda, solo sus músicas, que eran tan lamentables como su look

La danza prohibida...
Xu xu xu xa xa xa


Xuxa y sus Paquitas
La patética bota paquita
Do the hammer...
FIESTAS DE QUINCE: Para finalizar debo hacer una acotación. En las fiestas de 15 de los 80’s y 90’s todavía se bailaban lentas. Las caras de mongos de los románticos bailarines eran comiquísimas. No se imaginen a Fred Astaire y a Ginger Rogers, sino todo lo contrario. Se abrazaban, pero a distancia prudente de un brazo, o 1 cm menos según la osadía. Cada uno miraba para un lado diferente, ambos con cara de circunstancia. Si no te gustaba mucho tu pareja mirabas al piso con cara de resignación tratando de inventar rápidamente una excusa para pegarte un raje. Acá venían a la mano las típicas frases implementadas para rebotar al chambelán no deseado (porque siempre invitaba el hombre). Algunas chicas llegaron a ser verdaderas artistas del rebote. Los más frecuentes eran: me duele mi pie (jesuuuussss.... no había consideración luego hacia los sentimientos ajenos!!! No existe lo OBVIO que era este rebote), me duele la cabeza, ya tengo pareja (si.... el hombre invisible) y el SUUUPER MOJIGATEZCO "mi papá no me deja". Ah!!! Y no se olviden del "ya me vienen a buscar" (sin importar que hacía 10 minutos que llegaste). El trámite para que un tipo te invite a bailar en un quince era más largo y engorroso que el de la nacionalidad española. Era a través de intermediario. Le tenías que preguntar a una amiga, para que le pregunte al amigo, del amigo, del primo del vecino, del amigo, del hermano del chico/a en cuestión. Y luego de una rápida miradita (guaú disimulada, en la cual la tipa se ponía en pose simulando que no se daba cuenta de que le estaban relojeando para dar el visto bueno) se asentía o se inventaba uno de los célebres rebotes. Y luego, intermediario de por medio, eran FORMALMENTE "presentados" a pesar de que seguramente ya se conocían, se habían visto 1000 veces y seguro que hasta bailaron juntos. Ahí recién se procedía al baile, tras unas charlas cortitas que generalmente iban de "que tal" a "que lindo está el tiempo" o "que buena está la fiesta" y luego directo al salvatore "vamos a bailar" y ahí se acababa toda la conversación.



Y ahooooraaaaa despierta la mujer que en mi dormiiiiiiaaaaa.....