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martes, 15 de marzo de 2016

HUBLOT: REDEFINIENDO EL LUJO



En ocasión a la última edición del Transchaco Rally tuvimos un evento verdaderamente de lujo. De la mano de la joyería Della Poletti, representantes oficiales de la marca Hublot en Paraguay, no solo tuvimos contamos con la presencia en nuestro país del Señor Ricardo Guadalupe, al CEO de Hublot, sino también conocimos la fantástica serie limitada dedicada a nuestro país, lanzada por Hublot en conmemoración a la Paz del Chaco. En ocasión a este importantísimo e histórico lanzamiento, tuvimos la oportunidad de conversar con el señor Guadalupe.

¿Cuáles fueron las claves para posicionar la marca Hublot?
Creo que lo que hemos creado es un nuevo concepto de marca relojera de alta gama, con esta identidad que llamamos: “el arte de la fusión”. Eso nunca había existido antes en la historia relojera. “El arte de la fusión” consiste en mezclar tradición relojera, respetar la tradición de 400 años de la relojería, pero con una visión nueva y futurística de utilizar por ejemplo materiales nuevos como el caucho. El caucho por ejemplo ha sido el primer material utilizado por Hublot en 1980 y nosotros hace diez años reposicionamos también utilizando la cerámica, utilizando carbono, utilizando el kerbal. Y éste arte de la fusión la queremos poner hasta en el movimiento. Hemos creado el movimiento cronógrafo único donde la interpretación mecánica del cronógrafo es diferente. Entonces hacemos relojes que respetan el pasado pero te conectan con el futuro.

¿Cómo hace una marca joven para posicionarse en un mercado, compitiendo y liderando junto a marcas que tienen una tradición mucho más antigua?
Yo pienso que justamente que con esa nueva identidad, con ese nuevo concepto del arte de la fusión, hemos propuesto relojes que no existen en la competencia. Cuando lanzamos el reloj negro de cerámica con caucho, no había otra marca que lo proponía. Y es verdad, está un poco orientado a los jóvenes pero es una marca aspiracional también, entonces hay jóvenes que hoy tienen 15 años o 16 años que no pueden comprar un reloj Hublot, pero que aspiran algún día a comprarlo y así construimos también los consumidores de mañana. Y eso creo que es importante, y con esa diferencia hemos conseguido crear una de las grandes marcas relojeras suizas de hoy en día.

¿Y cuáles son las características que hacen a un reloj Hublot diferente? ¿Qué es lo que un consumidor debería fijarse a la hora de elegir un reloj?
Pues pienso que nuestra colección Big Bang , por ejemplo, tiene una fuerte identidad. Y lo importante es el reconocer el reloj desde lejos. La identidad del producto es muy importante y creo que eso ha sido un elemento fundamental: tienes que tener un producto icónico en una marca para tener suceso. Esto también se ve en otras marcas como Rolex por ejemplo que tiene el Oyster que es el producto icónico de ellos. Cada marca tiene que tener su propio ícono, y para nosotros el producto icónico es el Big Bang.

Los relojes Hublot cuentan con modelos muy vistosos ideales para el mercado latinoamericano que celebra lo llamativo.
Exacto.

¿Pero también lograron posicionarse en un mercado europeo, a pesar de que son más sobrios?
 Sí, porque pienso que hoy en día la nueva generación quiere algo diferente también ¿comprendes? Es verdad que el banquero suizo de sesenta y pico de años,  él quiere un reloj muy understated. Pero la nueva generación de emprendedores, de todo lo que es la tecnología; ellos quieren algo diferente y pienso que somos una buena respuesta.

¿Y en qué detalle se encuentra el lujo en un reloj de Hublot?
Se encuentra en la tecnología moderna, y sobre todo en los materiales. Por ejemplo, vendemos relojes de precio alto y nivel en carbono. También hemos inventado un oro nuevo, que es un oro maleable que llamamos el oro mágico, “the magic gold”, es una mezcla de cerámica y oro y eso es totalmente único, lo tenemos solamente en Hublot. Pienso que a través de los materiales también hemos conseguido que hoy en día puedas tener un reloj de valor que puede ser solo de carbono y de titanio; antes el reloj de valor era siempre de oro por ejemplo.

¿Cómo ves al mercado latinoamericano?
 Pienso que para nosotros en los últimos diez años Latinoamérica ha sido un grande suceso para la marca y ha contribuido al suceso internacional de la marca, y eso es debido también a una persona que está aquí presente: Rick Delacroix, que es nuestro distribuidor, pero también amigo, parte de la familia Hublot, y pienso que ha hecho un trabajo increíble en esta parte del mundo y pienso que nuestra penetración en Latinoamérica es muy fuerte. Estamos entre las tres o cuatro mejores marcas en nuestro segmento y no es así en todo el mundo. Pienso que tenemos un concepto, un producto que corresponde muy bien a los gustos latinos si queremos.

¿Tienen pensado hacer alguna línea de difusión?
 Nosotros ahora también tenemos boutiques. Tenemos 72 boutiques Hublot en el mundo y es verdad que los relojes son nuestro corazón, pero es bueno tener un poco de accesorios para dar un poco más de vida, o más tráfico, y para poder mostrar lo que es el arte de la fusión a través de otro producto más allá del reloj. Lo hacemos un poco pero exclusivamente para las boutiques, nunca haremos una distribución de gafas por ejemplo, o de perfume, cosas así muy exclusivas  que se encuentran solo en las boutiques. Por ejemplo, ahora hemos lanzado unas gafas que se venden junto a un reloj. Las gafas las hemos hecho con una compañía italiana que se llama The Italian Independent (de Lapo Elkann).Tenemos cinturones y también gemelos.

También se han introducido con éxito en el mundo de los relojes femeninos, ¿verdad?
Este mercado representa el 28% de nuestras ventas a las mujeres, lo que no está para nada mal. Y hemos conseguido suceso a través de interpretaciones de un reloj que podemos decir deportivo, el Big Bang, con colores tuti fruti, como el naranja, rosa, azul, verde e incluso de Dénim y también introdujendo nuevos materiales. Hemos hecho temas de animales, el boa, el leopard. Y últimamente hemos hecho la Pop-art, inspirada en Miami con todos diferentes colores que tiene un suceso increíble; y nuestro más reciente lanzamiento en broderie tuvo muchísimo éxito. Entonces nosotros hemos conseguido el suceso no a través de un cambio de modelo, pero a través una incorporación de nuevos materiales y de ideas sobre un reloj para feminizarlo.

¿Para concluir, cómo define usted el lujo?
El lujo es algo que es inaccesible, raro, tiene que ser deseado; entonces creo que también la llave para nuestro suceso ha sido el controlar también las ventas. No hay demasiadas mercancías sobre el punto de venta para que siempre la marca sea deseada y exclusiva.



domingo, 13 de marzo de 2016

Juan Carlos Capelli: con Longines en el puño y en el corazón



En ocasión al Gran Premio Latinoamericano de Longines, realizado en el Hipódromo de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, tuvimos el honor de entrevistar al Vicepresidente de Longines y encargado Internacional de Marketing de la prestigiosísima relojería.

Nacido en Suiza, en el seno de una familia ítalo-española, el Sr. Juan Carlos Capelli nació en un ambiente multicultural que desarrolló su interés por otras culturas y otros países. Creció en Tramelan, Suiza, en la región de “Jura Bernois”, una región casi enteramente dedicada a la industria relojera. En 1990 empieza su carrera en la “Compagnie des Montres Longins Francillon SA”, en Saint-Imier, dentro del departamento de Comunicaciones de la empresa. En sus 25 años con Longines, el Sr. Capelli ha explorado casi todas las áreas del marketing, desde eventos hasta publicidad. Desde el 2007, tras una larga y exitosa carrera en comunicaciones, Juan Carlos se convirtió en la cabeza del departamento internacional de marketing y miembro del consejo administrativo de Longines, hasta que fue nombrado vicepresidente de la misma en 2010.

¿Cuál es la principal característica que según su criterio hace de los relojes Longines relojes excepcionales?
Somos una marca desde 1832, de larga tradición Suiza, al punto que la fabrica sigue en el mismo lugar físico donde fue fundada. Yo he nacido en ese lugar, por eso la marca Longines es parte de mi vida también. Los relojes tienen una manufactura especial, cada reloj es único y de hecho cada reloj está numerado. Cada reloj de Longines lleva detrás un número, desde el primero que fue hecho hasta el último que está siendo terminado ahora. Por ejemplo hoy ya vamos por los 42 millones y algo. Este número nos permite saber la historia de cada reloj, donde ha ido originalmente, quien fue la primera persona que lo compró, en qué país y eso da una parte humana a la marca. Cada reloj tiene una historia y una trazabilidad. Creo que esto es único en el mundo de la relojería., es por esto que la marca Longines es muy especial.

¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de elegir un buen reloj?
En primer lugar cuanto uno quiere invertir y si quiere un reloj más deportivo, o más elegante, un reloj para salir de noche o para ir a correr, ya que hay relojes de distintos tipos y distintas funciones. Luego vas a la tienda, ves los relojes, y al final compras un Longines. (Risas)

Es cada vez más difícil mantenerse vigentes en un mundo tan cambiante como el nuestro, ¿Cómo se mantiene la marca asociada al mundo del lujo sin pasar de moda?
Creo que es importante concentrarse en lo que se hace bien, sin perder el foco. Hemos visto marcas relojeras que luego empiezan a hacer bolígrafos y después hacen gafas y luego bolsos de mano, y luego ya no se sabe que hacen relojes. Longines hace relojes desde 1832 y sólo relojes, porque es lo que sabemos hacer y lo que hacemos bien. Hacemos relojes de tradición, clásicos y atemporales que pueden ser pasados de generación en generación, de un abuelo a un padre, y de éste a su hijo. No seguimos tendencias, no somos fashion, no estamos de moda, estamos para siempre y esa es una de las fuerzas de la marca.

¿Cuáles son las características de un reloj atemporal? (Timeles time piece)
Principalmente diseño para ayer, hoy y mañana y que no dejan de funcionar nunca. Tenemos clientes que nos mandan relojes para mantenimiento que tienen más de 100 años y funcionan perfectamente. La relación precio calidad de la marca es incomparable.

¿Cómo surge el Gran Premio Latinoamericano de Longines?
Bueno, estamos en la hípica desde 1881, cuando se popularizó entre los jinetes y jockeys un modelo cronógrafo grabado con un jockey y su caballo, que permitía medir el tiempo en segundos. Siempre hemos apoyado a eventos hípicos en todo el mundo  y nos dimos cuenta de que nos faltaba un gran evento hípico en Latinoamérica y decidimos apoyar al mayor de los eventos hípicos en Latinoamérica: El Gran Premio Latinoamericano. Fui a ver la carrera y dije: esto es Longines, es una carrera de tradición, de rendimiento y con mucha elegancia, por eso hemos firmado el Gran Premio Latinoamericano Longines.

¿A qué se debe la asociación de la marca con el mundo ecuestre?
Porque compartimos los mismos valores: elegancia, tradición y rendimiento. Elegancia, porque la gente se viste muy bien para ir a una competición hípica, los hombres van de traje y las mujeres con lindos vestidos y sombreros. Rendimiento, porque para consagrarse ganador, el caballo debe ser el más preciso y el más rápido, tan preciso como un  Longines. Y por último, tradición, porque es uno de los deportes más antiguos del mundo, ya que los deportes ecuestres se llevan practicando desde hace más de 1000 años. Y con Longines estamos asociados al mundo ecuestre desde hace más de 130 años.

¿Existe algún motivo histórico para esta pasión de Longines por lo ecuestre?
La fábrica de Longines está situada en un pueblito que se llama Saint-Imier, en las montañas de Suiza. Y en nuestra región tenemos dos cosas: los relojes y la raza de caballos suizos que se llama Franches Montagnes. Esta situación hizo que la asociación de la marca con el mundo de los caballos se diera de manera absolutamente natural ya que estamos en el mismísimo sitio, y la cría de caballo y la fabricación de relojes son las dos grandes tradiciones de Saint-Imier.





miércoles, 17 de junio de 2009

El Tic Tac del tiempo


Para muchos de nosotros nuestros relojes son solo pequeños y útiles artefactos que compramos en una tienda. Olvidamos que esas maravillosas máquinas cuyas manecillas nos indican rítmicamente el pasar del tiempo encierran en su interior toda la información que el hombre aprendió observando al universo.

La historia del reloj inicia cuando nuestros ancestros, al inventar el concepto del tiempo, necesitaron algo para medirlo. Al comienzo miraban a los astros para definir el horario. El sol cumplía la función de un gran reloj en el cielo cuya altura indicaba el momento del día y las horas de luz restantes. Al caer la noche, las estrellas y la luna lo suplían.

Hacia el 4000 a.C. los sacerdotes babilonios, que eran también hábiles astrónomos, decidieron dividir al día y a la noche en 12 horas respectivamente, y cada hora en 60 minutos y éstos a su vez en 60 segundos. Este sistema fue más tarde adoptado por los romanos y fue tan práctico y preciso que perduró hasta nuestros tiempos.

A medida que el hombre fue desarrollándose fue utilizando su ingenio para crear distintos artefactos para medir el tiempo. Los primeros relojes, los solares, surgen en Mesopotamia hacia 1500 a.C. Una vara en el centro de un círculo de piedra llamado dial (que en latín significa día) indicaba el tiempo según la dirección de su sombra. Se cree que el Obelisco de Cleopatra y otros obeliscos egipcios además de ser monumentos dedicados al sol, cumplían la función de gigantescos relojes solares.

Antiguo reloj solar Egipcio

Obelisco de Tutmosis I - Karnak

Los relojes solares eran muy útiles durante el día pero no servían de nada en la noche ni en días nublados o lluviosos. Para hacer frente a este problema los ingeniosos egipcios inventaron el reloj de agua o clepsidra, una especie de reloj de arena acuático, que medía el tiempo por medio de gotas de agua que caían de un vaso a otro. Su ventaja era que podía ser usado dentro de la casa y no requería del sol; sin embargo no indicaba que hora era sino cuantas horas habían transcurrido desde el inicio del goteo. Se los usaba en las cortes romanas para limitar la longitud de los tediosos discursos de los letrados romanos; pero éstos aprendieron a burlar el sistema enturbiando el agua de la clepsidra con arena para que corriese más lenta. Hacia el siglo III a.C. surge en Alejandría el reloj de arena. Su ventaja sobre la clepsidra era que su contenido no se congelaba durante el invierno, ni se volcaba ni debía recargarse. Como eran pequeños los atenienses adoptaron la costumbre de llevarlos consigo.

Clepsidra


Reloj de Arena

Los primeros relojes mecánicos surgen en Europa en el siglo XIII. No tenían ni diales ni manecillas y la hora era indicada por campanadas. Los relojes medievales se fueron volviendo más complejos, como el reloj de la catedral de Estrasburgo colocado en 1352. Éste cuenta con un globo celeste que muestra la posición del sol, de la luna y las estrellas, un calendario perpetuo y una procesión de figuritas que van apareciendo a distintas horas del día. Esta maravilla de la mecánica sigue funcionando hasta hoy y muestra el ingenio y la precisión que alcanzaron los relojeros medievales.

Reloj Astronómico de la Catedral de Estrasburgo

En 1665, el matemático y astrónomo holandés Christian Huyghens, quien descubrió los anillos de Saturno, inventó el reloj a péndola. El londinense George Graham lo perfeccionó en 1690.

Diseño de un reloj a péndulo

Reloj a Péndulo

El primer reloj de bolsillo fue creado en 1524 por Peter Henlein en Núremberg, Alemania. Como eran gorditos y ovalados los llamaban “huevos de Núremberg”. Los primeros relojes de bolsillo eran muy pesados y eran notoriamente inexactos pues sus mecanismos internos eran bastante toscos. Indicaban solo la hora, no tenían minuteros, segunderos ni cristal.


Huevo de Nuremberg - Siglo XVI

En el renacimiento, los artesanos especializados sustituyeron a los científicos en la fabricación de relojes. Éstos pasaron a ser auténticas joyas finamente ornamentadas con joyas y retratos en miniatura. Como eran tan poco precisos, se los consideraba adornos curiosos y costosos más que artefactos verdaderamente útiles. La reina Isabel I y sus damas acostumbraban combinar sus relojes con sus atuendos, llevándolos en cadenas o cintas alrededor del cuello. Algunos miembros de la nobleza tenían un atuendo distinto para cada día del año y también un reloj diferente para combinar con cada uno de ellos. En 1675, Carlos II de Inglaterra puso de moda los chalecos largos y los hombres empezaron a llevar sus relojes en sus pequeños bolsillos sujetándolos con cadenillas.

Detalle de una pintura del Siglo XVII que muestra un reloj decorativo que cuelga de una cinta a juego con el vestido

Reloj decorativo del Siglo XVII

Reloj de bolsillo del siglo XVII


Desarrollos en sus mecanismos permitieron a los relojes de bolsillo dar una hora más exacta. Se introdujeron el minutero y el segundero para hacer compañía a la solitaria manecilla de la hora que por mucho tiempo anduvo sola en las esferas. En 1705, el relojero suizo Nicolás Facio empezó a incluir diminutas joyas dentro del mecanismo de los relojes, que gracias a su dureza y lisura eran usadas como clavijas en los engranajes giratorios para proteger las piezas del metal contra el desgaste.

Antiguo reloj de bolsillo

Para fines del siglo XVIII los relojes eran exquisitos por fuera y precisos por dentro, dando sin dificultad la hora exacta. Los relojes británicos eran considerados los mejores en cuanto a su exactitud y perfección mecánica. Un famoso relojero apellidado Arnold había logrado hacer un reloj para el rey Jorge III, tan diminuto que podía ser llevado en un anillo. Esta era toda una proeza para la época y demostraba el desarrollo que había alcanzado la relojería británica.

Curioso reloj inglés montado en un bastón


Los franceses sabiendo que no podían competir con los británicos en su perfección técnica optaron por hacer relojes más hermosos. Sus relojes eran mucho más elaborados y artísticos que los británicos. Tenían diversas formas y estaban pintados y grabados a mano. Uno de los principales relojeros parisinos de esta época fue Breguet.

Relojes Franceses Esmaltados del Siglo XVIII

Antiguo reloj Frances de repisa

Reloj de bolsillo Frances del Siglo XVII


Reloj de Breguet

Interior del Reloj Breguet

A fines del siglo XVI los suizos empezaron a producir relojes, desplazando en poco tiempo, gracias a la perfección técnica y estética de sus relojes, a sus competidores franceses y británicos. Para 1700 los relojes suizos tenían la reputación de ser los mejores de Europa. Ginebra se convirtió en el centro de la industria relojera, atrayendo tanto a compradores como a fabricantes que se trasladaron allí a instalar sus talleres.

Antiguos relojes de bolsillo suizos

Con la revolución industrial del siglo XIX la vida se hizo más complicada y los trabajadores necesitaban relojes económicos y fiables. Las compañías americanas Hamilton y Waltham fueron las primeras en producir masivamente relojes buenos y accesibles.

En 1868 el relojero suizo Patek Philippe creó el primer reloj pulsera. Los usaban las mujeres. Los hombres seguían prefiriendo los relojes de bolsillo. En la Primera Guerra Mundial los relojes de pulsera ganaron popularidad entre los hombres. Allí los soldados se percataron que éstos eran más prácticos que los relojes de bolsillo, pues uno no necesitaba perder tiempo buscándolos en los bolsillos de sus sacos. Pronto los ejércitos empezaron a dar relojes de pulsera a sus soldados. Terminada la guerra, los hombres siguieron llevándolos. Los relojes de bolsillo continuaron usándose hasta fines de la Segunda Guerra Mundial; pero como para 1945, los relojes de pulsera ya contaban con todas las funciones que antes solo tenían los de bolsillo la demanda y la producción de estos últimos decreció dramáticamente.

Primer Reloj Pulsera para damas de Patek Phillippe

Patek Phillippe Pilot - 1936

En el siglo XIX aparecen las grandes empresas relojeras. En 1832 Auguste Agassiz funda Longines. Su logotipo, un reloj de arena alado, registrado en 1890 es el más antiguo de una marca relojera. Longines es famosa por sus relojes de aviador, como el modelo Lindbergh, diseñado por Charles Lindbergh tras su vuelo trasatlántico. En 1848, Louis Brandt abrió un taller que más tarde se convirtió en la empresa Omega. Esta empresa produjo el Moon Watch, primer reloj llevado a la luna en 1969 y desde entonces todos los astronautas de la NASA lo llevan.

Longines Lindbergh

Omega Moon Watch

En 1875, Joseph Bulova se muda de Bohemia a Nueva York y crea Bulova, una de las relojerías más importantes de Estados Unidos. En 1888 el joyero francés Louis-François Cartier produce el primer reloj pulsera Cartier, un reloj de dama en oro cubierto con diamantes. En 1904, Cartier lanza el icónico reloj Santos, primer reloj pulsera masculino, para ser usado por el aviador Santos-Dumont. En 1933 crean para el Pasha de Marrakech el famoso modelo a prueba de agua Pasha.

Antiguo Reloj Pulsera de Cartier en oro
Cartier Santos de 1904

Cartier Pasha

La Compañía Rolex fue creada por Hans Wilsdorf en 1905. En 1926 crean el Oyster, el primer reloj pulsera impermeable. En 1953 lanzan el primer reloj sumergible, el Submariner. En 1956 Rolex introduce el modelo Day-Date, reloj pulsera que muestra el día y la fecha.


Rolex Oyster de 1926

Rolex Submariner de 1953


Rolex Day Date de 1956

La marca japonesa Seiko se inició en Tokio en 1924. En 1983 SMH de Suiza lanza los populares y coloridos relojes Swatch. En 1980 se funda Hublot, relojes famosos por sus pulseras en caucho natural. En 1985, la famosa relojería Heuer se une al grupo Tag, creando la prestigiosa marca Tag-Heuer.

Relojes Swatch

Reloj Hublot con malla de caucho

El reloj pulsera más caro del mundo fue el World Time, realizado en 1939 por Patek Philippe para celebrar los 150 años de su fundación. De puro platino, llevó 9 años perfeccionarlo y tiene 33 funciones diferentes. Fue vendido por 4,8 millones de euros en una subasta en Ginebra. El reloj joya más caro es el Kallania de Vacheron Constantin. Hecho enteramente en oro blanco, cuenta con 186 diamantes de 170 quilates. Su precio de venta es de 5 millones de euros.

Reloj Patek Phillippe World Time en Platino de 1939

Kallania de Vacheron Constantine

Los siglos XX y XXI introdujeron grandes avances en la relojería. En 1928 los Laboratorios Bell desarrollan el primer reloj de cuarzo. En 1952, se introdujeron las pilas a los relojes pulseras, avance significativo en la relojería que nos liberó de la tediosa tarea de tener que darles cuerda. En 1967 se inventa el reloj más preciso de la historia: el atómico. En los 70’s surgen los relojes electrónicos con pantallas LCD y LED. En años recientes Tissot lanzó sus relojes T-Touch, con pantalla touch; Citizen lanzó su Eco-Drive, un reloj a energía solar y Seiko lanzó sus relojes de Titanio. A medida que pasan los años, solo podemos especular sobre las sorpresas que nos depararán los relojes del futuro.

Tissot T-Touch

La próxima vez que miren sus relojes recuerden toda la tecnología, inventos y grandes pensamientos que tuvieron que desarrollarse para que puedan conocer la hora exacta; aunque, a pesar de la exactitud de nuestros relojes, sigamos siendo impuntuales.